Formación del Paladar Durante el Desarrollo Embrionario

El periodo embrionario es la fase en la que se produce la formación de todos los aparatos y sistemas del embrión, un proceso conocido como organogénesis. Esta fase comprende desde la cuarta a la octava semanas del embarazo, comenzando con la fecundación, la unión de las células sexuales femenina y masculina: el óvulo y el espermatozoide.

Para que se produzca la fecundación, la mujer ha de estar en el periodo de ovulación. La ovulación ocurre cuando un óvulo se desprende de uno de los ovarios, hacia la mitad del ciclo menstrual. Si en este preciso momento, un espermatozoide se encuentra con el óvulo en las trompas de Falopio, se puede producir la fecundación.

El zigoto es la célula resultante de la unión del espermatozoide con el óvulo. Es una estructura celular que posee toda la información genética necesaria para desarrollarse y convertirse en un bebé. En la fecundación ya queda determinado el sexo del bebé. El óvulo solo tiene cromosoma X, pero el espermatozoide tiene cromosoma X o Y. Dependiendo del cromosoma que aporte el espermatozoide, el bebé será niño o niña:

  • Cromosoma X (óvulo) + Cromosoma X (espermatozoide) = NIÑA
  • Cromosoma X (óvulo) + Cromosoma Y (espermatozoide) = NIÑO

Cada bebé es único, con su propio ADN, que lo forman 46 cromosomas que determinarán la herencia genética del bebé. En este momento da comienzo el periodo embrionario hasta la octava semana de embarazo.

Cómo se produce la fecundación | Animación 3D

Etapas del Desarrollo Embrionario

Primera Semana

El óvulo fecundado se divide por primera vez a las 24h de la concepción, es lo que llamamos zigoto. Durante los días siguientes se sigue dividiendo y forma una bola de células que se llama blastocisto. A los 5 días, las células del blastocito se separan en dos grupos: las que formarán la placenta y las que formarán el embrión (células madre). Al final de esta primera semana, el óvulo fecundado desciende por las trompas de Falopio para llegar al útero al quinto día. Se ancla en la pared del útero (implantación) al final de la primera semana y allí pasará nueve meses.

El útero de la madre ha cambiado y se ha adaptado para el embarazo. La pared interna de la matriz se ha vuelto mullida y más gruesa para favorecer la implantación del blastocisto, necesaria para que el embrión reciba los nutrientes necesarios para crecer.

Segunda Semana

Se empieza a formar el embrión que mide 0.2 milímetros. En esta etapa, el embrión tiene una forma redondeada y está formado por dos capas: el endodermo y el ectodermo. Las células se van multiplicando muy rápidamente y van adquiriendo una función específica.

Del endodermo se formarán: piel, el revestimiento interno del aparato respiratorio y digestivo, la vejiga, tímpano, tiroides, páncreas e hígado.

Del ectodermo: sistema nervioso, piel, órganos de los sentidos (ojos, oído, nariz), uñas, esmalte dentario, hipófisis, pelo, glándulas mamarias y sudoríparas.

Tercera Semana

Al embrión le aparece una tercera capa, el mesodermo, de este tejido derivará:

  • El aparato locomotor (huesos, músculos y cartílagos)
  • El sistema vascular (corazón, venas y arterias)
  • Las células de la sangre
  • El sistema genital y urinario (excepto la vejiga)
  • El bazo y glándulas suprarrenales

Se forman las vellosidades coriónicas que conectarán con los vasos sanguíneos de la madre. De este modo, el embrión obtiene el alimento y el oxígeno necesario para crecer. Por otro lado, en el tronco del embrión se va haciendo hueco a órganos como el intestino, hígado, riñones y pulmones.

Cuarta Semana

El embrión crece un milímetro cada día (mide unos 5 milímetros) y se inicia el desarrollo de:

  • Las extremidades (brazos, piernas, músculos y hueso)

El corazón del embrión (amasijo de células musculares alargadas) empieza a latir a los 22 días aproximadamente. Este rudimentario corazón será el encargado de distribuir el alimento y el oxígeno a todas las partes del embrión para que pueda crecer. El corazón embrionario late a unas 150 pulsaciones por minuto.

  • El aparato digestivo se va diferenciando en sus diferentes partes (esófago, estómago e intestino).
  • Aparecen los órganos de los sentidos, es decir, se forman las cavidades oculares y las orejas.
  • Se empieza a desarrollar el tubo neural, que se convertirá en el sistema nervioso del bebé (cerebro y médula espinal) y la columna vertebral.

Quinta y Sexta Semana

El embrión va adquiriendo forma humana o de bebé. Crece muy deprisa y ahora tiene el tamaño de un garbanzo (5-6 milímetros). Su cabeza es muy grande respecto al resto del cuerpo y las extremidades muy cortas:

  • En el rostro se distinguen perfectamente los ojos, la nariz, boca y orejas.
  • Los dedos no se distinguen todavía
  • Los brazos y las piernas pueden empezar a moverse al final de la sexta semana.

Séptima Semana

El embrión mide unos 22 milímetros. Los tejidos y los órganos formados en la fase embrionaria maduran:

  • El corazón ya tiene cuatro cavidades
  • Se empiezan a formar el paladar y la lengua
  • La placenta aumenta de tamaño para nutrir bien al bebé
  • El cordón umbilical crece mucho y se ensancha
  • Se forman los pezones y los folículos pilosos
  • Los codos y los dedos ya se pueden ver
  • El sistema digestivo y el aparato urinario del feto (que eran una misma estructura) se separan
  • Se produce la neurogénesis o producción de neuronas.

Al finalizar esta semana el embrión mide ya 1 centímetro y son las semanas más delicadas del bebé porque le pueden afectar algunos medicamentos, alcohol, nicotina, cafeína o radiaciones (como las radiografías).

Octava Semana

Oficialmente termina el periodo embrionario y el embrión pasa a llamarse feto. Se ha formado el esbozo de todos los órganos del futuro bebé y ya empieza a tener forma humana.

  • El rostro del bebé ya está más definido y tiene párpados, nariz incipiente y labio superior.
  • El cuerpo se va alargando, cada vez con más forma humana y la piel es translúcida, por lo que se puede ver el esqueleto. Pero los huesos no están calcificados, están formados de cartílago, es decir, son blandos.
  • El embrión mide entre 4 y 5 centímetros y pesa 9 gramos.

Embriología del Paladar

El tejido facial proviene embriológicamente de la cresta neural. El paladar primario está formado por la nariz, prolabio, labio superior y la premaxila (maxilar anterior al agujero incisivo con los cuatro incisivos); el paladar secundario supone las estructuras posteriores al agujero incisivo, que comprenden paladares duro y blando, así como la úvula.

Durante el proceso de desarrollo embrionario, el cierre definitivo del paladar se produce una semana más tarde que la formación completa del labio superior, por lo que al ser distintos los mecanismos de fusión del labio superior y del paladar, sus hendiduras se consideran entidades distintas. La heterogeneidad en los mecanismos implicados en la formación de las hendiduras explica la gran variabilidad morfológica de éstas.

El labio hendido y la fisura palatina ocurren cuando se suman todos los factores y la carga llega a un umbral en el que se produce el fallo de fusión en el proceso embriológico facial, por lo que dependiendo de la predisposición de cada embrión, un factor cualquiera puede producir o no una anomalía en el desarrollo.

Son factores de origen exógeno: el alcoholismo, algunos fármacos (por ejemplo los anticonvulsivantes como la Fenilhidantoína o la Trimetadiona), las radiaciones y determinados virus. Son factores de origen endógeno: la influencia hereditaria (hasta en un 15% existe la misma malformación en los antepasados del niño), así como la asociación con otras anomalías congénitas, lo que hace necesario el diagnóstico de un posible síndrome específico que puede aparecer hasta en el 13 al 50% de los casos de hendidura palatina aislada.

Labio y Paladar Hendido

El labio y el paladar hendidos son malformaciones craneofaciales frecuentes. El labio hendido es un defecto congénito frecuente. La incidencia global del labio hendido con o sin fisura palatina (LP/FP) es aproximadamente de 1 por cada 700 recién nacidos vivos, mientras que la incidencia de la fisura palatina aislada (FP), entendiendo como aislada el que no esté acompañada de hendidura labial, es de 1 por cada 2000 recién nacidos vivos.

Sin embargo, la mayor incidencia es la de úvula bífida con un 2 % (en Estados Unidos según Meskin, Gorlin o Isaacson), aunque la mayoría de los casos pasan desapercibidos por ser asintomáticos, tan solo un 20% desarrolla un cierto grado de incompetencia velofaringea. En cuanto a la distribución por sexo y raza, predomina el sexo masculino en los casos de LP/FP, mientras que en los de FP predomina el femenino.

Existe evidencia de heterogeneidad racial en la incidencia de LP/FP, siendo en orden descendente mayor en orientales, después en caucásicos y finalmente en la raza negra. En la incidencia de la FP no parece que exista esta variación interracial.

Técnicas Quirúrgicas: Palatoplastia con Incisiones Mínimas

El principal objetivo del cierre de la fisura palatina es la movilización de los tejidos palatales hasta la aproximación tisular sin o con mínima tensión. La palatoplastia se centra sobre todo en 3 técnicas básicas, de las que han aparecido combinaciones y modificaciones, pero que siguen siendo la base de la cirugía del cierre del paladar.

La región más difícil para el cierre palatino es el paladar duro.

Para poder realizar la técnica que proponemos, la hendidura palatina (en labio y paladar hendido unilateral) no debe exceder el ancho de uno de los colgajos mucoperiósticos, ya que de lo contrario se tendrán que elevar ambos colgajos como en otras técnicas ya descritas. Precisamente por esta razón no recomendamos esta técnica para ...

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