La salud bucodental es un aspecto fundamental de nuestro bienestar general. Mantener controlada la placa bacteriana es clave para conservarla. Por eso, si logramos prevenir y controlar su proliferación, conseguiremos evitar el mal aliento, el sarro, las infecciones bucales y las caries.
La placa dental, también conocida como placa bacteriana, es una sustancia blanca pegajosa formada por un conjunto variado de microorganismos, fundamentalmente bacterias, que se deposita y adhiere sobre los dientes, la encía y otras superficies orales, cuando no se practican métodos adecuados de higiene bucal.
Entendemos como placa bacteriana, la acumulación excesiva sobre la superficie oral de microorganismos procedentes de la flora digestiva. Esta placa es una capa prácticamente imperceptible de textura gelatinosa que se pega a los dientes y se introduce en las fisuras dentales dañando las piezas y la estructura gingival. En definitiva, se trata de una de las principales causas de enfermedad oral.

La placa bacteriana no es visible a simple vista, necesitamos teñirla para evidenciarla. En la cavidad oral viven más de 600 especies diferentes de bacterias. Todas las superficies de la cavidad oral están rodeadas por ellas. La presencia de estas bacterias es compatible con la salud tanto de dientes como de encías.
Formación y acumulación de la placa dental
La formación de la placa dental se produce por capas. Las bacterias solo necesitan unas horas para pegarse a una superficie dental completamente limpia y al cabo de un día prácticamente toda la superficie del diente está cubierta por bacterias. Conforme pasan los días, si no las eliminamos, estas bacterias se van acumulando por capas aumentando en número y en diversidad, organizándose y apareciendo nuevas especies bacterianas.
La prevención de la caries y las enfermedades periodontales se consigue con la completa eliminación de la placa dental, al impedir el acumulo y crecimiento de las bacterias sobre toda la superficie de los dientes y sobre todo el contorno de la encía. Para esto necesitamos realizar un correcto cepillado diario, que se puede realizar tanto con cepillos manuales como eléctricos.
DIENTES con SARRO - CÓMO SE QUITA, previene y por qué se forma el sarro dental | Dentalk! ©
Tipos de placa bacteriana
Según la composición de la placa bacteriana y su localización, podemos distinguir varios tipos:
Según su localización
La acumulación de placa bacteriana en tu boca dependerá de la afectación de tejidos o de determinadas piezas dentales. Como ves, la localización de la placa define la estructura oral afectada y el tipo de afección que puede sufrir el paciente.
Según su composición
Según el tipo de microorganismos que conforman el cúmulo, podemos distinguir dos tipos de placa:
- Placa cariogénica: Es la que procede de la metabolización de los azúcares alimentarios. Está compuesta por patógenos productores de ácidos que dañan la superficie de los dientes.
- Placa perodontopatogénica: Está formada por bacterias productoras de sustancias primarias no ácidas. En este caso, la prevención juega un papel muy importante, ya que contamos con herramientas sencillas para su control.
¿Cómo prevenir y combatir la placa bacteriana?
Hoy en día, todos deseamos tener una estética dental agradable; es lógico, la sonrisa es una carta de presentación. Prevenir la acumulación de placa bacteriana es sinónimo de evitar enfermedades y problemas bucodentales asociados. Disfrutar de una buena salud bucodental por más tiempo es posible. Solo necesitas mantener a raya la acumulación de placa en tu boca.

¿Cómo puedes lograrlo?
- Usa un dentífrico adecuado a tus condiciones bucodentales.
- Usa un cepillo adaptado a tus necesidades y procura cambiarlo cada 2 o 3 meses. Es preferible seguir una técnica correcta, y no importa si prefieres un cepillo eléctrico o manual.
- Para eliminar los restos de comida de entre los dientes, debes usar hilo dental o cepillos interdentales. Cuando el espacio interdental es amplio, la seda dental no es una herramienta suficientemente efectiva. Desde Periodontium te recomendamos, siempre, utilizar algún elemento para limpiar entre los dientes, si el espacio es amplio un cepillo interproximal es la mejor opción.
- Para que la higiene oral sea más completa, puede ser recomendable utilizar enjuague bucal. El dentista te recomendará el más adecuado para tu caso. Algunos colutorios llevan alcohol en su composición, habiéndose asociado este hecho a determinadas patologías orales, entre otras, sequedad e irritación de las mucosas, por lo que, en la actualidad, se recomienda que sean sin alcohol.
- También ayuda a prevenir la acumulación de placa bacteriana en tu boca el uso de un limpiador lingual.
- Además del irrigador dental y su función de barrido interdental con agua.
- Visita a tu dentista al menos una vez al año.
- Practica una profilaxis o limpieza dental profesional una vez al año, como mínimo.
Como has podido ver, el ritual de higiene diaria, las visitas al dentista y los buenos hábitos son las claves para prevenir los problemas asociados a la acumulación de placa bacteriana en tu boca.
Consecuencias de una higiene oral deficiente
Si no eliminas los restos de placa de manera habitual, la capa que se acumula se calcifica y endurece dando lugar al sarro o cálculo dental. Una vez que aparece el sarro, los hábitos de higiene diarios que practicamos en casa dejan de ser suficientes y se precisa la intervención del odontólogo. Lo ideal es recurrir a un profesional especializado en periodoncia y aplicar una limpieza oral profesional. En Periodontium contamos con un equipo especializado en el cuidado bucodental.

Sea cual sea tu problema, tenemos un tratamiento adaptado para ti. Acude a profesionales experimentados con soluciones efectivas. Nuestro equipo está formado por higienistas y dentistas cualificados que te ofrecerán su mejor diagnóstico. Si quieres mantener una sonrisa sana y estética, mantén a raya la placa bacteriana y el sarro.
Factores que influyen en la aparición de placa bacteriana y caries
Lo primero que debes conocer para prevenir la aparición de la placa bacteriana y también de la caries son los factores que las ocasionan. Así que en este artículo nos vamos a centrar en mostrarte cuáles son los principales causantes de la placa bacteriana y cómo combatirla con sencillos pasos rutinarios:
- La superficie de los dientes y su localización: La alineación bucodental influye notoriamente en la mayor o menor retención de placa dental. Por lo tanto, una persona con una correcta alineación dental tendrá una menor retención de placa que una persona con un apiñamiento de los dientes. De todos modos, y en ambos casos, el empleo diario de hilo dental es el mejor aliado para eliminar todas las bacterias y realizar una limpieza interdental completa y efectiva.
- Abusar del azúcar, los alimentos ricos en ácidos y los carbohidratos: Las bacterias ya presentes en nuestra boca convierten los carbohidratos en ácidos que desmineralizan el esmalte y dentina, por lo tanto una dieta donde se abuse de estos alimentos influirá notoriamente en la formación de caries. Esto no quiere decir que los elimines de tu dieta ya que sus nutrientes son muy necesarios para la salud del organismo, pero sí que es necesario prestar más atención a la limpieza dental tras su consumo.
- Falta de saliva y flúor: La saliva ayuda a eliminar las bacterias causantes de las caries, pero algunos hábitos como la ingesta de alcohol o el tabaco promueven la pérdida de flujo salival y por ende fomentan la aparición de caries y la acumulación de placa bacteriana. Por otra parte, la falta de flúor debilita el esmalte y también aumenta las probabilidades de la aparición de caries. Para mejorar esta situación, los alimentos ricos en flúor y los productos dentales ricos en este componente son claves para suplir estas carencias, como con el uso del dentífrico Yotuel Farma B5. El flúor es fundamental para proteger y reforzar el esmalte dental.
- Falta de higiene bucodental o higiene oral deficiente: Algunos de los factores de más riesgo reside en los hábitos higiene, como no cepillarse los dientes a diario, prescindir del uso de hilo dental, no usar enjuague con frecuencia o no realizar bien los movimientos del lavado bucal que acaban afectando directamente a la acumulacion de placa, de sarro y la aparición de caries. Si no tienes claro qué haces mal o cómo puedes mejorar tu higiene dental, lo más conveniente es que visites a un especialista y te asegures que todo está en orden o qué cuidados especiales necesitas para mejorar la salud de tu boca.
¿Qué es el sarro?
El sarro, también llamado cálculo o tártaro dental, es consecuencia del endurecimiento de la placa bacteriana. La placa bacteriana es una película que se deposita sobre los dientes y está compuesta de bacterias, saliva, restos de comida y células muertas. Aparece en todas las personas. La placa dental va depositándose continuamente en los dientes, a lo largo del día y la noche. Incluso, después de cepillar los dientes, la placa se desarrolla en su superficie al cabo de unas 24 horas.
Si la placa no se retira mediante el cepillado, después de aproximadamente 72 horas, comienza a endurecerse y se convierte en sarro al entrar en contacto con sales minerales presentes en la cavidad bucal. Además, la placa permite la proliferación de bacterias entre las que se incluyen las que producen la caries, de ahí la importancia del cepillado diario y el uso de seda dental.
El sarro es por tanto resultado del endurecimiento de esa placa bacteriana no retirada. Forma un recubrimiento blanquecino o amarillento en la base de los dientes, en especial en los dientes inferiores anteriores por el lado de la lengua y en los molares superiores por el lado de la mejilla. La placa puede eliminarse mediante el cepillado diario, sin embargo, el sarro no puede eliminarse mediante cepillado y solo pueden eliminarlo adecuadamente un dentista o un higienista dental.
El sarro está compuesto en su mayor parte (del 70 al 90%) por elementos inorgánicos ―sales minerales―, que se combinan con sustancias orgánicas como proteínas, carbohidratos y, en menor medida, lípidos. Además de poder provocar problemas de salud como caries dentales, gingivitis o halitosis, el sarro dental constituye un problema estético.
¿Qué causa el sarro?
Como acabamos de ver, la ausencia o deficiencia de higiene dental es la principal causa de formación del sarro: si no se retira periódicamente, la placa dental se acumula, endurece y mineraliza, lo que da lugar a la formación del sarro.
¿Cuáles son sus factores de riesgo?
Además de una incorrecta higiene bucal, existen otros factores que propician la aparición del sarro. Entre ellos, se encuentran los siguientes:
- El consumo excesivo de alimentos o bebidas ricos en azúcar.
- El tabaquismo.
- El consumo excesivo de café, té o vino.
- El uso incorrecto o prolongado de algunos colutorios.
- La malposición o mala alineación de los dientes. Ello aumenta la dificultad de llevar a cabo una higiene adecuada y, por tanto, de retirar correctamente la placa dental.
- Factores genéticos que afectan a la saliva como el grado de acidez (pH).
- Producir una cantidad insuficiente de saliva debido al uso de medicamentos u otras condiciones médicas.
- Tener edad avanzada. Con el paso de los años, las encías pueden retraerse, lo que expone una mayor superficie dental a la acumulación de placa y a la formación de sarro.
¿Cómo es el sarro?
El sarro tiene la apariencia de una costra gruesa que cubre los dientes, sobre todo la parte trasera de las piezas delanteras inferiores, que es una zona más difícil de limpiar. También puede formarse entre las piezas dentales y el borde de las encías. Inicialmente su color es blanquecino, pero se mancha con facilidad y puede adquirir un tono amarillento o amarronado. Asimismo, puede presentarse acompañado de hinchazón y enrojecimiento de las encías, cuadro conocido como gingivitis.
¿Qué tipos existen?
En función de su localización, el sarro puede ser:
- Supragingival: Se acumula en la superficie visible de los dientes y encías.
- Subgingival: Se localiza por debajo de la línea de la encía, por lo que es más difícil de percibir.
¿Qué problemas puede provocar en la boca?
Si no se elimina correctamente la placa bacteriana y se forma sarro, pueden producirse, en función del tipo de bacterias predominantes, los siguientes problemas en la boca:
- Gingivitis: La placa y el sarro irritan e inflaman las encías, que se hinchan y sangran. Se pueden formar “bolsillos” en los que pueden proliferar bacterias.
- Periodontitis: Es una forma más severa de la enfermedad de las encías, en la que los ligamentos y el hueso que soportan el diente se destruyen. Con frecuencia, desencadena la pérdida de la pieza dental.
- Caries dentales: Son agujeros o cavidades que dañan la estructura del diente. Se producen cuando las bacterias presentes en la placa metabolizan los azúcares y producen ácidos capaces de disolver el esmalte con el paso del tiempo. En un estado inicial, la caries afecta exclusivamente al esmalte dental.
- Mal aliento (halitosis): Debido a menudo a una mala higiene oral, las bacterias presentes en la boca segregan compuestos de azufre que producen un olor desagradable. Puede ocurrir que el sarro no sea visible, pero que sí se perciba el mal aliento. Los “bolsillos” que se crean por la gingivitis y periodontitis acumulan bacterias y pueden incrementar la halitosis.
- Aumento de la sensibilidad en los dientes, sobre todo al frío y/o al calor.
Además, los trastornos dentales pueden llegar a provocar una gran variedad de problemas de salud sistémicos como trastornos digestivos o enfermedades cardiovasculares, entre otros.
¿Cómo se trata el sarro?
No es posible eliminar el sarro con el cepillado. A diferencia de la placa bacteriana, el sarro no se puede eliminar con el cepillado dental. Una vez se ha formado, solamente el odontólogo puede retirarlo mediante una tratectomía, una limpieza dental que permite extraerlo mediante el uso de instrumentos especiales. Se trata de un procedimiento indoloro y que no requiere ningún tipo de anestesia, aunque puede resultar un poco molesto para personas con elevada sensibilidad dental; en este caso, puede emplearse un espray con un anestésico local para insensibilizar el área. Asimismo, el sarro puede extraerse con un aparato que emite ultrasonidos que lo desintegran.
En el caso de que el sarro se haya acumulado bajo las encías, es necesario realizar un curetaje o raspado dental. Este implica una limpieza más profunda, que sí suele requerir la aplicación de anestesia local. Pero, en ocasiones, una profilaxis puede no ser suficiente para eliminar todo el sarro dental, sobre todo si se acumula debajo de la línea de la encía. En tal caso, la persona padecerá periodontitis y será necesario realizar un tratamiento conocido como raspado o alisado radicular.

¿Cómo hay que limpiar la boca para prevenir el sarro y la placa dental?
Para reducir al mínimo la placa bacteriana y evitar así que se forme el sarro, es necesario limpiar todos días los dientes, la lengua, las encías, el paladar y el interior de las mejillas. En concreto, una higiene oral completa debe incluir los siguientes cuidados personales:
- Cepillarse los dientes cuidadosamente: Debe hacerse tras cada comida pero, sobre todo, es fundamental realizar un cepillado profundo antes de irse a dormir, cuando baja la producción de saliva y los movimientos de la lengua, ya que estos contribuyen a remover la placa bacteriana. Puede utilizarse un cepillo manual o eléctrico, aunque estos últimos han demostrado retirar la placa con mayor eficacia si cuentan con tecnología oscilatoria-rotatoria. En todo caso, se recomienda que el cepillo tenga cerdas suaves o medias y que el cabezal no sea demasiado grande para que llegue a todos los rincones de la boca.
- Cepillarse las encías: Tras los dientes, debe cepillarse con suavidad la dentadura a lo largo de la línea de las encías.
- Usar un dentífrico con flúor: El dentífrico que usemos para el cepillado debe incluir flúor en su fórmula, porque ayuda a prevenir las caries. También existe la opción de realizar enjuagues bucales fluorados tras el cepillado dental. En niños deben emplearse dentífricos adaptados a su edad en contenido de flúor.
- Limpiarse los espacios interdentales: Si existe espacio suficiente, debe emplearse un cepillo interproximal o, si no, hilo o seda dental. Ambos deben usarse al menos una vez al día, preferiblemente por la noche, con el fin de asegurar la limpieza de las caras laterales de los dientes y que no queden restos de comida entre ellos. También se puede emplear un irrigador de agua para eliminar los desechos que se encuentren entre los dientes y debajo de las encías. Es especialmente importante la limpieza con cepillo interproximal, seda o irrigador, en personas que lleven implantes o puentes, ya que los espacios entre los dientes y la retracción de las encías pueden favorecer la acumulación de placa en espacios difícilmente accesibles.
- Limpiarse la lengua: Debe frotarse suavemente hacia adelante usando el cepillo de dientes o un limpiador lingual, ya que en ella se acumulan un gran número de bacterias.
Además, los expertos recomiendan un examen rutinario de los dientes al menos una vez al año y una limpieza profesional cada seis o doce meses con el fin de eliminar el sarro, ya que este puede acumularse en los dientes incluso aunque se lleve a cabo en casa una buena higiene dental.
Determinantes ecológicos en la cavidad bucal
Los factores que regulan la composición, el desarrollo, la cantidad, la coexistencia y la distribución de los microorganismos orales en las superficies de la cavidad bucal, se conocen como determinantes ecológicos. La mayoría de los géneros y especies microbianas relacionados con el hombre crecen, se reproducen y viven en unas condiciones ambientales que permiten una cierta proliferación microbiana o simplemente la supervivencia.
- El agua es un factor importante para el desarrollo microbiano en la cavidad bucal, ya que en ella se realizan el intercambio de nutrientes, las reacciones metabólicas y la eliminación de productos de desecho.
- El pH de la saliva oscila entre 6,5 y 7,5, pero está sometido a continuas fluctuaciones. En cambio, las condiciones de ayuno y el metabolismo proteico (Highasida, 2008) tienden a elevarlo. El pH ácido favorece la desmineralización dental, mientras que el pH básico favorece el acúmulo de cálculo. Las bacterias son susceptibles a los descensos de pH, por lo que tienden a desarrollar estrategias para tolerar los ácidos, mediante proteínas de estrés, activando la ATPasa, abriendo la puerta del lactato o inhibiendo sistemas de transporte intracelulares de hidratos de carbono. Igualmente pueden, por sí mismas, elaborar sustancias alcalinas a partir del catabolismo proteico mediante ureasas, desaminasas y otras enzimas.
- La temperatura en la cavidad oral está próxima a los 37 °C, pero puede variar drásticamente en cuestión de segundos según la temperatura de los alimentos que se ingieren durante las comidas.
- La mayor parte de los microorganismos orales son anaerobios estrictos o anaerobios facultativos. Estos caracteres respiratorios no se expresan al azar, sino que son la consecuencia de los potenciales de oxidorreducción de los ecosistemas orales en los que viven.
Aporte nutricional y eliminación de bacterias
La cavidad bucal es un ecosistema abierto en el que constantemente se está produciendo entrada de microorganismos asociados a los alimentos sólidos o líquidos que se ingieren, o al aire que se inspira. Por el contrario, el flujo salival, la masticación, la deglución, la higiene bucal y la descamación de células epiteliales, facilitan la eliminación de las bacterias de las superficies orales. Algunos de estos microorganismos pueden quedar retenidos en zonas protegidas de la cavidad bucal, pero otros tendrán que vencer las fuerzas de eliminación mediante los mecanismos de adhesión (unión entre los microorganismos y los tejidos del hospedador), agregación y coagregación (unión entre diferentes especies).
El aporte nutricional endógeno procede de la saliva y del líquido crevicular, y varía considerablemente en la mucosa oral, el dorso de la lengua o en las superficies dentales supragingivales. Los canales de agua del biofilm oral constituyen un sistema circulatorio primitivo que permiten un intercambio metabólico entre las especies bacterianas, mediante el intercambio de nutrientes y aprovechamiento por parte de algunas bacterias de metabolitos excretados por otras.
La saliva es la primera línea de defensa para el mantenimiento de la salud bucal por su capacidad tampón, su participación en la remineralización dental y su efecto antibacteriano (Lagerlof y cols., 1994). Contiene proteínas cuya función es retener la humedad y actuar como barrera de protección de las estructuras dentarias y peridentarias, al depositarse sobre las superficies formando la película adquirida. Proteínas como la lisozima, la muramidasa y las beta defensinas poseen propiedades antibacterianas y la lactoferrina, con capacidad para unirse fuertemente al hierro, impide la utilización de este elemento a muchos microorganismos para los que es vital. Además, la saliva también contiene proteínas inmunológicas, entre las que predomina la inmunoglobulina A, que es secretada por células plasmáticas del tejido conectivo.
Desde que nacemos, la boca está llena de microorganismos que comienzan a producir la acumulación de placa bacteriana. Gran parte de la presencia de estos microorganismos son combatidos por la acción natural de la saliva y las proteínas que contiene, que evitan la creación de una película sobre los dientes en las que se suelen depositar las bacterias.
La placa bacteriana se extiende alrededor de nuestros dientes y encías y para eliminarla necesitamos un cepillado dental e interdental de calidad, ya que lo más importante para combatirla es el arrastre mecánico para evitar su adherencia a los dientes.
Dependiendo de nuestros hábitos de higiene dental, nuestra alimentación y la posición de nuestras piezas dentales, la generación de placa bacteriana puede ser mayor o menor. En concreto, un escaso cepillado, no hacerlo de forma correcta, así como no usar el dentífrico más adecuado favorecen a que esa placa bacteriana sea más gruesa y se calcifique, no solo dañando nuestra salud dental, sino también su aspecto estético y la degradación del esmalte.
| Factor | Descripción |
|---|---|
| Higiene oral deficiente | No cepillarse los dientes diariamente, no usar hilo dental, no usar enjuague bucal frecuentemente. |
| Alimentación rica en azúcares | Consumo excesivo de alimentos y bebidas azucaradas que promueven la formación de ácidos. |
| Falta de saliva | Algunos hábitos como el alcohol o el tabaco reducen el flujo salival. |
| Falta de flúor | El flúor fortalece el esmalte dental y previene la caries. |