Cómo Quitar el Sarro de Ollas y Teteras con Remedios Caseros

Oh, oh, huele a quemado… y si huele sabes que ya no hay vuelta a atrás. Tocará limpiar la olla para quitar el fondo quemado. Quizá logres salvar la comida, pero de frotar, nadie te libra. Si después de frotar un poco la capa quemada sigue adherida y resulta más resistente de lo que imaginabas, no te preocupes. Existen algunos trucos efectivos que pueden ayudarte a eliminarla sin demasiado esfuerzo. A continuación, te compartimos varias soluciones que puedes probar para devolverle a tu olla o sartén su estado original.

Recuerda que para alargar la vida de tus cacerolas, ollas y sartenes debes tener en cuenta las recomendaciones del fabricante en cuanto a poder lavarlas en el lavavajillas. Además, siempre es recomendable no dejar secar al aire estas piezas de cocina, sino secarlas con un paño suave.

Y, por supuesto, las más delicadas son aquellas cuyo interior está recubierto y esa "capa" de recubrimiento se puede dañar con productos abrasivos o arañar al usar utensilios inadecuados. Las de acero inoxidable no llevan recubrimiento antiadherente, las de barro tampoco ni las de cobre, pero estas últimas sí tienen capas protectoras.

Desde Conasi queremos contribuir a hacernos más conscientes de la influencia que tienen los utensilios de cocina sobre los alimentos que cocinamos. Por ello, os ofrecemos todos los datos necesarios para poder tomar decisiones informadas y una cuidada selección de productos que no transmiten toxicidad a los alimentos: panificadoras, sartenes y menaje, cuchillos y utensilios de corte, ebullidores, extractores de zumos, germinadores, molinos y molinillos: todos ellos sin teflón, plásticos tóxicos ni metales pesados.

Utensilios de cocina y toxicidad

Sin darnos cuenta, contaminamos nuestros alimentos en la propia cocina, con reconocidos tóxicos como metales pesados o productos sintéticos. Este es un hecho aún más paradójico cuando se consumen productos ecológicos. Se compran estos alimentos porque nos certifican que no han intervenido productos tóxicos en ninguno de sus procesos de cultivo, crianza o elaboración y luego en casa van directos a una sartén de teflón, a una olla de aluminio o a una cazuela que posiblemente libera plomo.

La intoxicación con metales pesados sucede porque nuestro organismo no tiene sistemas para eliminarlos. Su acumulación produce una toxicidad lenta, insidiosa e inevitable.

Para hacernos más conscientes del alcance de esta cuestión, he aquí un listado de materiales que forman parte de nuestro menaje habitual:

Utensilios de aluminio

El uso de utensilios de aluminio o cocinar con papel de aluminio son factores relacionados con la intoxicación por este metal (cuidado con el papillotte y con los envases de aluminio de la comida industrial). El aluminio se deposita en el cerebro y está reconocido como uno de los factores relacionados con trastornos mentales como Alzheimer entre otros problemas de salud, si bien no se ha identificado como causa directa. Es un material prohibido para uso culinario en muchos países, sin embargo es habitual encontrarlo en cocinas de restaurantes y colegios.

Sólo el aluminio anodizado ha recibido un tratamiento especial que lo protege de la corrosión y lo sella (este material es de diferente color en interior y exterior) con lo que no se incorpora aluminio a los alimentos que contiene. Se trata de un buen conductor del calor y un metal ligero, de modo que habitualmente forma parte de base de sartenes y de menaje o de los fondos difusores. No presenta ningún problema cuando está sellado por materiales inocuos.

Utensilios de hierro colado sin esmaltar

El hierro no es un buen conductor de calor (por lo que cocinar en utensilios de hierro requiere mayor consumo energético que con el resto de materiales), pesa mucho y tiene el problema añadido de los cuidados que necesita para evitar la oxidación. En cuanto a la posible incorporación de hierro en la dieta, se trata de un tema controvertido y no hay consenso acerca de la absorción de este hierro ni que el hierro que pueda absorberse sea realmente fisiológico.

Pero lo más importante en caso de decidir comprar utensilios de hierro colado es que el fabricante pueda certificar que no contienen plomo. La intoxicación por plomo suele ser lenta y crónica, dando lugar a problemas gastrointestinales, fatiga, ansiedad, insomnio, problemas del sueño y un largo etc. Los niños son más sensibles, pudiendo producir en ellos, entre otros síntomas, mermas en el coeficiente intelectual y trastornos de atención. Cuidado también con los alimentos enlatados y antiguas canalizaciones de agua con tuberías de plomo.

Esmaltes tradicionales

También pueden contener plomo u otros metales pesados los esmaltados y los barnices de cazuelas metálicas o de barro tradicionales. Si el esmaltado se desgasta o se deteriora por un golpe, el alimento queda expuesto al material que hay en la base.

Es importante que siempre nos informemos de que no contienen plomo y cuántas capas de esmalte se han proyectado sobre la base, siendo por tanto una elección segura si el fabricante certifica su atoxicidad como es el caso del menaje esmaltado de Riess, de gran resistencia, conducción del calor y durabilidad y además apto para todo tipo de cocinas.

Acero inoxidable

El acero inoxidable es una aleación de hierro con carbono, a la que se añaden metales pesados en diferentes proporciones para obtener distintas características. El conocido acero 18/10 de las baterías de cocina o cuberterías significa que en su composición contiene 18 partes de cromo y 10 de níquel.

El acero inoxidable es bastante estable en contacto con los alimentos, pero libera pequeñas cantidades de estos metales pesados a la comida, por lo que no deben utilizarlo por ejemplo personas con alergia a alguno de estos metales. El más aconsejable es el acero quirúrgico (316) ya que es más resistente, aunque siempre hay que tener cuidado con las ralladuras y deterioros de la superficie.

El acero japonés utilizado por ejemplo en cuchillos japoneses, es una aleación de extraordinaria calidad, más ligero y de mayor dureza y que además no contiene cromo ni níquel. Para ampliar información sobre el acero inoxidable, sus usos en la cocina y toxicidad, ver el post “Acero inoxidable en utensilios en la cocina“.

Cobre

Los “utensilios de cobre” son ideales para decoración, pero nunca para cocinar en ellos. Para este uso podemos encontrar utensilios de cobre recubiertos de acero inoxidable. El cobre es el mejor metal conductor del calor, seguido por el aluminio, y suelen formar parte de los fondos difusores de ollas y cazuelas, pero no deben estar en contacto con el alimento.

En el caso de utilizar utensilios de hierro, aluminio o cobre al menos hay que tener muy en cuenta que no entren en contacto con sustancias ácidas (vinagre, limón, frutas, tomates…), ya que la reacción química que se produce aumenta considerablemente los niveles de intoxicación por estos metales.

¡Descubre los TRUCOS SECRETOS para LIMPIAR el COBRE!

Cómo limpiar el cobre cuando se pone negro

Antes de empezar, debes asegurarte de que el objeto que quieras restaurar es realmente de cobre o es un material parecido. Para ello, coge un imán y comprueba si queda imantado a la pieza o no. Si la pieza se siente atraída al imán, significa que ese objeto no es de cobre. Si, por el contrario, el imán no se queda pegado, significa que sí es de cobre. Una vez identificado el material, ¡puedes empezar el proceso de limpieza!

Cómo limpiar el cobre con sal y limón

Corta un limón por la mitad y espolvorea sal gruesa sobre la superficie cortada. Frota tu taza, olla o sartén de cobre con el lado cortado del limón para eliminar el deslustre. Ve añadiendo más sal al limón según creas necesario. Continúa limpiando el cobre con el limón y la sal hasta que ese color negro característico de la oxidación haya desaparecido por completo. Luego, aclara la pieza de cobre bajo el grifo.

Cómo limpiar el cobre con vinagre blanco y bicarbonato

El vinagre blanco con bicarbonato de sodio es una mezcla muy efectiva para limpiar el cobre, especialmente en ollas y sartenes. En primer lugar, coloca la olla o la taza en el fregadero. Vierte un poco de vinagre blanco con bicarbonato en la superficie o sumerge una esponja de fregar platos en esta combinación y exprime el exceso de líquido.

A continuación, frota el deslustre de la superficie de cobre con un algodón. Repite la operación hasta que la superficie esté limpia. Aclara con agua y pule la superficie con un paño limpio y seco para sacar brillo. ¡Tus piezas quedarán como nuevas!

Cómo limpiar el cobre con sal y vinagre

Otra solución ideal para limpiar el cobre es la sal y el vinagre blanco juntos. Para ello, llena una taza de vinagre blanco y añade una cucharada de sal. Luego, mézclalo bien y con un trapo limpio aplica la solución sobre la superficie de cobre. Cuando termines, enjuaga el objeto con agua tibia.

Cómo limpiar el cobre con harina

¿La harina sirve para limpiar el cobre? ¡Pues claro que sí! Mezcla 1/2 taza de vinagre blanco destilado (o zumo de limón, que es más ácido) con 1 cucharada de sal y suficiente harina para formar una pasta fina. Aplica esta pasta a la superficie de cobre y restriega con un paño o esponja para fregar. Cuando termines, aclárala bajo el grifo y púlela con un paño seco para abrillantar.

Cómo limpiar las joyas de cobre

Si tus anillos, collares y pulseras de cobre han ido acumulando polvo y suciedad, y se han acabado quedando ennegrecidas; no te preocupes, pues es fácil devolverles el brillo. ¡A continuación te explicamos cómo limpiar las joyas de cobre solo con ingredientes naturales!

Exprime suficiente zumo de limón en un cuenco para cubrir las joyas y añade una o dos cucharaditas de sal. Introduce las joyas de cobre en la solución y déjalas en remojo durante unos minutos. Aclara las joyas con agua corriente y sécalas para sacarles brillo. ¡Objetivo cumplido!

Cómo limpiar un fregadero de cobre

Si quieres limpiar el cobre de tu fregadero, con unas pocas gotas de jabón líquido para platos y una esponja o paño, será más que suficiente. Así que una vez reunidos los materiales, frota suavemente el fregadero con la espuma antes de aclararlo con agua tibia y secarlo con una toalla.

Para las manchas difíciles y adheridas, mezcla bicarbonato de sodio con unas gotas de agua hasta que se forme una pasta.

Cómo limpiar el cobre cuando se pone verde

El cobre es un material que, inevitablemente, su tono anaranjado natural empieza a coger una capa verdosa o incluso ennegrecida que da un halo de suciedad al objeto. No tengas miedo a probar estos remedios naturales para terminar con el tono verde que acaban adquiriendo algunas piezas de cobre. ¡Podrían devolverles la vida!

Prueba con salsa de tomate o kétchup

Parece absurdo, ¿verdad? ¡Pues no lo es! La salsa de tomate y el kétchup son grandes limpiadores contra el óxido. Asimismo, aplica un poco sobre toda la superficie y frota con energía con una esponja o paño haciendo movimientos en círculos. Cuando termines, lava la pieza con agua y jabón, ¡y listo!

El amoníaco, el gran enemigo del óxido

El amoníaco, como sabréis, es muy efectivo contra la mayoría de problemas de limpieza. Pasa lo mismo con el color verde que tienen algunas piezas de cobre. Así, puedes sumergir el objeto en un bote con una parte de amoniaco por otra de agua.

Tras dejarlo reposar unas horas, enjuaga y seca. Si todavía queda algo de suciedad, puedes volver a hacer la mezcla y repetir la acción.

Cómo mantener el brillo del cobre

Si ves que tus piezas de cobre están algo opacas, la cerveza puede ser tu mayor aliada. Solo debes sumergirlas en ella entre 5 y 10 minutos y luego pasar un paño por la superficie. ¡Dejarás las piezas mucho más brillantes de lo que pensabas!

También puedes usar crema de afeitar para conseguir esa sensación de brillo que tanto buscas. Bastará con aplicar una pequeña cantidad de crema de afeitar encima de la pieza y luego frotarla con la ayuda de un cepillo viejo.

Cómo eliminar el óxido del acero inoxidable

El acero inoxidable consiste en una aleación de distintos metales, entre ellos el acero, pero también incluye el cromo en su combinación. Este último componente forma una película protectora y hace que el acero sea más resistente a la oxidación. Entonces, ¿por qué se acaba oxidando el acero inoxidable? A pesar de su resistencia, el acero inoxidable sigue siendo un metal, y como tal, es sensible a la acción de ciertos agentes externos, como la suciedad o la humedad.

Muchos de los utensilios que utilizamos en la cocina, así como electrodomésticos y muchos otros objetos que tenemos en casa, están fabricados con este material. Para mantenerlos en perfectas condiciones, te contamos cómo eliminar el óxido del acero para que todos los elementos de acero inoxidable de tu hogar reluzcan como nuevos.

  1. Antes de que se genere el problema y tengamos que quitar el óxido del acero inoxidable, lo mejor es prevenir su aparición manteniendo una limpieza e higiene adecuadas.

    • Para eliminar manchas persistentes en las superficies de acero inoxidable, puedes añadir al agua unas cuantas gotas de jabón, pero comprueba primero que el producto no contenga ningún elemento que pueda resultar abrasivo.
  2. El bicarbonato de sodio es un excelente aliado para eliminar el óxido del acero.

  3. Uno de los trucos para quitar el óxido del acero más eficaces y que te ayudará a recuperar el brillo del acero inoxidable, es el vinagre de manzana. Lo ideal es emplear vinagre blanco, es decir, el que se emplea generalmente para la limpieza del hogar, pero también servirá el de manzana o el de vino, proporcionando muy buenos resultados.

    Si tienes que eliminar manchas grandes o persistentes de objetos pequeños, como por ejemplo los cubiertos o alguna herramienta, sumérgelos en un barreño con vinagre de forma que queden sumergidos por completo. Deja en remojo durante 5 o 10 minutos para que los ácidos del vinagre actúen correctamente y conseguirás eliminar el óxido del acero sin esfuerzo. Después, retira los objeto del vinagre y enjuágalos con abundante agua.

    Para retirar manchas de óxido más pequeñas, o para realizar una limpieza general de superficies grandes, diluye una taza de vinagre con otra de agua en una botella con pulverizador. Después, esparce la mezcla sobre la zona a tratar y retírala a continuación con una esponja suave humedecida con agua.

  4. Otro de los trucos para quitar el óxido del acero es utilizar una lima o un limón, ambos muy eficaces para este fin, sobre todo si se trata de manchas recientes y no están muy incrustadas. Para ello, corta uno de estos cítricos en dos mitades y restriega una de ellas por la zona afectada.

  5. El ácido oxálico es perfecto también para quitar el óxido del acero inoxidable. En este caso, se trata de un producto industrial específico para ello, pero es seguro y su eficacia está garantizada. Solo tienes que adquirir un producto industrial que contenga ácido oxálico, pero recuerda que los más sencillos de utilizar son los que se presentan en forma de crema. Para una correcta utilización, basta con aplicarlos sobre la superficie oxidada y dejar que actúen durante unos minutos.

  6. Por último, los decapantes y desincrustantes también nos servirán para eliminar el óxido del acero, pero son productos más potentes y pueden resultar abrasivos, por lo que te recomendamos que solo los utilices sobre manchas antiguas y difíciles de limpiar.

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