Cómo hacer un irrigador bucal casero paso a paso

Una correcta higiene bucal es clave para evitar toda una serie de problemas, desde la halitosis y la periodoncia hasta las caries e infecciones y la posible pérdida de piezas dentales. Pero los especialistas opinan que solo con el cepillado no es suficiente: que hay que profundizar ese procedimiento con algo más. En los últimos años ha ido ganando terreno un artefacto “nuevo”: el irrigador bucal.

Un irrigador bucal es un aparato que −por medio de un pequeño chorro de agua que se aplica a presión sobre dientes, encías y otros tejidos en el interior de la cavidad bucal− permite eliminar restos de alimentos y placa bacteriana. Estos aparatos están compuestos por una base en la que se carga el agua y que está unida por medio de un cable al mango del irrigador. A este mango se conecta la boquilla, que es la parte que se introduce en la boca.

Por lo general, la limpieza que permite el irrigador se logra con agua pura, aunque también se puede mezclar con pequeñas cantidades de colutorio o clorhexidina, para añadir también los efectos antibacterianos de estas sustancias.

Los irrigadores pueden complementar la limpieza bucal de cualquier persona. Pero se recomiendan de manera especial en algunos casos, como en los de quienes llevan ortodoncia con brackets, implantes con prótesis fija, bandas o alambres. Para los niños, además, puede resultar más sencillo habituarse al uso de un irrigador que al de la seda dental.

Beneficios de usar un irrigador bucal

Existen estudios sobre la eficacia de estos dispositivos. Científicos de Estados Unidos comprobaron en 2009 que −en pruebas de laboratorio− el irrigador podía eliminar prácticamente todo el biofilm (en concreto, el 99,84%). Se llama “biofilm” a la película de bacterias que permanece adherida a dientes, lengua, mucosa y otros tejidos.

Otra investigación concluyó que el irrigador no solo ayuda a reducir el biofilm, sino que también puede cambiar su estructura, dando como resultado un carácter menos patógeno para la persona. En concreto, el uso del irrigador ayudaría −de esta manera− a atenuar o controlar la inflamación de las encías. Por otra parte, también existen resultados que indican que el uso del irrigador bucal da mejores resultados que la seda dental en cuanto a la reducción de la gingivitis y de los sangrados. Y también de que es, para tal fin, más efectiva que el uso de seda dental.

Sin embargo, la organización Cochrane publicó el año pasado una revisión de estudios que incluía a los irrigadores y también a los demás dispositivos de limpieza interdental de uso domiciliario. Pero los autores subrayaban que son necesarios nuevos estudios para mensurar los verdaderos alcances del uso de estos dispositivos en el hogar.

Alternativas caseras para un enjuague bucal efectivo

Si prefieres una alternativa más natural y económica, puedes preparar tu propio enjuague bucal casero. Aquí te presentamos algunas opciones:

Enjuague bucal de tomillo

Como tuve gingivitis, estuve buscando ingredientes naturales que ayudaran a curarlo y prevenirlo y di con que el tomillo. El tomillo tiene timol, que es un antiséptico bastante efectivo, así que puede ir muy bien para bajar la inflamación de las encías. De hecho, ironías de la vida, resulta que el timol es uno de los ingredientes principales ¡del Listerine!

  1. Hierve el agua con el tomillo.
  2. Los aceites esenciales de menta y eucalipto los elegimos principalmente por el sabor.
  3. En general los aceites esenciales son antibacterianos, así que también ayudan a eliminar las bacterias de la boca.

Agua con sal

Actualización noviembre 2020: Hace ya mucho que no hacemos este enjuague y nos enjuagamos simplemente con agua con sal.

¿Cómo utilizar el irrigador bucal Waterpik®?

El agua oxigenada: ¿un aliado o un enemigo para tu salud bucal?

¿Alguna vez has pensado en enjuagarte la boca con agua oxigenada? El agua oxigenada es peróxido de hidrógeno, es decir, contiene los mismos componentes que el agua, pero con el doble de oxígeno. El uso de enjuagues con agua oxigenada ataca las bacterias y los hongos producto de la degradación de alimentos y azúcares en la boca. No es sólo útil para la salud bucal, sino también para mantener la higiene y desinfección del cepillo de dientes.

De primeras todo parece beneficioso, pero debemos tener en cuenta que su uso habitual no es recomendable ya que puede causar irritación, e incluso quemaduras químicas leves en las encías, lengua y paladar. El agua oxigenada supone un exceso de oxígeno en la cavidad oral. Esto puede parecer beneficioso para combatir bacterias anaeróbicas, pero cada vez más estudios demuestran que puede ser más perjudicial que beneficioso.

¡No es nada recomendable! Esta técnica puede causar graves irritaciones en las encías, en la lengua e incluso en el paladar. El agua oxigenada supone un exceso de oxígeno para nuestra boca. Se ha desarrollado una tendencia de utilizar el agua oxigenada como blanqueador para los dientes. Sin embargo, pasan desapercibidas las contraindicaciones que pueden dañar seriamente la salud oral.

Si quieres emplear el agua oxigenada en tu cavidad bucal, es muy importante que la rebajes al 50 % con agua. A través de esto, podrás utilizarla para combatir el mal aliento o como enjuague. No obstante, es fundamental que sea tu dentista quien te recomiende una pasta dentrítica apropiada que cuente con las propiedades adecuadas. No estropees tu sonrisa con una moda o tendencia.

Consejos adicionales para una higiene bucal completa

El mejor consejo para mantener una boca sana y libre de dolencias es seguir una correcta higiene dental diaria. Sé constante y consciente que tu higiene bucal será un fiel reflejo de tu salud dental. ¡Recuerda! No olvides pasarte el hilo o la seda dental tras cada cepillado.

Lávate los dientes… pero no te limites al cepillo. ¿Sabías que el 40% de tu higiene oral implica los espacios interdentales? Aunque te estés lavando los dientes con la técnica adecuada, solo conseguirás limpiar el 60% de tu boca. Para evitarlo incorpora siempre otros utensilios de higiene como el hilo dental, raspador lingual, cepillo interproximal, irrigador bucal y colutorio. Y si dudas entre cuál usar y cómo hacerlo, consulta con tu higienista dental de confianza.

Es importante mantener una dieta sana y equilibrada para mantener y mejorar nuestro estado de salud, también de nuestra salud dental: reduce la posibilidad de padecer caries, de que se inflamen las encías y de la erosión dental. Neutralizan los ácidos y ayudan a limpiar la plaza bacteriana y protegen el esmalte y a generar más cantidad de saliva. Tras la ingesta de alimentos se acumula lo que se denomina la placa bacteriana.

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