Cari Lapique nació el 17 de julio de 1952 en Madrid. Es hija de los Condes de Villamiranda. Su madre es Caritina Fernández de Liencre y su padre es Manuel Lapique Quiñones. Tiene tres hermanos: Manuel, Myriam y Pedro.
Los focos se posaron en la vida de Carlos por obra y gracia de su padre, el productor cinematográfico Manuel Goyanes, que ha pasado a la historia del cine como el descubridor de Marisol. Hijo de Manuel Goyanes, productor cinematográfico, responsable del éxito de películas como Muerte de un ciclista y descubridor de Marisol. Carlos Goyanes era un reconocido productor musical entonces.
En mayo de 1969, Carlos se casó con Marisol, a la que conocía desde que era una niña. Su boda se celebró en la iglesia de San Agustín y el convite en El Pavillón en El Retiro y entre los invitados estaban Carmen Sevilla, Concha Velasco y Lola Flores. La novia lució un vestido de organza diseñado por Silvan con una espectacular capucha bordada con flores que ya es uno de los diseños más icónicos de la historia de España.
El matrimonio duró cuatro años y poco después Carlos conoció a Cari, que junto a su hermana Miriam Lapique era una de las jóvenes de la alta sociedad que ya brillaba en los saraos de la época. Hija del empresario Manuel Lapique y de Caritina Fernández de Liencres y Liniers, una de las primeras socialités españolas ya en la década de los 60. Caritina fue incluso fotografiada por Richard Avedon y como recordaba Cari en Vanity Fair, “celebraba su cumpleaños en agosto. Recuerdo ver a los duques de Windsor y a Lola Flores, que era íntima”.
Sus hijas siguieron sus pasos y brillaban con luz propia ya a mediados de los años 70, cuando Cari conoció al amor de su vida. Su boda se celebró en Marbella y no fue tan mediática como la de Marisol con Goyanes, pero entre los testigos que corroboraron su amor estaba Carmen Franco, madre de Carmen Martínez-Bordiú. De hecho, Cari y Carlos mantenían una buena amistad con ella y su primer marido, Alfonso de Borbón, duque de Cádiz. La novia lució un vestido de organza blanca con pequeñas flores de raso en la parte superior y llegó al altar del brazo de su padre Manuel Lapique, vizconde de Villamiranda. Entre los 600 invitados había rostros tan conocidos como Lola Flores y su hija Lolita o Pitita Ridruejo.
Tal y como le comentó Marisol a José Aguilar, su biógrafo oficial, "empezamos a coquetear como los críos. Ten en cuenta que yo no me relacionaba con otra gente que no fueran las que me dejaran en aquella casa. Cuando ya siendo mayor quería conocer a chicos me lo prohibían, y si de los que conocía me gustaba alguno me lo aislaban inmediatamente. Yo era intocable, era su negocio". Vaya si lo fue. La campaña de merchandising que orquestó se ha visto pocas veces en la industria del entretenimiento.
La gran amistad entre Carlos y Marisol desembocó en amor y al poco tiempo en boda. Ella fue quien se lo pidió. Se casaron en mayo de 1969 en una multitudinaria ceremonia que fue una auténtica histeria colectiva porque entre los invitados se encontraban otros grandes de las artes como Lola Flores, Rocío Dúrcal y Concha Velasco. La luna de miel fue atípica porque la pasaron con el fotógrafo César Lucas jugando al tute. Años después las fotografías de la actriz desnuda aparecieron en la portada de Interviú.
El momento más duro de la relación llegó cuando la actriz tuvo un aborto. El sufrimiento la sumió en una depresión de la que tardó en salir, aunque Carlos hizo lo que pudo para salir del bache. Tres años después se separaron. Se dice que no se hablaron desde ese momento, pero nada más lejos de la realidad ya que se tenían mucho cariño. Marisol no le puso ninguna pega para la nulidad eclesiástica.
En 1975 se casó con Cari Lapique, igual de hermosa que Marisol pero con orígenes aristocráticos y una considerable fortuna. Los Lapique eran algunos de los invitados estrella al palacio del Pardo y eran íntimos de Carmen Franco, que amadrinó el enlace, y de los marqueses de Villaverde. Carlos tenía fama de don Juan, era guapote y con gran sentido del humor, cualidades que le fascinaban a Cari. Esta tuvo serios problemas para quedarse embarazada y tras muchos sacrificios llegaron Caritina (47) y Carla (41).
El momento más duro del matrimonio ocurrió en 1989 cuando encarcelaron durante cinco meses a Carlos Goyanes como presunto implicado en la Operación Mago contra el narcotráfico. Cari se lo ocultó a sus hijas. A Carla, que era su ojito derecho, solía decirle que papá estaba en Australia, uno de los países preferidos de la familia. La socialite y relaciones públicas hizo una colecta para conseguir 30 millones de pesetas para la fianza. Al final no fue juzgado por falta de pruebas.
Poco a poco Carlos prefirió alejarse de los focos para dejar a las mujeres de su casa que brillaran por sí mismas.
En 1975 se casó con Carlos Goyanes empresario que estuvo casado con la actriz Marisol, tuviero dos hijas, su primera hija, Caritina nació el 10 de noviembre de 1976 en Madrid, y su segunda hija, Carla nació el 11 de mayo de 1983 en Londres.
En 1990 su marido Carlos Goyanes entró a prisión acusado de tráfico de drogras, pasó cinco meses en prisión por una supuesta implicación en la Operación Mago contra el narcotráfico, salió de prisión tras pagar 90 millones de pesetas, unos 540.00 euros. Ese mismo año muere su padre Manuel Lapique Quiñones, vizconde de Villamiranda, debido a una crisis cardíaca, esto sumado a la entrada a prisión de su marido hizo que Cari Lapique quedara muy afectada.
Lapique siempre se ha rodeado de un círculo de amistades aristócratas y de la alta sociedad madrileña. Una de sus grandes amigas era Eugenia Martínez de Irujo, la amistad entre estas dos mujeres se rompió debido a que la hija de Lapique, Carla Goyanes comenzó a salir con el que aun era marido de Eugenia Martínez de Irujo, Francisco Rivera. El amor entre estos dos chicos comenzó en 2004 y aunque a penas duró tres meses, la enemistad de estas dos mujeres ha continuado hasta la actualidad, ya que Eugenia Martínez de Irujo se sintió profundamente traicionada por la que consideraba era su amiga, Cari Lapique.
Su hija Caritina se casó en 2008 con Antonio Matos, y la pareja hizo abuela por primera vez a Cari Lapique con su hijo Pedro, para más tarde tener a una niña a quien bautizaron con el nombre de Cari por su madre. Su otra hija Carla, se casó en 2011 con Jorge Benguria, esta pareja le dio dos nietos más a Cari Lapique, el primero Carlos y el segundo Santiago, y están a la espera de tener su tercer hijo.
En 2015 muere su madre, Caritina Fernández de Liencre, fallecía a los 84 años de edad en un hospital de Marbella, donde llevaba varios días ingresada. En 2016 ha preferido alejarse de los festejos de la alta sociedad y centrarse su familia.
El matrimonio de Cari Lapique y Carlos Goyanes tiene una agencia de viajes de lujo llamada Nuba y una inmobiliaria en la que trabaja su hija Carla Goyanes. Lapique también trabaja como relaciones públicas de la firma Suárez, con la que lleva 17 años.
Cari Lapique, viuda de Carlos Goyanes, enfrenta uno de los momentos más devastadores de su vida tras la pérdida de su esposo, su hija Caritina y su cuñado Tito Goyanes en un lapso de solo tres semanas. El 7 de agosto, Carlos Goyanes falleció repentinamente a los 79 años debido a un infarto. Diecinueve días después, su hija Caritina también perdía la vida, dejando a la familia sumida en un profundo dolor.
Ante esta serie de tragedias, Cari Lapique ha tomado la difícil decisión de considerar la venta de la casa en la urbanización Guadalmina, en Marbella, donde se vivieron estos dolorosos momentos. “Me cuentan que quiso salir inmediatamente de la casa. Dos muertes en esa casa. Me decían que es muy probable que no quiera volver”, señaló Nacho Gay, colaborador del programa. Tras la muerte de su marido, Cari encontró consuelo temporal en la casa de su hermana Miriam en Formentor, Mallorca. Sin embargo, la inesperada noticia de la muerte de su hija Caritina, ocurrida en la misma casa de Marbella y por la misma causa que su padre, fue otro golpe devastador. La familia Goyanes Lapique, incluida Cari, decidió trasladarse a la finca de Retuerta del Bullaque, en Ciudad Real, buscando un lugar donde pudieran estar juntos y sobrellevar el inmenso dolor. El futuro de los hijos de Caritina, Pedro y 'Mini Cari', también está en el aire mientras la familia se ajusta a la nueva realidad. Por fortuna, los niños vivían en el mismo edificio que su abuela Cari, lo que ha facilitado el apoyo familiar durante este tiempo tan difícil. La decisión de vender la casa en Marbella no solo representa un intento de escapar del dolor, sino también un paso hacia la sanación.
Cari Lapique y Carlos Goyanes pasaron por el altar el 20 de septiembre de 1975 y ella ha querido recordarlo en su perfil de Instagram con una bonita fotografía en blanco y negro de ese día tan especial para el matrimonio. “48 años tiene la foto. 48 años juntos”, escribía Cari Lapique junto a la instantánea en la que se ve a la pareja en el altar de la parroquia de la Virgen Madre de Marbella momentos antes de darse el ‘sí, quiero’.
“Yo estaba loca de amor cuando me casé con Carlos”, ha dicho Cari en diferentes ocasiones. Su historia de amor ya dura casi 50 años y aunque la discreción ha reinado en la pareja, siempre se han movido en los círculos de la alta sociedad madrileña y marbellí y ella siempre se ha mostrado feliz posando en algunos reportajes tanto sola como en compañía de sus dos hijas, Caritina y Carla.
Después de su boda, la pareja vivió años muy divertidos en los que las fiestas eran una constante. "Salíamos todas las noches y nos recogíamos a las mil, pero por la mañana nos levantábamos pronto para ir con las niñas a la playa y hacer vida familiar. Teníamos una salud de hierro. Y yo ni gota de alcohol, solo agua”, contaba Cari en La Razón. Entre los habituales en esos saraos había nombres de diferentes ámbitos, desde aristócratas como Jaime de Mora o Alfonso Hohenlohe, a socialites como Carmen Ordóñez, artistas como Lolita o Antonio Arribas. El flamenco siempre estaba presente en esas fiestas en casas que hoy ya prácticamente no existen.
Cari conoció en esos años a Fidel Castro o a los duques de Windsor y asistía a desfiles de alta costura, de hecho, el primero al que fue en su vida fue a uno de Chanel y le llevó la propia Wallis Simpson.
Aunque Cari se convirtió en una de las mujeres más deseadas por el papel couché, siempre quiso ganarse la vida trabajando, como sus padres le habían enseñado. Abrió su propia boutique, Céline, pero antes trabajó como dependienta en El Corte Inglés del Paseo de la Castellana. Ahora sigue siendo relaciones públicas de la joyería Suárez, con la que colabora desde hace casi dos décadas, y también con la exclusiva agencia de viajes Nuba y con la inmobiliaria de su marido, de la que se hace cargo hoy su hija Carla Goyanes.
En estos casi 50 años de matrimonio no todo ha sido un camino de rosas y la pareja ha superado también alguna crisis, pero nunca se plantearon una separación.
Madre de dos hijas y ‘abuelona’
Sus dos hijas, Caritina y Carla, tuvieron unos años en los que eran habituales en los saraos y eventos de postín en la capital. Pero en un momento dado ambas decidieron alejarse de los focos y apenas las vemos en alguna fiesta muy de vez en cuando. Caritina Goyanes estudió Derecho y trabajó en un despacho de abogados, pero un buen día decidió cambiar de rumbo y fundó su propio catering en Madrid, Sixsens by Cari Goyanes. Está casada con Antonio Matos y tiene dos hijos, Pedrito y Mini Cari.
La pequeña del clan, Carla Goyanes, saltó a los medios por un breve romance con Francisco Rivera cuando él se acababa de separar de Eugenia Martínez de Irujo. En su adolescencia trabajó como modelo y fue imagen de Don Algodón. En 2011 se casó con el empresario Jorge Benguría, se mudaron a Estados Unidos y tienen tres hijos, Beltrán, Carlos y Santiago. Allí estuvieron tres años por motivos laborales y ahora en España Carla dirige la inmobiliaria familiar.
Sin duda, hoy Cari Lapique es feliz con su vida familiar y disfruta siendo ‘abuelona’, como la llaman cariñosamente sus nietos. Pasa tiempo entre Madrid y Marbella, donde estuvo con su marido durante una parte de la pandemia, y por el momento, a sus 70 años, no tiene ninguna intención de jubilarse.
Cari, para la boda del mes de abril protagonizada por Isabelle Junot y Álvaro Falcó, eligió un vestido en tono Cuaresma con bajo asimétrico y mangas farol de Philippa 1970, rompiendo así con su costumbre de confiar en Jorge Vázquez su modelo nupcial. Las sandalias, a tono y fantasía efecto joyería en el escote, eran de Aquazzura, con cuyo diseñador, Edgardo Osorio, le une una gran amistad.
Caritina Goyanes ha fallecido repentinamente a los 46 años en su hogar de Marbella, un lugar que recientemente había sido escenario de otro triste adiós, el de su padre, Carlos Goyanes Perojo, hace apenas tres semanas.
La noticia de su muerte ha conmocionado a todos los que la conocieron y apreciaron, dejando un vacío en la alta sociedad y en el mundo de la gastronomía, al que dedicó su vida profesional.
Nacida en la alta sociedad
Caritina, más conocida como Cari, nació una de las familias más distinguidas de España; era hija del empresario Carlos Goyanes Perojo y de la aristócrata Cari Lapique, hija de los condes de Villamiranda.Antes de que Cari llegara al mundo, sus padres tuvieron que luchar contra la opinión pública para estar juntos, pues cuando se conocieron él seguía casado con la actriz y cantante Marisol, quien le abandonó. A pesar de estos desafíos, Cari y su hermana Carla crecieron en un ambiente de estabilidad y cariño, disfrutando de una infancia privilegiada y de unos padres realmente enamorados.
La búsqueda de su verdadera pasión
Caritina, como muchos jóvenes de su clase social, tuvo la oportunidad de estudiar todo lo que deseaba. Comenzó por Derecho, luego realizó un máster en Bolsa, pero finalmente decidió seguir su verdadera pasión: la cocina. Su amor por la gastronomía la llevó a París, donde se formó en este arte antes de regresar a España para lanzar su propia empresa de catering, Six Sens by Cari. El éxito de su emprendimiento fue tal que Cari publicó un libro de recetas con platos "fáciles, originales y baratos" que se puede adquirir en Amazon, consolidándose en el ámbito culinario.
Una familia que fue su motor
En 2008, Caritina contrajo matrimonio con el empresario Antonio Matos en una boda de ensueño celebrada en la iglesia de Es Cubells, en Sant Josep de Sa Talaia, Ibiza. El evento fue un verdadero acontecimiento social, congregando a personalidades como Nieves Álvarez, José María García, Nati Abascal y Colate, entre otros.

De su unión nacieron dos hijos: Pedro, en 2010, y su hija menor, cariñosamente apodada "Minicari", en 2013. Para Cari, su familia era su mayor tesoro, y eso se reflejaba claramente en sus redes sociales, donde compartía momentos íntimos de su vida como madre, esposa y profesional.
Desafíos que superó con su fe
A pesar de la felicidad que mostraba en Instagram, la vida de Caritina no estuvo exenta de dificultades. Según recoge El Mundo, en una entrevista con la Fundación Mater Mundi TV, Caritina confesó haber atravesado una etapa de gran ansiedad, impulsada por el miedo a la pérdida, que la llevó a ser extremadamente exigente con sus hijos y a crear tensiones en su matrimonio. Sin embargo, su profunda fe católica la ayudó a superar esta crisis.
Descansa en paz, Caritina.
Este 20 de septiembre, Carlos Goyanes y Cari Lapique iban a celebrar 49 años de casados con la mente puesta ya en sus bodas de oro en 2025, sin embargo, el destino les ha jugado una mala pasada y este 7 de agosto la vida del empresario se apagaba para siempre y de manera repentina mientras se encontraba veraneando en su casa de Marbella. "Yo sé que nadie daba un duro por nosotros, por nuestra boda. Y ahora no somos muchos los que seguimos casados" afirmaba Cari en las páginas de ¡HOLA!. Goyanes y era por ese motivo por el que la estabilidad de este matrimonio era puesta en duda. Sin embargo, ambos estaban muy enamorados y apostaron todo por su relación, haciendo caso omiso a todo tipo de opiniones y habladurías. Y es que para Cari el empresario junto a sus dos hijas, Caritina y Carla y sus cinco nietos, lo era todo. Él estaba separado, imagínate en esa época, yo era lo peor de lo peor, pero no me importó porque sabía que lo que quería era estar con él. su particular secreto. "Creo que el secreto está en quererse, en comprenderse, en saber aguantarse... Creo que hoy se dice muy a la ligera el "me separo", "me divorcio"... A mis hijas siempre les digo que hay que pensárselo muy bien antes de dar el paso. Divorciarse es fácil, pero, en el fondo, es tristísimo, porque, entre otras cosas, supone romper una familia. Claro que, a veces, hay situaciones insostenibles, pero pienso que habría que luchar más por mantener la unión". Desde aquí mandamos nuestro más sentido pésame a la familia, así como un fuerte abrazo a Cari Lapique, quien sin duda, echará muchísimo de menos a quien fue su compañero de vida.
Árbol Genealógico de las Caritinas
La tradición del nombre Caritina en la familia Lapique es un homenaje a sus antepasados. A continuación, se presenta un árbol genealógico simplificado:
- María Magdalena Cañedo y Santiago de Liniers
- Caritina de Liniers y Cañedo
- Caritina de Liniers y Cañedo
- Caritina Fernández de Liencres y Liniers
- Caritina Fernández de Liencres y Liniers
- Cari Lapique (Caritina Lapique Fernández de Liencres)
- Cari Lapique (Caritina Lapique Fernández de Liencres)
- Caritina Goyanes Lapique
- Caritina Goyanes Lapique
- Caritina Matos Goyanes ("Mini Cari")
Este árbol genealógico destaca la importancia del nombre Caritina en la línea materna de la familia Lapique, una tradición que se ha mantenido a lo largo de las generaciones.
Desde una edad temprana quiso dedicarse a la moda. Con tan solo 19 años de edad le planteó a sus padres que quería abrir una tienda de ropa, pero sus padres prefirieron que trabajase de cara al público antes, para tener experiencia en este sector, por eso, con tan solo 19 años dejó sus estudios y comenzó a trabajar en la boutique de El Corte Inglés del Paseo de la Castellana en Madrid como dependienta. Tras este trabajo montó su propia boutique Cèline en Madrid la cual tuvo durante 15 años.
Después de su boda, la pareja vivió años muy divertidos en los que las fiestas eran una constante. Entre los habituales en esos saraos había nombres de diferentes ámbitos, desde aristócratas como Jaime de Mora o Alfonso Hohenlohe, a socialites como Carmen Ordóñez, artistas como Lolita o Antonio Arribas. El flamenco siempre estaba presente en esas fiestas en casas que hoy ya prácticamente no existen.
Aunque Cari se convirtió en una de las mujeres más deseadas por el papel couché, siempre quiso ganarse la vida trabajando, como sus padres le habían enseñado. Abrió su propia boutique, Céline, pero antes trabajó como dependienta en El Corte Inglés del Paseo de la Castellana. Ahora sigue siendo relaciones públicas de la joyería Suárez, con la que colabora desde hace casi dos décadas, y también con la exclusiva agencia de viajes Nuba y con la inmobiliaria de su marido, de la que se hace cargo hoy su hija Carla Goyanes.
En estos casi 50 años de matrimonio no todo ha sido un camino de rosas y la pareja ha superado también alguna crisis, pero nunca se plantearon una separación.
Tabla Resumen de la Vida de Cari Lapique
| Acontecimiento | Fecha |
|---|---|
| Nacimiento | 17 de julio de 1952 |
| Matrimonio con Carlos Goyanes | 20 de septiembre de 1975 |
| Nacimiento de Caritina Goyanes Lapique | 10 de noviembre de 1976 |
| Nacimiento de Carla Goyanes Lapique | 11 de mayo de 1983 |
| Apertura de la boutique Céline | N/A |
| Inicio como relaciones públicas de Suárez | N/A |
| Fallecimiento de Carlos Goyanes | 7 de agosto |
| Fallecimiento de Caritina Goyanes Lapique | 26 de agosto |