Consentimiento Informado en Anestesia Dental: Riesgos, Beneficios y Comprensión del Paciente

La legislación española garantiza el derecho de los pacientes a recibir información exhaustiva sobre cualquier procedimiento sanitario, incluyendo la anestesia dental. Este derecho se fundamenta en el Código Penal y la Ley de Autonomía del Paciente, que enfatizan la importancia de la información y la libre elección tras una adecuada información.

El consentimiento informado, plasmado en un documento específico archivado en la historia clínica, debe recoger la información clínica suministrada y la conformidad del paciente con la intervención. La información debe ser exhaustiva, suficiente, correcta, veraz, leal, clara y comprensible, asegurando que el paciente entienda todos los términos.

A pesar del aumento en la concienciación sobre la necesidad de informar a los pacientes, existen pocos estudios que evalúen la comprensión real del consentimiento informado, especialmente en lo que respecta a los riesgos de la anestesia. Muchos pacientes quirúrgicos están poco informados sobre su enfermedad y el tratamiento propuesto, y aún menos sobre los riesgos anestésicos, lo que dificulta la toma de decisiones autónomas.

Ante esta situación, se plantea como objetivo valorar la calidad de la información recibida sobre los contenidos que se detallan en el documento de consentimiento informado que han firmado previamente los pacientes, mediante las respuestas que estos dan a un cuestionario abierto.

Material y Métodos

Se realizó un estudio transversal en el Hospital Universitario San Cecilio, Granada, durante el año 2011, con una muestra de 150 pacientes oncológicos sometidos a cirugía. Se recogieron datos demográficos, del proceso y se aplicó un cuestionario ad hoc para valorar la calidad y comprensión de la información suministrada en el consentimiento informado.

Criterios de Selección

  1. Capacidad para participar en el estudio y contestar el cuestionario autoadministrado.
  2. Consentimiento para participar en el estudio.
  3. Ingreso relacionado con el proceso oncológico de base para cirugía por primera vez.
  4. Ser mayor de edad.

Criterios de Exclusión

  1. Discapacidad sensorial grave que dificulte la comprensión y la realización de las pruebas que se utilizarán.
  2. No dominar el idioma español con fluidez.
  3. Tener un trastorno psiquiátrico agudo o crónico.
  4. Deterioro cognitivo grave.

Resultados

Se estudiaron 150 pacientes con una edad media de 58,3±12 años. La mayoría (109 de 150) contestó que había recibido suficiente información, con un lenguaje adecuado y la posibilidad de preguntar dudas, pero solo el 44,7% contestó correctamente a 3 o más de las 4 cuestiones realizadas sobre problemas relacionados con la anestesia.

Se asociaron a la asimilación de la información recibida el nivel de estudios universitario, el conocimiento de la intervención a realizar, haber recibido información sobre los problemas derivados de la anestesia, considerar que la información recibida había sido suficiente y en un lenguaje adecuado.

En la tabla 1 se recogen las variables referidas a la información suministrada. Más del 90% de los pacientes reconoce haber sido informado, pero una tercera parte de ellos no sabe qué tipo de intervención le van a realizar. En cuanto a los problemas derivados de la anestesia casi el 70% dice haber sido informado, pero solo un 40% recuerda algún problema concreto. La gran mayoría de los pacientes considera que se debe informar sobre los riesgos de una intervención, tanto al paciente como a la familia, y que el mensaje debe ser tanto oral como escrito. La mayoría de los pacientes contesta que ha recibido suficiente información, con un lenguaje adecuado, y que ha podido realizar preguntas. Solo el 19% afirma que no pudo plantear las dudas que tenía.

Las preguntas para valorar la comprensión (tabla 2) fueron formuladas de forma abierta y calificadas de forma correcta o incorrecta en función de lo que se refleja en el consentimiento informado firmado. La mayor parte de las respuestas calificadas como incorrectas lo fueron porque el paciente no supo qué contestar, 44 pacientes (29,3%) no contestaron correctamente ninguna pregunta y solo 42 (28,0%) contestaron 3 y 22 (14,7%) a 4 respuestas correctamente. En la figura 1 se reflejan estos datos estratificando por género, aunque no se apreciaron diferencias estadísticamente significativas entre hombres y mujeres. Estos datos suponen que el 42,7% de los pacientes comprendió la información recibida en el consentimiento informado para el proceso anestésico.

Estudiamos la comprensión de la información estratificando por las restantes variables (tabla 3). No encontramos diferencias significativas en función de las características de los pacientes, excepto para el nivel de estudios cuando se compararon los sujetos con estudios superiores frente al resto, ni tampoco hubo diferencias al estratificar por tipo de proceso patológico, riesgo anestésico o antecedentes de anestesia, pero sí hubo un porcentaje significativamente mayor de respuestas correctas entre los que dijeron haber recibido información sobre el proceso anestésico, ya que consideraron que la información recibida había sido suficiente y en un lenguaje adecuado, o afirmaron conocer el tipo de intervención que se les iba a realizar. Aun así, el porcentaje de respuestas incorrectas en estos pacientes osciló entre el 41 y el 51%. No se asoció significativamente con el porcentaje de respuestas correctas el tipo de médico que informaba, el haber podido preguntar dudas o las preferencias de los pacientes sobre el modo en el que debían recibir la información.

Finalmente se calcularon OR crudas y ajustadas para evaluar la influencia de las distintas variables sobre la calidad de la respuesta final (tabla 4). La única variable que mantuvo un efecto significativo independiente fue que el paciente hubiera sido informado sobre los riesgos potenciales de la anestesia.

Consentimiento Informado: La anestesia

Tabla 1: Información Suministrada a los Pacientes

Variable Porcentaje de Pacientes que Respondieron Afirmativamente
Haber sido informado Más del 90%
Saber el tipo de intervención Aproximadamente 67%
Haber sido informado sobre los problemas derivados de la anestesia Casi 70%
Recordar algún problema concreto Aproximadamente 40%
Considerar que se debe informar sobre los riesgos Mayoría
Haber recibido suficiente información Mayoría
Poder realizar preguntas Mayoría

Conclusiones

A pesar de la obtención sistemática del consentimiento informado, casi la mitad de los pacientes ignora los riesgos de la anestesia. Se asociaron con la calidad de la respuesta fundamentalmente las variables relacionadas con la información recibida, pero no las características del paciente.

Los resultados indican que en una muestra de pacientes que firmó previamente un consentimiento preanestésico la mayoría declara haber recibido información suficiente, en un lenguaje adecuado y con la posibilidad de preguntar las dudas que tuvieran sobre su proceso; sin embargo, las preguntas que registran la comprensión o asimilación de la información muestran resultados muy pobres; solo el 63% de los pacientes conoce la intervención que se le va a realizar y menos de la mitad de los pacientes contesta correctamente más de 3 de las 4 preguntas valoradas. Esto implica que se cumplen los 2 aspectos destacados por la Ley de Autonomía del Paciente2: el deber de información y el deber de obtener la autorización del paciente para la práctica del acto clínico. Sin embargo, la finalidad última del consentimiento informado, tal como se desprende de dicha ley, es proporcionar al paciente una herramienta de decisión, lo que no es factible si el paciente no llega a comprender y asimilar la información que se le proporciona.

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