Diego Dientes de Sable: Historia y Evolución de un Predador Icónico

Seguro que has visto uno de sus esqueletos en el museo de ciencias naturales. O la recreación de su mordedura mortal en algún documental sobre grandes depredadores del pasado. Pero si le preguntamos a los más pequeños de la familia, probablemente le llamen con nombre propio: Diego, el tigre Dientes de Sable de la película “La Edad de Hielo” (Ice Age en la versión original).

Recreación de un Smilodon californicus.

Pero, pese a su éxito como personaje animado en la gran pantalla, lo cierto es que muy poco se sabe de estos animales de prominentes caninos. Su evolución, la forma en que se adaptaron a vivir en los diferentes ambientes del planeta, la utilidad de sus inmensos colmillos… Si bien hay mucho material elucubrando sobre ello, la historia de los félidos denominados Dientes de Sable se va escribiendo conforme se analizan nuevos restos.

Orígenes Prehistóricos

Los primeros dientes de sable, término genérico que se usa para describir a numerosas especies de mamíferos dotados de enormes caninos, vivieron 27 millones de años antes que los felinos dotados con ese tipo de colmillos, según un estudio de un fósil procedente del sur de California que publica la revista 'PeerJ'.

«Los primeros mamíferos aparecen ya en el Cretácico, al final de la era de los dinosaurios, pero entonces eran pequeños», apunta Pedro Castaños, paleontólogo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, que no ha participado en el estudio. A pesar de tratarse de la mandíbula inferior, es tan parecida a la de los posteriores felinos dientes de sable que en ella un experto ve la de un dientes de sable, dice el paleontólogo de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, para quien se trata de un fósil excepcional.

En la California boscosa y húmeda del Eoceno medio, situada más al sur por los movimientos de las placas tectónicas, vivían pequeños rinocerontes, tapires primitivos y otros hebívoros, además de primates y marsupiales en los árboles.

Diegoaelurus vanvalkenburghae: Un Hipercarnívoro Primitivo

«Hoy en día, la capacidad de seguir una dieta exclusivamente cárnica, también llamada hipercarnívora, no es rara. Los tigres lo hacen, los osos polares pueden hacerlo. Si tiene un gato, puede que incluso tenga un hipercarnívoro en casa. Pero hace 42 millones de años, los mamíferos apenas estaban descubriendo cómo sobrevivir solo con carne", explica la doctora Ashley Poust, investigadora postdoctoral en The Nat, el Museo de Historia Natural de San Diego.

'Diegoaelurus vanvalkenburghae' no es un felino, sino un machaeroidino, un tipo de mamífero carnívoro que vivió entre hace 56 y 34 millones de años, en el Eoceno. «No existía nada parecido en los mamíferos», asegura Poust, para quien «'Diegoaelurus' y sus pocos parientes representan el primer enfoque felino de una dieta exclusivamente cárnica, con dientes de sable en la parte delantera y dientes en forma de tijera llamados muelas carniceras en la parte trasera».

Este primitivo depredador carnívoro es parte de un misterioso grupo de animales llamados Machaeroidines. Ahora completamente extintos, no estaban estrechamente relacionados con los carnívoros vivos de hoy. Zack, Poust y su tercer coautor, Hugh Wagner, también de The Nat, nombraron al depredador Diegoaelurus vanvalkenburghae.

El nombre del depredador hace honor al condado de San Diego, donde se encontró el espécimen, y a la científica Blaire Van Valkenburgh, expresidenta de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados, cuyo pionero trabajo sobre la evolución de los carnívoros influyó en esta investigación, según indican los autores.

Tan solo se conserva la parte inferior de la mandíbula, con dientes casi intactos que aportan valiosa información sobre el comportamiento y evolución de los primeros mamíferos que tuvieron una dieta basada exclusivamente en carne (hipercarnivorismo). “Sabemos muy poco sobre ellos, así que cualquier descubrimiento nos aporta mucha información”, subraya Shawn Zack, investigador de la Universidad de Arizona y primer autor del estudio.“Este fósil de Diegoaelurus, relativamente completo y bien conservado, es especialmente útil porque los dientes nos permiten inferir la dieta y empezar a entender cómo se relacionan los Machaeroides entre sí", añade el investigador.

El D. vanvalkenburghae era del tamaño de un gato montés, pero con la barbilla ósea orientada hacia abajo para proteger sus dientes de sable superiores.

Ilustración que sugiere como pudo ser el felino encontrado.

Machaeroidinos: Un Grupo Misterioso

Los machaeroidinos son un grupo misterioso que no está cercanamente emparentado con los carnívoros actuales ni con los tigres dientes de sable, destacan los autores. Todo parece apuntar a que pueden ser antecesores de los felinos, pero no hay una línea filogenética concluyente en ese sentido.

Con sólo un puñado de especímenes fósiles procedentes de Wyoming y Asia, los machaeroidinos son tan poco conocidos que los científicos ni siquiera están seguros de si había varias especies conviviendo en el mismo periodo de tiempo. “Este hallazgo demuestra que eran más diversos de lo que pensábamos”, apunta Zack.

“El Diegoaleurus, aunque antiguo, es el más reciente de estos depredadores Machaeroides, lo que lo sitúa a poca distancia de la época en que los siguientes animales felinos llegaron a Norteamérica, conocidos como nimravides o falsos felinos de dientes de sable”, señala. Además de esta coexistencia solapada, Poust señala que estos individuos podrían haber compartido espacio con otros dientes de sable.“¿Coincidieron alguna vez estos grupos? ¿Compitieron por el espacio y las presas?

Nuevos Descubrimientos en África

Es el caso del estudio publicado esta semana en la revista iScience. En él presentaron dos nuevas especies de Dientes de Sable que habitaron hace millones de años en Langebaanweg, al norte de Ciudad del Cabo (Sudáfrica). Además, elaboraron el primer árbol genealógico de estos animales en la región. Esta información podría darnos una idea nueva de cómo era el paisaje de África en el pasado, e incluso sobre la evolución de nuestra propia especie.

El equipo de paleontólogos, dirigido por Alberto Valenciano de la Universidad Complutense de Madrid, estudió la mayor colección de fósiles de Dientes de Sable del mundo. Ésta se encuentra almacenada en los museos Iziko, al norte de Ciudad del Cabo. Junto a los colaboradores locales del museo, de España y de China, consiguieron perfilar el árbol genealógico de cuatro especies de félidos encontradas en la zona.

Los investigadores clasificaron los rasgos físicos de cada una, la estructura de los dientes y la forma de la mandíbula y el cráneo. Al codificar esta información, pudieron determinar la relación de cada uno con los restos más antiguos encontrados, tanto en África, como en Europa y Asia.

Además, a esta familia de grandes colmillos se le unieron dos nuevas especies: Dinofelis werdelini y Lokotunjailurus chimsamyae, desconocidas anteriormente. Mientras que los Dinofelis están distribuidos globalmente, los Lokotunjailurus solo se habían encontrado en Kenia y Chad. Lo que sugiere que quizás, estos últimos, se distribuyeron por toda África entre cinco y siete millones de años atrás.

Implicaciones para la Evolución Humana

Dibujar el árbol genealógico no es solo un capricho de los paleontólogos. Este tipo de estudios nos proporcionan, además, datos con los que entender mejor los cambios ambientales de la zona. Por ejemplo, los Dientes de Sable de Langebaanweg podían correr a altas velocidades, lo que sugiere que las zonas donde se encontraron los restos estaban formadas por extensas praderas.

Por el contrario, los Metailurini estaban más adaptados a ambientes cubiertos, como bosques. El hecho de haber encontrado estas dos especies en la misma zona sugiere que, hace 5,2 millones de años, el sur de África estaba formado por una mezcla de bosques y pastos, tendiendo con los años a la aridificación.

Estos procesos, que propagaron los ambientes abiertos, podrían haber sido uno de los detonantes para que los homínidos evolucionaran hacia seres bípedos. Los investigadores afirman que hay muchos más fósiles por analizar en el museo, pudiendo ampliar, en un futuro próximo, el árbol genealógico de esta peculiar familia.

Dientes de Sable: Parecidos, pero no Iguales

Aunque la gente utiliza el término “tigre de Dientes de Sable” de forma indiscriminada, lo cierto es que los tigres actuales tienen más en común con los gatos domésticos que con los Dientes de Sable. Estos últimos pertenecen a la familia de los Machairodontinae, mientras que los gatos domésticos, los tigres y los leones son de la familia Felinae.

Además, los Dientes de Sable tampoco están conformados por una sola especie. Se trata de un término genérico utilizado para englobar a todos aquellos mamíferos que presentan grandes colmillos. Como ocurre en este caso, el motivo por el que algunos animales comparten rasgos no siempre es el parentesco. También se puede dar la denominada evolución convergente.

Cuando dos especies parecidas han de enfrentarse a problemas similares (clima, depredadores, alimentación…), pueden llegar a evolucionar hacia una solución común. Un ejemplo claro es el caso de los pájaros y los murciélagos. Aunque a simple vista podemos deducir que no son parientes, encontramos en ambos la misma estrategia para desplazarse: el vuelo.

Conflictos entre Dientes de Sable

Este nuevo estudio, por primera vez, registra una historia de conflicto entre aquellos predadores de apariencia tan llamativa. Uno de los cráneos que permitió esta nueva investigación fue encontrado a la vera del Río Luján en 1992 por Javier Moleres. En la galería de imágenes, puede verse la ilustración de una batalla entre dos smilodon realizada del paleontólogo y paleoartista Sebastián Rozadilla del MACN y una foto en la que Viviana Buide, del Museo Municipal de Ciencias Naturales de Mercedes, sostiene uno de los cráneos perforados (debajo) atravesado por una réplica de un tigre dientes de sable.

Los tigres dientes de sable son predadores espectaculares por su apariencia, al tener colmillos que alcanzaban los 30 centímetros de longitud. Se sabía que eran animales robustos, de patas cortas y fuertes. El doctor Agnolin contó a la Agencia CTyS-UNLaM que “por los huesos de la garganta, también se estima que los Smilodon podían rugir como un león”. Estas grandes perforaciones ocasionaron la muerte de cada uno de los individuos hallados.

Ilustración de una batalla entre dos Smilodon.

Smilodon: El Verdadero Tigre Dientes de Sable 🐅⚔️

Diego en la Cultura Popular: "La Edad de Hielo"

¿Recuerdas la historia de Scrat, aquella ardilla con ojos de psicópata que protegía su bellota con su vida? ¿Y qué me dices de Diego, ese dientes de sable que no tiene tanto de tipo duro como hace creer? Si no te acuerdas de ellos, tal vez tus hijos puedan refrescarte la memoria. Estamos hablando de unos de los éxitos más fulgurantes en la animación: los personajes de Ice Age. En serio, 20th Century Fox apostó 59 millones de dólares y recaudó 383 millones. La de Ice Age es una historia de éxitos inesperados.

Como algunas de las mejores ideas de la industria, el concepto germinal provino de Flora, la hija pequeña del guionista Michael J. Wilson. El equipo de desarrollo pensó en ideas para ambientar posibles animales en la Edad de Hielo. Toda franquicia comienza con un punto de partida sencillo e identificable.

Los tigres dientes de sable están representados por el personaje de Diego en las películas de La Era de Hielo. Hace 4 años y de forma casi inesperada, un film con muy pocas ambiciones lograba salvar del cierre asegurado a la división animada de la poderosa 20th Century Fox. Se trataba, naturalmente, de “La Edad de Hielo” (“Ice Age”, 2002) y su sorprendente éxito consiguió paliar los anteriores fracasos (comerciales) de títulos como “Anastasia” o “Titan A.E.” (ambos, por cierto, del otrora bien considerado Don Bluth).

Dirigida por Chris Wedge y Ricardo Saldanha, “La Edad de Hielo” lucía una animación digital más bien pedestre y si destacaba por algo era por su sentido del humor, que se tomaba a broma una historia en la que un puñado de animales prehistóricos (el mamut Manfred, el tigre de dientes de sable Diego y el perezoso Sid) trataban de proteger a un bebé humano.

Personajes Clave de "La Edad de Hielo"

  • Scrat: Un gag muy estirado que todavía funciona: su trama se ha mantenido independiente al guión original, con puntuales arcos de inflexión. ¿Puede pensar una bellota? Tal vez no, pero no es fácil ser más listo que Scrat, una ardilla que sueña a lo grande.
  • Manny: Tal vez parezca un poco malhumorado, pero Manny tiene un corazón gigante. El clásico personaje duro que no puede sino hacer de pegamento con el resto del grupo. Y si de su corazón hablamos, recordemos la segunda entrega y esa preciosa ‘reunión mamut’ donde Manny se “casa” formalmente con Elly, la mamut de sus sueños.
  • Diego: Diego fue otro que perdió la coraza. Su sarcasmo indómito y sus ganas de sabotear a sus rivales al final desembocaron en una amistad para siempre. Su condición de macho alfa se vio cuestionada y pasó por una especie de depresión cuando sus facultades de depredador se vieron cuestionadas.
  • Sid: Sid es dos cosas: un perezoso y un charlatán. Bueno, en realidad es muchas más cosas: un tipo torpe, al que le deprime cualquier tontería pero que suele curarse a la misma velocidad. Nadie esperaría de uno de esos herbívoros calmados lo que puede ofrecer Sid. Todo el rato tiene algo que decir, no se calla ni debajo del agua. Y cuando no habla, canta. Su sentido del humor sirve de contrapunto cuando las cosas se ponen feas, aunque suele traer más problemas que soluciones.

Además de Manfred (al que ahora se le llama por su diminitivo, “Manny”), Diego y Sid, en “IA2” aparecen nuevos personajes como el mamut hembra Ellie (destinada a emparejarse con Manfred, ya que aparentemente son los últimos mamuts sobre la faz de la Tierra), las zarigüeyas Crash y Eddie, el armadillo Tony el Rápido y tres villanos como el buitre Pistolero Solitario y los terribles reptiles Cretáceo y Torbellino, cuyas apariciones remiten visualmente a “Tiburón”.

Aspectos Técnicos y Curiosidades de "La Edad de Hielo"

Como todos sabemos, “hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad” (me permitiréis que os ilumine recordándoos que esa tonadilla la cantaba Don Hilarión en la zarzuela “La Verbena de la Paloma”), y lo primero que tengo que decir respecto a “Ice Age 2: El deshielo” es que su aspecto visual ha mejorado como de la noche al día. Tal vez los niños que abarrotan las salas en las que se exhibe desde el pasado viernes no se fijan en detalles como éste, pero hay que quitarse el sombrero ante la perfección técnica que reúne este producto.

Los movimientos de los animales protagonistas y los bellísimos paisajes que recorren parecen extraídos de un documental, los litros y litros de agua procedentes de la “descongelación” de inmensas placas de hielo son tanto o más reales que los que aparecían en “Buscando a Nemo” o “El espantatiburones” y, sobre todo, la textura de los pelajes de mamuts, tigres, armadillos, ardillas y demás bichos es tan asombrosamente realista que te deja con la boca abierta.

El argumento es más bien esquemático: los bloques de hielo que conforman gran parte del mundo prehistórico comienzan a sucumbir ante el calor, y los protagonistas de la primera “Edad de hielo” se ven obligados, al igual que otros miles de animales, a huir del deshielo y buscar otros horizontes más seguros. Me sorprendió (aunque sólo un poco) que una película que contiene tan prodigioso despliegue tecnológico hubiese descuidado de esta manera el aspecto argumental, pero también debo decir que la falta de densidad temática está contrarrestada por un sinfín de momentos humorísticos concebidos como si se tratase de sketches de una película de Chaplin.

Los personajes principales de la película "Ice Age".

Naturalmente, los “gags” más divertidos los protagoniza la ardilla Scrat, que ya aparecía en el primer film y aquí tiene aún mayor relieve. Sus intervenciones son como intermedios humorísticos desligados de la línea argumental principal, y es casi imposible no reirse con las rocambolescas desventuras de este roedor adicto a las bellotas.

En cuanto al doblaje español, es de agradecer que se haya recuperado la cordura y se haya confiado su ejecución a la pericia de los dobladores profesionales, eludiendo casos como los de “El espantatiburones” y “Madagascar”, en las que cómicos de moda como Fernando Tejero y Paco León demostraron lo fácil que es hacer el memo y lo difícil de cuajar una buena interpretación solamente con la voz.

Dirigida en solitario por uno de los codirectores de la primera entrega, Carlos Saldanha (el otro, Chris Wedge, se reserva tareas de productor ejecutivo), “Ice Age 2” asegura una hora y media de entretenimiento “blanco” (nunca mejor dicho, tratándose de hielo) y una oleada de carcajadas que, al menos, no nos hacen sentir vergüenza ajena. Su puesta en escena, su humor irresistible, sus dosis de aventura y su mensaje inequívoco en pro de la amistad y la tolerancia interracial hacen de este film el éxito seguro de estas vacaciones.

Y, por cierto, si en esta segunda parte hemos presenciado el deshielo del planeta, ¿cómo se llamará la tercera película?

Curiosidades Adicionales sobre "La Edad de Hielo"

  1. El personaje de Diego "dientes de sable" estaba destinado a morir ya que no se hacía bueno al final de la película, pero los animadores decidieron darle una segunda oportunidad para enderezar su camino y lo convirtieron en protector de Sid "el perezoso".
  2. Manny "El Mamut" lleva 2 millones de pelos en todo el cuerpo...
  3. En la versión original, las voces corren a cargo de John Leguizamo (Sid), Denis Leary (Diego), Ray Romano (Manny), Queen Latifah (Ellie, la mamut), Goran Visnjic (Soto, jefe de la manada de dientes de sable), Jack Black (Zeke, otro dientes de sable), Seann William Scott (Crash), Peter Dinklage (nuestro Tyrion fue el Capitán Gutt) y Jennifer López (Shira). George Clooney, Kevin Spacey o Steve Martin no aceptaron poner sus voces en la película.
  4. En Ice Age 3 para la realización del sonido de los dinosaurios de gran tamaño se grabó a elefantes alterando luego la grabación “subiendo el tono”. Para el temible Rudy, se cogió rugidos de elefante captados durante la temporada de apareamiento de estos animales. Para los dinosaurios más afables y apacibles, que en la película aparecen comiendo plantas, se optó por sonidos de camello.

La hipotética 'Ice Age IV'. Al principio se rumoreaba que la historia de la cuarta parte de 'Ice Age' iba a ser algo diferente.

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