La adolescencia es una etapa crucial en el desarrollo personal y social, caracterizada por cambios físicos, emocionales y sociales. Durante este período, los adolescentes suelen ser particularmente sensibles a su apariencia, ya que tienen un deseo de aceptación social y autoafirmación muy alto.
Para muchos adolescentes, los problemas dentales como los dientes torcidos, volcados hacia adelante o separados no solo afectan a la función oral, sino también a la confianza en su apariencia. Los estudios demuestran que una sonrisa alineada se asocia con una mejor percepción social, lo que puede traducirse en una mayor aceptación entre sus iguales.
El tratamiento de ortodoncia tiene grandes beneficios para la estética y el buen funcionamiento de tus dientes. De acuerdo a la American Association of Orthodontists, los brackets sigue siendo una de las mejores soluciones para alinear la dentadura, ya que estos ejercen la debida presión sobre los dientes con la finalidad de moverlos de forma gradual hasta su posición correcta. Si bien se requiere de tiempo para notar los resultados, es una de las técnicas más efectivas, económicas y duraderas.
En general, España cuenta hoy con una mejor salud dental infantil, según la última encuesta “La salud bucodental en España”, de la Fundación Dental Española y el Consejo de Dentistas de España, aunque también el estudio indica que una de las afecciones dentales más habituales es el malposicionamiento dentario. Aquí entra en acción la ortodoncia.
“Hoy en día nos podemos centrar en la boca no solo desde el punto de vista estético, sino sobre todo, desde el punto de vista de la salud”, afirma la doctora Leonor Muelas, médica especialista en estomatología, con postgrado en ortodoncia, además de presidenta de la Asociación Española de Ortodoncistas (AESOR). “Es más fácil mantener una boca sana cuando los dientes están bien colocados”, explica la doctora.
Pero “no solo nos referimos a la posición de los dientes sino también a la correcta relación entre los maxilares superior e inferior (o mandíbula), que si no están en armonía pueden producir otras afecciones funcionales relacionadas con la respiración, la masticación, las articulaciones e incluso la autoestima”.
La Asociación Americana de Ortodoncistas, uno de los colectivos de mayor prestigio en este campo, aconseja que la primera revisión debe ser a los 7 años. Sin embargo, Muelas nos cuenta que “si los padres observan que hay dientes torcidos o una mala mordida, se puede adelantar a los 3 años, que es cuando se tiene la dentición primaria completa”.
La estomatóloga afirma que a esa edad “los especialistas ya podemos tener una idea de la evolución tanto de sus dientes como de sus maxilares. Aunque no se intervenga en ese momento, se puede sugerir a los padres que traigan al niño dentro de un par de años para empezar un tratamiento. O que no necesitará ningún tipo de ortodoncia. O, tal vez, que hay que intervenir con un aparato de quita y pon”.
Los padres debemos ser los mejores agentes de detección precoz de cualquier problema de los dientes infantiles, aunque también se agradece la observación del pediatra o del odontólogo. Algunas señales en las que es importante fijarse son problemas al masticar, respirar por la boca, chuparse el dedo o mantener el chupete. También si se ve un diente torcido, dientes de leche que tardan en salir, “dientes de conejo” (proyectados hacia delante) o una mandíbula prominente.
Así mismo, si nuestro niño pequeño tiene los dientes temporales muy juntos, alineados perfectamente casi como un adulto; si no hay espacio entre ellos, auguran poco espacio para los definitivos. Lo ideal es que haya espacio entre algunos de los dientes.
Muchas maloclusiones pueden ser hereditarias, pero otras pueden ser consecuencia de un traumatismo, de chuparse mucho tiempo el pulgar (más allá de los 2 años), del uso del chupete excesivo, una obstrucción respiratoria o la pérdida prematura de uno o más dientes. Sean o no un legado de familia, estos problemas no solo afectan a una mala alineación dentaria sino que también al mal desarrollo de los maxilares y, por lo tanto, a una alteración en la forma de la cara.
Tipos de Brackets y sus Características
Juegan con ventaja porque la tecnología y el diseño también se han puesto de su lado. Nuevos aparatos, nuevos materiales y nuevos métodos. Antes, la ortodoncia solo evocaba la imagen de un complicado entramado de alambres y una sonrisa inquietante. Hoy día, el aparato forma parte de nuestra preocupación por la salud y no nos avergonzamos de ello. Para los niños ya no supone ningún trauma, tampoco. “Lo aceptan bien; vienen con la idea preconcebida de que sus amigos lo llevan y ¡hasta lo piden!”, declara la doctora Muelas.
Estos son unas ligeras estructuras hechas de diferentes metales que se fijan a cada diente de manera muy precisa y a los que se enganchan unos finos arcos de aleaciones metálicas. “El bracket es pasivo; lo que realmente mueve el diente es el arco, que permite enderezar los dientes”, continúa la experta. Las gomas no llevan látex (para evitar alergias) y se presentan en un abanico de colores para resultar más atractivos para los niños. La higiene de estos también cuenta con avances: los cepillos son acordes a la diferente aparatología y pueden complementarse con interdentales o seda dental.
Tipos de Ortodoncia: ¿Cuál es el adecuado para ti?
Existen varios tipos de brackets, cada uno con sus propias ventajas y desventajas. A continuación, se describen los más comunes:
- Brackets metálicos: Son los tradicionales y los más empleados en el tratamiento de ortodoncia. Con el uso de unas gomitas, se fija el alambre de metal empleado para alinear la dentadura.
- Brackets linguales: Estos brackets ofrecen el mismo resultado, pero representan una solución mucho más estética puesto que son totalmente invisibles. Se fijan en la cara interna de los dientes, por lo que no se pueden ver desde afuera. No es la técnica más solicitada debido a su complejidad y se aconseja dirigirse a un especialista para su colocación.
- Brackets estéticos: Aquí podemos encontrar una gran cantidad de brackets estéticos; desde los cerámicos y los transparentes y hasta los de zafiro. Cada uno aporta el beneficio de la discreción de acuerdo a las necesidades de cada paciente. Todos son totalmente personalizados y los resultados están garantizados.
- Brackets autoligables: Este tipo de ortodoncia funciona moviendo los dientes a través de arcos con memoria elástica que ejerce una fuerza que al final se transmite al diente con elementos intermedios (los conocidos como brackets, propiamente).
Sin duda alguna queda bastante claro que los brackets tradicionales son los más utilizados de todos, sin embargo, ¿sabes a qué se debe? Principalmente al factor económico, que tiene mucho que ver para elegirlos, sin mencionar que es el tratamiento más recomendado por los dentistas, pues lo consideran mucho más efectivo y con resultados permanentes. Debido a los costos de producción, también son más económicos para el dentista, sin mencionar que utiliza materiales basándose principalmente en la optimización del movimiento dental, y aunque la estética puede no ser del agrado de todo el mundo, su eficacia es irrefutable.
Existe una gran variedad de marcas y diseños a elección del dentista y son efectivos en todos los casos de ortodoncia.

La ortodoncia ayuda a abordar estos complejos. A medida que los dientes se alinean, los adolescentes suelen experimentar una mejora significativa en cómo se ven y, más importante, en cómo se sienten. Los resultados de la ortodoncia trascienden la salud y lo estético. En nuestra experiencia la mayor parte de los adolescentes están deseando llevar ortodoncia, por lo que el inicio del tratamiento suele ser un motivo de alegría.
¿Cuándo es el Momento Adecuado para Considerar la Ortodoncia?
La edad apropiada para controlar las maloclusiones es entre los 4 y los 12 años. “En los adolescentes mayores, lo ideal es actuar antes del pico de crecimiento puberal que, en el caso de las chicas suele estar alrededor de los 10 u 11 años y en el de los chicos, cerca de los 12 o 13 años”.

Un problema de ortodoncia no resuelto a tiempo puede conducir a una masticación ineficiente, lo que también implica una alteración digestiva, presión en la articulación de la mandíbula, que puede producir dolores de cabeza, de oídos, cuello, zonas de la cara o alteraciones en el habla y la fonación. En el futuro, estos casos pueden requerir cirugía con la intervención del cirujano maxilofacial para colocar los maxilares en su posición correcta.
El Impacto en la Autoestima
Otra consecuencia de dejar la ortodoncia para más adelante pasa por el campo de las emociones, ya que unos dientes sanos son la puerta de una sonrisa sana ¡y segura! Si el niño se avergüenza al reír, se tapa la boca al hablar o se oculta los dientes, va a ir poco a poco minando su autoestima. Por el contrario, la vergüenza de llevar brackets ya es cosa del pasado. “Unos padres me dijeron una vez que le había cambiado la vida a su hijo; había pasado de ser un niño que no se atrevía a sonreír a poder reírse a carcajadas y ser él mismo”, nos cuenta la experta.
Superar los desafíos del tratamiento ortodóncico también puede fortalecer la resiliencia y las habilidades de afrontamiento de los adolescentes. En nuestra clínica en Ourense comprendemos la importancia de este proceso y estamos comprometidas no solo con el éxito del tratamiento, sino con el cuidado emocional de nuestros pacientes.
Desafíos y Consideraciones
Uno de los inconvenientes de estos tratamientos, es que son muy largos. “Un tratamiento solo con brackets dura unos dos años y medio”, indica Muelas. “Las revisiones pueden ser semanales, quincenales o mensuales. No es que en cada revisión actuemos, pero supervisamos que vaya todo bien encaminado”, explica.
“Este es uno de los motivos por los que los tratamientos tienen un coste tan elevado, además del propio de los materiales. Pensando en ello justamente, es que “la ortodoncia tiene un reto muy importante en la actualidad: acortar la duración de los tratamientos.