La anosmia, la pérdida completa del olfato, y la ageusia, la pérdida total de la capacidad de apreciar sabores, están entre los síntomas más comunes de las personas contagiadas de coronavirus. Antes de la pandemia, ya se sabía que los virus respiratorios pueden tener una afectación negativa sobre estos dos sentidos, estrechamente relacionados. Se trata de una afección que puede durar unos pocos días o varias semanas, pero que en algunos casos se prolonga mucho más en el tiempo.

Representación de la anosmia, la pérdida del sentido del olfato.
¿Cómo Afecta el Virus a la Detección del Olor?
El olor es detectado por un área de la nariz del tamaño de un sello llamado epitelio, donde se encuentran los receptores de los olores. Una vez captado el olor a través de la nariz, interviene el córtex cerebral, en la zona del bulbo olfativo, que lo interpreta. El olfato fue el primer sentido desarrollado por los animales. Estudios recientes muestran que los humanos somos capaces de discriminar un billón de olores y no 10.000 como se pensaba hace 100 años. El bulbo olfativo está cerca de las regiones del cerebro ligadas a la memoria. No es extraño, pues, que el olfato sea uno de los sentidos más conectados con las experiencias vividas.

Ubicación del bulbo olfativo en el cerebro.
Los estudios realizados con positivos de coronavirus concluyen que la afectación depende en buena medida de cómo el virus provoca esta pérdida de olfato. Cuando olemos, unas terminales nerviosas captan el olor, y el cerebro las interpreta. Hay unas células de soporte que ayudan a oler. El Covid-19 no ataca directamente estas terminales nerviosas, afecta solo a estas células de apoyo.
Cómo ACELERAR la recuperación del GUSTO y el OLFATO perdido tras la COVID-19 I RTVE
Tiempo de Recuperación y Recomendaciones
Casi diez meses después de la primera gran oleada de la pandemia ya se han realizado numerosos estudios validados por la comunidad médica internacional con pacientes de coronavirus que habían perdido el sentido olfativo. E indican que un 45% de ellos recupera el olfato en dos o tres semanas como máximo, sin mayores complicaciones.
Si después de tres semanas, tras superar el virus, el paciente no ha recuperado el olfato, es recomendable acudir al especialista, al otorrinolaringólogo, y plantear una terapia de rehabilitación.
Según un estudio publicado en JAMA Network, alrededor del 80 por ciento de los pacientes recupera el olfato y el gusto de forma espontánea a las cuatro semanas. Sin embargo hay pacientes que padecen anosmia durante meses, quedándose como una secuela permanente del Covid-19.
Un estudio preliminar del Servicio de Neurología de HM Hospitales, concluyó que un 90% de los pacientes afectados por COVID-19 con anosmia recuperan esa función antes de 60 días.
Asimismo, a los 30 días de la infección inicial, solo el 74 % informó de la recuperación del olfato y el 79 % del gusto. Eso sí, las tasas de recuperación aumentaron con el paso de los meses, alcanzando un máximo del 96 % para el olfato y del 98 % para el gusto después de seis meses.
El Entrenamiento Olfativo: Un Método Eficaz
La estimulación es el método más eficaz para recuperar el olfato. Se utiliza normalmente un set de olores, con olores muy comunes, y se le pasa a la persona para que los huela a diferentes concentraciones. Las herramientas son parecidas a las que utilizan los profesionales que dependen del sentido olfativo, como los sumilleres o los perfumistas, que necesitan entrenar para tener un olfato más fino. Aunque hay personas mejor dotadas, con más facilidad y sensibilidad olfativa, la base de un olfato fino está sobre todo en la estimulación, en el trabajo y el ejercicio que se practica con este sentido.
Hasta la fecha no hay evidencia de que haya terapias efectivas en pacientes con anosmia relacionada con Covid-19. Sin embargo, los profesionales recomiendan un entrenamiento olfativo que implique la repetición y exposición de un conjunto de olores (limón, rosa, clavo y eucalipto) durante 20 segundos cada uno, dos veces al día, durante al menos 3 meses.
Podemos enseñar a nuestro cerebro a identificar y sentir de nuevo un olor perdido. Lo mejor es iniciar el proceso con olores cotidianos. Un ejemplo sencillo de entrenamiento para hacer, mínimo, 4 o 5 veces al día sería el siguiente: oler una taza de café o un limón.
Para ello, los pacientes huelen estos olores dos veces al día durante unos segundos. Se trata por ejemplo de olores cítricos como limones o naranja, café, hierbas como la menta o especias como nuez moscada. La pérdida en el olfato venían por alteraciones en el cerebro que dificultan el procesar adecuadamente los olores. Este entrenamiento busca reparar esas conexiones cerebrales para recuperar el olfato.
El entrenamiento que usa el equipo del Clínico “lo realiza el paciente cómodamente en su casa con un ‘kit’ de cuatro olores. Deben dedicar diez minutos por la mañana y otros diez por la tarde. La forma más sencilla de hacerlo sería oler los botes durante ese tiempo pero nosotros, además, pedimos que jueguen a adivinar a qué huelen, que intenten identificarlos y que los asocien a imágenes. Usamos olores cotidianos, no es esencial que sean fuertes”.

Ejemplo de kit de entrenamiento olfativo con aceites esenciales.
Recomendaciones Adicionales
Una alimentación adecuada y rica en vitamina del grupo B (frutas y verduras) y, especialmente, la vitamina B12 (que se encuentra en pescados, mariscos, carne, lácteos o huevos) ayuda a la regeneración nerviosa.
La congestión nasal y la mucosidad van a jugar en nuestra contra. Es importante mantener las fosas nasales limpias y despejadas para que los olores alcancen la zona superior donde se encuentran los receptores del olfato. Podemos hacerlo con sprays de agua de mar y/o suero fisiológico.
Podemos hacerlo estimulando las papilas gustativas de nuestra lengua específicas de cada gusto. Así, podemos aplicar un poco de azúcar en la punta de la lengua para estimular el dulce. El salado lo detectamos en los laterales de la lengua donde podremos aplicar una pequeña cantidad de sal.
Durante la recuperación puedes sentir olores desagradables o que no son reales (a estos se les conoce como fantosmias) y que forman parte del proceso de recuperación.
Otras Posibles Causas de la Pérdida del Olfato
Pero no es solo el coronavirus lo que causa pérdida del olfato. Un traumatismo también puede provocarlo de forma brusca. Hay otras patologías, como las alergias, que también provocan una disminución o pérdida de olfato. El 40% de las causas agudas están provocadas por virus respiratorios. Si la afectación es sobre las células nerviosas es cuando normalmente se tarda más en recuperar el olfato o incluso no se logra recuperar.
“La pérdida sin recuperación es muy poco frecuente, menos del 10% de los casos.
La Afectación en el Gusto
Aunque el olfato está muy relacionado con el paladar, el virus del Covid-19 no siempre afecta el gusto cuando provoca una pérdida del olfato. De los pacientes analizados con Covid-19, leves o moderados, un 70% tenía afectación del olfato y un 50% también del gusto, según varios estudios científicos publicados recientemente.
Buena parte de las partículas del sabor se captan detrás de la lengua y llegan a la nariz, pero también son captadas en la lengua a través de los sensores y receptores de gusto que tenemos, que nos dan la sensación de amargo, dulce o salado.
Tratamiento en el Hospital Ruber Internacional
El otorrinolaringólogo del Hospital Ruber Internacional, Adolfo Toledano, explica que es una pérdida de olfato que se recupera de "forma muy lenta", en años, y que "la persona comienza a notar las primeras mejoras entre 18 y 36 meses". Hasta los 60 meses, es decir, casi cinco años, no vuelve a tener la capacidad olfativa que la Covid-19 le quitó. Por eso, el Ruber Internacional lleva a cabo un tratamiento del olfato con el que pretenden que este proceso "sea más rápido".
Nieves Martínez, una de las terapeutas, cuenta que el proceso consiste en "evaluar a los pacientes, diagnosticar su punto más débil, dónde están las mayores dificultades del olor y entrenarlos". El Hospital ha imitado la técnica que siguen los catadores de vino para afinar el olfato. Las sesiones van evolucionando desde los olores más característicos, como pueden ser unos langostinos, hasta los más parecidos, como el café y el cacao. De esta forma, comprueban si el porcentaje del olfato del paciente va creciendo o se mantiene. También incluyen olores que les resulten familiares a sus pacientes, como el perfume de su pareja o hasta el de una goma de borrar o la tierra mojada.
El Medicamento Ensitrelvir
La Universidad de Hokkaido y la farmacéutica japonesa Shionogi, desarrolladoras de una píldora que ha demostrado ser eficaz para desvanecer estos dos angustiantes síntomas del coronavirus. Ensitrelvir actúa como inhibidor de proteasa 3CL, una enzima esencial para la replicación del SARS-CoV-2.
En el ensayo, cuyos resultados han sido publicados en la revista Nature, las personas con síntomas leves o moderados de COVID-19, de las cuales un 20% informó cierto nivel de pérdida de olfato o gusto, recibieron 125 o 250 miligramos de ensitrelvir o un placebo. Después del tercer día de tratamiento, la proporción de participantes que informaron tales síntomas en los grupos de ensitrelvir comenzó a disminuir más bruscamente que la proporción en el grupo de placebo, y al séptimo día, el porcentaje de participantes con pérdida del olfato o el gusto fue un 39% más bajo en el grupo que tomó píldoras de 250 miligramos que en el grupo de placebo.
Tabla Resumen de Recomendaciones
| Recomendación | Descripción |
|---|---|
| Entrenamiento Olfativo | Exposición repetida a olores como limón, rosa, clavo y eucalipto, 2 veces al día durante 3 meses. |
| Higiene Nasal | Limpiar las fosas nasales con sprays de agua de mar o suero fisiológico. |
| Estimulación del Gusto | Aplicar pequeñas cantidades de azúcar y sal en la lengua para estimular las papilas gustativas. |
| Alimentación | Consumir alimentos ricos en vitamina B, especialmente B12 (pescado, carne, huevos, lácteos). |
| Paciencia | La recuperación es progresiva y puede tardar meses. |