¿Sabías que la cavidad oral es la segunda parte de nuestro cuerpo donde más bacterias y microorganismos conviven? Por eso, es fundamental mantener una buena higiene bucal y cuidarla durante toda nuestra vida. Igual que nos esforzamos por mantener el corazón sano, haciendo ejercicio o alimentándonos correctamente, también debemos realizar un cuidado diario de nuestra boca y nuestros dientes.
Como odontóloga con años de experiencia, sé que muchos pacientes llegan a la consulta con dudas e incluso algo de nervios sobre la limpieza dental profesional. Por eso, quiero explicarte de forma clara y cercana en qué consiste una limpieza dental, cómo la realizamos paso a paso, qué puedes sentir durante el procedimiento, cómo prepararte, qué cuidados seguir después y cada cuánto deberías repetirla.

Una limpieza dental profesional, también llamada profilaxis dental o higiene dental profesional, es un procedimiento sencillo que realizamos en la clínica para eliminar la placa bacteriana y el sarro acumulados en tus dientes y encías. La placa bacteriana es esa película pegajosa compuesta por restos de comida y gérmenes que se forma constantemente sobre los dientes. La acumulación de placa y sarro es la principal causa de problemas como las caries y las enfermedades de las encías (gingivitis y periodontitis).
Seguramente has oído hablar de la gingivitis, que ocurre cuando las encías están rojas, encías inflamadas y sangrantes; si no se trata a tiempo, puede progresar a periodontitis, una afección más grave que puede incluso causar la pérdida de dientes. Aunque te cepilles los dientes correctamente después de cada comida y uses hilo dental y enjuague bucal, siempre quedan rincones difíciles (entre los dientes, debajo de la línea de la encía) donde la placa bacteriana se acumula y termina formando sarro. Solo una limpieza profesional realizada por un dentista o higienista puede eliminar ese sarro adherido.
Pasos imprescindibles para una limpieza dental profesional
Los odontólogos recomendamos realizar una limpieza dental profesional al menos una vez al año, idealmente cada 6 meses, como parte de la prevención. De hecho, el Consejo General de Dentistas de España sugiere acudir a una limpieza profesional mínimo una vez al año e incluso cada seis meses para mantener la boca sana. Esto suele coincidir con las visitas de revisión dental rutinarias: en cada revisión semestral o anual, aprovechamos para hacer la profilaxis si es necesaria.
Una limpieza dental en el consultorio suele durar entre 30 minutos y una hora, dependiendo de cuánto sarro haya que retirar y de tu situación particular. Se trata de un procedimiento indoloro y rutinario, pero muy minucioso.
Paso 1: Examen bucal completo
Cuando llegas a la consulta para tu limpieza, lo primero que hago es un examen bucal completo. Revisaré tus dientes, encías y toda la boca para verificar su estado general. Me fijo si hay caries, zonas de encías inflamadas, sangrado, o alguna pieza con movilidad. También identifico dónde se acumula más placa y sarro. En ocasiones utilizo una solución reveladora de placa (un líquido de color) que pinto sobre los dientes y me muestra claramente las áreas con placa bacteriana acumulada, tiñéndolas de un color visible. Esto me ayuda a localizar los “puntos críticos” que necesitan más atención durante la limpieza.
Paso 2: Eliminación de sarro y placa
Tras la valoración, pasamos a eliminar el sarro que se ha adherido a tus dientes. Para ello utilizo un aparato de ultrasonidos que tiene una punta metálica fina vibratoria y va expulsando agua a presión. Al apoyar esa punta contra el diente, las vibraciones van despegando y rompiendo los depósitos de sarro tanto de la superficie de los dientes como de la zona del cuello del diente (donde termina la encía).

Irás escuchando un zumbido agudo y sintiendo unas pequeñas vibraciones; también notarás agua fresca en la boca constantemente, porque el aparato va irrigando para lavar y enfriar la zona. Esto no duele, aunque el sonido y el cosquilleo pueden ser un poco molestos, especialmente si es tu primera vez. Si en alguna zona tienes mucho sarro metido debajo de la encía, introduzco cuidadosamente la punta del ultrasonido un poquito bajo la encía para removerlo. Además del ultrasonido, en algunos momentos uso instrumentos manuales llamados curetas o raspadores para rascar suavemente donde el aparato no alcance bien (por ejemplo, alguna rugosidad específica o entre dientes muy apretados).
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Con paciencia, voy repasando cada diente hasta asegurarme de que no queden depósitos duros adheridos. El siguiente paso es limpiar a fondo entre diente y diente, en los espacios interdentales. Para ello pasaré hilo dental por cada espacio entre tus dientes, llegando suavemente hasta debajo del borde de la encía. Esto arrastra cualquier plaquita residual o restos de sarro que hayan quedado escondidos entre los dientes tras el paso del ultrasonido. En áreas donde el espacio es mayor (por ejemplo, si falta un diente o hay separación) puedo usar pequeños cepillos interproximales en lugar del hilo, para barrer bien esos huecos. Este paso es importante porque muchas caries y problemas de encías comienzan entre los dientes, una zona que el cepillo por sí solo no alcanza.
Paso 3: Pulido y fluorización
Con los dientes ya libres de sarro, procedemos a pulir la superficie de cada diente. Para ello uso un instrumento rotatorio (similar al cepillo eléctrico, con una copa de goma suave en la punta) junto con una pasta especial de pulido. Esta pasta profiláctica contiene partículas abrasivas finas, flúor y a veces agentes para pulir y dejar los dientes más brillantes. Voy aplicando la pasta y puliendo diente por diente, especialmente en la cara frontal y trasera de cada uno. El objetivo es alisar el esmalte para eliminar cualquier manchita superficial (por ejemplo las causadas por café, té, vino o tabaco) y dejar la superficie del diente lo más lisa posible.
Si tuvieses muchas manchas extrínsecas resistentes (por ejemplo, típicas manchas oscuras de fumador), en lugar de o además del pulido con pasta podríamos usar un aparato de aeropulido. El aeropulido lanza un chorro de agua con bicarbonato de sodio a presión, como una arenilla suave, que “limpia con arena” las manchas sin dañar el esmalte. Esto suele remover las pigmentaciones más rebeldes. Tiene un sabor ligeramente salado y puede ponerse todo un poco pulverizado de agüita alrededor (¡te pondremos gafas de protección y babero, no te preocupes!), pero deja los dientes muy limpios.
Tras el pulido, tus dientes se verán muy limpios y sentirás la superficie súper suave al pasar la lengua. Incluso muchos pacientes notan sus dientes un poco más blancos después de la limpieza, aunque hay que aclarar que la limpieza dental no blanquea el diente en el sentido de cambiar su color natural, solo elimina las manchas externas.
Para finalizar la sesión de limpieza, te pediremos que enjuagues bien tu boca con agua para eliminar los restos de pasta de pulido u otros residuos sueltos. Una vez aclarado todo, normalmente aplicamos un tratamiento con flúor en tus dientes. Esto puede hacerse de dos formas: a veces usamos unas cubetas suaves cargadas con gel de flúor saborizado, que muerdes durante unos 1-2 minutos para que el flúor impregne el esmalte; otras veces aplicamos un barniz de flúor pincelado directamente sobre los dientes.
El flúor es un mineral que ayuda a remineralizar y fortalecer el esmalte, haciéndolo más resistente frente a la caries. En algunos casos también podemos aplicar un gel antiinflamatorio o antiséptico sobre las encías, especialmente si hubo mucho sangrado o inflamación, para ayudar a que se calmen.
Por último, antes de darte por terminado, dedicamos unos minutos a orientarte sobre tu higiene oral diaria. A mí me gusta repasar contigo si tienes la técnica de cepillado adecuada, aconsejarte sobre cómo cepillar las zonas donde vimos sarro, recordarte la importancia de usar el hilo dental diariamente y responder cualquier pregunta que tengas. La idea es que te lleves algunos tips personalizados para que mantengas el trabajo de la limpieza el mayor tiempo posible desde casa.
¡Y listo! Con eso habremos terminado tu limpieza dental profesional.
¿Duele la limpieza dental profesional?
Una de las preguntas más comunes de los pacientes es si la limpieza dental duele. Puedo asegurarte que, en condiciones normales, la profilaxis no es dolorosa. No aplicamos anestesia local para una limpieza rutinaria, precisamente porque no hace falta. La sensación durante el procedimiento suele ser más de molestia leve o incomodidad, pero muy tolerable.
Cada persona es diferente: si tienes mucha sensibilidad dental (por ejemplo, dientes que te molestan con el frío), es posible que alguna fase, como el ultrasonido o el chorro de agua fría, te resulte desagradable. Pero ten en cuenta que podemos adaptar el tratamiento a ti. Siempre les digo a mis pacientes: “Si algo te molesta mucho, levanta la mano y paramos un momento”. A veces basta con ajustar la potencia del aparato, aplicar un poquito de anestesia tópica (un gel que adormece superficialmente) en cierta zona sensible, o simplemente darte un respiro.
Durante la limpieza profunda (el raspado subgingival en casos de periodontitis) sí utilizamos anestesia local, ya que en ese caso sí sería doloroso trabajar tan por debajo de la encía sin anestesia. Pero de nuevo, eso es en situaciones específicas de enfermedad periodontal avanzada. En una limpieza convencional, repito, no vas a sentir dolor punzante ni nada insoportable. Muchos pacientes incluso se relajan en el sillón escuchando el zumbidito, sabiendo que al terminar tendrán la boca limpia.
Otros sienten un poco de sensibilidad durante y justo después. Es normal que, tras la limpieza, los dientes estén algo más sensibles al frío durante un par de días, sobre todo si había bastante sarro (ya que al retirarlo, queda expuesta una zona del diente que antes estaba cubierta). En cuanto a las encías, si estaban inflamadas tal vez las notes ligeramente adoloridas o con ligero sangrado el mismo día de la limpieza, pero esto es señal de que hemos removido la irritación (sarro y placa) y tus encías empezarán a mejorar rápidamente. Unas gárgaras con agua tibia y sal por la noche pueden aliviar esa pequeña molestia gingival.
En resumen: la limpieza dental profesional no debe doler.
Preparación y cuidados posteriores
Lo bueno de la limpieza dental es que no requiere una preparación especial complicada.
- Higiene previa: Es recomendable que acudas a tu cita habiendo realizado tu cepillado habitual en casa.
- Comidas: Puedes comer algo ligero antes de la cita para no estar con hambre, pero evita comidas muy pesadas justo antes.
- Medicaciones y salud general: Informa a tu dentista sobre cualquier condición médica que tengas o medicamentos que estés tomando.
- Ansiedad o miedo al dentista: Si te pones nervioso/a con las limpiezas o con la consulta dental en general, háznoslo saber.
- Tiempo: Reserva suficiente tiempo para tu cita. Como dije, el procedimiento suele durar de 30 a 60 minutos.
En general, prepárate para sentirte mejor! Una limpieza dental es una de las cosas más gratificantes en odontología preventiva: entras con la boca posiblemente algo áspera o con molestias en las encías, y sales con una sensación de limpieza total.
Cuidados posteriores:
- Espera antes de comer o beber: Si te hemos aplicado gel o barniz de flúor al final, lo ideal es no ingerir alimentos ni bebidas (excepto agua) durante al menos 30 minutos.
- Dieta y hábitos el mismo día: En las horas posteriores, evita alimentos muy duros, muy calientes o muy picantes si tus encías están sensibles.
- Higiene oral en casa: Esa misma noche puedes y debes cepillarte tus dientes. Eso sí, hazlo con un cepillo de cerdas suaves, con delicadeza, sobre todo en la zona de la encía que puede estar un poco sensible.
- Tratamientos adicionales: Si el dentista te indicó usar algún enjuague especial (por ejemplo, clorhexidina) o gel antiinflamatorio en las encías tras la limpieza, síguelo según las indicaciones dadas (suelen ser tratamientos temporales, 1 o 2 semanas máximo).
- Sensibilidad dental temporal: Como comenté, puede haber cierta sensibilidad al frío en dientes que tenían mucho sarro. Para aliviarla, puedes usar una pasta dental desensibilizante (las que contienen nitrato de potasio, por ejemplo) durante unos días.
- Disfruta tu sonrisa y mantenla: Al terminar una limpieza, te sentirás los dientes increíblemente limpios, ¡aprovecha esa motivación! Intenta mantener una dieta equilibrada (evitando exceso de azúcares que alimentan la placa) y sigue cuidando tu boca.
Por lo general, después de una limpieza dental no necesitas medicación ni cuidados especiales más allá de los de rutina. Si acaso hubiéramos hecho una limpieza muy profunda con anestesia, te daríamos instrucciones adicionales (por ejemplo, si se durmieron las encías, no comer hasta que pase el efecto de la anestesia para no morderte, etc.). Pero en una profilaxis estándar, puedes retomar tu vida normal enseguida.
Recuerda programar tu siguiente cita de mantenimiento en el intervalo recomendado. La frecuencia con la que debes realizarte una limpieza profesional depende de tu salud bucodental individual, pero en términos generales se recomienda una cada 6 o 12 meses. En mi práctica, aconsejo a la mayoría de los pacientes venir dos veces al año (cada seis meses) para mantener controlada la placa y el sarro.
Higiene bucal en casa
Mucha gente piensa que llevar a cabo una limpieza dental en casa es, básicamente, cepillarse los dientes. Y no, hay mucho más. Es de sobra conocido que cuánto mejor y más habitual sea la limpieza de nuestros dientes, mejor salud bucodental tendremos. Así evitaremos posibles molestias y enfermedades que podrían poner en jaque, incluso, las piezas dentales más sanas.
- Elegir un buen cepillo: La elección del cepillo es muy importante para no dañar ni encías, ni los propios dientes. No compres un cepillo demasiado duro, con uno intermedio bastará. Además, es importante cambiarlo cada 3 meses, ya que con su uso se va desgastando y no es igual de efectivo.
- Elegir una buena pasta dental: No todas las pastas dentales son iguales. Elige una pasta que lleve la cantidad de flúor adecuada. Las pastas dentales recomendadas para los adultos deben llevar en torno a 1.000 y 1.400 partes por millón de flúor. También hay pastas especiales para blanquear tus dientes o proteger tus encías.
- Constancia y tiempo: Como bien sabes debes cepillarte los dientes al menos tres veces al día -después del desayuno, comida y cena-. Es importante esperar unos 20 minutos después del último bocado para que el pH haya vuelto a la normalidad.
- Usar hilo dental: El uso diario del hilo dental permite remover la placa de entre los dientes y por debajo del borde de las encías, que es donde el cepillo de dientes no llega. Usa el hilo recomendado por tu especialista, una vez al día. Asegúrate de limpiar con el hilo dental por ambos lados de cada diente y hazlo antes o después de cepillarte.
- Uso de limón: Aparta la manía de usar el bicarbonato para blanquear tus dientes, solo conseguirá rallarlos. Usa limón. Debes diluirlo en un vaso de agua y hacer un enjuague.
- Enjuague bucal: Elimina la placa bacteriana utilizando un buen enjuague bucal, de hecho este debe ser el último paso para una limpieza dental completa en casa tras el cepillado y el uso del hilo dental.
- Cepillo eléctrico: Cada vez más odontólogos recomiendan el uso de cepillo eléctrico en vez del cepillo manual ya que éste es capaz de eliminar la suciedad de los dientes de forma más certera. También te ayuda a limpiar la encía e incluso la lengua.
- No te olvides de las encías: Una limpieza dental en casa completa pasa también por preocuparse de las encías, las eternas olvidadas.
- Acude al dentista, al menos, 1 vez al año: Aunque la buena salud bucodental empieza en casa, las revisiones anuales permiten detectar de forma precoz posibles caries o afectaciones en los dientes y prevenir problemas futuros. Recuerda, la prevención es la base para mantener los dientes sanos. Nuestra recomendación es que acudas como mínimo una vez al año a tu dentista para realizar una revisión completa de tu boca, y que anualmente realices también una higiene dental de la mano de un profesional.
¿Qué pasta dental es la ideal para mí?
La pasta de dientes es un elemento fundamental en la higiene bucal diaria. Si tienes una boca sana, te recomendamos que optes por una pasta de dientes con un mínimo de flúor de 1450 ppm.
- ✔️Anticaries. Flúor 100%. Rico en Xilitol.
- ✔️ Dentífricos blanqueadores con el menor índice de abrasividad (36 RDA), con papaína.
- ✔️ Elimina la placa bacteriana y el sarro.
- ✔️ Protector del esmalte.
Técnicas de cepillado y uso de colutorios
Usa la técnica de cepillado correcta para eliminar la mayor cantidad de placa posible. Coge el cepillo en un ángulo de 45º respecto a las encías y pásalo de atrás hacia delante realizando un movimiento circular por la parte delantera de los dientes. Para la parte posterior de los dientes cepilla de arriba hacia abajo.

Asegúrate de elegir un colutorio que combata la placa bacteriana, repare y fortalezca las encías.
Malos hábitos que perjudican tu salud bucodental
- Cuidado con los alimentos y bebidas ácidas, estos desgastan el esmalte y son perjudiciales para los dientes, ya que sin esmalte los dientes se vuelven más sensibles al calor y el frío.
- Cepillarte los dientes demasiado fuerte o con cepillos duros o no adaptados a las necesidades de tu boca.
- Apretar los dientes, si lo haces durmiendo deberás ir al dentista a que te proporcione una solución, como por ejemplo una férula dental.
- Morderte las uñas, utilizar los dientes para cortar el celo, abrir un envase o cualquier otro tipo de botella es muy perjudicial para los dientes.
Efectos secundarios tras una limpieza dental
De forma general, tras la realización de una limpieza bucal no suele aparecer ningún tipo de sintomatología siempre y cuando sea realizada por un profesional cualificado. No obstante, puede llegar a aparecer cierta sensibilidad, debida a la eliminación del sarro que estaba depositado en ciertas partes del diente y que, al quitarlas, quedan más expuestas.
Esta sensibilidad suele tener una duración de uno o dos días no siendo habitual que dure más de una semana en cuyo caso se debe acudir a un profesional para que valore la situación.
Si quieres más información sobre cómo mantener una correcta limpieza dental y una buena salud oral, ponte en contacto con nuestro equipo de profesionales. Una buena salud bucodental empieza por una correcta higiene bucal.
| Problema | Causa |
|---|---|
| Caries | Escasa higiene bucodental. |
| Gingivitis | Inflamación de las encías que se manifiesta junto al sangrado al cepillarte. |
| Halitosis o mal aliento | Insuficiente higiene bucodental. |
| Bruxismo | Apretamos o rechinamos los dientes, sobre todo al dormir. |