La Mujer en la Odontología: Un Viaje a Través del Tiempo y los Desafíos

Ser mujer y dentista, y haber vivido la odontología del siglo XX y del XXI, ha permitido observar un importante cambio: una profesión que pasó de ser predominantemente masculina a una actividad con una presencia femenina cada vez mayor, hasta invertir los porcentajes de género.

Una mirada en el espejo del tiempo revela una historia fascinante que ha dejado huellas de la mujer en las Ciencias de la Salud. Desde las ancestrales "Saludadoras", que daban la salud a los enfermos, hasta las "Médicas", sacerdotisas de la Diosa Atenea Médica, la presencia femenina en el cuidado de la salud oral tiene raíces profundas.

Mujeres en la medicina a lo largo de la historia

Inicios y Dificultades

En el Juramento Hipocrático utilizado en Odontología se nombra a las diosas Hygiea y Panacea, lo que da idea de la importancia de estas divinidades: “JURO Por Apolo, médico, por Esculapio, Hygiea, Panacea y por todos los dioses, diosas y a Santa Apolonia patrona de los odontólogos, quienes pongo por testigos de la observancia del siguiente juramento, que me obligo a cumplir lo que ofrezco con toda mi fuerza y voluntad.” Todas ellas, fueron la inspiración que motivó que en 1800 Maria Rajoo abriera la puerta para las mujeres dentistas.

A comienzos del siglo XIX, en una sociedad católica con roles de género muy definidos, la mujer enfrentaba grandes dificultades para acceder a profesiones como la odontología. Estaba prohibida la entrada a muchas universidades y existía la creencia popular de que "la mujer carece de músculos y resuellos para ejercer la profesión de dentista", evidenciando que la labor fundamental era la de extraer dientes.

Incluso se remontaba a la creencia que el mismo Aristóteles planteó sobre que las mujeres y eunucos teníamos menos dientes que los hombres; hecho que también afirmó Plinio: y que durante algunos siglos se mantuvo sin que, a ninguna autoridad sanitaria, se le ocurriera simplemente abrir la boca y contar el número de piezas dentales que teníamos.

Desde que se creó la profesión de "Odontólogo" en 1901, hasta el año de 1915, tan sólo 3 mujeres obtuvieron el título que las capacitaba para trabajar como Odontólogas.

Mujer dentista trabajando

La Feminización de la Odontología

En el curso académico de 1995-96, cuando se crea AMUDENES se matriculan en la Facultad de Odontología de la Universidad Complutense de Madrid en el primer año 87 mujeres y 18 varones.

En el año 2000, en España de 17.538 dentistas, 6.492 eran mujeres y 11.046 eran varones. A principios del siglo XXI, en el año 2005, una mujer dentista de Bélgica, Michèle Aerden, entraría en los anales de la historia como la primera mujer dentista en ostentar el cargo de Presidenta de la FDI. Federación Dental Internacional. Esta mujer valiente creó y organizó el grupo Women in Dentistry de la FDI. Lo que hoy se conoce como FDI Women Dentists Worldwide.

En 2018 se fundó Women in Dentistry Iberoamerica (Widia), donde destacan mujeres de toda Iberoamérica; Carolina Benítez, Loreto Ortiz, Victoria Palazuelos, Patricia Galván, Mónica Ponce, Isabel Silva, Ángela Domínguez, Laura Anguiano, Claudia Corea, Yazmín Vivian, Yazmín de León, Martha Liliana Rincón,….

En 1995 cuando nació la Asociación de Mujeres Dentistas de España (Amudenes), nos preocupamos por estudiar el fenómeno de la feminización en la odontología española y a nivel mundial; fueron muchos hombres y mujeres los que colaboraron en esta iniciativa; pues teníamos claro que era necesario ejercer este estudio para afrontar con perspectiva qué era mejor para la profesión, qué necesitábamos valorar, medir, complementar para optimizar la posición de la odontología en la sociedad de ese tiempo.

La institución a nivel mundial que apoyó la iniciativa de sus mujeres fue la FDI y hoy día continúan con su apoyo. En ella, se ha creado la sección Women in Dentistry, presente en todos los acontecimientos a nivel mundial que genera esta ilustre institución.

De hecho, fruto de aquellas conversaciones y de los trabajos presentados por mujeres sobre ergonomía en la clínica dental para hombres y mujeres, se vio la necesidad de cambiar medidas, proporciones y cómo no, los diseños estéticos de las unidades dentales.

Hablábamos matemáticamente de la distancia brazo-sillón, altura de los taburetes y formas en silla de montar, no eran apreciaciones banales; nuestra anatomía era diferente y necesitábamos adaptaciones a ella.

Tuve la oportunidad de presentar en Sidney (Australia) en 2003 una conferencia sobre lesiones músculo-esqueléticas de las mujeres dentistas en el ejercicio de su profesión, con el título “las mujeres dentistas, con la odontología a la espalda”, donde abordábamos estos aspectos.

Conseguimos editar dos libros sobre la Presencia de la Mujer en la Odontología española, donde colaboraron los Dres. Julio González Iglesias, Javier Sanz, Luis Cabeza Ferrer, la Dra. Michèle Aerden y yo misma con el apoyo de las mujeres de Amudenes.

Quedaba claro que la presencia de las mujeres era cada vez más importante en las facultades de Odontología; sin embargo, nuestra impronta en los puestos de Dirección y decisión en las distintas organizaciones Colegiales y Sociedades era mínima.

En ese entonces, nuestra presencia en los Congresos era inferior al 12% y en aspectos organizativos éramos principalmente las encargadas de actos sociales y programa de acompañantes.

Actualmente sigue siendo muy baja nuestra participación en los estamentos sociales, universitarios y políticos de nuestra profesión, si bien, ha aumentado el número con respecto a 1996.

A nuestros trabajos se suman el estudio de Domínguez de 2012, sobre la presencia de las mujeres en los órganos de dirección de los Colegios Profesionales, que extrae conclusiones similares a las nuestras y afirman que la implantación de la Ley para la Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres no ha conseguido cambios significativos en la presencia equilibrada de mujeres y hombres en los cargos de responsabilidad de los colegios profesionales sanitarios, a pesar de tratarse de colectivos feminizados y plantean que es de necesidad implementar acciones positivas que favorezcan la paridad en puestos de poder, ya que la propia dinámica social de una mayor incorporación de las mujeres en todos los sectores de la actividad no es suficiente para lograr dicho objetivo. Queda claro pues, que son necesarias otras estrategias para que las mujeres podamos incorporarnos a la vida representativa de nuestros Estamentos.

El Consejo General de Dentistas apunta en 2018 que los datos demográficos más significativos de nuestra profesión, revelan que a 31 de diciembre de 2017 estaban colegiados en el país 36.689 dentistas, 976 más que el año anterior. El 55,8% de ellos son mujeres (20.471) y el 44,2% son hombres (16.218). El promedio de edad se sitúa en los 41 años. De todos ellos, el 61% cuenta con menos de 45 años y el 36% son médicos estomatólogos, mientras que el 64% son odontólogos. Anualmente se gradúan 1.750 nuevos profesionales, convirtiendo a España en el mayor productor de dentistas de la Unión Europea.

Dia internacional de la mujer

La situación de plétora profesional es definida por los especialistas como «preocupante», al estar originando una sobreproducción de profesionales, lo que lleva a subempleo, paro y emigración masiva de jóvenes recién graduados.

Por supuesto, esta plétora incide en un momento en que la presencia de la mujer es mayor numéricamente e indudablemente conlleva a situaciones de pobreza profesional en todos los aspectos.

Lo cierto es que las cosas se han complicado aún más, pues los hombres y las mujeres dentistas habíamos conseguido cambiar la antigua fisonomía con la que era asociada nuestra tarea, como una trabajo rudo, de fuerza, relacionado con el dolor y meramente reparativo, sin grandes connotaciones científicas por una visión de nuestra profesión en pleno siglo XXI, con una imagen más tecnológica, con mayor contenido científico, menos reparativos y más integrativos, con el conocimiento profundo de las importantes implicaciones de la salud oral en el resto de nuestro cuerpo y por supuesto con una profesión de alta precisión con conceptos de mínimamente invasiva y con estándares funcionales y estéticos de alto nivel.

La profesión al completo se había entregado a la tarea de formarse en una odontología de alta calidad y con aplicaciones de las nuevas tecnologías digitales, láser, diagnóstico por imagen… Y todo ello costeado por nosotros mismos, sin ningún apoyo estatal a la formación continuada y a la adquisición de estos costosos sistemas.

Habíamos devuelto la confianza en una profesión que había trabajado duro por cambiar su imagen del siglo XX en una profesión de alta calidad con cotas de participación más altas, humanizándose y preparándose para una atención más psicológica, con manejo del comportamiento en niños o adultos temerosos, colaborando con los proyectos del Sistema Social de Salud, con los Padican (Programa de Atención Dental Infantil de Canarias) a nivel estatal y con los Ayuntamientos y Cabildo apoyando la rehabilitación de pacientes sin recursos.

Amén de nuestras participaciones personales en organizaciones varias para colaborar en países en desarrollo o ONGs, aldeas infantiles…etc. Hemos dicho en cientos de ocasiones que se amplíen las prestaciones de la Seguridad Social o Servicios Nacionales de Salud porque es necesario para la población y para los jóvenes dentistas que se enfrentan al mundo laboral.

Y esta realidad que nos golpea a todos se ha producido sin que las instituciones, la política y la sociedad tengan algún control.

Unas pensando en cerrar sus clínicas por la imposibilidad de mantenerlas y otras pensando en emigrar para conseguir puestos dignos de trabajo, pues hoy abrir una sencilla consulta dental de modo individual es muy difícil.

De modo que, ante este panorama, donde peligra la supervivencia personal y familiar, es difícil comprometerse con nada.

Por supuesto, cuando uno está ante la posibilidad de hacer una crítica política ante la situación de la odontología actual, también tenemos que estar dispuestos a la autocrítica, pues ambas acciones nos permiten visualizar la realidad y afrontar los retos que debemos afrontar en pos de una odontología digna para todos.

Hemos sido desde el punto de vista Institucional, un gremio muy cerrado. Nos ha costado buscar medios de diálogo con todas las estructuras implicadas en la salud bucodental. Los ostracismos, los silencios o las voces altas no han servido para nada bueno, salvo para separarnos y aislarnos de la Sociedad.

Así hemos afrontado las necesidades de los colegas que venían a homologar hace más de 30 años, las peticiones de las mujeres, los jóvenes, las relaciones protésicos-dentistas, los colegas que querían incorporar nuevas estrategia...

La mujer en la odontología

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