La guitarra jazz con cordal es un instrumento de alta gama que destaca por su construcción meticulosa y la selección de materiales de primera calidad. A continuación, exploraremos en detalle las características que hacen de esta guitarra una joya para los músicos de jazz.
Construcción y Materiales
Para la construcción de esta guitarra se han usado las mejores maderas, sin reparar en el coste: el mejor ébano, arce y pícea. Los aros y el fondo son de arce rizado también europeo y macizo. Todo el cuerpo está bordeado por un binding de arce, por supuesto rizado.
Me ha llamado la atención el arqueado que tiene esta tapa, diferente a la mayoría de archtop que he visto. Normalmente el centro de la tapa es la parte más alta y va descendiendo progresivamente, desde el centro hasta el binding, salvando un desnivel de 1’5 centímetros aproximadamente.
El mástil es una hermosa obra de varias piezas de arce americano flameado y ébano, con perfil en «U» poco pronunciada. El diapasón es de un ébano negro, negro, negro, de los más negros que he visto y no tiene un solo poro. El ancho del hueso es de 43’5 mm.
Al final de la pala confluyen varias piezas de diferentes maderas y se puede apreciar la precisión del trabajo, parece marquetería. Todo cuadra, todo está donde tiene que estar.

Cordal y Puente
El cordal flotante, al más puro estilo Benedetto, se sujeta por medio de un cable metálico enfundado en plástico (el único plástico que lleva la guitarra) al pivote para enganchar la correa. La tensión que ejercen las cuerdas sobre él hace que se mantenga en el sitio.
Al apoyarse el cable metálico sobre el canto de la tapa, genera en esta una fuerte presión que puede causar daños a largo plazo. No va conectado a masa, como suele ser habitual en los cordales de madera, y esto ocasiona que tengamos un ruidito de fondo apenas perceptible pero que está ahí.
El puente flotante es de ébano y está compensado para usar tres cuerdas planas y tres entorchadas y que quinten bien. Normalmente esta guitarra va encordada con un calibre fino de 0’010 - 0’050. La separación de las cuerdas en el puente es de 55 mm., algo más de lo habitual que suele ser 50 o 52 mm. Esta separación extra hace que sea ideal para tocar con los dedos, sin púa.
Acabado y Electrónica
Después de esto le empezó a aplicar capas de barniz acrílico incoloro con base de agua y que seca por coagulación (!!) según me explicó el lutier, no sé exactamente qué quiere decir pero me flipó eso de la coagulación. Lleva alrededor de 15 capas muy finas de este barniz acrílico y cada dos capas una mano de lija muy suave para eliminar imperfecciones y «piel de naranja», una rugosidad que aparece en la laca al secarse.
El resultado es un brillo muy discreto que me parece sobrio y refinado, da la impresión de estar acabada a la cera o al aceite.
La parte electrónica es simple a más no poder: una pastilla doble flotante y un pote de volumen. No lleva control de tono.
La humbucker ha sido bobinada a mano por el mismo lutier, está hecha con Alnico V y tiene 7’5 K de salida. Está prácticamente pegada a la tapa y aún así, si tocamos por los últimos trastes las cuerdas casi tocan la pastilla, es bastante alta.

Amplificada sorprende el carácter acústico y brillante que tiene, pese a ser la pastilla una humbucker. Las cuerdas que lleva tienen bastante que ver en este sonido, son de entorchado normal y con la tercera plana, calibre 0’010-0’050.
Tabla de Especificaciones
A continuación, se presenta una tabla con las especificaciones clave de esta guitarra:
| Característica | Especificación |
|---|---|
| Caja | 17″ |
| Tapa | Pícea |
| Diapasón | Ébano, con marcadores en punto de madreperla |
| Clavijas | Grover Super Rotomatic |
| Pastilla | Humbucker Dusz con cubierta de ébano. 7’5 K |
Consideraciones Finales
La acción está bastante baja y su propietario toca muy suave con los dedos, no usa púa. Esta guitarra suena espectacularmente bien cuando la toca su dueño, y es que un instrumento de lutier no es un instrumento cualquiera, está hecho y ajustado para cubrir las necesidades de la persona que lo encarga.
Puede parecer arriesgado encargar una guitarra sin saber cómo va a quedar cuando esté acabada, pero conociendo el trabajo del lutier nos podemos hacer una idea bastante precisa del resultado final.