La salud bucodental no termina con el cepillado; debe complementarse con otros accesorios para una higiene más completa. El uso del irrigador dental puede ser un extra de valor a la hora de mantener la dentadura en buen estado.
Un irrigador bucal, también conocido como irrigador dental, es un dispositivo que dispara un fino chorro de agua a presión en los espacios interdentales y donde se une el diente con la encía, lo que permite eliminar los restos de alimento, placa y bacterias. Lo que conocemos por irrigador dental es un dispositivo que sirve para remover los restos de comida que puedan haber quedado entre los dientes y encías. Si se combina con la limpieza que realizas con el hilo dental, un irrigador mejora tu rutina de cuidado bucal.
Por medio un chorro de agua a presión se aplica en las distintas partes de la boca y logra que estos residuos, que no han podido ser eliminados con el cepillado por estar en lugares poco accesibles, puedan finalmente ser removidos.

Tipos de Irrigadores Bucales
Aunque existen muchos tipos de irrigadores bucales, todos cuentan con un depósito de agua, un motor eléctrico para accionar la bomba y una boquilla especial. En lo que se refiere a irrigadores dentales, hay una amplia variedad de modelos. Pero las variaciones en los modelos de irrigador dental son notables.
El motor y la bomba generan un chorro de agua a presión que fluye desde el depósito hasta la boquilla y que puedes aplicar a los espacios interdentales para retirar las partículas de comida, placa y bacterias.
Por lo general, existen cuatro tipos de irrigadores bucales: con cable, inalámbrico o a pilas, de ducha o para el grifo:
- Con cable: Es el más pesado y el más aparatoso. Se coloca en la encimera del baño y se enchufa a una toma eléctrica. También cuenta con un depósito de agua que debes rellenar cada vez que se queda vacío.
- Inalámbrico o a pilas: Habitualmente son pequeños, finos y portátiles. Este tipo de dispositivos son los más versátiles, y son ideales para las personas que viajan mucho. Sin embargo, es posible que no tengan tanta potencia como los irrigadores con cable.
- De ducha: Se conecta a la alcachofa de ducha para que puedas usarlo antes o después de ducharte. No necesita electricidad ni pilas y no hay que rellenarlo, pero son más difíciles de manejar.
- Para el grifo: Son los más comunes, parecidos a los de ducha pero con un cable que se conecta a la toma de agua en lugar de a la alcachofa de ducha. Tal y como pasa con los de ducha, su punto débil es la comodidad a la hora de manipularlos.
Los irrigadores de gama más alta tienen la presión regulable, una opción ideal para aquellas personas con encías sensibles, implantes u ortodoncia fija. Presión regulable: Un ajuste de agua por pulsaciones es especialmente eficaz para desprender las partículas de comida de zonas de difícil alcance. Un diseño compacto y sin cable es más manejable.

Beneficios del Irrigador Bucal
La limpieza en profundidad es su beneficio más evidente, pero no el único. Como ya se ha explicado, el irrigador es un complemento de la higiene bucal, que puede ser utilizado por cualquiera que lo desee. La sensación de frescor que se obtiene con su uso es otro gran beneficio.
Los irrigadores bucales de alta gama, como los de Oral-B, ofrecen diversos modos de funcionamiento, incluso uno para encías sensibles, algo ideal si padeces ese problema. También son una forma delicada y eficaz de limpiar coronas dentales, ortodoncias, puentes e implantes dentales. Es la principal ventaja del irrigador bucal. Si conseguimos una mejor higiene reduciremos las probabilidades de enfermedad en la encía, sarro e incluso caries.
Permiten una mejor limpieza para una menor placa dental. Ayudan a tener unas encías más sanas. Mayor sensación de limpieza y frescor. Personalización.
El uso del irrigador puede favorecer una limpieza mucho más profunda, evitando inflamaciones producidas por la placa bacteriana acumulada en zonas inaccesibles para el cepillo o el hilo dental. Esta herramienta nos permite alcanzar las zonas a las que el cepillo no tiene acceso para conseguir así una mejor limpieza, más profunda. Resulta muy adecuado para eliminar los restos de comida que pueden quedar atrapados en las piezas menos accesibles.
Arriba mencionamos que el uso de irrigadores está recomendado para personas con ortodoncias. Y es que los brackets dificultan mantener una correcta limpieza dental. En estos casos, la acumulación de comida entre los dientes es mayor y la propia ortodoncia obstaculiza el correcto uso del cepillo.
A continuación, una tabla resumen de los beneficios:
| Beneficio | Descripción |
|---|---|
| Limpieza Profunda | Elimina restos de comida y placa en áreas de difícil acceso. |
| Encías Sanas | Ayuda a reducir la inflamación y el sangrado de las encías. |
| Frescor | Proporciona una sensación de limpieza y frescor en la boca. |
| Cuidado de Ortodoncia | Facilita la limpieza alrededor de brackets y alambres. |
| Prevención de Enfermedades | Reduce el riesgo de enfermedades de las encías y caries. |
Desventajas y Riesgos del Irrigador Bucal
Quizás el mayor riesgo que pueda achacarse al irrigador es el de ofrecer una sensación de limpieza completa por sí solo. Además de esto, pocos más riesgos pueden señalarse, ya que es un producto totalmente inocuo. Un mal uso de los irrigadores bucales puede causar daños en la encía por exceso de presión o mala orientación del chorro del agua. El uso del irrigador bucal no es adecuado para personas que no tengan la capacidad de poder utilizarlo de forma adecuada, por ejemplo, por incapacidad de comprensión para manejar aparatos sencillos.
Otro problema relacionado con el uso del hilo dental es que a muchas personas les cuesta utilizarlo adecuadamente. Es frecuente limitarse a introducir la hebra entre los dientes, en lugar de hacer la forma de C recomendada para garantizar que entra en contacto con toda la superficie del diente. Además, un uso indebido del hilo dental puede llegar a causar daños en el tejido gingival. La eficacia de los irrigadores dentales depende menos de la técnica de uso que el hilo dental y no es necesario meter las manos en la boca ni tocar la hebra ya utilizada. Al causar menos dolor y requerir menos destreza, muchas personas prefieren utilizar este tipo de dispositivos.
¿Quiénes deberían usar un irrigador bucal?
Aunque es una gran adición a tu rutina de higiene, un irrigador bucal nunca debe sustituir el cepillado ni el uso del hilo dental. Existen casos en los que un irrigador bucal puede ser una buena solución:
- Pacientes con ortodoncia: utilizar el irrigador dental será un hábito altamente recomendable en personas que llevan ortodoncia, sobre todo brackets. Los restos de comida y suciedad se depositan con mayor facilidad en la boca de las personas que tienen este aparato, por lo que utilizar agua a presión mejorará enormemente la higiene de la boca de personas con ortodoncia.
- Pacientes con enfermedad periodontal: tanto si se tiene gingivitis como periodontitis (gingivitis en estado avanzado), el irrigador dental te ayudará a eliminar las bacterias y la suciedad de la boca ya que llega a zonas donde el cepillo no puede llegar, por lo que se hace una limpieza mucho más profunda. Además, el agua a presión ayudará a estimular las encías.
- Pacientes con implantes dentales: mantener en buen estado los implantes dentales es fundamental para conservarlos adecuadamente. Y eso pasa por mantener unas rutinas de higiene oral exquisitas; de hecho, una higiene oral deficiente puede hacer que el tratamiento del implante dental fracase.
- Personas con sensibilidad dental: de forma general, estos pacientes sienten molestias al utilizar el hilo dental o los cepillos interdentales.
- Sangrado de encías: existen diversas causas habituales por las que las encías pueden sangrar. La primera es la enfermedad periodontal. La enfermedad gingival o periodontitis es una infección bacteriana de las encías. Si no se trata, puede provocar la pérdida de piezas dentales. Usar el hilo dental con demasiada brusquedad también puede causar el sangrado de las encías. Los irrigadores bucales pueden ser una buena opción para limpiar zonas problemáticas sin el daño que causa el hilo. Incluso tienes la opción de utilizar tu irrigador bucal Oral-B en modo sensible antes de utilizar el hilo dental para eliminar tantos restos de comida como sea posible.
- Sequedad bucal: la saliva limpia de forma natural la boca y evita la acumulación de placa. Sin embargo, algunos medicamentos o ciertos rasgos genéticos pueden provocar que no se produzca la suficiente. Esto puede provocar periodontitis y caries. Un irrigador bucal humedece de forma fácil la boca y elimina la placa dental de alta adherencia.
- Acumulación de comida entre los dientes: algunas personas sufren más este problema que otras. Puede deberse a la forma de los dientes, o a un problema de alineación. La comida también puede quedarse atrapada en las prótesis dentales o los implantes.
¿Cómo usar correctamente un irrigador bucal?
De forma general, se recomienda utilizar el irrigador bucal después del cepillado nocturno, que se considera el más importante del día. Lo más recomendable es el uso del irrigador una vez al día, justo antes de acostarse. Recuerda que siempre que se quiera incorporar un nuevo artilugio de limpieza dental, producto o técnica de cepillado lo recomendable es pedir consejo a tu dentista para tu caso concreto. Cada persona tiene unas necesidades diferentes y no todas las soluciones sirven de igual manera para todo el mundo.
- Primero, debes cepillarte los dientes con una buena técnica.
- Elige una boquilla adecuada. En el caso de las boquillas, existen diferentes modelos en función de las necesidades de limpieza de cada uno.
- Regula la presión del agua, de tal manera que empieces utilizando una presión más suave al principio para ir aumentando progresivamente. La presión debe ser alta, pero no debe hacer daño ni molestar. Esa presión es regulable. Se recomienda comenzar con una velocidad baja e ir aumentando progresivamente. No debería usarse nunca en la velocidad más alta con el fin de evitar lesiones en la mucosa y la encía.
- Sigue la línea de la encía y pasa el chorro por todos los dientes. También debes apuntar a los espacios interdentales para eliminar todo resto de suciedad.
Poner todos nuestros esfuerzos en realizar una buena higiene dental es el mejor tratamiento que podemos hacer para garantizar nuestra salud bucodental.
HIDRODENT - ¿Cómo usar un Irrigador Bucal?
Para lucir una sonrisa bonita y sana hace falta mantener una buena rutina de limpieza y acudir de forma periódica al dentista. Simplemente debemos cepillarnos los dientes y seguir las recomendaciones de higiene que marca la comunidad científica al respecto. Pero además del cepillado, existen otras acciones complementarias que nos ayudarán a mejorar nuestra salud bucodental.
Muchas enfermedades y patologías que se desarrollan en nuestra boca están relacionadas con una higiene oral muy deficiente, algo que, sin embargo, puede solucionarse de forma muy sencilla. Siempre y cuando te lo haya recomendado un profesional y con un buen uso puede servir de gran ayuda para mantener una escrupulosa higiene dental .