Demencia Senil: Causas, Síntomas y Tratamiento

La demencia es un síndrome caracterizado por el deterioro progresivo de la capacidad cognitiva. La demencia implica un deterioro de ciertas funciones mentales que afectan al desarrollo de las actividades diarias de la persona que la padece.

  • Memoria o capacidad para recordar.
  • Razonamiento, resolución de problemas y toma de decisiones
  • Atención
  • Comunicación
  • Habilidades visuales y espaciales.

Actualmente existen en torno a 50 millones de personas diagnosticadas de demencia a nivel mundial. A nivel nacional, en España unas 800.000 personas padecen enfermedad de Alzheimer y cada año se diagnostican unos 40.000 casos nuevos.

Es importante destacar que el deterioro cognitivo y la demencia no son lo mismo. En ambas existe una disminución de las capacidades cognitivas del paciente respecto al nivel previo.

“El paciente con deterioro cognitivo va a ser capaz de gestionarse, aunque le cueste un poco más y se tenga que anotar las cosas, por ejemplo. No existe una pérdida importante de sus capacidades personales. Por el contrario, un paciente con demencia tiene una pérdida de autonomía que le lleva a ser dependiente para algunas o todas sus actividades diarias, como pueden ser comer o el aseo”, explica la Dra.

Existe la falsa creencia popular de que la demencia se padece de manera natural cuando una persona llega a una cierta edad. Pues no: “La demencia senil no existe. Siempre hay una causa médica”, aclara la Dra. María José Ibáñez, neuróloga de Clínicas Biomédicas Ascires.

Por su parte, la OMS también indica que la forma más común de demencia es el Alzheimer, con un 60% y 70% de los casos. No obstante, hay distintos tipos de demencia senil, etapas y, en función de ello, tratamientos.

¿Qué es la demencia?

Tipos de Demencia

Como se ha comentado anteriormente, aunque la enfermedad de Alzheimer es la causa más común de demencia, no es la única. Existen varios tipos de demencia, cada uno con causas y características propias.

Enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer surge por la alteración del funcionamiento de las neuronas debido a cambios degenerativos que aparecen en el cerebro. Actualmente la principal causa por la que aparece la enfermedad de Alzheimer es la alteración en el funcionamiento de proteínas cerebrales, generando sustancias tóxicas que provocan un daño en las células cerebrales o neuronas. Representa entre un 60% y un 70% de las demencias en la actualidad. Se caracteriza por cambios en el cerebro derivados del depósito de ciertas proteínas.

En los primeros años de la enfermedad, no suelen aparecer síntomas de deterioro cognitivo pero conforme transcurre el tiempo, la enfermedad progresa y empiezan a detectarse alteraciones en la memoria y el lenguaje dando lugar a la demencia.

En la demencia de Alzheimer se presenta un deterioro de la memoria acompañado de al menos uno de las siguientes alteraciones cognoscitivas: afasia, apraxia, agnosia y alteración de la capacidad de ejecución.

Demencia Vascular

Este tipo de demencia es la segunda más común y está causada por problemas en la circulación sanguínea del cerebro. La dificultad para que el cerebro reciba oxígeno o nutrientes vitales puede afectar a la capacidad de razonar, planificar o recordar, lo que se conoce como demencia vascular.

Los pequeños infartos o la obstrucción de los vasos sanguíneos pueden afectar áreas clave del cerebro, lo que da lugar a síntomas como la confusión, la desorientación, la pérdida de concentración o la dificultad para resolver problemas.

Como la demencia vascular (por afectación de los vasos sanguíneos cerebrales), que es el segundo tipo más frecuente de demencia. Son factores que se pueden evitar como los factores de riesgo cardiovascular, entre los que destaca la hipertensión, la dislipemia, la diabetes y los hábitos tóxicos (alcohol, tabaco, otras drogas…).

Demencia Frontotemporal

Afecta principalmente a los lóbulos frontal y temporal del cerebro y sus síntomas impactan particularmente en la personalidad, el comportamiento y el lenguaje. Engloba una serie de síndromes clínicos derivados de la neurodegeneración de los lóbulos frontal y/o temporal del cerebro, en general como resultado de una atrofia focal, según detalla la Sociedad Española de Neurología en su Guía de Demencias. Los síntomas dependerán de las zonas que se vean afectadas. Estas regiones cerebrales están muy relacionadas con la personalidad, la conducta y el lenguaje.

Las personas que padecen este tipo de demencia suelen experimentar cambios drásticos en su conducta, como pérdida de empatía y comportamientos impulsivos o inapropiados, y dificultades para encontrar las palabras adecuadas o comprender el lenguaje.

La demencia frontotemporal suele manifestarse a una edad más temprana que otro tipo de demencias, como el alzhéimer, ya que suele aparecer entre los 50 y los 70 años.

Demencia por Cuerpos de Lewy

Es la tercera causa más frecuente de demencia. Se produce cuando unas proteínas denominadas cuerpos de Lewy se depositan en determinadas zonas del cerebro vinculadas al pensamiento, la memoria y el movimiento. Esto provoca un deterioro progresivo de las capacidades mentales y de atención.

Se caracteriza por la presencia de depósitos anormales de una proteína llamada alfa-sinucleína en el cerebro (conocidos como cuerpos de Lewy), que interfieren en la función cerebral. Los síntomas pueden incluir fluctuaciones en el estado cognitivo, alucinaciones visuales y problemas de movimiento similares a los de la enfermedad de Parkinson.

Otros Tipos de Demencia

Además de estas, otras condiciones como el alcoholismo o enfermedades metabólicas también pueden causar demencia, aunque son menos comunes.

Síntomas de la Demencia Senil

Detectar los primeros síntomas de la demencia puede ser clave para saber cómo calmar a una persona con demencia senil. Asimismo, como el síndrome evoluciona, los expertos diferencian siete etapas de la demencia senil.

Existen numerosos síntomas de la demencia senil que alertan de la aparición de esta enfermedad, aunque no siempre son muy claras en la fase inicial. Se produce lo que se llama el Deterioro Cognitivo Leve (DCL), que es muy normal en la vejez y que no siempre derivan o acaban en demencia.

  • Pérdida de memoria: Comienzan a olvidarse fechas, citas, o tareas relacionadas con acontecimientos recientes.
  • Repetición de preguntas: ¿qué hora es?
  • Ansiedad e impotencia con cambios bruscos de humor: al no poder controlar situaciones cotidianas aparecen cuadros de ansiedad e impotencia que terminan con cambios de humor.
  • Problemas de orientación: estando en casa preguntan ¿dónde estamos? ¿a dónde vamos? Olvidan el camino a lugares que antes frecuentaban.
  • Torpeza de movimientos: Comienzan a tener dificultades para cocinar, abrir puertas, conducir, manejar mandos de la televisión, etc. No pueden llamar por teléfono.

Una advertencia importante es que debe analizarse si existen problemas auditivos o de visión que no estén diagnosticados. Si un familiar mayor de 65 años presenta al menos dos de los síntomas de la demencia senil anteriores, es el momento de acudir a un especialista para que revise su estado y descarte que se encuentre en la fase inicial de la enfermedad.

Etapas de la Demencia Senil

Así pues, la persona con demencia presenta unos síntomas u otros en función de la etapa en la que se encuentre y estos se van agravando con el tiempo.

  1. Fase Inicial: La mayoría de los ancianos se encuentran en esta fase inicial, donde no hay signos evidentes de demencia ni de afecciones cerebrales. El déficit de memoria asociado a la edad se relaciona con el propio envejecimiento, se da con la memoria reciente y suelen ser específicos frente a situaciones concretas, por lo que no es atribuible a la demencia.
  2. Segunda Fase: En esta fase ya se empiezan a detectar los signos de la pérdida de memoria y la dificultad de para realizar actividades rutinarias. Los ancianos comienzan a desarrollar dificultades para orientarse, mantener la atención y retener la información.
  3. Cuarta Fase: La cuarta fase se caracteriza porque el deterioro cognitivo ya ha derivado en el inicio de la propia demencia. Las señales son los problemas graves en cuanto a la memoria y a la funcionalidad que acaban desembocando en cambios conductuales y de personalidad del anciano. Esta fase se suele denominar fase intermedia y suele caracterizarse por el incremento de la dependencia del adulto mayor.
  4. Demencia Moderadamente Severa: La demencia moderadamente severa es el punto de inflexión en las fases hacia la gravedad de la enfermedad. La dependencia se incrementa a grandes niveles, precisándose ayuda durante todo el día, por lo que se recomienda el cuidado y atención por parte de especialistas en centros de día o residencias para mayores. Y es que en esta fase comienzan a desarrollarse dificultades en la funcionalidad y la cognición, apareciendo lo que se conoce como demencia senil agresiva, ya que la agitación y los trastornos de conducta son recurrentes.
  5. Última Fase: La última fase de la demencia senil ya es determinante, puesto que la persona pierde capacidades motoras, psicomotrices, cognitivas, de atención, emocionales… En esta etapa la persona mayor suele estar en cama con cuidado constante, puesto que el grado de dependencia es muy grande. Es la última fase de la enfermedad, donde la dependencia llega a su punto álgido y la alteración de la memoria es tan grave que se evidencia la demencia senil.

Tratamiento de la Demencia Senil

En esta línea, el tratamiento de la demencia senil varía en función de la fase en la que se encuentre la persona.

El diagnóstico de la demencia es fundamentalmente clínico realizando una correcta evaluación neurológica junto con pruebas cognitivas y neuropsicológicas que demuestren el deterioro cognitivo de forma objetiva.

Desde las residencias de ancianos de Amavir, recomendamos prestar especial atención al desarrollo de los primeros síntomas para hacer el correcto diagnóstico y crear un plan integral e individualizado de tratamiento. Los centros y residencias especializadas en demencia son la mejor opción para las familias, ya que se trata de enfermedades complejas.

En los centros de día para personas con Alzheimer o con ciertas demencias se persigue retrasar al máximo el momento de demencia del Alzheimer para reducir el grado de dependencia del residente y cuidar su sentimiento de utilidad.

Es fundamental tener presente que el tratamiento incluye tanto lo farmacológico como lo no farmacológico.

Prevención

Se puede prevenir hasta un 30% de los casos de demencia si se adquieren hábitos saludables. Evitar los hábitos tóxicos como el tabaco y el alcohol.

Es importante señalar que la mayoría de los factores de riesgo de la demencia senil (como la edad), no se pueden evitar. No obstante, sí que es posible prevenir la demencia senil en algunos casos, ya que algunos tipos de esta dolencia tienen su origen en accidentes cerebro vasculares, cuyo riesgo sí puede reducirse con unos hábitos saludables.

A continuación, se presentan algunas pautas para la prevención de la demencia senil:

  • Un corazón sano es garantía de una mejor conservación del cerebro.
  • El tabaco aumenta el riesgo de padecer alguna enfermedad vascular y disminuye los niveles de oxígeno que llegan al cerebro.
  • Algunos estudios apuntan a la posibilidad de que una vida social y familiarmente activa puede ayudar a reducir el riesgo de esta enfermedad.
  • Los beneficios de una alimentación repercuten directamente en todo el organismo ya que permite regular el nivel de colesterol, la presión arterial, el sobrepeso y otros muchos factores de riesgo.
  • Algunos estudios apuntan a la posibilidad de que la pérdida de peso mediante la reducción de la ingesta de calorías tiene como resultado una disminución de los niveles de insulina que a su vez provoca una menor inflamación del cerebro por dicha insulina. Esa inflamación provocada por la insulina podría ser una de las causas de la pérdida de memoria.
  • Otra de las tesis en estudio es el efecto de una determinada alimentación y, en concreto, de la dieta mediterránea para prevenir la demencia. Algunos estudios apuntan esa posibilidad en base a pequeñas pruebas detectada en algunos grupos de riesgo.

Tratamientos Farmacológicos

Actualmente no existe una medicación o tratamiento definitivo que pueda detener totalmente o eliminar los efectos de todas las clases de demencia senil. Son fármacos que no eliminan la enfermedad ni curan o reparan los efectos o daños cerebrales existentes pero sí pueden mejorar algunos síntomas de la demencia senil y frenar el avance de la enfermedad. Con ellos se consigue mejorar un poco la calidad de vida del paciente y de sus familiares.

La medicación utilizada para retrasar la demencia senil se utiliza para retrasar el avance de los síntomas pero no suponen una mejoría de los mismos.

Los principales efectos secundarios de los fármacos antidemencia son gastrointestinales como las náuseas, vómitos o diarrea.

Demencia Senil Agresiva

La demencia senil agresiva es una de las manifestaciones más complejas y difíciles de gestionar dentro de los distintos tipos de demencia. Se caracteriza por la aparición de comportamientos violentos o agitados en personas mayores que, debido a una enfermedad neurodegenerativa, ven alteradas sus funciones cognitivas y emocionales.

La agresividad en personas con demencia no surge de manera arbitraria. Es el resultado de cambios físicos, emocionales y sociales que afectan al paciente.

Los cambios en el cerebro provocados por la demencia afectan a regiones que regulan el juicio, el autocontrol y las emociones. Lesiones en el lóbulo frontal o en el sistema límbico pueden generar reacciones impulsivas, irritabilidad o conductas agresivas.

Algunos tipos de demencia presentan más probabilidades de cursar con episodios agresivos. Por ejemplo, la demencia frontotemporal y la enfermedad de Alzheimer en fases avanzadas son condiciones donde los trastornos de conducta suelen ser más intensos.

La frustración por no entender el entorno, la pérdida de control sobre el cuerpo o la dificultad para comunicarse pueden provocar angustia, miedo y reacciones agresivas.

Los síntomas de la demencia senil agresiva suelen incluir episodios de irritabilidad intensa, gritos, insultos, resistencia a los cuidados, empujones o incluso agresiones físicas. Es frecuente que estos episodios estén acompañados de otros síntomas típicos de la demencia, como pérdida de memoria, desorientación temporal o espacial y dificultad para comprender órdenes o expresarse.

Tratamiento de la Demencia Senil Agresiva

En algunos casos, los médicos pueden prescribir medicación específica para reducir la agitación y la agresividad. Esto incluye antipsicóticos atípicos en dosis bajas, ansiolíticos o antidepresivos, dependiendo del perfil del paciente.

La estimulación cognitiva, la musicoterapia, la fisioterapia y la terapia ocupacional han demostrado ser eficaces en el tratamiento de la agresividad.

Aprender a reconocer los desencadenantes de los episodios agresivos es clave para prevenirlos. Mantener rutinas estables, ofrecer un entorno predecible, evitar cambios bruscos y hablar con tono calmado ayuda a reducir la ansiedad del paciente.

El entorno en el que vive una persona con demencia agresiva influye directamente en su comportamiento. Los espacios deben estar diseñados para minimizar estímulos estresantes.

Contar con un equipo sanitario que evalúe periódicamente el estado del paciente permite ajustar los tratamientos y detectar posibles complicaciones.

La formación y el apoyo emocional a los cuidadores es clave. Aprender técnicas de comunicación, gestionar situaciones difíciles y mantener la calma ayuda a reducir el desgaste y mejora la relación con la persona enferma.

Consejos para la Comunicación

Para comunicarse con una persona con demencia senil agresiva es importante usar un tono tranquilo, frases cortas y claras, evitar confrontaciones y mantener el contacto visual.

Adoptar hábitos saludables y realizar chequeos médicos periódicos puede reducir el riesgo de aparición o retrasar su progresión.

Las personas con demencia senil agresiva necesitan un entorno seguro, rutinas estables, seguimiento médico constante y cuidadores formados. El entorno debe ser tranquilo, seguro y predecible.

Se debe consultar a un profesional cuando se observan cambios repentinos de conducta, pérdida de memoria importante o episodios de agresividad persistente.

Abordar la demencia senil agresiva con conocimientos, recursos y sensibilidad mejora significativamente la vida del paciente y la de quienes le rodean.

La información facilitada por este medio no puede, en modo alguno, sustituir a un servicio de atención médica directa, así como tampoco debe utilizarse con el fin de establecer un diagnóstico, o elegir un tratamiento en casos particulares. En este servicio no se hará ninguna recomendación, explícita o implícita, sobre fármacos, técnicas, productos, etc... que se citarán únicamente con finalidad informativa.

tags: #encia #superior #bebe