Consecuencias del uso prolongado del chupete o la succión del dedo en bebés y niños

Durante los primeros años de vida de un bebé, el chupete a menudo se convierte en una herramienta útil para los padres. Ayuda a calmar al bebé, relajarlo e incluso a que se duerma.

El hábito de succionar el chupete y el biberón, al igual que la succión del dedo, se conoce como "hábitos de succión no nutritiva". Es importante entender las diferencias entre la succión del pecho materno y la succión de una tetina. En el período en que el bebé está aprendiendo a mamar, ofrecerle una tetina, ya sea de chupete o biberón, podría confundirlo y generar el llamado síndrome de confusión del pezón.

Por ello, no se recomienda el uso de chupetes en los bebés hasta que la lactancia materna esté bien establecida.

Problemas bucodentales comunes

Uno de los problemas más comunes del desarrollo bucodental de los más pequeños, derivado del exceso del uso de chupete y biberón, es la mordida abierta y/o cruzada. Generalmente, hace que la mandíbula no crezca de manera correcta quedando más atrás de lo que debería y apreciándose un espacio aumentado entre los dientes de abajo y de arriba.

Otra de las consecuencias es la de respirar por la boca en vez de por la nariz.

Los chupetes y tetinas deben lavarse cuidadosamente, ya que pueden ser fuente de infecciones para el bebé.

Otra clase de infección son las caries. En algunos casos pueden ser muy agresivas y son producidas por el azúcar. Esto ocurre únicamente en los casos en los que se untan los chupetes con azúcar para calmar al niño. A este tipo de caries también se les llama “caries del biberón”. Son muy comunes en los niños que se duermen con el biberón y sin cepillarse los dientes.

Otra de las consecuencias negativas más comunes que provoca el excesivo uso del chupete, es la de sufrir retrasos notables a la hora de hablar. Hay que añadir, que el hecho de pasarse tanto tiempo con el chupete en la boca, hace que practiquen menos la capacidad de comunicarse.

Siempre y cuando el chupete sea eliminado antes de los 2 años y medio, en la mayoría de los casos, la maloclusión provocada será corregida por sí sola.

El reflejo de succión del dedo

Chuparse el dedo es un reflejo natural que tienen casi todos los bebés. Esta costumbre comienza mientras están en el vientre de su madre y, en muchas ocasiones, la mantienen hasta su niñez.

Este hábito, también conocido como “succión digital”, aporta relajación, seguridad y confort a los bebés; en la mayoría de los casos incluso les ayuda a conciliar el sueño. Sin embargo, al igual que ocurre con el uso del chupete, si no se corta a tiempo esta costumbre, puede llegar a acarrear diversos efectos negativos en la boca del niño.

Consecuencias de chuparse el dedo para la salud de los niños

  • Maloclusión dental: La maloclusión dental es una alteración del crecimiento óseo del maxilar, de la mandíbula y/o de la posición de los dientes, que impide que se mastique correctamente y provoca desperfectos en la estética dental.
  • Problemas de salud oral: Como consecuencia de no tener los dientes en la posición correcta, se dificulta al proceso de higiene dental y aumentan las posibilidades de padecer diferentes problemas dentales (acumulación de sarro, caries, gingivitis…)
  • Deformaciones en la boca de los niños: La succión digital de los niños también causa problemas en la formación facial.
  • Dificultades en el habla del niño: Tener los dedos dentro de la boca impide a los niños vocalizar correctamente y puede producir dislalias.

Dejar el Dedito: Cómo Superar la Succión Digital en los Niños

Tratamientos para corregir hábitos anómalos

La ortodoncia interceptiva o funcional está pensada para corregir hábitos anómalos que interfieren en el crecimiento facial y maxilar. Estimula el correcto desarrollo de la mandíbula y los huesos maxilares para evitar futuras complicaciones, establece un adecuado equilibrio facial y muscular, detecta y previene anomalías dentales, fomenta la salud bucal y evita, en muchos casos, tener que recurrir a tratamientos ortodóncicos complejos de forma posterior.

Este tratamiento es recomendable comenzarlo entre los 7 y 11 años, al estar en pleno proceso de crecimiento.

¿Qué hacer si tu bebé no quiere comer?

¿La hora de la comida se ha convertido en un auténtico suplicio? ¿Tu bebé no quiere comer? ¿Ya no sabes qué hacer para conseguir que tu peque se tome siquiera un par de cucharadas de fruta o verdura?

Ante todo, no te agobies. Parece increíble pero la mayoría de los peques que apenas comen están perfectamente sanos. Hay muchos que parece que se alimentasen del aire, porque comiendo como pajaritos tienen una energía que tumban a cualquiera.

Por supuesto, será tu pediatra el que determine si esto es así o si tu bebé no quiere comer porque realmente hay alguna enfermedad detrás o se ha convertido en algo patológico. Pero seguramente ya le habrás hecho esta consulta y estará pendiente de tu peque. Este es uno de los motivos de visita al pediatra más frecuentes en bebés que inician la alimentación complementaria.

Si no hay ninguna patología detrás, la clave del éxito está en la paciencia. Sí, ya sabemos que es fácil decirlo y muy difícil aplicarlo cuando tienes delante a un peque que rechaza cualquier alimento que intentas introducir en su boca. Pero, créenos, mantener la calma y no dejarse superar por la situación es la base fundamental para superarla.

Decálogo de consejos para ayudar a tu bebé a comer

  1. Investiga las causas por las que tu bebé no quiere comer: Antes de echarte las manos a la cabeza, tienes que descubrir cuál es el motivo por el que tu peque no quiere comer, porque pueden ser muchos y muy variados.
  2. Si tu bebé no come bien, introduce los alimentos uno a uno y poco a poco: Hay peques que enseguida se adaptan a cualquier cambio en la alimentación y que se comen sin rechistar cualquier mezcla de alimentos. Si el tuyo no es de esos y le cuesta aceptar los sólidos, prueba a introducirle los alimentos uno a uno.
  3. Prueba a mezclar la fruta o la verdura con algo de leche: A ti te puede parecer una guarrería, pero lo cierto es que funciona. Tu peque está acostumbrado a tomar solo leche desde que nació, así que para facilitarle la transición a los sólidos o semisólidos, es una buena idea mezclarlos al principio con ella.
  4. Respeta sus gustos y su sensación de hambre y saciedad: Si un alimento no le gusta a tu peque, no te empecines en que lo coma, por muy saludable que sea. Seguro que probando encuentras una alternativa que le convence más o una forma de preparárselo distinta.
  5. Nunca le fuerces: No conviertas la hora de comer en una pelea, porque tu peque acabará asociándola a un mal rato y le generará aún un mayor rechazo. Como te hemos insistido en varias ocasiones, no se va a morir de inanición. Si no quiere algo, no le obligues a comérselo, y menos por las malas.
  6. No recurras a trucos, promesas o distracciones: No forzarle a comerse la verdura no implica permitirle que a cambio se coma algún dulce, por ejemplo. La alternativa que le ofrezcas tendrá que ser siempre igual de saludable.
  7. Intenta no llenar su barriguita con picoteos entre horas: Si tu peque no ha querido comer o cenar, no intentes suplir estas comidas principales atiborrándole de snacks entre horas.
  8. Crea un ambiente relajado para la hora de la comida: A todos nos gusta comer en un ambiente distendido y relajado. Tu peque se concentrará y comerá mejor sin tele, ni móvil, ni otras distracciones.
  9. Deja que coma con el resto de la familia: En ocasiones los horarios lo impiden, pero cuando puedas, deja que tu peque coma al mismo tiempo que el resto de la familia. De esta forma verá lo que hacéis y querrá imitaros.
  10. ¿Tu bebé no se come la papilla? Prueba a darle trozos: Muchos bebés que no comen bien los triturados se manejan estupendamente con los trozos. Si no te has informado sobre el baby led weaning puede que te sorprenda la idea de darle de comer trozos a un bebé de seis meses.

La información proporcionada en este artículo es de carácter informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Siempre consulte con un pediatra o dentista para obtener recomendaciones específicas para su hijo.

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