Sensibilidad en los Dientes: Causas y Tratamiento

La sensibilidad dental es un problema muy frecuente que afecta a una de cada cinco personas. Se caracteriza por un dolor agudo y breve en los dientes, desencadenado por estímulos como el frío, el calor o los alimentos ácidos. Así, gestos como comer o beber pueden resultar especialmente dolorosos o molestos por culpa de dicho problema.

Es esencial comprender que la sensibilidad dental es un problema común, pero que puede gestionarse con éxito. Los cuidados dentales adecuados, la consulta regular a un dentista y la identificación de las causas subyacentes son fundamentales para aliviar el malestar.

¿Cómo se siente el dolor de la sensibilidad dental?

Se caracteriza por ser un dolor repentino, temporal e intenso.

¿Dientes Sensibles? 5 tips para combatir la SENSIBILIDAD DENTAL❄️

Causas de la Sensibilidad Dental

La hipersensibilidad dental es un dolor agudo y corto causado por la exposición de la dentina y como respuesta a diferentes estímulos externos (como el frío, el calor, el ácido o los dulces). Normalmente, la dentina, la parte interna de los dientes, está cubierta por el esmalte, pero a veces este esmalte se desgasta, perdiendo la dentina su protección natural. Entonces, diversos estímulos térmicos (como el contacto con alimentos muy fríos o muy calientes), químicos (como ingerir alimentos muy ácidos) o táctiles pueden transmitirse a través de la dentina hasta el nervio, causando dolor.

La sensibilidad dental puede deberse a varios factores, entre ellos:

  1. Cepillado agresivo: Un cepillado de dientes agresivo provoca que la encía se retraiga. Y, cuando la encía se retrae, esta deja al descubierto la raíz del diente (una zona especialmente sensible). Hay muchas personas que recurren a un cepillado muy enérgico porque consideran que, de esa manera, la limpieza de sus dientes será más eficaz y profunda. Sin embargo, esto no es así. El cepillado muy enérgico o con cepillos de filamentos muy duros desgasta con el tiempo la capa protectora de los dientes. Una forma sencilla de evitarlo es cepillarse con menos fuerza o utilizar cepillos de filamentos más suaves.
  2. Retracción de las encías: Cuando las encías retroceden, dejan al descubierto parte de las raíces de los dientes. Estas zonas son más sensibles y propensas a la sensibilidad dental, ya que no están protegidas por el esmalte. El deterioro de las encías es un problema bastante común que afecta más a las personas que no mantienen una adecuada higiene dental. Si la sensibilidad se debe a esta causa, es necesario visitar al dentista para que aplique el tratamiento más adecuado en cada caso. Mantener una buena higiene dental ayudará a prevenir la gingivitis.
  3. Erosión del esmalte: Alimentos y bebidas como cítricos, refrescos y vinagre, consumidas en exceso, pueden erosionar el esmalte dental con el tiempo, aumentando la sensibilidad. Hay que procurar no abusar de alimentos ácidos que pueden contribuir a erosionar el esmalte, como los cítricos, el yogur, la salsa de tomate o algunos refrescos.
  4. Bruxismo: Algunas personas, de forma consciente o inconsciente, frotan los dientes superiores contra los inferiores, produciendo un ruido característico. Este fenómeno es más frecuente por las noches, durante el sueño. Una buena medida para proteger los dientes es utilizar una férula de descarga durante el descanso nocturno. Además, el bruxismo, o rechinamiento de dientes, que suele ser involuntario e inconsciente, también daña directamente el esmalte dental y causa sensibilidad.
  5. Caries: Las caries pueden erosionar el esmalte dental y exponer la dentina, lo que provoca sensibilidad. Esta patología tan común es también una de las causas más frecuentes de sensibilidad dental, porque se destruye el esmalte.
  6. Tratamientos dentales: También es posible que la sensibilidad aparezca tras un tratamiento odontológico, como una higiene bucodental profesional, un empaste, un blanqueamiento dental o una endodoncia o tratamiento de conductos. En este caso, las molestias pueden durar hasta pasados unos días de haber terminado el tratamiento. La cirugía periodontal, la limpieza profesional y, en menor grado, los tratamientos de blanqueamiento pueden provocar sensibilidad dental pasajera. Los tratamientos de blanqueamiento dental causan sensibilidad dental temporal debido a la permeabilidad que se provoca en los dientes. Esto es transitorio, mientras dura el tratamiento, y disminuye con al terminarlo. El abuso de productos de blanqueamiento dental, o el uso de algunos inadecuados, puede provocar otras complicaciones dentales.
  7. Dentífricos abrasivos: Existen en el mercado pastas dentales abrasivas que pueden dañar el esmalte dental, contribuyendo a la sensibilidad. Es importante elegir una pasta dental adecuada. Algunos dentífricos para blanquear los dientes contienen sustancias abrasivas que pueden dañar el esmalte. Si el dentífrico fuera el culpable de la sensibilidad dental, se cambiará de marca siguiendo las recomendaciones del dentista.
  8. Enjuagues bucales: Algunos enjuagues contienen alcohol y otras sustancias que pueden hacer que los dientes sean más sensibles. La solución es cambiar de enjuague. Los más adecuados son los neutros y con flúor.
  9. Factores genéticos y hormonales: Otra de las causas de la sensibilidad dental también puede estar relacionada con factores genéticos, y algunas personas son naturalmente más propensas a experimentarla. En algunas etapas de la vida, como el embarazo y la menopausia, los cambios hormonales pueden aumentar la sensibilidad dental en algunas personas. En el caso del embarazo, las fluctuaciones hormonales pueden llevar a una mayor acumulación de placa dental y, como resultado, a un aumento de la sensibilidad. Mantener una buena higiene bucal es fundamental en estos momentos.
  10. Dientes rotos o astillados: Un diente roto o astillado puede producir un dolor que vaya más allá de la sensibilidad dental. El dentista tendrá que evaluar cómo está ese diente para decidir el tratamiento más correcto.

¿Por qué tengo sensibilidad dental en un solo diente?

La sensibilidad dental en un solo diente puede deberse a una caries, un empaste deteriorado, retracción de encías o una fisura en el esmalte. Aunque la sensibilidad dental suele afectar a varios dientes, cuando se localiza en uno solo suele indicar un problema específico. Un dentista puede identificar si la causa está en una caries oculta, una fractura, una inflamación pulpar o un problema en la raíz.

Cuando la sensibilidad se limita a un diente específico, significa que algo particular está ocurriendo en esa pieza dental. En términos sencillos, la sensibilidad aparece cuando la dentina (la capa interna del diente, llena de tubulillos que conectan con el nervio) queda expuesta.

Generalmente esto pasa por desgaste del esmalte o retracción de la encía, pero si solo te ocurre en un diente, suele apuntar a un problema localizado en ese diente en concreto.

Una caries dental incipiente (o una fisura microscópica en el esmalte) puede provocar que un diente se vuelva sensible. Si la lesión va profundizando, los cambios de temperatura (como el frío del helado o el calor del café) activan el nervio causando dolor agudo.

También una grieta o fractura en el diente puede ser la culpable. Por ejemplo, morder algo duro (hueso de aceituna, un caramelo) puede agrietar el esmalte; entonces el diente fisurado duele sobre todo al morder y a veces con lo frío. Si sientes dolor al morder un solo diente en particular, sospecha de fisura o de una caries que ha debilitado la estructura.

Tratamiento para la Sensibilidad Dental

La hipersensibilidad dental se puede tratar. En muchos casos, basta con utilizar un producto específico diseñado para aliviar esta molestia. No obstante, el primer paso es identificar sus posibles causas.

Parte del tratamiento contra la sensibilidad dental puede llevarse a cabo en casa. Es decir, cambiando determinados hábitos de higiene e, incluso, de alimentación. Dicho esto, te recordamos que lo más recomendable es que acudas a una clínica dental para pedir consejo al dentista.

  • Pasta dental desensibilizante: Usa una pasta de dientes especial para dientes sensibles a diario. Estos dentífricos (como las marcas con nitrato de potasio o arginina) ayudan a bloquear la sensación dolorosa con el uso continuo. Truco: al acostarte, después del cepillado, puedes ponerte una pequeña cantidad de esta pasta directamente sobre el diente sensible y dejarla actuar (como si fuera una crema).
  • Cepillado suave: Cambia a un cepillo de cerdas suaves y asegúrate de no “restregar” con fuerza. Un cepillado demasiado enérgico puede desgastar más el esmalte o la encía del diente afectado, empeorando la sensibilidad. En su lugar, cepilla con movimientos suaves, circulares, dedicando tiempo pero sin presionar. Considera usar un cepillo eléctrico con sensor de presión si te cuesta medir la fuerza.
  • Enjuagues con flúor: Un enjuague bucal con flúor diario (sin alcohol) puede fortalecer el esmalte y reducir la sensibilidad con el uso constante. Hay colutorios específicos para sensibilidad que contienen fluoruro de sodio o estaño que vienen muy bien. Incluso puedes pedir en tu farmacia un gel de flúor concentrado para uso casero semanal (a veces recomendado por dentistas para sensibilidad o inicio de caries).
  • Aplicar fluoruro: Aplicar fluoruro en las zonas sensibles para ayudar a reforzar el diente.
  • Restauraciones de composite: Uno de los tratamientos más sencillos e indoloros para tratar la sensibilidad dental es la de aplicar composite en la zona afectada para que proteja el diente y dejes de sentir dolor. Es un proceso sencillo e indoloro con el que dejarás de percibir molestias.
  • Injerto de encía: Si la causa de la sensibilidad es por una recesión dental, te pueden injertar tejido de encía en el lugar afectado.
  • Endodoncia: Un tratamiento de conducto o endodoncia también podría ser una de las últimas soluciones a recurrir ante este problema si la sensibilidad es persistente. Se trata de un procedimiento en el que se llega al centro del diente, se elimina el nervio -por lo que ese diente ya no transmitirá dolor- y se rellena con un material biocompatible. Posteriormente se reconstruye el diente de la forma más respetuosa y menos invasiva posible.

Cómo Evitar la Sensibilidad Dental

Apostar por la prevención antes que la cura es el mejor tratamiento. Mantén una buena higiene dental, utiliza un cepillo de cerdas suaves con una pasta recomendada por tu dentista, cepilla con menos fuerza y más repeticiones para eliminar eficazmente la placa dental y no te olvides de pasar la seda dental una vez al día.

Evita las bebidas carbonatadas y azúcares. Si las tomas, bebe agua después, para equilibrar el nivel de ácido en la boca. No utilices tu boca como una herramienta (abrir bolsas, sujetar llaves, etc.). Si padeces bruxismo puedes preguntarle a tu dentista sobre la posibilidad de usar una férula de descarga.

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