En odontología, mantener un campo estéril es crucial para la seguridad del paciente y el éxito de los procedimientos. Antes de comenzar cualquier intervención, es fundamental que el personal se prepare adecuadamente. Esto incluye el uso de calzas, mascarilla, gafas y, por supuesto, un gorro.
Este artículo te guiará paso a paso sobre cómo hacer y utilizar correctamente un gorro de dentista, asegurando un entorno limpio y estéril en tu clínica.
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Preparación Previa a la Cirugía
Antes de entrar al gabinete, asegúrate de tener todo el material necesario preparado. La existencia de protocolos escritos te ayudará a evitar olvidos de última hora. Además de equipamiento, instrumental y bio-materiales, ten a mano todo el material desechable que vas a utilizar para el tratamiento.
Junto a los paños estériles, cubre-mangueras, líneas de irrigación, batas y gorros, existen kits estériles que incluyen prácticamente todo lo necesario para no olvidar nada.
Antes de entrar en el gabinete de cirugía, colócate las calzas, la mascarilla, el gorro y las gafas. Una vez que hayas realizado el lavado de manos, es importante no tocar nada que esté contaminado, así que es básico tenerlo todo preparado previamente.

Lavado de Manos Quirúrgico
El auxiliar encargado del campo estéril procederá al lavado quirúrgico de manos. Pese a que vamos a utilizar guantes como barrera, es necesario tener en cuenta que los guantes tienen una efectividad que tiene una duración limitada en el tiempo.
El lavado de manos consiste esencialmente en frotar vigorosamente las manos con una solución jabonosa para la eliminación de suciedad, microorganismos y células epiteliales. Las uñas han de estar cortadas previamente, ya que son recovecos que dificultan la limpieza. Asimismo, los esmaltes de uñas también esconden diminutos espacios en los que pueden anidar microorganismos. No usar anillos ni pulseras que dificultan la limpieza y retienen microorganismos. Hidratar regularmente las manos.
Se ha de proceder a enjabonarse con jabón y frotar todas la manos y espacios interdigitales, eliminar completamente la suciedad de las uñas si existiera y aclarar abundantemente. Después secar con una toallita de papel secamanos desechable y cerrar el grifo con un trozo de papel.
Pasos para el Lavado Antiséptico
El lavado antiséptico consta de dos partes. En una primera fase realizaremos el lavado higiénico anteriormente descrito y en un segundo paso utilizaremos una solución desinfectante hidroalcohólica.
Este lavado se realizará en lugares en los que no se dispone de grifo para realizar un lavado de manos. Se realizará antes de la cirugía. Necesitaremos un grifo que se pueda accionar con el codo o con la rodilla o pie, un cepillo desechable, jabón antiséptico a base de povidona yodada o clorhexidina (los estudios demuestran que mejor con clorhexidina) y dos toallas estériles.
- Durante todo el procedimiento mantendremos las manos más altas que el resto del brazo.
- Abriremos el grifo y mojaremos ambos brazos hasta el codo.
- Impregnaremos de jabón el cepillo. Si tenemos cepillo impregnado lo humedeceremos y empezaremos a limpiar de la punta de los dedos hacia el codo.
- Haremos movimientos repetidos de diez veces, salvo en uñas y codo que serán repeticiones de 20.
- Comenzaremos por uno de los brazos limpiando de la punta de los dedos hasta el codo. Se comienza por las uñas con 20 repeticiones, dedos, espacios interdigitales, dorso de la mano, palma, muñeca, antebrazo y codo.
- Enjuagaremos el brazo y el cepillo y pasamos al otro brazo.

Colocación de la Bata y los Guantes
Tras el lavado de manos, nos colocaremos la bata:
- Técnica autónoma: Con dos dedos estiramos la bata e introducimos los brazos por las mangas. Un asistente no estéril nos abrochará por detrás, ya que esta zona se considera no estéril.
- Técnica asistida: El asistente que ya está estéril y vestido presenta al otro operador la bata para ayudarle en la vestimenta. Iremos con los brazos hacia arriba a la zona quirúrgica. El asistente no estéril nos ha abierto un campo quirúrgico y la bata estéril. Las batas quirúrgicas vienen dobladas hacia fuera para facilitar la técnica autónoma de vestimenta. Introduciremos los brazos sin sacudir y el asistente nos abrochará. La parte posterior se considera no estéril.
A continuación, nos abrirán los guantes dejando el envoltorio interior al descubierto. Lo abriremos como si fuera un libro dejando los guantes al descubierto. Con esa mano meteremos en la solapa del otro guante para sujetarlo e introduciremos el otro guante en la otra mano de un solo movimiento. En ese momento ya podemos estirar el puño sobre la bata. Es muy importante no tener contacto del guante con la piel del brazo al colocarlo. Si es necesario ya se pueden ajustar los dedos. A partir de aquí ya podemos estirarnos los guantes por encima de la bata. Es sumamente importante desde este momento no tocar nada que no esté estéril. No podremos hacer cosas como ajustarnos la mascarilla ni tocar superficies sin recubrir. Si esto sucediera habría que cambiar los guantes.
Preparación del Campo Estéril
Comenzaremos por poner el paño estéril sobre la superficie donde vayamos a trabajar. El asistente no estéril nos irá abriendo el material sobre la mesa de mayo. Iremos colocando el material sobre el campo. Sin tocar el aspirador insertaremos la cánula quirúrgica estéril. Colocaremos los cubre-mangueras sin tocar nada que no sea estéril y tras hacerlo no podemos volver a colocarlo en el soporte habitual, pues se volvería a contaminar la aspiración. Sellaremos la parte superior para que no se caiga con un adhesivo.
Para cubrir las zonas de uso habitual como son las asas de la lámpara, o el motor de implantes, existen unas películas transparentes adhesivas estériles que nos ayudan a tal fin. Colocaremos la línea de irrigación estéril en el contra-ángulo y el ayudante no estéril lo conectará al suero fisiológico y al motor de implantes.
Existen unos dispensadores de suero que irrigan de forma continua sin tener que contaminar el suero cada vez que lo pinchamos.
Preparación del Paciente
Antes de entrar, el asistente no estéril le proporcionará las calzas, la bata y el gorro. En la sala, se le proporcionará un colutorio de clorhexidina al 0,12 % para que se enjuague durante 60 segundos. A continuación, se limpiará la zona perioral con clorhexidina o con povidona yodada.
Para hacerlo se coloca un paño estéril sobre el reposacabezas del paciente estirándolo y se cruza sobre la cara fijándolo con las pinzas; posteriormente, se coloca otro campo estéril fijándolo al otro campo por medio de las pinzas de campo a ambos lados de modo que quede solo la zona perioral al descubierto. Esto se dejó de usar tras la aparición de los campos desechables.
Existen campos fenestrados con adhesivo que se fijan perfecto.

Durante la Cirugía
Durante la cirugía es muy importante no tocar nada que no esté recubierto de material estéril.
Finalización y Descontaminación
Al finalizar la cirugía vamos a proceder a eliminar todos los paños y batas contaminadas. Los bisturíes, seda y material punzante irán a los contenedores correspondientes. La mascarilla es lo último en quitarnos. Desabrocharemos primero el nudo inferior y después el superior.
Todo el material se someterá a un exhaustivo proceso de descontaminación, lavado y esterilización. El gabinete se ventilará y se procederá a su limpieza meticulosa tanto del mobiliario como de la aspiración.
Beneficios de la Bioseguridad
Todas estas maniobras facilitan la cirugía propiamente dicha, evitando que los biomateriales utilizados se contaminen antes de entrar en el organismo y puedan fracasar. Pero no solo eso. Estamos protegiendo al paciente de posibles contaminaciones de la herida quirúrgica.

Además de proteger al paciente, nos estamos protegiendo a nosotros mismos con nuestra indumentaria, y al tener recubierta la mayoría de las superficies del gabinete, estamos protegiendo al resto de pacientes que se sentarán a continuación.
El uso de campos y batas desechables impermeables han mejorado nuestra seguridad y facilitado mucho nuestro trabajo. Las batas de algodón absorben la humedad por capilaridad y transmiten las bacterias de un lado al otro del campo, lo que pone en riesgo nuestra propia seguridad.