No siempre es fácil lograr que los niños hagan caso a sus padres, especialmente cuando se trata de realizar tareas que no les agradan. A menudo, suelen hacerlo «por encima» si un adulto no los acompaña y guía. Es muy importante inculcarle a los más pequeños la importancia de lavarse los dientes y de adquirir una rutina de limpieza.
La literatura infantil es un baúl lleno de sorpresas inesperadas. Tenemos libros y cuentos para niños sobre (casi) todo. La higiene dental, como imaginarás, no es una excepción. Así que, como muchas veces no es suficiente con recordárselo, debemos hacerles pensar por medio de cuentos infantiles para cepillarse los dientes.

¿Cómo Enseñar a los Niños a Cepillarse los Dientes?
Es importante recordar que los hábitos que adquieran ahora serán los hábitos que desarrollarán el resto de sus vidas. Por ello es clave poder ofrecerles la costumbre de lavarse de forma correcta en los primeros años de vida.
Recordemos que la edad para empezar a lavarse los dientes con cepillo es a partir de los 15 a 18 meses y que deberemos irles ofreciendo mayor independencia en su higiene con el paso de los años.
Cuentos y Libros Recomendados
Existen muchos cuentos y libros que pueden ayudar a los niños a entender la importancia del cepillado de dientes de una manera divertida y entretenida. Aquí te presentamos algunos ejemplos:
- Caillou: Puedo lavarme los dientes. Cada día mamá le cepilla los dientes a Caillou. Usa una pasta de dientes especial y hace suaves círculos hasta que quedan muy limpitos.
- El diente que buscaba una nueva boca. Una historia divertida sobre un cepillo de dientes al que no le gusta cepillar los dientes. Una pandilla de gérmenes a los que no les gustan los cepillos de dientes, y una niña llamada Lia que no quiere llegar tarde.
- ¡Lávate los dientes!. La boca está llena de bacterias, aunque tú no las veas.
- ¿Qué es el Hilo dental? Con este libro quiero ayudar a los papás para le expliquen a sus niños como usar el hilo dental, y así fomentar el hábito de usarlo desde temprana edad.
- ¡Cepíllate el pico, Perico!. En este cuento, un divertido pollo llamado Perico vive feliz en el campo hasta que se da cuenta de que su canto suena muy raro. Mamá gallina lo lleva al médico donde descubre que tiene caries debido al descuido de la higiene de su pico.
- ¡A lavarse los dientes!, un libro que a modo de juego va enseñando el nombre de cada pieza dental y la necesidad de cuidar cada zona de la boca. Sus ilustraciones hacen que los niños empaticen con sus curiosos protagonistas y empiecen a cuidar de su boca.
- El cepillo de dientes que no quería cepillar anima a los niños a cepillarse los dientes mediante una divertida e ingeniosa inversión de papeles en la que el niño quiere cepillarse los dientes y ¡el cepillo es el que no quiere!
- Narval En una extraña sensación, Narval y Medu hablan sobre la relación que tiene la salud de los dientes con la alimentación, aunque, como siempre, casi todo lo mezclan y terminan hablando de "fruncir el ceño".

Ejemplos de Cuentos Cortos
Pepito y las Bacterias
Pepito era un gran estudiante. - ¡Pepito! ¡No olvides lavarte los dientes! Ya es hora de ir a dormir. - Sí, mamá. Termino este capítulo y voy. - Contestaba Pepito, que cada noche se quedaba enfrascado en algún libro. Estaba tan calentito en la cama que no le apetecía ir hasta el baño.
- ¡Pepito! ¿Te has lavado los dientes después de desayunar? - ¡Mamá! ¡Me los lavaré cuando llegue del colegio! ¡Te lo prometo! - ¡Qué susto! ¿Quién eres? - ¡Soy Bacteria! Vivo en tu boca y me he hecho muy grande. Como no te cepillas los dientes, he crecido más y más. - ¡Noooo! - Gritó y se despertó. ¡Era una pesadilla! - ¿Qué haces despierto, Pepito? - ¿Y desde cuándo eres tan cuidadoso?
El Ratoncito Fernández
El ratoncito Pérez es el más famoso del mundo. Es muy querido por los niños porque cambia los dientes por regalos. Pero existen muchos otros ratones, cada uno con un trabajo distinto. Pero el ratoncito Fernández no quiere dedicarse a otra cosa. Lo que quiere es una colección de dientes más grande que la de Pérez, que tiene una bonita estantería en su casa con todos los que recoge alrededor del mundo. ¡Pero nadie conoce a Fernández!
- ¿Qué puedo hacer para conseguir dientes? - ¡Ya lo tengo! Con el paso de las semanas, su plan se iba cumpliendo. Las salas de espera de los dentistas estaban llenas de niños con la boca enferma. El odontólogo extraía los dientes y los depositaba en un contenedor especial, que Fernández visitaba por la noche para robarlos. En pocos meses, tenía su casa llena, aunque no eran como los de Pérez. Los suyos estaban sucios y olían mal. Al final, terminó enfermando por convivir con esos dientes podridos.
Pérez, que era su vecino, se dio cuenta de que algo iba mal. ¡Llevaba mucho tiempo sin ver a Fernández! - ¡Fernández! ¿Necesitas ayuda? - Dijo Pérez entrando rápidamente. Cuando se percató del mal olor se tapó la nariz. - No te preocupes, todos nos equivocamos alguna vez. Lo importante es que te has dado cuenta de que no está bien enfermar los dientes de los niños para quedarte con sus dientes. ¿Sabes una cosa?
El Sapo con Dientes Perfectos
Hace mucho tiempo, un joven mago creó, por casualidad, un hechizo capaz de dar una sonrisa perfecta a aquel que lo recibiera. Para probarlo, decidió utilizarlo en una de sus mascotas, un sapo. Encantado con sus nuevos dientes, el sapo dejó de comer insectos y empezó a comer gominolas. El mago le recordaba cada día la necesidad de cuidarse los dientes y de comer menos dulces y golosinas para mantener esa dentadura.
Pero el sapo no le hacía caso, creía que su nueva dentadura era suficientemente resistente como para no necesitar limpieza. Al cabo de unos días, empezaron a dolerle muchos los dientes: ¡se le estaban llenando de caries! Con la pérdida de sus dientes, también perdió el don de hablar.
Ángel y el Ratoncito Pérez
Ángel era un niño muy bueno y cariñoso. Pero, a veces, era un poco desobediente. Un día, decidió que ya no quería volver a lavarse los dientes. Con el paso de los días, sus dientes cada vez estaban más sucios. Entonces, se le cayó un diente. Ángel, muy emocionado, lo dejó debajo de su almohada. Pero… ¡Al día siguiente seguía ahí!
Pérez le había dejado una nota que decía: “Ángel, este diente está demasiado sucio para mi colección. Lo siento, pero no lo quiero”. Muy preocupado, el niño empezó a frotarse los dientes con el cepillo hasta que quedaron perfectamente limpios. Además, limpió el diente que se le había caído para volver a ofrecérselo a Pérez con una nota de disculpa.

Recursos Adicionales
Además de los cuentos, existen otros recursos que pueden ser útiles para enseñar a los niños sobre la higiene bucal:
- Cuentos Cortos para Lavarse los Dientes: Cuentos en formato audio creados por Abel Amutxategi, con los que medir el tiempo de cepillado de los más peques.
- Kits de cepillado interactivos: Kits para niños mayores de un año que incluyen un pequeño cuento y un cepillo para aprender a cepillarse los dientes como los animales.
- Tablas de seguimiento y recompensas: Utilizar tablas semanales y medallas de campeones para motivar a los niños a mantener una buena rutina de cepillado.
Estos son solo algunos ejemplos, pero hay muchos más. ¡Y recuerda! En Clínica Dental Fray Luis de León estamos a tu disposición siempre, también para revisar cómo está la sonrisa de los más pequeños. Pide tu cita y, si quieres, aquí tienes algunos consejos para preparar su primera visita al dentista.