El diente de león (Taraxacum officinale) es una planta muy común que se asocia con la primavera y el verano. Pertenece a la familia de las asteráceas. Es una planta herbácea perenne que crece entre 5 y 40 cm.

Ilustración de Taraxacum officinale de Köhler's Medizinal-Pflanzen (1887)
Identificación del Diente de León
El diente de león no puede confundirse con otras plantas, ya que produce flores de color amarillo intenso, que son un capítulo que, tras la floración, se convierte en un cuerpo fructífero formado por aquenios vellosos. El tallo es hueco y la parte inferior del tallo produce rosetas de hojas, que son grandes lobuladas con el margen dentado. La raíz es fusiforme y pálida, y tiene funciones de almacenamiento. Al arrancarla, desprende un típico jugo blanco muy amargo, es decir, látex.
El nombre más utilizado para esta planta es el de diente de león por la apariencia de sus hojas, que recuerdan a los dientes triangulares, afilados y desiguales del león. Sin embargo tiene una gran cantidad de nombres comunes como diente de dragón, achicoria, chicoreta, amargón, meacamas, lechuguilla, litariega, taraxacón, serraja, pelosilla, corona de fraile, chinita de campo, flor de macho, entre otros.
Hábitat y Distribución
El diente de león se encuentra en prados, pastos, alrededor de caminos, en jardines... No hay lugar en el que no pueda crecer. Está extendido por toda Europa y también por Asia occidental. Le "gustan" las zonas más templadas.
El hábitat originario del Diente de León (Taraxacum officinale) se encuentra en Europa y Asia, pero gracias a su gran capacidad de adaptación, esta planta se ha extendido por todos los continentes. Aunque prefiere terrenos ricos en nitratos, el Diente de León no tiene muchos requerimientos y puede adaptarse a casi cualquier condición. Por eso, es común encontrarlo en terrenos baldíos, bordes de caminos, pastizales, parques, macetas, jardines, aceras e incluso en grietas de muros. Puede crecer a más de 2000 metros de altura, tanto en interiores como cerca de la costa, a pleno sol o a la sombra. En España, el Diente de León se encuentra en casi todas partes, desde Estaca de Bares hasta Tarifa.

Diente de león en su hábitat natural
Descripción Botánica Detallada
El diente de león es una planta perenne que mide 30 cm de altura, con hojas en la base del tallo y colocadas en roseta. Las flores son hermafroditas de color amarillo dorado que la hacen fácilmente identificable. Cada flor es un conjunto de flores más pequeñas reunidas en una inflorescencia llamada capítulos, los cuales se emplean para predecir el tiempo, ya que cuando va a llover estos se cierran, este proceso también tiene lugar al atardecer.
En cuanto a la morfología, cabe destacar que los ejemplares jóvenes no presentan tallo, sino solo una roseta de hojas en la base. Una característica que nos permite reconocer el Diente de León es que todas las partes de la planta, en su interior, presentan una sustancia blanca y pegajosa llamada látex.
Raíz
La raíz del Diente de León es gruesa, fuerte y pivotante, con una tonalidad parda en el exterior y blanca en el interior. Se hunde profundamente en el suelo, lo que le permite resistir en distintos tipos de terrenos.
Hojas
Las hojas del Diente de León son el principal elemento para reconocer la planta antes de que desarrolle su tallo. Crecen desde la base formando una roseta y pueden variar en orientación según su fase de desarrollo o el entorno: en las primeras etapas, suelen extenderse paralelas al suelo, mientras que en ejemplares más maduros pueden apuntar hacia arriba. Su tamaño es variable, alcanzando hasta 20 cm de longitud. Al tacto, las hojas del Diente de León son lisas, sin vellos ni irregularidades. Su forma es alargada, con un extremo lanceolado y bordes dentados. El color de las hojas es un verde brillante, aunque pueden presentar tonalidades rojizo-violetas en el nervio central o incluso en toda su superficie.
Tallo
El tallo del Diente de León sale desde el centro de la roseta de hojas y es alto y solitario, quiero decir que no presenta ramificación alguna ni hojas, se va hacia el cielo erecto y desnudo.
Flor
La flor del Diente de León es de un amarillo dorado intenso y está compuesta por numerosos pétalos alargados, cada uno con una pequeña muesca en su extremo, similar a la cola de una golondrina. Estos pétalos están sostenidos por sépalos verdes, mientras que la base de la flor, conocida como receptáculo, presenta hojas puntiagudas que se inclinan hacia abajo. A medida que la flor madura, comienza la formación de los aquenios: estructuras ligeras diseñadas para transportar las semillas flotando en el aire. Estos se agrupan en las características esferas algodonosas que solemos soplar, viendo cómo las semillas se dispersan con el viento.
¿Qué se usa y cómo tomar DIENTE DE LEÓN para la salud ?
Composición Química
El uso del diente de león como planta ya se describe en los escritos de la antigua Roma. Sus efectos pueden deducirse de su contenido en sustancias. Las distintas partes de la planta tienen composiciones diferentes. El diente de león es rico en glucósidos (taraxacósido), alcaloides, fenoles, taninos, flavonoides (derivados de la luteolina) y proteínas. En la raíz se pueden encontrar polisacáridos como la inulina, azúcares simples libres (glucosa, fructosa, sacarosa), carotenoides (luteína), ácidos grasos (ácido mirístico), minerales, pectina, etc. Los esteroles son una parte importante de las plantas, muchos desempeñan un papel similar al de nuestras hormonas, pueden proteger a la planta contra peligros e infecciones, etc.
Las hojas del Diente de León son una fuente excepcional de proteínas, aminoácidos, provitamina A (en mayor cantidad que la zanahoria) y vitamina C. También contienen niveles significativos de vitaminas del grupo B (tiamina B₁, riboflavina B₂, piridoxina B6), además de vitamina E y folatos. En cuanto a su aporte mineral, el Diente de León contiene calcio, hierro, magnesio, manganeso, potasio y fósforo. Sin embargo, algunos de estos minerales pueden quedar atrapados en fitatos cuando la planta se consume cruda, y otros pueden perderse durante la cocción por hervido.
La raíz del Diente de León es especialmente rica en inulina, un carbohidrato natural con efecto probiótico que representa aproximadamente una cuarta parte de su peso. También contiene taninos, caucho y lactupicrina, una sustancia presente en su látex, similar a la de la lechuga.
Usos Culinarios
El uso del diente de león como alimento está ampliamente difundido en España. Las partes más apreciadas, a pesar de ser algo amargas, son las hojas, las cuales son consumidas en ensaladas o cocidas en guisos y fueron utilizadas sobre todo en épocas de escasez como en la posguerra.
El Diente de León es una planta extremadamente versátil, muchos son sus usos culinarios. La raíz se come cruda en ensalada, mascándola por el camino o cocida; tostada y molida se utiliza como sucedáneo del café; seca es una alternativa al palodur. Una forma común de tostar la raíz es en el horno a 100 grados durante 5 horas. Las hojas tienen un agradable sabor amargo, más fuerte en las hojas viejas y más suave en las jóvenes; normalmente las hojas jóvenes se comen crudas en ensalada, las más viejas salteadas con ajo o cebolla, solas o acompañadas por otras verduras o chorizo y panceta. El botón floral se come en ensaladas, se hace en escabeche o se conserva en vinagre.
Propiedades Medicinales
Desde el punto de vista medicinal, tanto la raíz como las hojas del Diente de León poseen múltiples beneficios. Se le atribuyen propiedades diuréticas, laxantes, colagogas y coleréticas, además de efectos ligeramente hipoglucemiantes, antiinflamatorios, depurativos y descongestionantes. El Diente de León es una planta tradicionalmente conocida tanto para sus propiedades alimenticias que para sus virtudes medicinales.
En la medicina popular tradicional, el diente de león es conocido principalmente por sus potenciales virtudes diuréticas. El diente de león también tendría propiedades beneficiosas para el hígado. Según la British Herbal Medicine Association, la raíz sería un estimulante hepático. Las hojas, por su parte, facilitarían la secreción de bilis para el hígado. Según un estudio, los trabajos realizados por el ESCOP y las monografías de la Comisión E coinciden en afirmar que la planta contribuiría a la restauración de la función hepática y biliar.
Preparaciones Medicinales
- Jugo fresco de la raíz: Muy efectivo como antiescorbútico y vitamínico. La dosis recomendada es de 2-3 cucharadas al día.
- Infusión diurética y depurativa: Infusionar 8-15 g de hojas frescas trituradas de diente de león en 1 litro de agua durante 15-20 minutos, luego colar y tomar la infusión caliente en pequeñas dosis (3-4 tazas) a lo largo del día.
- Decocción depurativa de la sangre: Hervir 75 g de raíz de diente de león, 25 g de raíz de grama, 25 g de raíz de bardana, 10 g de raíz de genciana, 10 g de raíz de zarzaparilla y 10 g de raíz de regaliz en 1 litro de agua, tapado, durante unos 20 minutos, luego colar y beber 4-5 tazas a lo largo del día, entre comidas.
- Remedio para la retención de líquidos: Dejar en remojo en frío 1 cucharada de raíz triturada en 1 vaso de agua durante 8 horas. Filtrar y tomar 2 vasos al día, lejos de las comidas.
Precauciones
Hipersensibilidad al diente de león o a otras especies de la familia de las compuestas. El látex de la planta fresca puede producir dermatitis de contacto, debido a las lactonas sesquiterpénicas. Obstrucción biliar, empiema biliar, litiasis biliar, colelitiasis, íleo. Embarazo y Lactancia. Deben de tener cuidado en su uso personas que padezcan: diarrea, úlceras gástricas, hiperacidez estomacal, gastritis, colitis ulcerativa, colon irritable, por su acción estimulante de la secreción de jugos gástricos y biliares. En personas que tengan niveles bajos de potasio por su efecto diurético.
Interacciones Medicamentosas
Puede potenciar la acción de los diuréticos. Su contenido en mucílagos hace que exista un riesgo potencial de interacción debido a que los mucílagos pueden retrasar o disminuir la absorción oral de otros principios activos. Se recomienda por tanto distanciar las dosificaciones de diente de león y otros principios activos. Disminuye el efecto del ciprofloxacin que es un antibiótico poderoso que inhibe la reproducción y la reparación del ADN en células bacterianas.