Dientes de Tiburón: Propiedades y Significado

Se les llama coloquialmente dientes de tiburón a aquellos dientes definitivos que salen antes de que los dientes de leche se hayan caído previamente, formando una doble fila de dientes. Es decir, los dientes no respetan el orden de salida habitual.

Esta dentadura es similar a la de los tiburones, de ahí su nombre. Normalmente, no suele ocurrir con toda la dentadura al completo, sino tan solo con algunos dientes, siendo los más habituales los incisivos y los caninos.

Dientes de tiburón en niños

¿Por qué salen los dientes en doble fila?

Aunque no se conoce realmente el motivo de esta salida repentina de los dientes, existen varias teorías:

  • Falta de espacio en la mandíbula: A la hora de salir los dientes definitivos, estos no cuentan con el espacio necesario para erupcionar correctamente, por lo que buscan cualquier lugar para colocarse.
  • Raíces de los dientes de leche demasiado fuertes: Se cree que los dientes en doble fila salen así porque las raíces de los dientes de leche son demasiado fuertes, por lo que no se reabsorben tal y como deberían hacerlo.
  • Anomalía en el crecimiento: Otra de las explicaciones es tan simple como que existe una anomalía en el crecimiento de estos dientes.

Consecuencias y riesgos de los dientes en doble fila

Los dientes en doble fila no son un problema grave. De hecho, en la mayoría de los casos no es necesaria la intervención de un dentista, ya que la mayoría de los dientes de leche caerán por sí solos. El simple movimiento y jugueteo de la lengua favorecerá su caída, dejando espacio para los definitivos.

Sin embargo, en otras ocasiones sí que es necesario llevar a cabo una extracción para evitar una futura malformación definitiva en la raíz de los dientes. Por lo tanto, se propone como tratamiento preventivo sacar los dientes antes de que se agrave el problema. Nuestro consejo es valorar en persona a cada peque para poder ofrecerle la mejor respuesta a su caso en específico.

Tratamiento para los dientes en doble fila

El tratamiento primario es sencillo, tan sencillo que lo único que debes hacer es pedir a tu hijo o hija que juegue a mover el diente de leche en doble fila con la lengua o los dedos (siempre limpios) para favorecer que se caiga.

Si el diente de leche no se cae en un par de semanas, es recomendable acudir al dentista para que verifique si es necesaria una extracción en clínica del diente de leche. En el caso de que, una vez extraídos los dientes de leche, se observa que la causa probable de que el diente haya salido en doble fila es que no existe espacio suficiente para albergar los dientes permanentes, se suele recomendar un tratamiento de ortodoncia interceptiva, como la expansión del paladar en niños, para crear el espacio necesario.

En conclusión, no es alarmante que los niños padezcan los dientes de tiburón ya que es muy habitual y sencillo de solucionar. Sin embargo, es importante llevar un seguimiento con una odontopediatra o dentista infantil, y en su caso con un ortodoncista.

El significado de la hematites

El nombre de esta piedra preciosa procede del latín "haematites", que significa "sangre". A veces se la denomina "oligiste" o "piedra de sangre".

El origen de la hematites

Esta piedra natural ya se conocía en el Paleolítico Superior. El Homo Sapiens la molía hasta hacerla polvo, la mezclaba con agua y la utilizaba como pigmento rojo para pintar dibujos rupestres. Si se visita la cueva de Chauvet, se pueden admirar renos y bisontes pintados con hematites.

Los egipcios la utilizaban para fabricar cosméticos como pintalabios y colorete.

Los romanos, al igual que los amerindios, también utilizaban la hematites para fabricar amuletos y talismanes protectores. Creían que les protegería de maldiciones y energías negativas.

Los amerindios estaban convencidos de que esta gema aumentaba la eficacia de los ritos chamánicos.

En la Edad Media, se tallaba para fabricar joyas y objetos decorativos, así como cosméticos. Una vez molida, los artistas la utilizaban como pigmento para pintar frescos en catedrales e iglesias.

Hoy en día, la hematites es el principal mineral de hierro utilizado en la producción de acero, hierro fundido y muchas aleaciones. También se utiliza con frecuencia en la perforación, el diseño de hormigón pesado, la fabricación de escudos antirradiación y contrapesos.

¿De qué color es la hematites?

Es una piedra opaca, generalmente gris, plateada o negra, con un brillo metálico. También puede tener tonos rojos, marrones e incluso rojo sangre cuando está pulida.

¿Dónde se encuentra la hematites?

Los principales yacimientos se encuentran en Inglaterra, Alemania, Brasil, España, Estados Unidos, Francia, Italia, Noruega y Canadá. Incluso puede haberla en Marte. De hecho, en 2004, una sonda estadounidense encontró hematites en bruto en el Planeta Rojo.

¿Cuáles son las propiedades de la hematites?

Esta piedra fina (antes llamada"piedra semipreciosa") está compuesta principalmente de óxido de hierro, pero también de manganeso, titanio y aluminio. Tiene una dureza de entre 5,5 y 6,5 en la escala de Mohs y una densidad de entre 4,9 g/cm³ y 5,3 g/cm³.

¿Cuáles son los beneficios de la hematites?

En litoterapia, la hematites se considera una piedra de conexión con un fuerte potencial energético y de anclaje. Protege y equilibra el cuerpo y la mente.

Se dice que aumenta la confianza en uno mismo y facilita la comunicación. Se dice que la hematites natural es un poderoso escudo, ideal para disipar la mala energía.

¿En qué chakra actúa la hematites?

La hematites actúa principalmente en el chakra raíz (1er chakra) y en el chakra sacro. Al trabajar en el chakra raíz, la hematites puede ayudar a restablecer el equilibrio y la serenidad en la vida cotidiana.

Es la piedra ideal para Capricornio, Aries y Escorpio.

Atención: nuestras piedras preciosas no se venden para litoterapia. Los efectos de las piedras no han sido probados científicamente. En ningún caso las piedras naturales pueden sustituir a los conocimientos o tratamientos médicos.

¿Cómo se recarga la hematites?

Los litoterapeutas recomiendan purificar regularmente esta piedra preciosa para eliminar las energías negativas que haya acumulado.

Para purificarla, colóquela en un recipiente con agua destilada o salada durante unas horas.

Para recargarla, basta con colocarla a la luz del sol durante unas horas o a la luz de la luna durante la noche. Para intensificar esta acción, puedes colocar la hematites sobre un racimo de cuarzo o en una geoda de amatista.

¿Cómo llevar la hematites?

El color plateado combina perfectamente con el tono oscuro de la piedra hematites. Para hacer joyas que combinen con sus atuendos cotidianos, utilice imprimaciones para joyas de plata 925 o acero inoxidable.

Las imprimaciones para joyas de color dorado, como Gold Filled, Gold Plated, 925 Silver Gilded with Fine Gold o Gold Stainless Steel, añaden un toque de calidez a la hematites.

Joyería con hematites

Acidificación de los océanos y la salud dental de los tiburones

La acidificación de los océanos

Cualquiera que haya visto de cerca la dentadura de un tiburón se habrá dado cuenta de hasta qué punto los dientes son una maravilla de la naturaleza. Algunos cuentan con bordes serrados, otros tienen forma de gancho, ideales para desgarrar presas... Los tiburones dependen completamente de su dentadura para sobrevivir, y nunca se quedan sin ella, pues la dentición nunca se detiene: cuando un ejemplar pierde alguna pieza, esta es reemplazada inmediatamente por otra en todo su ciclo vital. Esto hace que siempre tengan piezas disponibles... ¿Siempre? Es posible que no. Según un estudio reciente, existe un enemigo invisible que podría diezmar el arma más preciada de los escualos: la acidificación de los océanos.

A lo largo de unos 400 millones de años, la evolución ha moldeado los dientes de los tiburones hasta convertirlos en una obra de ingeniería biológica. Cada pieza cumple con una función determinada y ha sido modelada específicamente para ello. Por ejemplo, la parte externa está compuesta por un esmalte duro y rico en minerales, uno de los tejidos más duros desarrollados por los animales. La misma capa externa de los dientes de mamíferos y reptiles. Al igual que los dientes humanos, cuentan con un núcleo compuesto por dentina, el segundo tejido más duro del organismo, tanto de estos animales como del nuestro. En algunos casos, se compone de un tejido compacto similar a la dentina humana llamada ortodentina. En otros casos, se trata de un tejido esponjoso, parecido al que se halla en el interior de nuestros huesos.

Sea como fuere, la diferencia en la composición y estructura de los dientes, los tiburones nunca los pierden. Al menos, definitivamente. A diferencia de lo que nos sucede a los humanos cuando se nos cae alguna pieza que no sea de leche. Y es que si hay algo que caracteriza a los escualos es su capacidad para renovar la dentadura durante toda su vida. Por ejemplo, se calcula que el tiburón galano (Negaprion brevirostris) es capaz de perder más de 30.000 dientes a lo largo de su vida. ¿Imagináis perder un diente cada semana y no tener miedo de quedarse sin dentadura?

Para los tiburones eso no es un problema, pues cuentan con un mecanismo natural que les procura nuevos dientes casi de inmediato, como si de una cinta transportadora se tratase. ¿El secreto? A diferencia de la dentadura humana, la de los escualos no tiene los dientes fijados a las encías. Los tiburones tienen varias filas de dientes unidas a las mandíbulas por un tejido conectivo, aunque normalmente solo utilizan las dos primeras: las demás están plegadas hacia atrás, formando una suerte de reserva de dientes dispuestos para ocupar las primeras posiciones. Como consecuencia de ello, los dientes perdidos pueden sustituirse en poco más de 24 horas.

Dentadura de tiburón

Con semejante sistema de producción dental, uno puede imaginar que los dientes de los tiburones pueden ser infalibles. Tras la pista del PH Los científicos llegaron a esta conclusión después de llevar a cabo un experimento con tiburones de arrecife de puntas negras (Carcharhinus melanopterus), en cautividad que habían perdido alguna pieza dental de forma natural. Los dientes en incubación fueron expuestos en un tanque en un entorno de pH de 7,3, una cifra que algunos científicos vaticinan para el año 2300. (Para hacernos una idea, el nivel del PH del agua oscila entre los valores de 0 y 14, considerándose 7 como el valor neutro. El cambio en los niveles de PH provocó variaciones significativas en la estructura interna de las piezas dentales de los escualos. Por ejemplo, comprobaron que aumentaba la corrosión en las raíces, que aparecieron fisuras en los dientes y se debilitaron las coronas.

Y eso es un riesgo demasiado alto para una criatura que necesita tener los dientes en perfecto estado de revista. Maximilan Baum, autor principal de la investigación, perteneciente a la Universidad de Düsseldorf, lo compara con los efectos de beber un refresco de cola. Salvando las distancias, pues la bebida cuenta con un PH de 3, mucho más ácida que las previsiones de los océanos futuros, nos da la idea del efecto que podría tener a largo plazo para estos animales.

"La comparación es solo ilustrativa -explica Baum a National Geographic España a través del correo electrónico-. Tanto los dientes de tiburón como los dientes humanos están compuestos por material altamente mineralizado y ambos son vulnerables a los entornos ácidos. Al igual que las bebidas ácidas como los refrescos de cola pueden corroer el esmalte de los dientes humanos, el agua de mar acidificada puede corroer los dientes de tiburón al disolver el calcio y el fosfato. El refresco de cola un pH mucho más bajo que el océano, incluso en los peores escenarios futuros, pero nuestros dientes no están expuestos a una limonada las 24 horas del día, los 7 días de la semana, como los dientes de tiburón al agua de mar", afirma el autor.

La razón de esta fragilidad se encuentra en la propia naturaleza de los dientes de los escualos. Y es que, a diferencia de los mamíferos, sus raíces no están protegidas, lo que las deja expuestas directamente al agua. Una exposición que los hace especialmente susceptibles, especialmente en aquellas regiones con mayores índices de acidificación.

“Nuestros hallazgos representan los efectos puramente químicos de la acidificación oceánica sobre el tejido mineralizado no vivo, excluyendo procesos fisiológicos como la remineralización o la amortiguación interna”, reza el estudio, en el que también se afirma que, aunque la investigación se ha llevado a cabo en animales en su entorno no natural, apunta una tendencia que puede extrapolar los cambios significativos que pueden acarrear los peores escenarios posibles.

“Incluso los componentes típicamente más cristalinos de los dientes de los tiburones no son inmunes a la acidificación”, apunta el estudio. Por ejemplo, la acidificación de la corona corrobora que podría comprometer las propiedades mecánicas de los dientes, mientras que el aumento de la superficie aserrada, aunque pueda ser beneficioso para la eficiencia del corte, también podría conducir a la debilidad estructural y a una mayor posibilidad de rotura. "Descubrimos que estos dientes no eran un signo de mejora, sino que eran el resultado de la degradación de la superficie de la pieza", afirma el investigador. En otras palabras, los cambios tanto en la morfología como en la estructura interna de los dientes de los escualos pueden parecer a simple vista algo menor, pero en realidad esconden un perjuicio que podría manifestarse a largo plazo, y para el que ya no hay vuelta atrás.

"Aunque hemos probado un escenario extremo (pH 7,3 previstos para 2300), el proceso de acidificación oceánica ya está en marcha. Incluso las disminuciones moderadas del pH previstas para este siglo podrían provocar daños dentales cuantificables, especialmente en especies constantemente expuestas, como aquellas que tienen unas tasas de sustitución dental lentas. Esto significa que los impactos ecológicos podrían comenzar mucho antes de 2300, especialmente si los tiburones se enfrentan a factores de estrés adicionales como la contaminación, la sobrepesca o la reducción de la disponibilidad de alimentos".

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