La Isla Navarino, un territorio que se extiende más allá de Ushuaia, permanece como un secreto bien guardado para muchos. Esta isla, rica en historia y belleza natural, ofrece una experiencia inolvidable para aquellos viajeros que buscan una aventura auténtica y salvaje.

Mapa de la Isla Navarino mostrando su ubicación estratégica.
Llegar a Isla Navarino: Una Aventura en Sí Misma
Llegar a la Isla Navarino es, en sí mismo, una aventura. Existen dos vías principales: por mar y por aire. Ninguna de las dos opciones es particularmente económica, y la duración del viaje varía considerablemente dependiendo del punto de partida.
Por Mar
Esta es la vía más habitual y la que personalmente recomiendo.
De Ushuaia a Isla Navarino
La distancia entre Ushuaia y Navarino es de tan solo 7 kilómetros. Este tramo implica cruzar una frontera, lo que conlleva trámites de salida y entrada del país. Varias compañías ofrecen transporte entre Ushuaia y Puerto Navarino, el puerto más cercano a la ciudad argentina. El servicio incluye el cruce del Canal Beagle en barco y el transporte terrestre entre Puerto Navarino y Puerto Williams, la capital de la isla.
De Punta Arenas a Isla Navarino
Punta Arenas es la ciudad más grande del sur de Chile. Existen varias opciones de transporte marítimo entre Punta Arenas y Puerto Williams, incluyendo cruceros que realizan tours de varios días que pasan por el Cabo de Hornos. La opción más económica y recomendable es la transbordadora Yaghan de la compañía TABSA. Se pueden comprar los pasajes online, y es recomendable hacerlo con antelación, especialmente en temporada alta.
Los precios de la transbordadora de TABSA varían según la nacionalidad (chilenos o extranjeros) y el tipo de asiento elegido. Existen asientos semi-cama (reclinables hasta 150º) y cama (reclinables 180º).
| Ruta | Compañía | Tipo de Asiento | Consideraciones |
|---|---|---|---|
| Punta Arenas - Puerto Williams | TABSA (Transbordadora Yaghan) | Semi-cama | Reclinación hasta 150º |
| Punta Arenas - Puerto Williams | TABSA (Transbordadora Yaghan) | Cama | Reclinación 180º, recomendable reservar con anticipación |
Por Aire
La forma de llegar a Isla Navarino por aire es desde Punta Arenas, a través de la compañía DAP.
Explorando Isla Navarino: Puerto Williams y sus Alrededores
La zona habitada se concentra en la costa norte de la isla, donde se encuentran varios asentamientos. El principal es Puerto Williams, con 3000 habitantes, aunque también existen pequeños núcleos como Puerto Navarino o Caleta Eugenia. Todas las actividades en Isla Navarino giran en torno a Puerto Williams, desde donde parten las diferentes expediciones y rutas de trekking.
Costanera Aérea
Se trata de un paseo-mirador elevado situado en la calle Yelcho, construido en madera y con zonas de bancos y árboles decorados. Puerto Williams es una localidad habitada por militares y civiles.
Museo Martín Gusinde
Para conocer más sobre los yaganes, así como sobre el territorio de Isla Navarino, se puede visitar el museo Martín Gusinde.

Museo Martín Gusinde en Puerto Williams.
Carretera Más Austral del Mundo
Desde Puerto Williams hacia el este se extiende la carretera más austral del mundo, una pista de ripio que conecta la capital con Caleta Eugenia, un pequeño asentamiento con un único habitante. La distancia entre Puerto Williams y Caleta Eugenia es de 24 kilómetros. Un autobús semanal realiza el recorrido de ida y vuelta.
También se puede tomar el autobús de ida y recorrer los 24 km de vuelta a pie. La excursión guiada es una excelente opción, ya que incluye paradas con explicaciones de cada punto de interés.
Cascada de los Bronces
La cascada de los Bronces se encuentra junto a la carretera, a 7 kilómetros al este de Puerto Williams.
Ruta de Trekking a los Dientes de Navarino
Trekking Dientes de navarino en solitario detallado, Cap 1 Expedicion patagonia 2022
Sendero al Cerro Bandera
Esta ruta de unos 2 km (solo ida) consiste en una subida al Cerro Bandera, donde se encuentra una bandera de Chile. El desnivel es pronunciado pero accesible incluso para personas con menos forma física. El recorrido se realiza a través de un bosque de lengas, una especie autóctona.
Laguna del Salto
Para disfrutar de vistas de los lagos interiores, se puede seguir el sendero hasta la Laguna del Salto. Desde ahí, se desciende (a través de un canchal) a la laguna del Salto para regresar por el valle junto a la Laguna Palachinque y la Laguna Róbalo. Desde la Laguna Róbalo, se sigue junto al río hasta el punto de inicio de la subida al Cerro Bandera.
Es importante tener en cuenta que, si bien la ruta está señalizada en la parte del recorrido a los Dientes, la señalización es menor en la parte del valle.

Los imponentes Dientes de Navarino.
Ruta Completa a los Dientes de Navarino
Esta ruta de unos 4-5 días rodea la cordillera de los Dientes de Navarino. Debido a lo salvaje de la Isla Navarino, el itinerario, aunque señalizado, no está tan marcado como en otras rutas más famosas. El nivel de dificultad varía entre medio y alto, dependiendo del sector.
Puerto Toro: El Asentamiento Más Austral
Puerto Toro es una pequeña aldea habitada por pescadores y carabineros. Se puede visitar por vía marítima el último domingo de cada mes, cuando la transbordadora de TABSA que une Punta Arenas con Puerto Williams realiza un viaje gratuito de ida y vuelta en el mismo día.
Alojamiento en Puerto Williams
Puerto Williams ofrece diversas opciones de alojamiento, desde camping hasta hoteles, pasando por albergues más económicos. Es recomendable reservar con anticipación, especialmente en temporada alta.
Seguro de Viaje
Es altamente recomendable viajar con seguro, especialmente considerando la remota ubicación de la Isla Navarino y las posibles eventualidades que puedan surgir. Algunos países incluso exigen un seguro de viaje obligatorio para ingresar.
Isla Navarino y su Entorno
La Isla Navarino es un lugar tan desconocido como salvaje. Esa mezcla hace que sea uno de los destinos más deseados para los que buscan la aventura (como el trekking de los Dientes de Navarino o la navegación hasta el Cabo de Hornos).
Puerto Williams se encuentra en la costa sur del Canal Beagle. Afirma ser la “ciudad más austral del mundo”, sin embargo, debido a su pequeño tamaño (2500 habitantes aproximadamente), la ciudad argentina de Ushuaia, mucho más grande, que se encuentra en el lado norte del mismo canal, también reclama ese título.
El paisaje circundante es magnífico. Las salvajes montañas azotadas por el viento se elevan por encima de la línea de árboles y regularmente están cubiertas de nieve. La ciudad en sí tiene el espectacular telón de fondo llamado "Dientes de Navarino" (literalmente "dientes de Navarino"), que rivalizan con las famosas Torres del Paine más al norte.
La zona fue originalmente utilizada por el pueblo Yagan, cazadores-recolectores que a pesar de soportar el duro clima regional, no pudieron resistir la llegada de los europeos. La ciudad actual fue establecida como base naval en 1953 y honra al comandante naval británico-chileno John Williams Wilson del siglo XVI. Inicialmente sirvió para proteger las posesiones territoriales y los derechos de pesca de la zona, además de ofrecer apoyo logístico a las bases antárticas. Más recientemente se ha convertido en punto de partida de viajes científicos y turísticos a la región antártica.
En contraste con el bullicio y el tráfico de una Ushuaia muy comercial, Puerto Williams ofrece una experiencia más tranquila y relajada. Encanta al visitante con una sensación de pueblo pequeño, con edificios rústicos y el olor hogareño del humo de leña.
La **Instituto Nacional de Estadística (INE) de Chile** cambió el concepto de ciudad dentro del país y, con ello, arrebató a la ciudad argentina de Ushuaia su condición de “ciudad más austral del planeta”.
Gracias a este cambio, la localidad chilena de Puerto Williams, a 80 kilómetros al sur de Ushuaia y capital de la provincia de la Antártica Chilena, pasó a la primera plana de los diarios mundiales. Y con ella, la desconocida y salvaje isla Navarino, en la que se encuentra, y su cultura milenaria.
Las palabras plasmadas en el libro Diario del viaje de un naturalista alrededor del mundo, describen con relativa precisión el paisaje que luce a ambos lados del canal Beagle, el largo paso marítimo que separa la isla Grande de Tierra del Fuego de isla Navarino.
Hasta marzo de 2019, Ushuaia era considerada de esta forma, lo cual le había valido la fama mundial de 'ciudad del fin del mundo', el lugar deseado por cientos de viajeros ansiosos por realizar la hazaña épica de recorrer América de punta a punta.
El problema es que América, la América poblada, no terminaba ahí. Un poco más al sur y visible desde el puerto de Ushuaia se encontraba la isla chilena de Navarino, con varias poblaciones que permanecían en silencio a la sombra de la localidad argentina. Hasta que el INE se puso la capa de superhéroe y rescató a Puerto Williams de la penumbra al reescribir el mapa de la Patagonia.
Como enormes montañas surgidas del agua, las islas del sur de Tierra del Fuego resultan imponentes a ojos de cualquier viajero.
Los escasos asentamientos de la isla (donde destaca Puerto Williams, con algo más de 2.000 habitantes) se localizan en los bordes costeros, no solo por razones prácticas (actividad pesquera) sino también por la gran dificultad de penetrar en el interior de una isla cubierta por bosque denso y enmarañado, suelo pantanoso y varias cadenas montañosas.
Entre esas cadenas destaca una, los Dientes de Navarino, una cordillera con un nombre muy fiel a la realidad que produce una extraña mezcla de asombro y pavor desde la lejanía.
A varios kilómetros de los Dientes -en los pocos márgenes que permite el bosque y la roca- se yerguen los asentamientos de isla Navarino. Estos lugares, formados por confortables casas de madera y chapa, viven en lucha constante contra el viento patagónico, las bajas temperaturas y las tormentas.
Exactamente las mismas condiciones en las que se desarrolló el pueblo Yagán, la comunidad humana originaria de la zona que fue descrita por el joven Darwin de la siguiente forma:
El pueblo Yagán, en tiempos del naturalista inglés, era una comunidad canoera, que habitaba de forma nómada en los pequeños espacios que dejaba la costa.
Poseedores de una lengua y cosmogonía propias, los yaganes entraron en contacto directo con los europeos a comienzos del siglo XIX, los cuales llegaron a la zona con la misión de ampliar territorios coloniales y de civilizar a los desgraciados salvajes que había descrito Darwin.
Ese fue el momento en el que los yaganes se vieron obligados a hacer un brusco viaje en el tiempo, entrando en contacto con objetos, tradiciones y creencias muy diferentes a las suyas. Su condición nómada y canoera, así como sus pensamientos y credos, fueron mezclándose y siendo sustituidos por los de los colonizadores y sus descendientes, los habitantes de los nuevos estados argentino y chileno.
Poco a poco, los yaganes fueron disminuyendo en número (por enfermedades transportadas por los colonos o derivadas del consumo de alcohol, también traído por europeos) , se vieron desplazados de sus territorios (por la creación de estancias ganaderas pertenecientes a unos pocos latifundistas) y fueron perdiendo parte de su identidad cultural.
Hoy día los yaganes siguen existiendo en un número mucho más reducido al de los siglos pasados, con una comunidad principal ubicada en Villa Ukika, a las afueras de Puerto Williams, y otra en Ushuaia, donde uno de sus miembros, el escritor y artesano Víctor Filgueira, intenta hacer resonar las voces de su pueblo como guía en el museo del Fin del Mundo de la localidad argentina.
Tras muchas décadas de invasión cultural, los yaganes "hemos perdido características que definían a nuestros ancestros, como su resistencia a las bajas temperaturas, el estilo de vida nómada y la navegación en canoa -limitada por las propias leyes marítimas chilenas-; pero aún perduran otras como el respeto y la conexión con el mar, la artesanía, y el idioma".
El idioma yagán. El mismo que, una vez, cientos de años atrás, puso nombre a muchos topónimos de la zona, como el ya mencionado canal Beagle (onashaga, canal de los onas) o la propia ciudad de Ushuaia (bahía profunda) . En la actualidad, varias personas del área hablan la lengua yagán, aunque se considera que solo una es totalmente fluida: la anciana Cristina Calderón, declarada, de forma errónea, como “la última yagán del planeta”.
Este pensamiento de extinción abarca a otros pueblos originarios del sur de Chile y Argentina (Selk´nam, Kawéskar…) y se basa en un cuestionable argumento de pureza de sangre (ser hijo de padre y madre indígena) . Dicho argumento es algo que los descendientes de estos grupos humanos, habitantes de ciudades como Puerto Williams, Ushuaia, Río Grande o Tolhuin, intentan modificar en el pensamiento colectivo de Argentina y Chile desde hace años.
El mar, la tierra, el viento patagónico, las tormentas, los densos bosques cubiertos de niebla, los humanos que la habitan, originarios y no originarios. Todo eso es la región de isla Navarino, el punto poblado más cercano al mítico cabo de Hornos y el lugar en el que se encuentra, desde marzo de 2019, la ciudad más austral del planeta.
Si te asomas a la barandilla del muelle del puerto de Ushuaia la puedes ver, allí enfrente, a apenas 7 kilómetros de distancia. La isla Navarino es un pedazo de tierra montañoso exactamente igual al territorio donde se asienta Ushuaia.
Chilenos y argentinos viven en una disputa constante por cuestiones territoriales, entre ellas, la de ver quién posee el pedazo de tierra habitado más al sur. En esta disputa, unos dicen que Ushuaia, la ciudad más al sur del planeta, otros que Puerto Toro, una pequeña aldea situada al este de Navarino. En lo que respecta a Ushuaia y Puerto Toro, ambos tienen razón: Ushuaia es una ciudad, Puerto Toro, una aldea. Ambos son los «algo» más al sur.
En la peculiar disputa argentino-chilena, los chilenos la consideran la ciudad más austral de la tierra, aunque se contra argumenta que no tiene población suficiente como para llamarse «ciudad». Puerto Williams nació a mediados del siglo XX bajo el nombre de Puerto Luisa aunque la zona, así como todo el territorio de costa de la región (el territorio comprendido entre la costa sur de la Isla Grande de Tierra del Fuego y las islas del archipiélago del Cabo de Hornos), estuvo habitado desde mucho tiempo atrás por el pueblo yagán, los habitantes más australes del planeta.
La isla Navarino es de esos lugares que transmiten una sensación de lugar virgen, salvaje. Algo como lo que me evocó el archipiélago de Svalbard, el lugar poblado más al norte de la Tierra.
Charles Darwin la vio con sus propios ojos a bordo del Beagle, el barco comandado por el almirante Fitz Roy con el que recorrió el mundo durante 5 años. Después de su experiencia, escribió el libro Viaje de un naturalista alrededor del mundo en el que habló así sobre Tierra del Fuego:
La isla Navarino, como sus habitantes originarios, supone un gran enigma para todo viajero que llega a ella. Más allá de Puerto Williams, se abren algunos senderos y rutas de trekking. Más allá de los Dientes, se encuentran otros senderos, aún todavía poco caminados y, en ocasiones, nada señalizados, lo cual exige un cierto nivel al senderista que se quiera lanzar a recorrerlos. Entre estos caminos se encuentra el que une la costa norte con Puerto Toro, la pequeña aldea al este de Navarino, considerada como la «población más austral del mundo» y la cual solo recibe un medio de transporte al mes: la transbordadora Yaghan de Austral Broom que conecta Puerto Williams con Punta Arenas.
Bosques densos y desordenados, donde la naturaleza crece, se entrelaza, muere, se pudre y vuelve a nacer. Turberas donde el barro te cala hasta las rodillas. A través de ella se pueden conocer secretos como los lugares donde se asentaban y pescaban antiguamente los yaganes, las especies que habitan el territorio, las trincheras construidas por el ejército chileno con motivo del conflicto del Beagle, la guerra que estuvo a punto de estallar entre las dictaduras de Argentina y Chile en 1978. ¿El motivo? Territorial, cómo no: un grupo de islas deshabitadas, entre las que destacan Picton, Lennox y Nueva, las cuales se encuentran en un espacio estratégico en la boca de entrada del canal de Beagle y por el cual se debatían desde hacía décadas ambos países.
Hoy, mi objetivo es claro: corregir aquello y provocar en el lector el deseo de ir a lo que, realmente (y más allá de la Antártida) es el lugar poblado más al sur al que se puede llegar recorriendo el continente americano.