La encía es el tejido fibromucoso especializado de la cavidad oral que cubre los procesos alveolares de los maxilares y rodea el cuello de los dientes. Forma parte de la mucosa masticatoria y constituye un componente esencial del periodonto, es decir, de los tejidos de soporte del diente.
Macroscópicamente, la encía se observa en la boca como la banda de tejido rosado que contornea la base de cada diente. Microscópicamente, está compuesta por un epitelio escamoso estratificado queratinizado en su superficie externa, soportado por un denso tejido conectivo subyacente ricamente vascularizado y con abundantes fibras colágenas.
La función principal de la encía es proteger las estructuras subyacentes frente a los estímulos mecánicos de la masticación y frente a la invasión microbiana. Actúa como una barrera física y epitelial que sella el contorno de cada diente, resistiendo la penetración de bacterias y sus toxinas.
Anatómicamente, en la encía se describen tres zonas contiguas: la encía marginal o libre, la encía adherida y la encía interdental. La encía marginal es el reborde más cercano a la corona del diente, rodeando perimetralmente el cuello dental formando el borde gingival libre. Inmediatamente por debajo se encuentra la encía adherida, que se extiende desde el borde marginal hasta la línea mucogingival. Finalmente, la encía interdental ocupa el espacio entre dos dientes adyacentes, rellenando el área bajo el punto de contacto dental.
La línea mucogingival es el límite anatómico entre la encía adherida queratinizada y la mucosa alveolar subyacente. En la mayor parte de la encía esta línea de demarcación es visible y separa la encía firme de la mucosa móvil del fondo de vestíbulo. Sin embargo, en la zona palatina superior no existe una línea mucogingival evidente porque la encía adherida del paladar se continúa de forma imperceptible con la mucosa masticatoria del paladar duro.
En estado saludable, la encía exhibe un color rosado coral uniforme. Clínicamente, un signo de encía sana es la ausencia de sangrado al sondaje: al explorar suavemente el surco con una sonda periodontal no se produce sangrado. Por el contrario, cuando la encía está inflamada (caso de gingivitis), cambia a un color rojizo o violáceo, se torna edematosa y sangra con facilidad al menor estímulo.
Desde el punto de vista histológico y ultramicroscópico, la encía se compone de dos tejidos principales: un epitelio gingival estratificado y un tejido conectivo subyacente. Apicalmente, en el fondo mismo del surco, el epitelio sulcular se continúa con el epitelio de unión, una capa especializada de células epiteliales no queratinizadas que adheren la encía al diente, creando un sello epitelial alrededor del diente.

Medición del margen gingival
Para determinar este exceso de encía debe realizarse, dentro del marco del diagnóstico de las enfermedades periodontales, un periodontograma. Estas mediciones se realizan con sondas periodontales graduadas con extremo de diámetro estandarizado de unos 0,4-0,5 mm aproximadamente.
En condiciones de salud periodontal, una encía normal o clínicamente sana, no presenta “surco gingival”, sino que la encía se encuentra en estrecho contacto con el esmalte del diente. En estos casos, cuando introducimos la sonda periodontal en la interfaz diente/encía, se abre artificialmente un surco gingival. La profundidad de sondaje menor a 3-4 mm.
Un sondaje periodontal mayor que 4 mm puede indicar que hay una migración apical (hacia la raíz) del epitelio de unión o suelo de la “bolsa gingival” y por lo tanto, una pérdida de inserción del diente. Sin embargo, este aumento en la profundidad de sondaje también puede indicar una “bolsa falsa”, también llamada pseudobolsa.
El edema inflamatorio de la encía puede causar una tumefacción de la misma que genere el desplazamiento en sentido coronario (hacia la corona del diente) sin que exista migración apical del epitelio de unión. Por lo tanto, en este caso, no hay pérdida de inserción del diente, no hay pérdida ósea, no hay Periodontitis.
Durante una profilaxis dental (limpieza profesional), el odontólogo o higienista elimina cuidadosamente la placa bacteriana calcificada (sarro) y los depósitos blandos adheridos a los dientes, especialmente en las zonas cercanas a la encía que el paciente no alcanza a limpiar bien.
Asimismo, se pulen las superficies dentales para dificultar la nueva acumulación de placa y se refuerzan las instrucciones de higiene oral. Estas medidas preventivas permiten controlar la gingivitis - que es reversible - antes de que progrese a periodontitis.

Valores medidos en el periodontograma
- Nº de diente: Número del diente evaluado.
- Implante: Indica si el diente es un implante.
- Movilidad: Se mide con los dos extremos del mango del instrumental.
- 0: Movilidad menor de 0.5mm.
- 1: Movilidad menor de 1mm.
- 2: Movilidad de entre 1mm y 2mm.
- Pronóstico individual: Evaluación del pronóstico del diente.
- Furca: Involucramiento de la furcación.
- Furca inicial: Si la sonda entra en la furca menos de 3 mm.
- Furca abierta: Si entra entre 3mm o 5mm.
- Furca completa: Si entra más de 5mm o cruza la furca de lado a lado.
- Sangrado: Grado de sangrado al sondaje.
- Grado 1.
- Grado 2.
- Grado 3.
- Supuración: Indica si hay presencia de supuración.
- Placa: Se activa y va haciendo una media del índice de placa basado en 6 puntos del diente.
- Anchura de encía: El valor que anotamos es la banda de encía que va de margen gingival a línea mucogingival en las caras vestibulares de los dientes.
- Margen gingival: El valor es la distancia de LAC a margen gingival. Cuando se añade un signo - delante del valor indica que está sobre la corona del diente. Se muestra en la gráfica con una banda azul.
- Profundidad de sondaje: El valor es la distancia de margen gingival a fondo de bolsa. Se muestra en la gráfica con una banda roja. Valores patológicos, más de 3mm, se destacan en rojo.
- Nota: Media de nivel de inserción. Se muestra, de forma automática, en la parte inferior del periodontograma. Media de la pérdida de inserción que es la distancia de LAC a fondo de bolsa.
Gingivectomía
La indicación obvia de la gingivectomía es la presencia de pseudobolsas profundas que cubran parcialmente la corona del diente. La intervención se puede realizar con un bisturí frío o con bisturí eléctrico o láser - instrumentos quirúrgicos que cortan el tejido al tiempo que cauterizan la herida evitando la hemorragia- y únicamente requiere de anestesia local.
La aplicación de la gingivectomía en el tratamiento de la enfermedad periodontal es limitada, ya que no podrá realizarse cuando existan lesiones periodontales infraóseas. Tampoco cuando la incisión eliminaría toda la encía del sector. Sin embargo, la gingivectomía se aplica en muchos casos por motivos estéticos.
La presencia de placa bacteriana es un factor decisivo en la aparición y la progresión de la gingivitis y la periodontitis. La eliminación de la placa es por consiguiente uno de los elementos fundamentales del tratamiento periodontal sistemático y del tratamiento periodontal de apoyo posterior. La motivación y la instrucción del paciente para mejorar su higiene oral son esenciales, junto con la limpieza dental profesional, para conseguir buenos resultados a largo plazo.
Durante una profilaxis dental (limpieza profesional), el odontólogo o higienista elimina cuidadosamente la placa bacteriana calcificada (sarro) y los depósitos blandos adheridos a los dientes, especialmente en las zonas cercanas a la encía que el paciente no alcanza a limpiar bien.
Recesión gingival
La recesión gingival describe la localización del margen gingival libre apical a la unión cemento esmalte; está asociada a estética indeseable, abrasión superficial radicular, sensibilidad y caries radicular. Reportes recientes indican que hay una prevalencia substancial en el aumento de las recesiones en diferentes poblaciones, incrementándose significativamente después de la quinta década.
Uno de los objetivos de la terapia periodontal es corregir quirúrgicamente las recesiones, por esta razón, la eficacia y predecibilidad de algunas técnicas son consideraciones importantes para el paciente y el clínico. Una variedad de procedimientos quirúrgicos se han descrito como métodos efectivos para cubrir las superficies radiculares expuestas: injertos gingivales, pediculados, de tejido conectivo, plasma rico en plaquetas, regeneración tisular guiada y combinación de técnicas.
Al menos tres tipos de recesiones gingivales pueden considerarse: recesiones asociadas a factores mecánicos, recesiones asociadas a lesiones inflamatorias inducidas por placa bacteriana, y recesiones asociadas a formas generalizadas de enfermedad periodontal destructiva. Su etiología está determinada por una serie de factores predisponentes y desencadenantes.

Si bien el cepillado de los dientes es importante para la salud de la encía, realizarlo defectuosamente puede causar recesión gingival, con tendencia a ser más frecuente y grave en los pacientes con encía comparativamente sana, poca placa bacteriana e higiene bucal adecuada.
Con base en observaciones clínicas sin ningún soporte metodológico, se consideraba que la encía queratinizada era necesaria para conservar la salud gingival, prevenir la recesión marginal gingival y mantener los niveles de inserción, ha sido cuestionada la necesidad para incrementar la cantidad de encía queratinizada, ya que se ha demostrado que mínimas cantidades son compatibles con condiciones periodontales saludables, siempre y cuando exista un adecuado control de placa bacteriana.
Se tiene en cuenta que se justifica realizar un procedimiento de cobertura de una recesión marginal, cuando ella ocasione problemas estéticos, de sensibilidad o de susceptibilidad a caries radicular.
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