Mantener una buena salud bucal es esencial para nuestra calidad de vida. Además de los dientes superiores, los dientes inferiores también requieren cuidados específicos para prevenir enfermedades y asegurar una sonrisa radiante. Este artículo te proporcionará consejos prácticos y remedios caseros para fortalecer tus dientes inferiores y mantenerlos sanos a largo plazo.

¿Por qué es importante mantener unos dientes sanos?
La respuesta a esta pregunta es bastante obvia: ¿quién no quiere mantener sus dientes para el resto de su vida? Hoy en día, existen muchas alternativas cuando un paciente, por el motivo que sea, pierde un diente. Con los avances actuales, podemos restaurar esas piezas que nos faltan con implantes dentales, puentes, fundas, etc. Sin embargo, tener una boca sana y poder conservar nuestros propios dientes es la mejor opción. Para ello, debemos cuidarlos y tener buenos hábitos tanto de higiene como alimenticios.
El cuidado de las encías también contribuye a tener unos dientes sanos. El cepillado es el elemento fundamental para una buena salud bucodental, con la ayuda de hilo dental y colutorios.
Consecuencias de no mantener los dientes sanos
Algunas consecuencias de no tener una boca en buen estado se perciben a simple vista, otras pueden ser silenciosas hasta que llega el dolor y notas que algo va mal en tus dientes. Aquí te enumeramos algunos de los síntomas y enfermedades más comunes que puedes padecer por no mantener en un estado óptimo tu salud dental:
- Mal aliento: Causado por bacterias acumuladas en tu boca, puede que tú no lo percibas, pero los que te rodean sí, o que no lo huelas, pero tengas un sabor de boca desagradable.
- Acumulación de sarro: Esa capa amarilla-marrón que se forma entre los dientes y en su contacto con la encía (e incluso debajo de ella), no es más que la placa bacteriana que no se ha retirado a tiempo de tus dientes y se ha endurecido de tal forma que es imposible quitarla con el cepillado normal.
- Encías inflamadas y/o que sangran: Esto es algo que muchos normalizan, pero que no es normal. Si te sangran las encías es porque están afectadas por la acumulación excesiva de bacterias en tu boca y puede que tengas una enfermedad llamada Gingivitis que, si no es tratada a tiempo, puede derivar en enfermedad periodontal. ¡ATENCIÓN! Si eres fumador, es muy probable que tengas la enfermedad, pero que tus encías no sangren, gracias al efecto vasoconstrictor que tiene el tabaco.
- Enfermedad periodontal: Coloquialmente llamada “piorrea”, es una enfermedad silenciosa por el exceso de acumulación de sarro, y que si no es tratada a tiempo va destruyendo el hueso y encías que soportan tus dientes al grado de que no tienen de donde sujetarse y en su fase final se caen los dientes.
- Caries: Cuando no eliminamos efectivamente toda la placa dental y los restos de comida de nuestros dientes, entran en acción las bacterias que provocan la caries. Estas bacterias se alimentan de los azúcares y almidones presentes en la placa y, al hacerlo, producen ácidos que eliminan capas de minerales del esmalte de nuestros dientes. Este proceso se llama desmineralización (normalmente su síntoma es una mancha blanca en los dientes). Si se producen muchos ciclos de desmineralización, el resultado final será una caries, un agujero en el diente y, si este proceso no es frenado a tiempo, poco a poco va destruyendo capas más profundas de nuestro diente avanzando hasta llegar al nervio y producir dolor.
- Pérdida de piezas dentales: Como consecuencia de las enfermedades que te acabamos de mencionar, cuando descuidamos durante mucho tiempo nuestros dientes podemos acabar por perderlos. Para no llegar a este punto te damos estos sencillos consejos.
Consejos básicos para unos dientes sanos
Para mantener tus dientes inferiores y toda tu boca en óptimas condiciones, sigue estos consejos prácticos:
1. ¡Cepilla! ¡Cepilla! ¡Cepilla tus dientes!
Es realmente el consejo más escuchado. Hay que cepillarse los dientes cada día, lo sabemos todos, pero a la vez no sabemos bien cómo hacerlo. Sigue estas pautas y serás un maestro en cepillarlos:
- Elige un cepillo de cerdas suaves y cabezal pequeño para que llegues hasta tus muelas más lejanas y zonas de difícil acceso. Cambia tu cepillo cada 3 meses o antes si ves que las cerdas de tu cepillo están deformadas.
- Cepillo manual o cepillo eléctrico, lo importante es que pongas atención a pasar por cada diente de tu boca.
- Antes de empezar a cepillar los dientes, enjuaga tu boca vigorosamente con agua para eliminar todos los restos de comida posibles.
- ¡Divide y vencerás! Imagina tu boca en 4 partes y empieza por orden desde atrás hasta adelante en cada cuadrante de tu boca, así te aseguras que has pasado por cada zona. Dedica 30 segundos a cada área.
- Cepilla repetitivamente y con poca fuerza aproximadamente 20 veces cada diente por delante y por detrás (y en el caso de las muelas en su parte plana) con movimientos circulares sobre cada parte del diente. Enfoca tus esfuerzos especialmente en la zona donde se une el diente y la encía para eliminar toda la placa dental. Y recuerda que cepillar más fuerte no implica cepillar mejor, es la cantidad de veces que pasas encima de la superficie del diente y la forma en que se hace lo que te asegurará remover la mayor cantidad de suciedad de tus dientes.
- El cepillado debe durar de 2 a 3 minutos y se debe realizar por lo menos dos veces al día (mañana y noche) e idealmente, después de cada comida.
- ¡No te enjuagues la pasta de dientes con agua! Escupe el sobrante de pasta, pero no termines tu cepillado enjuagando con agua, si lo haces le estas quitando todo el poder al flúor para remineralizar tu esmalte. Lo que nos lleva a nuestro siguiente punto.

Cómo lavarse los dientes paso a paso - Lavado de dientes para niños
2. Usa pasta de dientes con flúor para remineralizar tu esmalte
El esmalte de tus dientes está compuesto de minerales, tales como el calcio y el fosfato. El flúor es un mineral más que ayuda a fortalecer y remineralizar el esmalte dental formando cristales nuevos y haciéndolo resistente a los ataques ácidos de las bacterias. El flúor es nuestro gran aliado para fortalecer nuestros dientes ante el ataque de ácidos que provocan las bacterias siempre presentes en nuestra boca.
Tenemos que entender el flúor como una medicina tópica (como una medicina en crema que aplicas sobre la piel), es por eso que NO DEBES ENJUAGAR tus dientes con agua después de cepillarlos, pues le quitas todo su poder de acción reparador sobre tus dientes.
¿Cuánto flúor debe tener la pasta de dientes? Para cualquier edad, es decir, desde el primer diente recomendamos que la pasta de dientes tenga como mínimo 1000 ppm (partes por millón) de concentración de flúor. La cantidad de flúor la puedes encontrar en el listado de ingredientes de tu dentífrico.
3. Usa el hilo dental para limpiar entre dientes
Si no pasas el hilo dental dejas de limpiar un 35% de tus dientes. Poco se le puede agregar a esta frase, pero las estadísticas nos dicen que solamente el 10% de la población lo usa.
El espacio entre tus dientes es una de las zonas más susceptibles de acumular placa dental, y por consecuencia, de padecer caries y otro tipo de enfermedades antes mencionadas. Mantener esta zona limpia no es tan difícil, además del hilo dental de toda la vida, actualmente existen en el mercado “flossers” que simplifican y facilitan la acción de pasar el hilo entre los dientes, ¡te los recomendamos!
¿Cómo usar el hilo dental? El hilo dental debe insertarse entre dos dientes fácilmente o con un poco de presión, pero sin hacer daño (¡cuidado con tu encía!). Debes arrastrar hacia arriba y abajo frotando el hilo contra el diente para quitar los restos de placa adheridos a tus dientes. Esto lo deberías de hacer por lo menos una vez cada día junto a tu rutina de lavar los dientes.
Los cepillos interdentales o el irrigador dental son otras opciones que puedes utilizar para eliminar los restos de comida que se quedan entre tus dientes. Pregunta a tu dentista de confianza qué es lo mejor para ti.
4. Limpia tu lengua
La lengua ocupa aproximadamente la mitad de toda la superficie de la mucosa bucal y en ella se encuentran reunidas varias funciones como son: el habla, la deglución y masticación, la succión y el sentido del gusto.
¿Por qué es tan importante limpiar la lengua? Por su anatomía con surcos y fisuras, la lengua es una de las partes de nuestro cuerpo que más bacterias acumulan, muchas de ellas responsables de la aparición del mal aliento, enfermedades periodontales y caries. Por lo cual, cepillarse la lengua debe ser parte de nuestra rutina diaria de limpieza para ayudar a mantener bajo control la cantidad de bacterias nocivas que viven en nuestra boca.
¿Cómo limpiar la lengua? Existe un limpiador especialmente diseñado para la lengua, se llama raspador lingual, lo puedes encontrar de venta en farmacias, por internet o supermercados, también hay muchos cepillos lo incorporan en el dorso.
Antes de cepillar tus dientes, arrastra el raspador lingual desde la zona más lejana de la lengua hacia la zona delantera de la boca, enjuaga el raspador y repite cuantas veces sea necesario hasta que tu lengua tenga una tonalidad rosada.
Enjuaga tu boca con abundante agua y procede al cepillado de tus dientes como antes te lo hemos explicado. Te recomendamos incorporar la limpieza de tu lengua una vez al día en tu rutina nocturna, pues por la noche al no segregar tanta saliva las bacterias se acumulan aún más, de esta forma te estarás asegurando de amanecer con un aliento fresco.
5. No uses tus dientes como una herramienta
Los dientes, al estar recubiertos de esmalte (una de las sustancias más duras de nuestro cuerpo), son altamente resistentes y a la misma vez frágiles, como la porcelana. Cuando mordemos, resisten muchísima presión, lo que muchas veces nos induce a pensar que los podemos usar como herramientas para abrir cosas, cortar, estirar o sostener cosas.
A pesar de esta fortaleza, los dientes no pueden regenerarse como muchas otras partes de nuestro cuerpo, por lo cual, cuando se fracturan o se desgastan, deben ser “reparados” por un dentista. Evitarás desgastes innecesarios, traumatismos y roturas alejándote de estos malos hábitos:
- Evita masticar hielo.
- Deja de morder tus uñas o cutículas.
6. Mantener una alimentación sana
Es importante ir más allá de lavarse los dientes y cuidar la forma en que nos alimentamos, elecciones acertadas en cuanto a la comida y la bebida. Evita el azúcar tanto en cantidad como en frecuencia, está demostrado que cuando se reduce el azúcar, y otras fuentes de hidratos simples que fermentan con facilidad, se reduce el riesgo de caries. Además, la mayoría de los alimentos altos en azúcares no aportan ningún tipo de nutriente a tu cuerpo.
Y no es sólo la cantidad de azúcar que comes, sino la frecuencia y la textura de los alimentos lo que aumenta el riesgo de desarrollar caries dental. Por lo cual te recomendamos que evites los alimentos pegajosos o que se disuelven con lentitud.
Aprender a leer las etiquetas para evitar alimentos con un elevado contenido de azúcar, es clave para determinar la cantidad de azúcar añadido en un alimento. Si un azúcar (en todas sus versiones de nombres) aparece como uno de los primeros ingredientes, puedes estar seguro de que contiene una gran cantidad, ya que los ingredientes que aparecen en una etiqueta, están enlistados de acuerdo con el peso, de más a menos. Estos son algunos de los nombres que tienen los azúcares añadidos más comunes: azúcar, azúcar moreno, azúcar de caña, jarabe de maíz, maltosa, fructosa, sacarosa, glucosa, dextrosa (en general lo que termina en «-osa» indica un azúcar), concentrado de jugo de frutas, miel, cualquier sirope o jarabe, azúcar invertido, melaza, etc.
Si tienes sed, bebe agua, es sin duda la mejor bebida para sus dientes. Las bebidas que contienen azúcar son especialmente perjudiciales, porque al beberlas estás dando un constante baño de azúcar a tus dientes, lo que fomenta la caries dental.
Entre comidas, limita comer y beber (lo que no sea agua). Si necesitas comer entre horas, elige alimentos nutritivos como lácteos sin azúcar, frutos secos, frutas y verduras frescas. Éste no sólo es un consejo para mantener la salud de tus dientes, es también un buen hábito nutritivo para todo tu cuerpo.
7. Higiene dental profesional una vez al año
Por último, nuestra recomendación estrella, la higiene dental profesional una vez al año. Con ella te aseguras que un profesional de la salud dental revisará el estado de tus dientes, te brindará consejos para mejorar tus hábitos si lo requieres y eliminará la suciedad que tu cepillo de dientes ya no puede eliminar, como el sarro y manchas en los dientes.
La higiene dental dura de 45 min a 1 hora, según la necesidad de cada persona, en ella un higienista dental sigue los siguientes pasos:
- Exploración de tu boca determinando la cantidad de suciedad acumulada.
- Preguntas y consejos sobre tus hábitos de vida, alimenticios, de higiene oral.
- Eliminar el sarro acumulado diente por diente, con un aparato de ultrasonidos o cavitrón.
- Higiene del espacio interproximal.
- Eliminación de manchas con Air flow o pistola de bicarbonato.
- Pulido general.
A nuestra forma de ver, la higiene dental profesional es la mejor forma de mantener tus dientes saludables a lo largo de tu vida, y también consideramos que es la mejor forma de ahorrar, porque si tuvieras un indicio de alguna enfermedad, el o la higienista lo pueden detectar e intervenir de forma temprana y así solucionarlo de forma sencilla.
¿Cómo fortalecer un diente que se mueve?
Solamente cuando la enfermedad no ha cobrado la suficiente ventaja como para ser irreversible es posible poner remedio a tiempo. Para fortalecer un diente que se mueve y evitar su caída hay una serie de hábitos que no deben desatenderse en ningún momento:
- Un cepillado constante cuidando la velocidad y la presión del movimiento, es importante para no deteriorar de más el esmalte dental y fortalecer un diente que se mueve ocasionalmente.
- Una dieta equilibrada y saludable es fundamental para la salud general de la boca.
- Las visitas al dentista son imprescindibles como mínimo una vez al año cuando todo marcha correctamente, y más frecuentemente en el momento que se presenta cualquier tipo de alteración.
- El uso de férulas dentales puede ser recomendado en casos de movilidad leve a moderada, ya que actúan como soporte temporal para estabilizar el diente mientras se trata la causa subyacente.
Remedios caseros para dientes flojos
Aquí tienes una lista de remedios caseros que puedes usar para ayudar a fortalecer tus dientes y encías:
- Enjuague bucal con agua salada tibia: Limpia la zona y reduce la inflamación de las encías.
- Aplicar frío en la zona: Alivia el dolor y baja la inflamación.
- Aceite esencial de clavo: Alivia el dolor local y combate gérmenes.
- Ajo o cebolla crudos: Combaten la infección de encías y reducen la inflamación.
- Cúrcuma y pimienta negra: Reducen la hinchazón y promueven la cicatrización de tejidos.
- Aceite de mostaza y sal fina: Mejoran la circulación sanguínea en las encías.
- Oil pulling con aceite de coco o sésamo: Limpia la boca de gérmenes y previene la acumulación de sarro.
La importancia de la prevención
Esta en tus manos cuidar tu boca, la gran mayoría de las enfermedades dentales son 100% prevenibles y con solo 5 minutos al día puedes mantener tus dientes sanos y limpios.
