Muchos pacientes preguntan por qué sienten dolor o incomodidad al cepillarse los dientes o consumir ciertos alimentos, siendo uno de los problemas más comunes en las consultas de los dentistas es la sensibilidad dental. Se trata de una afección que afecta a una gran parte de la población y, afortunadamente, tiene solución.
La sensibilidad dental es un dolor intenso que ocurre cuando la dentina, la parte interna de los dientes, queda al descubierto. La sensibilidad dental suele ser el resultado de la exposición de la dentina, una capa interna del diente que está protegida por el esmalte en la parte visible y el cemento radicular en la raíz del diente. Puede desencadenarse por diversas causas, entre ellas, la aparición de caries o la recesión de la encía.
Así lo explica a 'Guías de Salud' la doctora Paula Vidal, máster en estética dental, CEO de la Cínica Paula Vidal y especialista en el diseño personalizado de sonrisas mediante la tecnología del Análisis Digital de la Sonrisa o Digital Smile Design (DSD). "Esta exposición puede ocurrir debido al desgaste del esmalte, a la retracción de las encías o a la erosión ácida. Cuando la dentina queda expuesta, los nervios dentro del diente reaccionan a estímulos externos, como el frío, el calor o incluso el cepillado", subraya la especialista, quien nos ayuda a resolver las dudas más frecuentes sobre la sensibilidad dental.
La sensibilidad dental afecta al 29% de la población española.
Sensibilidad Dental: Síntomas, Causas y Tratamientos
¿Cuáles son los Síntomas de la Sensibilidad Dental?
El dolor temporal es lo que define a este problema tan común. Al exponer los dientes desprotegidos de esmalte (la capa protectora de los dientes) con bebidas frías, calientes y comidas dulces suelen aparecer las molestias. Éstas desaparecen en cuanto se deja de someter el diente a alguno de los estímulos externos mencionados.
La razón por la cual la dentina es tan sensible es porque contiene una serie de tubos que conectan con los nervios situados en el interior de los dientes, por eso es tan incómodo cuando ocurre. Por suerte el tratamiento preventivo es muy fácil de seguir.

Posibles Causas de la Sensibilidad Dental
Hay diversos factores que influyen en el desarrollo de sensibilidad dental. Una de las causas principales es la retracción de las encías, que puede deberse a factores como el desgaste dental.
El dolor corto y agudo propio de la hipersensibilidad dentinaria suele estar causado por:
- Hábitos alimenticios dañinos con el esmalte que crean un ambiente ácido en tu boca. Por ejemplo, el consumo excesivo de bebidas carbonatadas y azúcares que pueden afectar el esmalte dental con el paso del tiempo.
- Uso sin supervisión de productos de blanqueamiento dental, los cuales suelen ser muy abrasivos con el esmalte.
- Cepillarse con mucha fuerza los dientes, lo cual reduce el tejido gingival. Cepillarse demasiado fuerte puede desgastar la parte blanca visible del diente, el esmalte, uno de los cuatro tejidos más importantes del diente y la sustancia más dura del cuerpo. Si se te estropean los cepillos antes de agotar el hilo dental, es posible que tengas que cambiar tu técnica de cepillado para proteger el esmalte.
- Bruxismo, apretar los dientes de forma inconsciente o incluso rechinarlos. El acto involuntario de apretar los dientes puede desgastar tus dientes y provocar sensibilidad dental, dando lugar también a problemas en la articulación de la mandíbula.
- La enfermedad periodontal, que crea recesión en las encías.
- Trastornos estomacales, como úlceras o hernias de hiato.
- Trastornos psicológicos, como la bulimia o la anorexia.
- Embarazo, en cuyo momento la sensibilidad dental se ve aumentada.
- Desgaste del esmalte dental, provocado, a su vez, por cepillado agresivo, bruxismo, maloclusiones dentarias, y dietas muy ácidas seguidas de un cepillado inmediato.
- Retracción gingival (pérdida de encía), que deja expuesta la dentina a la cavidad oral. Puede aparecer por enfermedades periodontales, cepillados agresivos, maloclusiones dentarias.
- Fracturas dentales.
- Empastes defectuosos.
- Caries no tratadas.
- Tratamientos de blanqueamiento dental: pueden surgir episodios de sensibilidad dentinaria que, en la mayoría de los casos y con el tratamiento adecuado, son reversibles.
- No repetir la rutina dos veces al día: Si no mantienes una estricta rutina de cepillado, hilo dental y enjuague, puede suceder que el sarro se acumule a lo largo de la línea de las encías hasta un punto en el que solo el dentista pueda eliminarlo a través de una limpieza bucodental. Esto significa que se están retrayendo y dejando expuestos los delicados nervios de la raíz del diente.
- Una dieta ácida: Comer alimentos y bebidas de sabores fuertes o ácidos puede desgastar el esmalte de los dientes. Piensa si comes frecuentemente alimentos muy ácidos como cítricos, tomates, yogures, nata, quesos curados y bebidas ácidas, como el zumo de naranja, bebidas isotónicas, vino y bebidas carbonatadas, como los refrescos. La ingesta de estos productos puede perjudicarte notablemente.
- Una dieta rica en azúcar: Abusar de dulces como las galletas, el chocolate y los pasteles, puede favorecer la proliferación de bacterias que deterioran las encías y dejan expuestas áreas sensibles de los dientes.

Tratamiento de la Sensibilidad en los Dientes
Cuando sentimos dolor buscamos rápidamente remedios para la sensibilidad dental esperando encontrar alguna cosa que solucione lo antes posible nuestro dolor, pero lo cierto es que cada caso requiere de un estudio previo para poder entender el origen de la sensibilidad y decidir qué es mejor en cada situación, éstos son algunos de los tratamientos que se pueden realizar en una clínica dental:
- Restauraciones de composite en la zona afectada: Uno de los tratamientos más sencillos e indoloros para tratar la sensibilidad dental es la de aplicar composite en la zona afectada para que proteja el diente y dejes de sentir dolor. Es un proceso sencillo e indoloro con el que dejarás de percibir molestias.
- Injerto de encía: Si la causa de la sensibilidad es por una recesión dental, te pueden injertar tejido de encía en el lugar afectado. En casos más avanzados, donde la retracción es significativa, se puede realizar un injerto gingival.
- Endodoncia: Un tratamiento de conducto o endodoncia también podría ser una de las últimas soluciones a recurrir ante este problema si la sensibilidad es persistente. Se trata de un procedimiento en el que se llega al centro del diente, se elimina el nervio -por lo que ese diente ya no transmitirá dolor- y se rellena con un material biocompatible. Posteriormente se reconstruye el diente de la forma más respetuosa y menos invasiva posible.
- Aplicación de flúor en alta concentración: es un procedimiento sencillo e indoloro que en casos ligeros de sensibilidad ha ayudado a muchas personas. Consiste en acudir a la clínica dental y despues de tu higiene profesional «barnizar» cada diente con una pasta que tiene una alta concentración de flúor lo que ayudará a remineralizar tu esmalte proteger la dentina de los estímulos externos. Para que los dientes sean menos sensibles, el dentista puede sellar los cuellos dentales abiertos o dañados por el esmalte con un barniz especial de flúor o también cerrar los túbulos dentinarios -los pequeños túbulos nerviosos de la dentina responsables de transmitir el estímulo al nervio dentario- con un plástico. Esto detiene la transmisión del estímulo y el dolor deja de producirse.
Además de la pasta dental para dientes sensibles, existen otros tratamientos en el consultorio dental. Estos incluyen la aplicación de barnices de flúor, selladores dentales, y en casos más graves, tratamientos restaurativos como empastes o coronas para proteger la estructura del diente. También es importante tratar las condiciones que pueden causar la sensibilidad, como la retracción gingival, que puede estar causando la exposición de la dentina.

Cómo Evitar la Sensibilidad Dental
Apostar por la prevención antes que la cura es el mejor tratamiento, por eso te invitamos a poner en práctica los siguientes consejos a fin de evitar la sensibilidad en los dientes:
- Mantén una buena higiene dental, utiliza un cepillo de cerdas suaves con una pasta recomendada por tu dentista, cepilla con menos fuerza y más repeticiones para eliminar eficazmente la placa dental y no te olvides de pasar la seda dental una vez al día. Si se te estropean los cepillos antes de agotar el hilo dental, es posible que tengas que cambiar tu técnica de cepillado para proteger el esmalte. Utiliza un cepillo de dureza media o blanda, bien manual o eléctrico, y renuévalo cada tres meses para no perder su eficacia. La técnica de cepillado debe ser la adecuada, realizando movimientos del cepillo en sentido vertical y no horizontal.
- Elige bien tu pasta dentífrica. Opta por un dentífrico con un índice de abrasividad bajo para evitar desgastes del esmalte dentario y compleméntalo con un buen enjuague bucal, te ayudará a reducir la sensibilidad dental. Una de las soluciones más simples es usar una pasta dental especializada para dientes sensibles.
- No te olvides del hilo dental. El hilo dental es tan importante como el cepillado de los dientes. Te ayudará a prevenir infecciones en las encías, eliminando los restos de alimentos que se quedan en los espacios interdentales o que son de difícil acceso para el cepillo de dientes.
- Evita las bebidas carbonatadas y azúcares. Si las tomas, bebe agua después, para equilibrar el nivel de ácido en la boca. Reduce el consumo de alimentos y bebidas ácidas puede ayudar a prevenir el desgaste del esmalte.
- Sigue hábitos dietéticos adecuados. Evita el consumo excesivo de alimentos ácidos, como la calabaza, las aceitunas y algunas frutas como las moras y los arándanos. Si los ingieres, espera, al menos, veinte minutos para lavarte los dientes, así darás tiempo a que el esmalte dentario se recupere de la agresión, gracias al efecto tampón de la saliva.
- Evita el consumo de bebidas y alimentos muy fríos o calientes. Los cambios bruscos de temperatura aumentan la sensibilidad dental e inflaman los nervios situados en el interior de tus dientes, provocando inflamación y dolor.
- No utilices tu boca como una herramienta (abrir bolsas, sujetar llaves, etc.).
- Deja de fumar. El tabaco está directamente relacionado con la retracción o pérdida de las encías, pudiendo desarrollar hipersensibilidad dental y otras patologías bucales como la gingivitis o la aparición de caries.
- No hagas un uso indebido de tus dientes. Morder bolígrafos o lápices, cortar objetos o tirar de elementos con tus dientes acelerará su desgaste y la aparición de enfermedades bucodentales.
- Si padeces bruxismo puedes preguntarle a tu dentista sobre la posibilidad de usar una férula de descarga. Si el bruxismo es la causa de la sensibilidad, un protector bucal puede ser útil para prevenir el desgaste de los dientes durante la noche.
- No caigas en falsos mitos para blanquear tus dientes. La aplicación de bicarbonato y zumo de limón en los dientes no es un magnífico método de blanqueamiento como popularmente se cree, sino todo lo contrario; ambos productos resultan muy dañinos para el esmalte del diente, causando la aparición de hipersensibilidad dentinaria.
- Consulta a tu dentista ante la aparición de hipersensibilidad dentinaria. Tu odontólogo, tras su diagnóstico según tu caso, determinará el tratamiento más adecuado y descartará la presencia de otras patologías.
Usar un cepillo de dientes suave y aplicar una técnica de cepillado adecuada puede ayudar a evitar el desgaste del esmalte y las encías retraídas.
Experimentar dolor durante el cepillado no debería ser habitual. En la mayoría de casos, se debe a la sensibilidad dental.
Si el dolor durante el cepillado persiste, es fundamental acudir al dentista de confianza. Además es muy importante mantener una rutina de higiene bucodental a diario y acudir al odontólogo un mínimo de dos veces al año.

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