La salida de dientes de bebé, también conocida como dentición, es una etapa crucial en el desarrollo infantil. Si bien suele ser una experiencia emocionante para los padres, también causa molestias en el bebé y ansiedad en los cuidadores.
Todas las madres y padres queremos que nuestros hijos estén sanos y felices desde el primer día de vida. Es por ello que, desde una edad bien temprana, y ayudados por los numerosos controles médicos del sistema sanitario actual, nos pasamos los primeros años de vida de nuestros hijos midiendo y comparando infinidad de variables y parámetros estadísticos.
Una de esas variables que los padres y madres intentamos observar bien de cerca es la aparición de los dientes de nuestros pequeños. ¿Les saldrán los dientes cuando toca? ¿Les afectará el chupete a su dentición? ¿Hay algo que les calme el dolor de la erupción dental?

Las cuestiones que nos planteamos los progenitores son constantes a lo largo del desarrollo de nuestros hijos, por lo que en el siguiente artículo pretendemos ayudar a aquellos y aquellas quienes quieran saber algo más acerca de los primeros dientes de nuestros bebés.
Cronología de la salida de los dientes
La cronología de la salida de los dientes en los bebés varía. Por lo general, el proceso de dentición comienza entre los 4 y 7 meses de edad. Los primeros dientes del bebé suelen ser los incisivos centrales inferiores, seguidos de los superiores.
La dentición completa implica un total de 20 dientes de leche, que por lo general emergen a lo largo de tres años.
Como término medio, el primer diente aparece alrededor de los seis meses, coincidiendo con los cambios en la dieta y la introducción de otros alimentos diferentes a la leche.
Por término medio, el primer diente aparece entre el sexto y el octavo mes. Sin embargo, puede ocurrir que los primeros signos de la dentición aparezcan ya a los tres meses.
No hay reglas fijas, como en tantas otras cosas del desarrollo del niño. A algunos les salen antes (incluso hay niños que nacen con dientes) y a otros les tardan más en salir.
Aunque la estadística dice que los primeros dientes aparecen en ese periodo de tiempo, no son pocos los bebés que cumplen su primer año sin diente alguno. Los padres no deben preocuparse si el primer diente de su bebé tarda un poco más en aparecer. No obstante, la mayoría de los bebés tienen al menos un diente en la boca cuando cumplen un año.
El momento en que aparecen los primeros dientes de un bebé es muy individual. El momento de la erupción de los primeros dientes y la duración de la dentición son muy particulares, pero no lo es tanto el orden en que salen los dientes.
Eso sí, el tardío también lo será a la hora de cambiar los dientes “de leche” por la dentición definitiva.
Lo más emocionante es que el bebé no desarrolla sus primeros dientes después de nacer. Entre la sexta y la octava semana de gestación -es decir, bastante al principio del embarazo- ya se están desarrollando los centros germinales de todos los dientes. Al nacer, las coronas de los dientes de leche están completamente formadas, pero aún ocultas en la mandíbula. La corona es la parte del diente que queda visible tras la erupción.
La erupción de los dientes suele seguir un patrón bastante estandarizado: los primeros dientes del bebé son los incisivos centrales inferiores, seguidos de los incisivos centrales superiores. Le siguen los incisivos laterales.
A menudo, los ocho incisivos han erupcionado alrededor del primer cumpleaños. Le siguen los primeros molares y los caninos. Los últimos dientes son los molares posteriores. Como regla general, al bebé le sale un diente nuevo cada mes después de la erupción del primero.
Orden de aparición de los dientes de leche
- Incisivos frontales inferiores: entre los 6-10 meses.
- Incisivos frontales superiores: entre los 9-12 meses.
- Incisivos laterales (superiores e inferiores): entre los 9-16 meses.
- Primeros molares (superiores e inferiores): entre los 13-19 meses.
- Caninos (colmillos, superiores e inferiores): entre los 16-23 meses.
- Segundos molares (superiores e inferiores): entre los 23-33 meses.
Por tanto, el bebé completará la salida de los dientes de leche entre los 2-3 años, aproximadamente.
Todos ellos conforman sus 20 primeros dientes o dientes de leche, que estarán presentes hasta los 6-7 años, aproximadamente, cuando comiencen a caerse para dejar paso a los dientes definitivos.

Síntomas de la dentición
A medida que los primeros dientes del bebé comienzan a salir, generalmente entre los cuatro y siete meses de edad, los pequeños pueden volverse más irritables y mostrar signos de incomodidad.
Seguramente te preguntarás cómo reconocer la dentición. Mientras que los padres aún se sienten inseguros respecto a su primer bebé y los dientes, a los padres experimentados les resulta fácil reconocer los signos típicos de la dentición en su bebé. De nuevo, cada bebé es diferente. No todos los síntomas de la dentición se dan necesariamente en tu bebé.
La salida de los dientes provoca toda una serie de síntomas en el pequeño, aunque no todos los presentarán:
- Exceso de salivación: Antes de la aparición del primer diente el bebé tendrá un aumento en la salivación y babeará más de lo normal. Aumentan las babas: y esto hace que el cuello y la carita estén siempre húmedas, propiciando la aparición de erupciones.
- Inflamación de las encías: Las encías estarán inflamadas y sensibles y es posible que algo enrojecidas. Las encías pican, arden y se tensan. A menudo están enrojecidas e hinchadas. Cuando el diente está a punto de salir, los bebés suelen tener las encías hinchadas y enrojecidas. Entonces se puede ver un pequeño bulto y palpar el diente por debajo.
- Necesidad de morder: El pequeño comenzará a llevárselo todo a la boca, incluso, sus propios puños, ya que la presión ejercida lo aliviará. Le duelen las encías: un poco de presión sobre ellas le aliviará, por eso el bebé morderá todo lo que encuentre, incluso sus manitas. Para aliviar los síntomas, los bebés se meten en la boca todo tipo de objetos que tienen a mano para masticarlos durante la dentición. ¿Por qué se mete las manos en la boca a los 3 meses? Es muy frecuente que en torno al tercer mes el niño se meta las manitas en la boca, incluso muerda los puñitos. Los padres suelen atribuirlo a la salida de los dientes, incluso utilizan términos populares tales como “está cuajando o enhuesando”.
- Irritabilidad: Las encías se inflaman y se rasgan para dejar paso al diente, por lo que el pequeño sentirá molestias en la boca y le producirá cierta irritabilidad. Esto hará que llore más de lo habitual, que pierda el apetito por las molestias y que presente más dificultades para dormir. Suele estar más pegajoso y quejica de lo habitual. Llora más que en meses anteriores y necesita más atención. En esta etapa, el bebé estará más quisquilloso a causa de las molestias en la boca. La mayoría de los bebés duermen con más agitación durante la dentición porque tienen menos distracciones por la noche y son más conscientes del dolor. Sin embargo, también puede ocurrir que un bebé duerma mucho cuando le están saliendo los dientes. Debido al dolor, es posible que el bebé no beba mucho cuando le están saliendo los dientes. Disminuye su apetito: la succión que realiza para tomar la leche aumentará el dolor de sus encías y no querrá comer mucho.
Sin embargo, también hay algunos síntomas físicos que pueden aparecer cuando a tu bebé le están saliendo los dientes:
- La saliva fluye libremente y a menudo corre por las comisuras de los labios, lo que puede hacer que la boca esté seca y dolorida. La ropa también suele empaparse.
- Como la boca recibe más sangre, los bebés suelen tener las mejillas rojas y calientes durante la dentición, sobre todo en el lado por el que sale el diente nuevo.
Finalmente, es importante mencionar que, a pesar de que la temperatura puede subir ligeramente, la dentición no produce fiebre en el bebé. De igual modo, la diarrea tampoco es un síntoma de la salida de los dientes.
Apunte: las erupciones de los primeros dientes del bebé pueden provocar aumentos de la temperatura corporal, pero difícilmente estos aumentos superarán la cifra considerada como fiebre, es decir, los 38ºC.
Si se dan los síntomas anteriores, es muy probable que a su bebé le estén saliendo los dientes. En caso de que el bebé presente estos síntomas, se debe consultar con el especialista, ya que puede ser debido a algún tipo de infección coincidiendo con este momento o como consecuencia de los gérmenes introducidos en la boca al llevarse objetos o sus manitas.
Durante mucho tiempo se pensó que la fiebre y la diarrea formaban parte de los síntomas de la dentición. Hoy se supone que la dentición debilita el sistema inmunitario del bebé hasta tal punto que es más susceptible a las infecciones con fiebre y diarrea.
Aunque la dentición puede provocar un aumento de la temperatura corporal de 38 grados, si la fiebre de tu bebé o niño pequeño supera los 39 grados, lo más probable es que no esté relacionada con la dentición y deba ser revisada por un pediatra. El sudor frío durante la dentición también es un indicio de fiebre y de una infección.
¿Cómo aliviar las molestias de la dentición en el bebé?
Para tratar de aliviar las molestias que la dentición pueda estar ocasionando al bebé, será útil que los padres tengan en mente las siguientes recomendaciones:
- Mantener seca el área alrededor de la boca, para evitar que el exceso de salivación pueda llevar a la aparición de erupciones en la piel.
- Ofrecerle un anillo de dentición o mordedor, ya que la presión aliviará las molestias en sus encías. El tamaño debe ser adecuado y no debe desmontarse en piezas más pequeñas con las que el bebé se pueda atragantar. Algunos de ellos pueden introducirse previamente en la nevera (no en el congelador) para que el frío ayude a aliviar las molestias al bebé.
La salida de los dientes es un hecho normal en el ser humano y en muchas otras especies. Como hemos dicho, la salida de los dientes no se debe tratar.
No obstante, si el niño está muy incómodo por la noche, las encías están en ese momento de preerupción inminente y esto le perturba el sueño, se le puede administrar un analgésico a las dosis habituales (paracetamol o ibuprofeno) en forma de jarabe. Durante el día, sin embargo, el niño no suele llorar por este motivo (recordemos que todo duele y pica más por la noche), por lo que sería excesivo tratarle durante las 24 horas.
Se le pueden facilitar mordedores o enfriarle el chupete en la nevera, dándoselo a morder cuando está frío o simplemente frotarle la encía con el dedo limpio o con una cucharilla fría. En esos días el niño estará ansioso por morder cosas, dejemos que lo haga sin problemas, pero que sean objetos seguros.
Los tratamientos para aplicar sobre la encía son muy populares, pero se ha visto que los geles que contienen benzocaína pueden producir una enfermedad de la sangre llamada metahemoglobinemia, que puede ser peligrosa, por lo que no son aconsejables. Los estudios fiables sobre este problema concluyen que lo que realmente calma el posible dolor en la encía es la presión ejercida al aplicar el producto.
Si se percibe que el bebé está demasiado molesto por la salida de los dientes, se debe acudir al pediatra para que valore la situación y prescriba algún tipo de medicamento si lo considera oportuno.

Cuidado de los dientes del bebé
Cuidar la higiene dental del bebé es esencial incluso antes de que aparezca el primer diente. Utiliza un paño húmedo para limpiar las encías del bebé después de cada comida. Una vez que los dientes empiezan a salir, cepíllalos suavemente con un cepillo de cerdas suaves y agua. Crear hábitos saludables desde una edad temprana fomenta una actitud de prevención hacia el cuidado dental en el futuro.
Incluso antes de que aparezca el primer diente de leche en el bebé, es recomendable frotarle suavemente las encías con una gasa limpia humedecida o con el dedo limpio, especialmente, después de la alimentación para evitar que queden restos de comida.
Cuando haya salido el primer diente, hay que comenzar a cuidarlo, ya que es posible la aparición de caries. Se debe cepillar dos veces al día, sobre todo, después del desayuno y por la noche antes de dormir. El cepillo de dientes y el dentífrico deben ser específicos para bebés y se debe utilizar muy poca cantidad.
Se deberá evitar impregnar el chupete en sustancias dulces, así como que el bebé se quede dormido tomando el biberón, ya que puede favorecer la aparición de caries.
Además, se debe pedir cita con un dentista infantil al año de edad del bebé o en los seis meses siguientes a la erupción del primer diente.
Alrededor de los tres años, cuando ya el niño es más mayor y tiene, posiblemente, completa su dentadura de leche, es posible aumentar la cantidad de pasta de dientes al tamaño de un guisante. No obstante, es importante que sea capaz de escupir el exceso para que no se lo trague.
Los padres deberán ayudar y supervisar al niño mientras se lava los dientes, ya que no será hasta los 7-8 años cuando pueda hacerlo por sí solo de manera correcta.
Si quieres asegurarte que el desarrollo bucodental de tu hijo es el adecuado, visita al especialista de la boca y los dientes, que no es otro que el dentista. Por lo tanto, el consejo es que busques un odontopediatra con sensibilidad y tacto con los niños y que este evalué el estado de la boca de tu hijo.
Además, puesto que esta visita será solo de exploración y puede enfocarse como una visita divertida y nada dolorosa, crearás un precedente donde la experiencia de tu hijo/a habrá sido positiva, algo que ayudará cuando el motivo de consulta tenga expectativas de acabar en tratamientos más complejos.
Parece una obviedad, pero muchos padres creen que son demasiado pequeños para cepillarse los dientes. Nada más lejos de la realidad, los dientes de los bebés son sensibles a producir caries, por lo que debes cepillar los dientes de tu bebé con flúor después de las comidas principales, sobre todo antes de acostarlo, y más cuando los azúcares de los biberones son lo último que ha ingerido el pequeño.
Desde que el niño es pequeño, es fundamental incorporar a su vida cotidiana conductas y hábitos saludables. Desde pequeño, se le debe enseñar que la base de una buena salud bucodental está en la prevención: no hay que esperar a tener un problema para cuidarse a diario. La alimentación es una de las claves para mantener una boca sana.
El flúor es un mineral muy importante, ya que, debido a su acción protectora del esmalte dental, ayuda a prevenir las caries. Afortunadamente, el flúor es fácil de ingerir en la dieta puesto que está presente en el agua corriente, no así en la mayoría de aguas embotelladas.
Al principio, se deben limpiar suavemente con una gasa o un cepillo con cerdas de nylon separadas.
Como la boca recibe más sangre, los bebés suelen tener las mejillas rojas y calientes durante la dentición, sobre todo en el lado por el que sale el diente nuevo.
Si quieres ayudar a tu bebé con la dentición, un mordedor de alta calidad es la mejor opción. La contrapresión al morderlo alivia el dolor. Asegúrate de elegir un modelo sin sustancias, como bisfenol A (BPA), ftalatos o colorantes azoicos, para que tu bebé pueda masticarlo a gusto.
Por cierto, a los bebés les resultan especialmente agradables los anillos de dentición fríos, ya que el frío alivia las encías inflamadas e irritadas. Importante: Enfríe los anillos de dentición únicamente en el frigorífico, nunca en el congelador. De lo contrario, se corre el riesgo de dañar las encías.
En principio, puedes darle a tu bebé un mordedor en cuanto pueda agarrarlo. A menudo, los bebés sólo desarrollan un interés real por esto cuando les empiezan a salir los dientes y buscan cosas que morder. Si tu bebé prefiere morder objetos blandos en lugar de duros, también puedes ofrecerle una franela fría y bien escurrida (y cambiarla varias veces al día).
Si quieres mimar a tu bebé durante la dentición y proporcionarle una agradable contrapresión al diente en erupción, puedes darle un masaje en las encías. Para ello, lávate bien las manos y masajea suavemente las encías con los dedos. También puedes aplicar un poco de té frío de manzanilla o salvia sobre las encías y masajear suavemente.
En las farmacias venden geles dentales especiales con efecto analgésico y antiinflamatorio que puedes aplicar en la zona afectada. Estos geles están diseñados para reducir temporalmente el picor y el dolor. Estos geles suelen contener ingredientes herbales como manzanilla, salvia, clavo o aceite de menta. Si el dolor es muy intenso, también puede utilizarse un gel para la dentición con efecto anestésico local.
Como el bebé babea mucho cuando le están saliendo los dientes, a menudo se le empapa la ropa del cuello y el pecho. Para evitarlo, puedes utilizar un pañuelo absorbente o un babero impermeable para no tener que estar cambiando continuamente al bebé y evitar que se resfríe. Puedes utilizar un pañuelo para limpiar rápidamente la boca de tu bebé o dejar que lo mastique.
Si el dolor es especialmente intenso y tu bebé no puede pegar ojo, los analgésicos pueden aliviarle. Sin embargo, sólo deben utilizarse en fases de erupción dental aguda y no todo el tiempo.
En algunos foros de padres se recomiendan alimentos duros como zanahorias, manzanas y cortezas de pan como ayuda para la dentición. Sin embargo, existe el riesgo de que se rompa un trozo y tu bebé se atragante y, en el peor de los casos, se ahogue con él. Además, estos alimentos contienen azúcar y pueden provocar caries si se mastican constantemente. Un mordedor es mucho más seguro.
Chuparse el dedo, usar el chupete demasiado tiempo o ingerir sólo alimentos blandos, son hábitos que pueden perjudicar la salud oral del niño e incluso producirle deformidades en la estructura de la boca (dientes, paladar).
El deseo de chupar está relacionado con la necesidad esencial de sobrevivir. Muchos bebés siguen chupando después de haber terminado la toma, lo cual no se debe interpretar como una falta de alimentación. No hay ningún dato definitivo ni a favor ni en contra de su uso.
Intentar no utilizar el chupete en las dos primeras semanas de vida. La edad ideal para retirar el chupete es hacia los 3 años. Previamente habrá que ir acostumbrando al niño a usar el chupete sólo cuando se vaya a la cama o en situación de mucha tensión emocional. No está demostrado que el uso del chupete hasta los 3-4 años se relacione con alteraciones en los dientes.
¡Hurra! Ya le ha salido el primer diente a tu bebé. ¿Y ahora qué? Ha llegado la hora de los cuidados dentales. Porque los pequeños dientes de leche son todavía relativamente blandos y especialmente sensibles. Como el esmalte de los dientes de leche es sólo la mitad de grueso que el de los dientes permanentes, las bacterias de la caries lo tienen especialmente fácil.
El primer diente plantea muchas preguntas: ¿Cuánto tiempo hay que cepillar los dientes del bebé? ¿Con qué? ¿Cuándo hay que empezar a usar dentífrico? ¿Qué dentífrico es adecuado para los bebés? ¿Y si no quieren cepillarse los dientes?
Una vez que a tu bebé le hayan salido los primeros dientes, también puedes planificar su primera visita al dentista. Depende de ti si lo haces inmediatamente después de que le salga el primer diente o más o menos cuando cumpla un año. Lo importante es que el dentista vea pronto los dientecitos para comprobar que todo está en orden.
Si se dan los síntomas anteriores, es muy probable que a su bebé le estén saliendo los dientes.
Sin embargo, muchos padres -especialmente con el primer bebé y el primer diente- quieren pruebas sólidas para estar seguros. Entonces, ¿es posible reconocer al "culpable" cuando sale el diente? Sí y no. Cuando el diente está a punto de salir, los bebés suelen tener las encías hinchadas y enrojecidas. Entonces se puede ver un pequeño bulto y palpar el diente por debajo.
En la mayoría de los casos, la erupción de los dientes de leche no presenta complicaciones. Sin embargo, es posible que aparezca un quiste de erupción. Se trata de una ampolla azulada y abultada que normalmente estalla sola al masticar objetos. Otra posible complicación es la "erupción dental difícil", en la que se forma una inflamación purulenta en la bolsa de la encía alrededor del diente.
Los adultos también deben tomarse en serio la inflamación de las encías. Al fin y al cabo, una gingivitis no tratada puede tener graves consecuencias. ¿Qué hacer contra la gingivitis?
Cuando tu pequeño sufre y llora, es difícil de soportar como mamá o papá. ¿Qué puedes hacer cuando a tu bebé le están saliendo los dientes?
Los pequeños terrícolas están pasando por muchas cosas y dependen de la ayuda de sus cariñosos padres. Consuela a tu bebé cuando llore, tómalo en brazos, acurrúcalo y dale seguridad. Esto puede ser temporalmente agotador, pero es sólo una fase que pasará.
Si quieres mimar a tu bebé durante la dentición y proporcionarle una agradable contrapresión al diente en erupción, puedes darle un masaje en las encías. Para ello, lávate bien las manos y masajea suavemente las encías con los dedos.
Algunas comadronas recomiendan dar a los bebés raíces de violeta para masticar porque tienen un efecto analgésico. En principio puede parecer una alternativa natural al mordedor, pero por desgracia no es higiénico. En las raíces pueden acumularse fácilmente bacterias y otros gérmenes. Además, la madera es mucho más difícil de limpiar que un mordedor.
Se dice que los collares de ámbar facilitan la dentición. Sin embargo, encierran bastantes peligros potenciales: los bebés pueden romperse las cadenas alrededor del cuello y posiblemente tragarse piedras sueltas o hacerse heridas en la boca. Pero también pueden estrangularse con la cadena y, en el peor de los casos, asfixiarse.
Lo más habitual es que la dentición no provoque un malestar acusado a tu bebé. No obstante, en ocasiones se puede llegar a observar como el bebé muestra signos de malestar cuando los dientes empiezan a querer salir, llegando a provocarles exceso de salivación, sensibilidad e inflamación en las encías.
Si aún se le está dando el pecho al bebé, no hay que preocuparse. El proceso de la dentición no interferirá con la lactancia, porque el bebé succiona con la lengua y el paladar, y no con las encías.