La pérdida de los dientes de leche marca una época importante en el crecimiento de los niños. En diversas culturas, como la española, francesa, italiana o hispanoamericana, la mitología establece que un ratón es el encargado de recoger dichos dientes a cambio de un pequeño regalo. Este proceso, casi universal (algunas personas pueden conservar parte o la totalidad de los dientes de leche), lleva ocurriendo en nuestra especie y antecesores desde hace millones de años.

El Ratoncito Pérez dejando una moneda bajo la almohada.
Orígenes e Historia del Ratoncito Pérez
El cuento fue creado en Madrid en 1894 por Luis Coloma, consejero real, con el fin de que el pequeño Alfonso XIII tuviera una forma divertida de celebrar cada diente que se le caía. En el año 1911, Luis Coloma contó al mundo entero que había visto un ratón corriendo con un diente en su espalda, el cual pertenecía al príncipe de Asturias.
La historia del Ratoncito Pérez de Luis Coloma narra las aventuras del rey ficticio Bubi I con el Ratoncito Pérez. La primera publicación del cuento tiene fecha de 1902 y sería la responsable de que hoy en día sigamos con esta tradición. Desde entonces, el Ratón Pérez empezó a estar a cargo de los dientes de leche de todos los niños, de todas partes, generación en generación.
Pepito Pérez era un ratoncito que vivía con su familia en la pared de una panadería. Por las noches, Pepito aprovechaba para entrar a la panadería y coger comida para él y para su familia. Un día, cuando Pepito fue a la panadería, vio que todo había cambiado. Ya no era una panadería, sino una clínica dental. Un día empezaron a venir ratones muy mayores pidiéndole ayuda a Pepito para poder volver a comer las cosas que comían cuando eran jóvenes. Así que Pepito fue a la clínica a ver cómo resolvía el doctor esos problemas y vio que este les ponía dientes falsos a sus pacientes. Estando allí Pepito, llegó un niño a la clínica para que el doctor le quitara un diente de leche para dejar paso al siguiente diente. ¡Eureka! Ese diente de leche tenía el tamaño perfecto para un ratón. Así que Pepito siguió a ese niño a su casa, esperó a que se quedara dormido y cogió su diente de leche, dejando en su lugar un pequeño regalo.
Características del Ratoncito Pérez
El Ratón Pérez es pequeño de estatura, pero muy fuerte y ágil. Tiene una personalidad alegre y simpática y le encanta ver a los niños sonreír. A veces quiere conversar con los niños, pero como es un personaje muy ocupado por tener la responsabilidad de visitar tantos niños en una noche, no puede hacerlo. El Ratoncito Pérez también es un personaje muy estudioso e inteligente, cualidades que lo ayudaron a convertirse en el mejor dentista del mundo.
El Ratón Pérez cambia los dientes de leche de los niños entre los 5 y 12 años, por monedas, dulces o regalos. Pero este no es solo el trabajo del Ratoncito Pérez, ya que también es un excelente dentista que conoce a plenitud todo sobre la higiene bucal. Si este nota que no es así, se encarga de darles consejos sobre cómo cuidar los dientes, ya que su mayor alegría es encontrar dientes blancos, limpios y brillantes como perlas.
Posee una gran colección con dientes de todas partes del mundo, donde en cada visita que realiza a los niños al recoger los dientes los observa con mucha precisión a través de sus grandes gafas para saber si están en buen estado.

Ilustración del Ratoncito Pérez examinando un diente.
El Ratoncito Pérez y la Higiene Bucal
El Ratoncito Pérez sabe que cepillarse los dientes bien, sobre todo cuando el niño está muy pequeño, puede ser una tarea difícil. Cómo ya te mencionamos, al Ratoncito Pérez le encanta encontrar dientes blancos y brillantes, y la única forma de hacerlo es manteniendo una buena rutina de higiene dental. Cepillar los dientes de arriba abajo y de abajo arriba, incluyendo encías para evitar que queden residuos de comida y se acumule el sarro. Después debemos de cepillar las muelas y las partes internas de los dientes.
Si se da el caso en el que tu hijo requiere ayuda para facilitar la caída de uno o más dientes de leche, puedes hablar con dentistas. Por eso se recomienda que los padres enseñen a sus hijos por medio de la imitación, es decir, cuando les toque lavarse los dientes, hazlo tú también para que él pueda imitar tus movimientos y se sienta más motivado a hacerlo correctamente.
Debemos usar esto como una oportunidad para poner al día la rutina dental diaria del niño. Entonces, será cuando debemos recordarles que el ratoncito Pérez está buscando solamente los dientes de leche sanos, no los dientes con caries. Una nota personalizada del ratoncito Pérez podría ser casi tan emocionante para los niños como un regalo. Considera la posibilidad de dejar debajo de la almohada algo que refuerce los buenos hábitos de salud bucal como por ejemplo proporciona un nuevo cepillo de dientes con su personaje favorito de dibujos animados o pasta de dientes con sabor.
¿Cómo dejar un mensaje al Ratoncito Pérez?
Cómo el Ratón Pérez es un ratoncito muy ocupado le es muy difícil adivinar qué niño ha perdido un diente. En la carta del Ratón Pérez se debe escribir lo que la imaginación del niño tenga en ese momento. La mayor alegría del Ratoncito Pérez es conseguir debajo de la almohada dientes blancos y brillantes, ya que en su colección solo guarda los dientes que están lo más intacto posible.
El Ratoncito Pérez en Otras Culturas
Esta tradición del Ratoncito Pérez es habitual en España y Latinoamérica. En Francia, es el “Ratoncito” -la petit souris-, así como en Italia -Topolino-. En EE.UU. Es curioso que en algunos países como Corea, India, Japón o Vietnam los niños lanzan los dientes al tejado de la casa si son de la parte inferior, o debajo sin son de la parte superior. El Ratoncito Pérez, en otras culturas y tradiciones, se llama el Hada de los Dientes.
El Ratoncito Pérez y la Ciencia
Desde el año 2014, sin embargo, el interés coleccionista del célebre ratón es más transparente y útil que nunca. Cada año desde el 2014, el CENIEH organiza campañas para que los niños donen sus dientes de leche caídos a cambio de un cepillo de dientes, un ticket para una visita a la Casa Museo del Ratón Pérez (en Madrid) y un diploma por colaborar con la ciencia. Los donantes de las piezas dentales son niñas y niños de entre 2 y 15 años, principalmente de España, aunque también hay un reducido número de chavales de otras nacionalidades.
Antes de la entrega de los dientes es necesario completar un formulario con diversos datos personales y biológicos de los niños y de su familia (sexo, edad actual y edad cuando se cayó el diente, tipo de lactancia y procedencia de sus padres y abuelos, entre otros detalles). Además, los padres deben firmar un consentimiento en el que se informa sobre el uso que recibirán dichas piezas (se asegura el anonimato y la confidencialidad).
Nada más recibir los dientes en el CENIEH, estos se procesan de la misma forma que los restos fósiles para conservarlos en condiciones adecuadas. Los especialistas limpian los dientes de restos orgánicos con una mezcla de agua purificada y metanol y una vez que están secos se les aplica una resina diluida que se solidifica para garantizar su conservación.
La mayoría de estudios científicos suelen emplear dientes definitivos, por la limitada cantidad de dientes deciduos disponibles en colecciones. La finalidad principal de esta colección de dientes de leche es ampliar el conocimiento en esta materia al permitir la realización de diversas investigaciones con estos dientes. Un ejemplo es el análisis de diferentes características de los dientes deciduos y su relación con el embarazo, la lactancia materna o artificial o el lugar de residencia. Uno de los objetivos es averiguar si los dientes de leche presentan características diferentes según el sexo (dimorfismo sexual) , algo que sí está presente en los dientes definitivos. Otro fin es comparar las características de los dientes de leche actuales con los de homínidos del pasado o con otras especies animales actuales.

El Ratoncito Pérez como dentista.