Dientes de Lobo en Personas: Significado y Tradiciones

El lobo, un animal revestido de misticismo y poder en diversas culturas, ha dejado una huella imborrable en las creencias y tradiciones. En Extremadura, el poder mágico atribuido al lobo persiste incluso después de su muerte, donde sus despojos conservan virtudes y se utilizan para remedios, particularmente en el ámbito del curanderismo.

Lobo Gris

Usos Mágicos y Curativos del Lobo

La Celestina, personaje literario, guardaba en su laboratorio colmillos, gargantas, hígados, corazones y tripas del depredador, así como los ojos de las hembras, ingredientes habituales en combinaciones mágicas. Además, Publio Hurtado destaca la creencia en Extremadura de que cubrirse la cabeza con piel de lobo o vestir una prenda confeccionada con ella libera de temores e infunde valor.

El pellejo lobuno también se utiliza con sentido apotropaico, protegiendo de ataques del mismo lobo. En Segura de León, los pastores llevaban un trozo de piel cosido a la zamarra para alejar a las alimañas, mientras que en la comarca de la Vera colgaban estos restos en las puertas de los apriscos. Tal vez por eso, las melenas o almohadillas bajo el yugo de los bueyes se fabricaban con piel de lobo.

Aparte de las virtudes vigorizadoras y defensivas de la piel y los pelos de los lobos, éstos también participan de propiedades afrodisíacas. Plinio el Viejo ya se hacía eco de estas creencias entre los antiguos romanos, y han persistido en el folklore extremeño hasta el siglo XX.

Las cenizas de un pelo de la oreja de una loba mezcladas con vino blanco, ingeridas por una mujer, la hacen acceder a los deseos sexuales de cualquier varón, según se creía en Coria y en el Valle de Alagón. En Valdeobispo, se acepta que esto se consigue tocándola con el rabo del lobo, o metiéndole un pelo del hocico en el bolsillo.

El sentido dado al rabo del lobo se observa en una vieja costumbre en la Tierra de Granadilla, donde las mujeres escondían la cola del animal al final del huerto, y el hombre que primero llegaba al otro extremo perseguía a alguna soltera con él para "meterle el jopo endebajo de la falda".

La Grasa de Lobo y sus Atributos Genésicos

A la grasa del lobo se le ha atribuido un poder de potenciación genésica. En Torrejocillo se creía que untar el miembro viril con ella mantenía un estado continuo de erección. Por este motivo, en Torrejocillo y Portezuelo se frotaban los genitales de corderos y machos cabríos con sebo de lobo, asegurando una rápida preñez. Los recién casados de Montánchez y Trujillo rociaban la puerta de la alcoba con esta grasa para evitar la impotencia y la infertilidad emanada de posibles maleficios. Comportamientos análogos se localizan en distintas regiones centroeuropeas.

En la comarca de Las Hurdes, los emplastos y fricciones de grasa de lobo eliminan dolores musculares y reumas. Mezclada con aceite de oliva y leche, forma una pomada en Campanario que, aplicada en forúnculos y diviesos, los hace desaparecer. Con la grasa, después de estar tres noches al sereno, curan en Acehuchal las hemorroides.

Ingestión de Partes del Lobo

La ingestión de algunas partes del lobo transmiten virtudes inherentes. En Serradilla y Torrequemada le dan las orejas a los mastines para que las coman y adquieran un excelente oído. Quien come su carne cruda se ve poseído de una enorme fiereza, según la opinión generalizada de toda la comunidad extremeña. En toda la provincia de Cáceres son muy estimados los testículos de lobo como transmisores de potencia genésica, aunque prohibidos para las mujeres, ya que se piensa que por el simple hecho de comerlos quedarían embarazadas y gestarían un ser deforme que les desgarraría las entrañas. En Caminomorisco, los testículos de lobos se usaron como amuletos y su gran aceptación los convirtió en objetos mercantiles.

Los excrementos del lobo favorecen la concepción entre las cacereñas. Plinio apunta esta misma receta, aunque indica que tales excrementos han de mezclarse con leche de mujer. El hecho de que sea el lobo quien proporciona el excremento fecundador nos acerca al sentido mágico que se adivina en la propia explicación de los pacientes: por los excrementos adquiere la estéril la fertilidad del lobo. También con las heces de lobos machacadas y mezcladas con tierra del revolcadero del cánido se espolvorean las llagas y heridas para su curación. Tal práctica fue de uso corriente en toda la Alta Extremadura.

No faltan las ocasiones en las que las virtudes curativas del lobo eliminan las enfermedades y los males que ellos mismos causaron. En Ahigal y en Guijo de Granadilla sanan sus mordeduras recurriendo a un curioso procedimiento: abatir al animal, quitarle los colmillos, triturarlos y dárselos de comer al herido tres veces durante tres días. Aseguran que el primer día se quita el dolor, el segundo se cierra la llaga y el tercero ya no queda la mínima señal de la cicatriz. Para curar las herpes en Hornacho el enfermo ha de revolcarse en el punto donde acaba de orinar un lobo, pero teniendo sumo cuidado de no salpicarse a los ojos ya que se quedaría ciego. En las poblaciones de la Sierra de Gata el tuberculoso se restablece bebiendo directamente la sangre de un lobo recién matado.

En Plasencia se cree que el hombre que ve un lobo no debe mantener contacto sexual de manera inmediata, ya que tal acción le acarrearía la impotencia. Sin embargo, nada le ocurre si tiene en su poder un pelo blanco de la barba de un lobo cazado por él mismo. La prohibición anterior se mantiene en Navalmoral, donde se teme que la relación íntima haría concebir un hijo peludo y dado a la rapiña. Pero el remedio también aparece en esta localidad y consiste en quemar o en cocer las ropas que se vestían en el momento de la visión. En Mérida, la persona que se topa con un lobo es capaz de emitir una fuerza maléfica que produce el aborto en las mujeres embarazadas. Por la misma razón éstas deben evitar la mirada del depredador. Se da por seguro en Aldeanueva del Camino que la gestante que se encuentra con la alimaña parirá un licántropo, a no ser que se fije sobre el vientre una estampa de San Antonio de Padua hasta que se produzca el nacimiento del hijo. Llevando una garra de lobo en la faldriquera las mujeres de Mohedas de Granadilla evitan la esterilidad a que están condenadas por mantener relaciones íntimas después de haberse encontrado con el lobo en un descampado.

Dientes, Garras y Huesos: Amuletos y Más

Los dientes, las garras y los huesos son otros tantos elementos aprovechables de estos cánidos. Entre los extremeños existía la convicción de que adquirían el don de la invisibilidad si metían en la boca un hueso de una garra o un diente y no lo sacaban hasta desgastarlo completamente. Una garra colgada de la puerta o de la ventana de una vivienda, aseguran en Fuentes del Maestre, contrarresta todo tipo de hechizos brujeriles. En las cunas de los niños de Coria ataban garras lobunas porque actuaban como preservativos de maleficios y de artes diabólicas. Del mismo modo la ingestión de caldo hecho con garra de lobo le aseguraba a las gestantes de Ahigal el parto de niños que nunca serían atacados del mal de la luna.

Los elementos óseos de lobo también han sido empleados con otros muy variados fines. A principios de este siglo las curanderas de Casar de Cáceres todavía se servían de un hueso largo, ya fuera de las extremidades o de las costillas, para remover sus pócimas, en especial las destinadas a vigorizar sexualmente, por estimarse que el hueso transfería a la poción toda la fuerza genésica del lobo. Como se ve, la intención mágica tampoco ha escapado en esta oportunidad. En la población antes citada se confeccionaban unos llamados polvos del querer a base de huesos machacados; al ser ingeridos por cualquier hombre o mujer, despertaba en ellos una ciega pasión erótica hacia la persona que se los administraba.

Las cualidades mágicas del hueso lupino aparecen en otra serie de ritualizaciones. De ellos se fabricaban punzones con los que se abrían los agujeros de las orejas de las niñas, como era usual en Garrovillas, Casas del Monte, Tornavacas y Villar de Plasencia, ya que así estos nunca se infectarían ni se cerrarían. Los huesos de las patas conformaron la materia prima para la confección de pequeñas agujas, que en Zalamea de la Serena servían para coser a la piel de los reumáticos un hilo de seda, consiguiéndose por semejante procedimiento la desaparición del dolor y la agilidad o movimiento del miembro entumecido. Los mismos efectos antirreumáticos se han conseguido en los pueblos del Valle del Alagón por el hecho de llevar puesto un anillo de hueso de este animal devorador.

Existe información acerca de manipulaciones sobre huesos de lobos que tienen el poder de alejar no sólo a esta fiera sino también a todo tipo de alimañas. De este modo sucede con los badajos elaborados de este material y que, insertados en los cencerros que cuelgan del cuello de los animales domésticos, evitan el riesgo de ser atacados por los depredadores. Es una creencia muy generalizada en las áreas pastoriles de las dos provincias extremeñas. En Santibáñez el Bajo y en otras poblaciones limítrofes aseguran que una flauta o pito hechos de cualquiera de las piezas óseas de un lobo goza de idénticas virtudes ahuyentadoras.

De entre los elementos aprovechables del lobo destacan los dientes, cuya utilización como amuletos se conoce desde tiempos prehistóricos. En Extremadura se emplearon hasta épocas recientes, generalmente engastados en plata, para favorecer la dentición de los niños, y en menor medida para vencer las convulsiones, el cólera y la rabia, y para desterrar el miedo. Por lo común se llevaban al cuello, aunque algunas mujeres de las Villuercas los cosían al dobladillo de los vestidos por considerar que de esta manera evitaban la concepción no deseada por cualquier motivo, creencia que también tuvo su vigencia en el mundo antiguo. Por el contrario, son muchos los hombres de las dos provincias extremeñas que han guardado en sus bolsillos dientes de lobos confiando en que su simbolismo fálico los hacía infatigables colgándoles del pescuezo o cosiéndole a la albarda una pieza dentaria del depredador.

Leite de Vasconcellos señala que en Portugal, cuando se caza un lobo, se le cogen los dientes, un ojo, algunos pelos blancos de debajo de la barba y un poco de sangre, guardándose todo con sumo cuidado por resultar bueno para ciertas molestias físicas. Esta misma colección era colocada por los sordos de Valverde del Fresno bajo la almohada para eliminar la enfermedad.

Simbolismo del LOBO Y LICANTROPIA en las ANTIGUAS TRADICIONES| @ELAULLIDODELLOBO PODCAST #1

Tatuaje de Lobo

Los tatuajes con lobos pueden tener una variedad de significados, y estos pueden variar según el contexto cultural, personal y simbólico. Los lobos son conocidos por su fuerza, valentía y habilidades de caza en la naturaleza. Los lobos son animales conocidos por su aguda inteligencia y habilidades de supervivencia en la naturaleza. Los lobos son animales muy sociales que viven en manadas y tienen una fuerte conexión con sus compañeros de manada. Los lobos son criaturas independientes que valoran la libertad y la autonomía. Los lobos están estrechamente asociados con la naturaleza y el mundo salvaje. En algunas culturas y tradiciones, los lobos tienen connotaciones místicas y espirituales.

Este diseño presenta un lobo solitario, a menudo en una postura poderosa o majestuosa. Este diseño representa a un grupo de lobos, a menudo en movimiento o cazando juntos. Los tatuajes tribales con lobos presentan diseños inspirados en arte tribal y patrones geométricos. Estos tatuajes incorporan elementos geométricos como líneas, formas y patrones para crear un diseño estilizado y moderno. Los tatuajes de lobos realistas muestran una representación detallada y precisa de un lobo, con texturas, sombreado y colores que imitan la apariencia real de la criatura. Estos tatuajes presentan un estilo artístico que imita la técnica de la acuarela, con colores vibrantes y difuminados. Este diseño combina un lobo con un paisaje natural, como un bosque, una montaña o la luna. Este diseño muestra un lobo junto a la luna, a menudo con una atmósfera nocturna.

La expresión "tener colmillo" suele usarse en el habla mexicana para denotar a quien tiene enorme experiencia en algo. En España se dice 'tener el colmillo retorcido'.

Del lat. dens, dentis.

  1. m. Cuerpo duro que, engastado en las mandíbulas del hombre y de muchos animales, queda descubierto en parte, para servir como órgano de masticación o de defensa.
  2. m. Cada una de las puntas que a los lados de una escotadura tienen en el pico ciertos pájaros.
  3. m. Cada una de las puntas o resaltos que presentan algunas cosas y en especial ciertos instrumentos o herramientas. Diente de sierra, de rueda, de peine.
  4. m. Cada uno de los picos que quedan en los bordes de los sellos de correos y en el de ciertos documentos que están unidos a la matriz, cuando se los separa por el trepado.
  5. m. Impr. Huella que se advierte cuando, por estar mal apuntado el pliego, no se corresponden las planas del blanco con las de la retiración.

Diente de lobo

  1. m. Bruñidor de ágata que usan los doradores.
  2. m. Especie de clavo grande.

Diente de perro

  1. m. Formón o escoplo hendido o dividido en dos puntas, que usan los escultores.
  2. m. Labor que enseñaban las maestras a las niñas en los dechados, y que forma una lista, que deja algunos huecos alternados a un lado y a otro.
  3. m. coloq. Costura de puntadas desiguales y mal hechas.
  4. m. Arq. Adorno formado por una serie de prismas triangulares o cuñas con una de sus aristas al exterior, que se usó antiguamente en los muros de los edificios.
  5. m. Mur. Granada muy agria, cuyos granos son largos como dientes.
  6. m. Cuba y R. Dom. Piedra porosa, coronada de puntas muy salientes.

El juego del lobo es un juego infantil típico que empieza a aparecer entre los dos y tres años y que, tal y como dice Bernard Aucouturier, tiene su momento estrella entre los 3 y 4 años. ¿Quién no ha visto en el parque o el patio de un colegio jugar a los niños a este juego? Uno hace de lobo, otros se escapan. De los que escapan, unos buscan refugio, otros no necesitan refugio y provocan, y otros no aguantan la emoción y buscan una excusa para que nos les pillen: “no vale, me estaba colocando el zapato”.

Los psicomotricistas que nos hemos formado en Práctica Psicomotriz Aucouturier sabemos que éste no es un juego más, que tiene una especial importancia. De hecho, cuando estamos empezando a ejercer como psicomotricistas, estamos deseando que este juego surja en la sala porque sabemos que si lo pueden jugar con placer y pueden cambiar de roles es un indicador de maduración psicológica. Pero eso no quita para que cuando el juego aparece nos tiemblen un poco las canillas como profesionales y pensemos: “¡Ay madre, a ver cómo evoluciona esto! ¿Y yo qué hago? ¿Y qué digo? ¿Cómo acompaño este juego?

¿Qué nos viene a la cabeza cuando hablamos del lobo? Dientes, morder, comer… En definitiva nos vienen conceptos ligados a la oralidad. Estos aspectos de la oralidad son muy intensos durante los tres primeros años. Y en estos primeros años, en el 0-3, se resuelven cuestiones muy importantes que dejarán huella en la vida de una persona. Todo el proceso de apego y separación de las figuras de referencia y paso de la dependencia total a la autonomía. Todo lo que implica el proceso de alimentación, de incorporar al otro, y de echar fuera o alejar al otro. Todo esto de manera excesivamente resumida, pero nos sirve para darnos cuenta de la importancia de lo que sucede en estos primeros años.

Sabemos que una de las funciones del juego es reasegurar, y reasegurar no es lo mismo que asegurar. Asegurar es obtener la seguridad con el “objeto real”, ya sea mamá, papá o la persona que le calme, es decir, el niño se asegura en relación directa con un otro. Y reasegurar supone un despliegue de acciones por parte del niño que le permiten calmarse con algo que simboliza esa relación de seguridad. Por tanto, reasegurarse es tener mecanismos para reactualizar al otro en su ausencia y así revivir aspectos placenteros o de seguridad que en un momento ha vivido con ese otro. El juego es el mejor medio y quizás el único para que el niño exprese sus contenidos psíquicos que no son ni conscientes para él y que están vinculados a la ausencia del ser amado, están vinculados a la pérdida (miedo de perder al otro) y al reencuentro, a la aparición y a la desaparición”.

Con esta premisa, tenemos claro que los juegos de reaseguración profunda, entre los que se incluye el juego del Lobo, tienen una función reaseguradora porque en ellos estamos reactualizando a otro. Todos los otros juegos de reaseguración profunda que tienen lugar en el 0-3 van a ser importantes y determinantes en cómo aparecen estos juegos de identificación con el agresor. Podemos decir que lo que se juega y cómo se juega en el 0-3 nos va a determinar cómo aparece o no el juego del lobo. Es muy interesante ver las diferentes maneras en las que los niños juegan a este juego. Y todas ellas nos hablan de su historia de relación.

Como psicomotricistas, ¿por qué nos da un poco de susto cuando realmente aparece? Porque puede surgir la agresividad. Aparecen niños corriendo y gritando de un lado para otro de la sala. Unos hacen de lobos y otros son los perseguidos. Los que hacen de lobo van con las manos en forma de garras, la boca abierta enseñando sus dientes mientras aúllan, anunciando su presencia. Corren detrás de algún compañero que con gran emoción se escapa buscando un refugio. A veces no consiguen llegar al refugio y alguien es atrapado por ese lobo.

Es importante tomar conciencia de que hay niños que todavía no tienen recursos de simbolización suficientes y no viven ese miedo con placer. A veces se salen del juego y si son lobos pueden morder de verdad y es necesario recordarles que es un juego. Otras veces el que es perseguido puede sentir un miedo real y ponerse a llorar o pegar al lobo para protegerse. En ambos casos no han podido jugar el miedo con placer y se han salido del registro de juego.

Con estos juegos de identificación con el agresor, el niño puede desdramatizar lo bueno y lo malo de sí mismo y lo bueno y lo malo de los padres. Además, justo cuando aparece este juego, es el momento en el que el niño también empieza a incorporar las normas sociales y surge la necesidad de ser bueno para ser querido, con todo lo que esto supone. Hace poco que está controlando esfínteres, que es la primera exigencia que la sociedad le hace, que su madre y su padre le hacen, y poco a poco van apareciendo más. Aquí o haces lo que te piden o no. Así de simple.

Al principio hay un cierto radicalismo. O eres de un bando o de otro. Eres de los buenos o eres de los malos. Por tanto al principio de sus juegos, el lobo: o es bueno o es malo. Al principio los niños no pueden reunir los aspectos buenos y malos en una sola persona. Es un proceso, pero el juego del lobo ya aparece antes de finalizar ese proceso, por lo tanto el juego tiene que evolucionar en función de cómo evoluciona el niño. Ya con 6 años lo distinguen perfectamente. Por tanto tenemos que comprender que no lo van a jugar igual con 3 años que con 6 años. Entre medias tenemos toda una gama de colores. Desde la sala de psicomotricidad podremos acompañar este juego para que evolucione, pero será fundamental que las propuestas que hagamos y las palabras que pongamos sean el reflejo de que hemos comprendido el sentido profundo del juego.

Tenemos que comprender que el lobo está habitado por los “malos objetos destructores” (Aucouturier) pero también puede tener buenos objetos. Da miedo, el miedo de ser destruido, de ser agredido, pero también puede ser que “no de miedo este lobo, ¡anda, si es bueno!”. Lo importante es que los niños puedan jugar estos juegos de identificación con el agresor con placer, es decir, a pesar de que hay miedo, es un grado de miedo asumible y pueden jugar ese miedo con placer. Es decir, tienen miedo y al mismo tiempo tienen placer de tener miedo. Jugar con el miedo satisface al niño porque le da la sensación de haber conseguido una hazaña, aunque sea con la imaginación; y eso alimenta su narcisismo. Además jugando las situaciones “peligrosas” un niño se puede representar lo que le espera y anticiparse. Para finalizar, recordaros una premisa fundamental, cuando acompañamos este juego: en ningún caso el niño tiene que quedarse con miedo al lobo.

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