¿Tienes la encía inflamada? No creas que eres la única persona que lo sufre, es algo muy habitual y que si no se controla genera males mayores. Te explicamos a qué se puede deber.
El tejido gingival, comúnmente conocido como “encías”, es un tejido blando de recubrimiento y protección, que cubre la raíz dental y al hueso alveolar, sellándolo. El hueso alveolar es la cavidad donde se incrusta el diente. Este sello o adhesión hecho por las encías mantiene alineados nuestros dientes en su lugar, y evita la entrada de organismos patógenos al hueso subyacente y a las raíces dentales.
Si percibes que tus encías inflamadas adquieren una tonalidad más intensa, comienzas a sentir dolor o cuando te cepillas los dientes notas cierto sangrado, hazle una visita a tu dentista con premura. Si lo dejas pasar, el problema se agudizará progresivamente y aparecerán otras enfermedades asociadas. El odontólogo es quien puede determinar el factor que desencadena la inflamación de encías.
Si has notado un agujero en la encía del que sale pus, es normal que te preocupes. Un “agujero” en la encía con pus suele indicar la presencia de una infección dental que ha encontrado camino de salida. Generalmente corresponde a lo que llamamos una fístula dental o un absceso gingival. Imagínate que dentro de la encía hay una acumulación de pus (un absceso). Cuando la presión interna sube, el organismo a veces crea un canal de alivio (fístula) para expulsar ese pus. Esto se manifiesta como un bultito o orificio en la encía que puede supurar líquido amarillo o blanquecino (pus) y deja un mal sabor en la boca.
Importante: un agujero con pus no es normal y siempre indica una infección activa. Puede estar asociado a un diente con caries profunda infectada, a una periodontitis avanzada (infección de las encías) u otras causas que veremos enseguida. Aunque a veces no duela mucho en el momento (porque el pus al salir alivia presión), no debes ignorarlo.
Causas Principales de la Inflamación de Encías
La encía es la parte carnosa de la boca que cubre la mandíbula y su función es proteger la raíz de los dientes. Las encías se suelen inflamar por la formación frecuente de placa bacteriana en los dientes y alrededores. Al ser una enfermedad muy común, muchas personas no le suelen prestar atención.
Una de las causas más comunes y que más problemas de encías genera es una higiene bucal deficiente. Si la higiene bucal no mejora, ningún tratamiento será 100% efectivo a largo plazo.
La placa bacteriana es la causa principal de las encías inflamadas, como se mencionó anteriormente. La acumulación de placa o sarro sobre las piezas dentales provoca el sangrado de encías y su inflamación. Este problema bucodental es la primera fase de la enfermedad periodontal.
En cuanto a los macronutrientes, las comidas diarias que tienen predominancia de azúcares promueven el crecimiento de bacterias más rápidamente que otros alimentos. Asimismo, los alimentos ácidos debilitan el esmalte protector de los dientes. Las personas que comen alimentos ricos en azúcar y almidón suelen tener más riesgo de sufrir encías inflamadas.

Otras posibles causas
En ciertas ocasiones, la inflamación de encías se debe a causas que difieren de las anteriores.
- La colocación de aparatos dentales, ya sean fijos o removibles, dificulta una higiene bucodental correcta.
- La dieta también influye sobre la salud bucodental. Te recomendamos seguir una dieta saludable y equilibrada, rica en minerales como el hierro y vitaminas como la C.
- Acciones como tomar determinados medicamentos, consumir tabaco o llevar ortodoncia pueden favorecer el surgimiento de este problema.
- Los pacientes con diabetes son más susceptibles a desarrollar enfermedades inflamatorias, como la gingivitis.
- El VIH es una enfermedad del sistema inmunológico, que entre otras consecuencias, vuelve al portador susceptible ante las infecciones, entre ellas las infecciones bucodentales.
- Las fluctuaciones hormonales, como las que se experimentan durante el embarazo, la menopausia y la menstruación, pueden hipersensibilizar las encías, aumentando la probabilidad de que se inflamen debido a cosas inofensivas, como alimentos crujientes o bebidas calientes. El mayor cambio hormonal de una mujer ocurre cuando va a tener un hijo.
- Cualquier prótesis dental mal colocada puede producir pequeñas heridas o irritaciones. Asimismo, las prótesis dentales mal ajustadas pueden hacer que las encías se enrojezcan e inflamen, provocando molestias.
- Es muy probable que, si estás tomando un medicamento nuevo, la inflamación de tus encías sea producto de este fármaco. El dolor de encías por medicamentos es otra posible causa.
- Existe cierta evidencia de que la falta de algunas vitaminas podría causar inflamación y dolor de encías. La falta de vitamina C o hierro también puede provocar la inflamación de las encías.
- Algunas frutas y verduras pueden provocar picores en la boca e inflamación de las encías. Es lo que se conoce como síndrome de alergia oral (SAO).
- La salida de los dientes de leche puede causar dolor de encías en los bebés.
- El bruxismo también puede causar un daño en las encías.
Gingivitis y Periodontitis

Este problema bucodental es la primera fase de la enfermedad periodontal. La gingivitis es un término médico que se refiere a la inflamación de las encías. Esta inflamación puede ser generalizada, afectando a todas las encías, o puede ser localizada, afectando solo a las encías de tres o cuatro dientes. La gingivitis es la hinchazón, enrojecimiento y en algunos casos, el sangrado del tejido gingival.
La gingivitis y la periodontitis suelen estar causadas por unos malos hábitos de higiene bucodental. Paralelamente, el uso de prótesis, la ortodoncia y tener los dientes mal alineados favorece la acumulación de placa bacteriana en los dientes y encías.
Se trata del principal problema que presentan las encías, habitualmente causada por una falta de higiene oral, y tiene dos fases: la gingivitis y la periodontitis.
Es crucial entender que la gingivitis, si no se trata, puede progresar a periodontitis. En la periodontitis, además de las encías, también se ve afectado el tejido óseo que sostiene nuestros dientes, denominado hueso alveolar. Esto sucede cuando la placa se extiende más allá de la línea superior de las encías, y se abre paso a través de la línea baja, penetrando el hueso. Ambos son ocasionados por el exceso de placa bacteriana, solo que en diferentes proporciones.
Por el contrario, la periodontitis es la enfermedad periodontal más grave de las encías. Este problema es el resultado de una gingivitis no tratada. El sistema inmunitario del paciente reacciona excesivamente ante esta placa y se ataca a sí mismo, rompiendo el tejido y los huesos encargados de sostener los dientes, pudiendo provocar la pérdida de los mismos. Cuando la gingivitis evoluciona y no es tratada, entras en esta fase caracterizada por la proliferación de bacterias que generan procesos inflamatorios graves en los dientes.
Síntomas de las Encías Inflamadas
¿Ante qué síntomas de enfermedad periodontal debes alarmarte y visitar a tu dentista? Ya conoces los primeros síntomas, no dejes pasar el tiempo cuando comiences a ver tu encía inflamada. La gingivitis y la periodontitis avanzan de forma discreta pero sus consecuencias no lo son.
Las encías enrojecidas, hinchadas o sensibles no son normales. Las encías pueden volverse más sensibles y dolorosas, especialmente al comer, cepillarse los dientes o utilizar hilo dental. El paciente experimenta una sensación de abultamiento y presión en las encías. Puede ser útil recordar que los síntomas de las encías inflamadas pueden variar de una persona a otra.
El sangrado de encías nunca es normal, ni al cepillarnos, ni al usar hilo de dientes, ni al comer o hacer cualquier actividad. El sangrado de encías y su inflamación son los signos más precoces de la enfermedad gingival y periodontal. Las encías inflamadas no duelen al inicio, pero pueden doler cuando se mastican alimentos.
Cuando tu boca presenta un exceso de bacterias, se generan gases malolientes que además de provocar un aliento desagradable dañan las encías. El mal aliento persistente (aunque se cepille) puede ser indicativo de varias patologías, entre ellas las encías inflamadas.
La encía inflamada y las patologías asociadas a la enfermedad periodontal provocan retracción gingival. La encía inflamada y la retracción gingival provoca que la raíz del diente quede más expuesta.
Cuando los problemas avanzan y comienza la reabsorción de la estructura ósea de los maxilares, se pierde soporte dentario y las piezas dentales comienzan a moverse. Ante el más mínimo síntoma, acude a tu clínica dental de confianza.
Un bulto en la encía es una protuberancia o masa anormal que se desarrolla en el tejido de la encía. Por lo general, se presentan encías inflamadas y dolor. Este se presenta como un 'bulto' en la encía con dolor.
Una infección bacteriana en el diente o las encías puede causarlo, que es una acumulación de pus en la encía. Los quistes pueden formarse en las encías como resultado de un bloqueo en las glándulas salivales o una infección bacteriana. Los tumores benignos, como el fibroma o el granuloma periférico de células gigantes, pueden desarrollarse en las encías y causar la formación de bultos. Los hematomas en las encías son acumulaciones de sangre que pueden ocurrir como resultado de un traumatismo o lesión en la encía. El fibroma se manifiesta como una elevación de consistencia dura en los tejidos blandos orales, normalmente no cursan con dolor y suelen ser simplemente incómodos.
Los flemones son una causa común de dolor de encía en la muela. En ese sentido, el dolor en la encía en las muelas del juicio suele aparecer cuando no hay suficiente espacio para la erupción total. A veces, los flemones van precedidos por la aparición repentina de halitosis o mal aliento.
Los bultos en las encías sin dolor no suelen ser abscesos, sino fibromas. Estos se caracterizan por ser bultos duros con forma redonda.
¿Cómo Desinflamar las Encías? Tratamientos y Remedios
El tratamiento de las encías inflamadas puede variar dependiendo de la causa y la gravedad de la afección. En algunos casos, una limpieza dental profesional y una mejor higiene oral pueden ser suficientes para resolver el problema. Los tratamientos de las enfermedades gingivales en sus primeras fases son rápidos y sencillos.
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La forma más efectiva para bajar la inflamación de las encías rápidamente es consultar con tu dentista de confianza, pues tras un diagnóstico podrás saber con certeza en qué punto se encuentra la enfermedad periodontal y podrá recomendar el tratamiento adecuado.
El autodiagnóstico, así como la automedicación, no son prácticas recomendadas. La finalidad de este artículo es fomentar la comprensión y el conocimiento de temas generales de salud oral. Su propósito no es sustituir la opinión, el diagnóstico o el tratamiento profesionales.
Ante un absceso o fístula en la encía, el manejo incluye aliviar los síntomas en casa temporalmente y, sobre todo, tratamiento profesional por el odontólogo.
Medidas para aliviar los síntomas temporalmente:
- Enjuague con agua tibia y sal: Es el remedio casero por excelencia. Mezcla media cucharadita de sal en un vaso de agua tibia y enjuaga suavemente la boca, haciendo énfasis en la zona afectada, durante 30 segundos. Repite esto unas 2-3 veces al día. La solución salina ayuda a “tirar” de la infección, promueve el drenaje del pus y reduce la inflamación.
- Infusión de manzanilla o tomillo: Preparar una infusión (té) de manzanilla y usarla fría o tibia como colutorio también puede calmar la encía. Estas hierbas tienen propiedades ligeramente antiinflamatorias y antisépticas suaves.
- No pinches ni exprimas la fístula: Aunque ver ese punto de pus puede ser tentador para “reventarlo”, no te recomiendo andar pinchando la encía por tu cuenta. Si el absceso ya drena solo, déjalo drenar con los enjuagues. Si no drena, será tu dentista quien lo haga de forma segura.
- Analgésicos de venta libre: Si tienes dolor, puedes tomar un analgésico como ibuprofeno o paracetamol siguiendo las dosis indicadas. Estos medicamentos ayudan a controlar el dolor y bajan algo la inflamación, haciéndote más llevadero el tiempo hasta el tratamiento definitivo. Tomar medicamentos para el dolor de encías. Los más indicados son el ibuprofeno y el paracetamol.
- Higiene suave: Continúa cepillándote los dientes, pero con mucha suavidad en el área dolorida. Es importante que la placa bacteriana no siga acumulándose.
- Hacer gárgaras de agua y sal es uno de los remedios para el dolor de encías más populares.
- Aplicar un espray anestésico bucal.
- Limitar el consumo de alimentos y bebidas que favorezcan la sensibilidad dental o la irritación de las mucosas y las encías.
- Bebe té: esta bebida contiene una solución antiséptica natural encargada de desinfectar y mejorar la curación de tus encamienta.
- Bicarbonato: su función es eliminar las bacterias que se acumulan en tu boca tras cada comida.
Estas medidas no eliminan la infección, solo ayudan a controlarla momentáneamente. Por eso, incluso si sientes algo de mejoría, no canceles tu visita al dentista.
Tratamientos profesionales
- Examen y radiografía: Primero identificaremos cuál es el diente o área infectada. Muchas veces la fístula nos indica el punto, pero con una radiografía confirmamos el origen del absceso (por ejemplo, se ve un ápice dental oscuro indicando infección en la raíz). El dentista primero recogerá la información fundamental para un diagnóstico preciso: historial médico, para determinar la existencia de otro tipo de enfermedades, y el historial dental, que le indicará si el paciente ha sufrido afecciones bucodentales que puedan estar relacionadas con la inflamación de las encías.
- Drenaje del absceso: La prioridad será drenar el pus acumulado. Si la fístula ya está abierta y supurando, muchas veces basta con aplicar presión suave o ampliar un poquito el conducto para que salga todo el pus. Si el absceso no ha drenado espontáneamente, el dentista realizará una pequeña incisión en la encía bajo anestesia local para abrirlo. Esto alivia rápidamente el dolor al liberar la presión.
- Limpieza de la zona infectada: Además del drenaje, hay que limpiar bien el foco. Si el origen es periodontal (encía), se hará una limpieza profunda de la bolsa periodontal afectada: se retira sarro y tejido infectado bajo la encía (curetaje o raspado). Se enfoca en la limpieza de las bolsas periodontales que se han formado debido al sarro. En este procedimiento se elimina el sarro que existe dentro de las bolsas, realizando primero una previa exploración que determine la concentración existente.
- Tratamiento del diente causante: Cuando el problema viene de un diente con el nervio infectado, la solución suele ser una terapia de conducto radicular (endodoncia). Consiste en abrir un acceso en el diente, limpiar y eliminar la pulpa infectada, desinfectar bien los conductos y luego sellarlos. Esto elimina la fuente de infección dentro del diente y evita que se vuelva a formar pus. Tras la endodoncia, el diente normalmente se reconstruye con un empaste o corona. Si el diente estuviera destruido sin posibilidad de salvarse, habría que extraerlo.
- Antibióticos prescritos: Dependiendo de la gravedad de la infección, el dentista probablemente recetará un antibiótico. Por ejemplo, amoxicilina con ácido clavulánico, o clindamicina en alérgicos, son antibióticos comunes para abscesos dentales. ¡Ojo! Debes tomar el antibiótico exactamente como indique tu dentista y completar el tratamiento todos los días pautados, aunque a los dos días te sientas bien. Esto es vital para asegurarse de eliminar por completo las bacterias y evitar recaídas o resistencias. Pautamos también un estudio microbiológico para recetar el antibiótico adecuado que ataque a las bacterias presentes en la boca.
- Tratamiento de soporte: Si tenías mucho dolor o inflamación, pueden indicarte además algún antiinflamatorio de farmacia durante unos días. En casos más avanzados (fiebre alta, afectación general) incluso se puede requerir administrar antibióticos vía intramuscular o endovenosa, pero eso solo en situaciones de emergencia hospitalaria.
- Cirugía periodontal: La cirugía periodontal se realiza en los casos más graves, donde se debe intervenir quirúrgicamente al paciente para retirar el tejido enfermo irrecuperable, y restaurar el tejido de soporte (tejido óseo) que ha sido dañado por la infección.
El tratamiento profesional busca eliminar la infección de raíz: limpiando la zona, drenando el pus y corrigiendo la causa (ya sea con una endodoncia, limpieza periodontal u otro procedimiento). Una vez hecho esto, el agujero en la encía irá cerrando solo en los días o semanas siguientes, al desaparecer la infección que lo mantenía abierto.
Higiene bucodental y prevención

- Mantén una excelente higiene oral: cepilla suavemente el área tratada según las recomendaciones de tu dentista. Puede que te indiquen usar un colutorio antiséptico (por ejemplo, con clorhexidina al 0,12%) durante una o dos semanas para mantener la zona desinfectada mientras cicatriza.
- Continúa cepillándote los dientes, pero con mucha suavidad en el área dolorida. Es importante que la placa bacteriana no siga acumulándose.
- Cepíllate los dientes después de cada comida: es importante hacerlo durante dos minutos con una pasta de dientes que contenga flúor (la gran mayoría lo tienen).
- No, no es necesario cepillarse con fuerza los dientes para limpiarlos. En realidad, esta práctica solo nos perjudica, debilitando nuestro esmalte a través del desgaste.
- Ángulo de cepillo: lo más recomendable es cepillarte los dientes realizando movimientos circulares u ovalados. Además, debes orientar el cepillo hacia abajo, en dirección a la encía, en un ángulo de 45 grados.
- Suave: recuerda que no debes cepillar tus dientes con mucha fuerza o durante mucho tiempo.
- Limpieza completa: no puedes quedarte solamente en la superficie, debes asegurarte de limpiar todos los rincones de tu boca.
- Espacios imprescindibles: la línea de la encía y los espacios entre los dientes suelen ser zonas que se olvidan pero, no por ello, debes tener prestarles menos atención.
- Lengua: en muchas ocasiones te habrás limpiado los dientes y las encías pero no la lengua. Una correcta higiene bucodental también incluye el cepillado de tu lengua, dándole un aliento fresco y eliminando las bacterias.
- El cepillo debe ser de cerdas suaves y la pasta dental fluorada. El cepillado debe ser de tres veces al día para pacientes que han sufrido de gingivitis o periodontitis. Las cerdas del cepillo deben deslizarse suavemente alrededor de cada diente, en la cara interior y posterior.
- Utiliza seda dental una vez al día para eliminar los restos de comida en los espacios a los que el cepillo no llega. El hilo dental diario, especialmente durante la noche, es esencial para irse a dormir sin ningún tipo de resto de comida en nuestros dientes.
- El enjuague se utiliza después del hilo y el cepillo, como un sello para terminar con la limpieza por medio de una extra protección contra el crecimiento de bacterias en nuestros dientes. Un cambio en el enjuague o crema bucal puede ser clave para comprender la inflamación de tus encías.
- Alimentación adecuada: los primeros días, opta por alimentos blandos y fáciles de masticar del lado contrario si aún está sensible. Evita comidas muy calientes, muy frías, picantes o duras que puedan lastimar la encía en proceso de curación. Las dietas ricas en vitaminas y minerales son fundamentales para que el cuerpo pueda renovarse y realizar funciones de manera óptima.
- No fumar ni beber alcohol: el tabaco y el alcohol dificultan la cicatrización de los tejidos y pueden empeorar la inflamación. Lo ideal es que te abstengas al menos mientras dure la curación activa (y ojalá más, ¡tu salud bucal te lo agradecerá!). Restringe el consumo de alcohol y tabaco. Fumar es uno de los hábitos que más pueden dañar tus encías. Fumar es un hábito dañino para nuestros tejidos, que puede dañarlos y enfermarlos.
- Tomar los medicamentos completos: reitero la importancia de seguir tomando el antibiótico todos los días indicados, aunque ya no tengas síntomas, hasta terminarlo.
- Acudir a revisión: tu dentista seguramente programará una visita de control. Ahí verificaremos que la infección ha desaparecido, la fístula esté cerrando y que el diente causante esté evolucionando bien (en caso de endodoncia, por ejemplo, se puede tomar otra radiografía de control más adelante). Si notaras en días posteriores que vuelve el dolor fuerte, la hinchazón o que el pus no cesa, contacta de inmediato con tu odontólogo.
Una adecuada higiene bucodental y el control profesional por parte de un odontólogo especializado en periodoncia ayudará a prevenir y a controlar tu problema y sus efectos.