En la Clínica Dental Carlos Gavira, es común recibir pacientes preocupados por la aparición de bultos bajo la mandíbula, lo que generalmente indica la inflamación de un ganglio submandibular. Estos ganglios, pequeños órganos en forma de nudo que forman parte del sistema linfático, se ubican debajo de la mandíbula a ambos lados del cuello y ayudan a combatir infecciones y enfermedades. Si sientes molestias o tienes dudas, pide tu cita.
Entender por qué se inflaman las encías es crucial para mantener una buena salud bucal. La inflamación de encías - técnicamente llamada inflamación gingival - es extremadamente común y suele ser una señal de advertencia de nuestro cuerpo. En este artículo, te explicaremos las causas de la inflamación de las encías y qué puedes hacer para recuperar unas encías sanas.

Causas Comunes de la Inflamación de Encías
La principal causa de las encías inflamadas es la acumulación de placa bacteriana debida a una higiene oral deficiente. Sin embargo, existen varios factores y condiciones que pueden provocar o empeorar la inflamación gingival.
Placa Bacteriana y Gingivitis
La boca está llena de bacterias que forman una película pegajosa llamada placa dental sobre los dientes. Si no la eliminas correctamente con el cepillado y el hilo dental, la placa se acumula especialmente en el borde de las encías. Estas bacterias liberan toxinas que irritan e inflaman las encías, provocando gingivitis. La gingivitis es la etapa inicial de la enfermedad de las encías: causa enrojecimiento, hinchazón y sangrado leve.
Es muy común y reversible con una buena limpieza; pero si la placa persiste, puede endurecerse formando sarro y llevar a etapas más graves.
Sarro y Periodontitis Avanzada
Cuando la placa no se retira a tiempo, se calcifica formando sarro (cálculo dental), un depósito duro adherido al diente que no se puede quitar con el cepillo normal. El sarro acumulado debajo de la línea de la encía mantiene la encía constantemente inflamada. Si no se trata la gingivitis inicial, puede progresar a periodontitis, que es una infección más profunda de las encías.
En la periodontitis, las bacterias avanzan debajo de la encía destruyendo el tejido de soporte del diente (ligamento y hueso). Esto agrava la inflamación y provoca síntomas más severos: encías muy hinchadas que pueden supurar pus, retracción (la encía se va “encogiendo” y dejando el diente más expuesto), movilidad dental e incluso riesgo de pérdida del diente.
Cambios Hormonales
Las fluctuaciones hormonales pueden volver tus encías más sensibles. Por ejemplo, durante la pubertad aumentan ciertas hormonas que pueden intensificar la respuesta inflamatoria de las encías ante la placa. En mujeres adultas, muchos notan que justo antes de la menstruación las encías se vuelven más rojas o sangran con facilidad (gingivitis menstrual). Y especialmente durante el embarazo ocurren cambios hormonales drásticos: el aumento de progesterona y estrógenos incrementa el flujo de sangre en las encías y puede debilitarlas frente a las bacterias.
De hecho, es frecuente la gingivitis del embarazo: encías muy inflamadas, rojas y que sangran en el segundo o tercer trimestre. Los cambios hormonales del embarazo también pueden disminuir la capacidad del cuerpo para combatir la placa bacteriana, aumentando la probabilidad de inflamación.
Deficiencias Nutricionales
Una dieta pobre en ciertos nutrientes debilita la salud de las encías. En particular, la falta de vitamina C es conocida por causar encías inflamadas y sangrantes (esto es básicamente lo que ocurre en el escorbuto, una enfermedad por déficit de vitamina C). Este nutriente es clave para la reparación de los tejidos y la salud del colágeno en las encías. La carencia de vitaminas del grupo B o de hierro también puede manifestarse con encías más enrojecidas e inflamadas de lo normal.
Por eso, si tus encías están sensibles e hinchadas y además llevas una alimentación deficiente en frutas, verduras u otros alimentos frescos, es posible que la causa sea nutricional.
Medicamentos o Enfermedades Sistémicas
Algunos fármacos pueden tener efectos secundarios sobre las encías. Por ejemplo, ciertos medicamentos para la epilepsia (como la fenitoína), inmunosupresores o incluso bloqueadores de los canales de calcio (para la hipertensión) pueden causar crecimiento excesivo de las encías (hiperplasia gingival) e inflamación. Otros, como los antidepresivos o antihistamínicos, reducen la salivación causando boca seca, lo cual facilita la acumulación de placa y la irritación.
Además, padecer enfermedades sistémicas como diabetes mal controlada o trastornos inmunológicos puede aumentar la propensión a infecciones en las encías y dificultar su curación.
Tabaco y Otros Irritantes Químicos
El fumar cigarrillos (o consumir tabaco en cualquier forma) es uno de los peores enemigos de las encías. El tabaco no solo introduce toxinas en la boca que irritan el tejido gingival, sino que además reduce la vascularización de las encías y “enmascara” la inflamación (las encías de fumadores avanzados pueden no sangrar mucho, dando falsa impresión de estar sanas mientras la enfermedad periodontal progresa por debajo). Los fumadores tienen mayor riesgo de gingivitis y, sobre todo, de periodontitis severa.
Asimismo, el consumo habitual de alcohol fuerte puede irritar crónicamente las encías y favorecer su inflamación. Incluso algunos enjuagues bucales con alto contenido de alcohol pueden causar sensación de encías ardoridas o inflamadas en personas sensibles.
Prótesis Dentales o Aparatos Mal Ajustados
Si utilizas una prótesis dental removible (como una dentadura postiza parcial o completa) que no ajusta bien, es muy probable que esté provocando roces constantes en la encía. Esa irritación mecánica repetida genera inflamación y enrojecimiento en el área de contacto. Del mismo modo, aparatos de ortodoncia fija (brackets) pueden contribuir a encías inflamadas, bien sea porque dificultan la higiene permitiendo mayor acumulación de placa alrededor, o porque alguna banda/el alambre pueda estar lesionando ligeramente la encía próxima.
Los retenedores u otros dispositivos ortodónticos removibles también, si no se limpian y desinfectan adecuadamente, pueden alojar bacterias que irriten las encías. Por ello, es importante que cualquier aparato o prótesis esté bien adaptado por el dentista y realizar controles periódicos de ajuste.
Otras Causas Menos Frecuentes
Existen condiciones más inusuales que pueden cursar con encías hinchadas. Por ejemplo, infecciones virales como el herpes simple pueden causar gingivoestomatitis herpética aguda, donde las encías se inflaman mucho y duelen. Las infecciones por hongos, como la candidiasis oral, a veces provocan encías enrojecidas y áreas de irritación. Reacciones alérgicas a alimentos o a materiales dentales (como ciertos metales de coronas) podrían manifestarse con inflamación localizada. Traumatismos o heridas en la encía (por cepillado muy brusco, por ejemplo) generan inflamación reactiva mientras cicatriza. Incluso enfermedades autoinmunes como el líquen plano oral pueden dar encías inflamadas y dolorosas.
En la mayoría de los casos, unas encías inflamadas y rojas indican gingivitis debida a placa. Pero factores como cambios hormonales, dieta, tabaco, medicamentos, entre otros, pueden jugar un papel. A menudo, varios de estos factores se combinan - por ejemplo, en el embarazo (hormonas) si hay higiene deficiente, las encías reaccionarán con inflamación acentuada.
¿Cómo Saber si Tienes las Encías Inflamadas?
Es posible que te preguntes cómo saber si realmente tienes las encías inflamadas o cuáles signos acompañan a esta condición:
- Enrojecimiento y cambio de color: Las encías sanas suelen ser rosadas pálidas. Si están inflamadas, toman un tono rojo intenso o incluso violáceo.
- Hinchazón o abultamiento: Al inflamarse, el tejido gingival se ve engrosado, abultado o sobresaliendo más de lo normal. Las papilas (triangulitos de encía entre diente y diente) se ven agrandadas.
- Sensibilidad y dolor de encías: Las encías inflamadas a menudo están sensibles al tacto - por ejemplo, molestia al cepillarte o morder alimentos duros. Pueden doler de forma sorda o pulsátil, especialmente si la inflamación es por infección aguda.
- Sangrado gingival: Es uno de los síntomas más comunes. Puedes notarlo al escupir la pasta dentífrica con hilos de sangre, o al pasar el hilo dental. En encías inflamadas incluso morder una manzana o pan duro puede provocar sangrado.
- Encías retraídas: Cuando la inflamación es crónica (como en periodontitis), la encía puede ir retrocediendo y dejando expuesta una porción mayor del diente. Notarás los dientes “más largos” o pequeños espacios negros entre dientes donde antes había encía.
- Mal aliento persistente: El halitosis o mal sabor de boca es frecuente cuando hay inflamación e infección en las encías. Las bacterias implicadas liberan compuestos sulfúricos de olor desagradable.
- Supuración (pus) en la encía: En casos de infección periodontal avanzada o absceso dental, la encía inflamada puede llegar a formar un flemón o bolsita de pus. Verás un punto blanco-amarillento en la encía muy roja, acompañado de dolor punzante.
- Movilidad en los dientes: En etapas avanzadas de periodontitis, al haberse dañado el hueso de soporte, los dientes pueden aflojarse.
Importante: En ocasiones la inflamación de encías puede pasar desapercibida en cuanto a dolor - por ejemplo, en una gingivitis inicial puede que solo veas un poco de sangre al cepillar pero no sientas dolor. No esperes a tener dolor para actuar.
Factores de Riesgo Adicionales
Además de las causas directas, existen ciertos factores que aumentan tu riesgo de sufrir encías inflamadas o agravan una inflamación existente:
- Tabaquismo: Fumar cigarrillos o usar tabaco de mascar es probablemente el factor de riesgo más potente y a la vez prevenible. El tabaco disminuye la respuesta inmune de las encías y su flujo sanguíneo, facilitando que la placa cause daño sin mucha señal de alarma (poco sangrado).
- Diabetes mal controlada: La diabetes debilita la capacidad del organismo para combatir infecciones. Los niveles elevados de glucosa en sangre y saliva también fomentan el crecimiento bacteriano. Por eso, personas diabéticas (especialmente si no tienen buen control glucémico) sufren más inflamación de encías y periodontitis más agresivas.
- Cambios hormonales en la mujer: Como mencioné antes, etapas vitales como la pubertad, el ciclo menstrual, el embarazo o la menopausia implican variaciones hormonales que pueden volver las encías más vulnerables. Por ejemplo, en el embarazo el riesgo de gingivitis aumenta notablemente (se estima que entre 60-70% de embarazadas presentan encías inflamadas).
- Sistema inmune comprometido: Cualquier condición que afecte tu sistema inmunológico puede reflejarse en la salud de tus encías. Pacientes con VIH/SIDA, con leucemia u otros tipos de cáncer, o quienes toman medicamentos inmunosupresores (por trasplantes, enfermedades autoinmunes, etc.) suelen padecer problemas gingivales con mayor frecuencia y severidad.
- Estrés crónico: El estrés psicológico prolongado tiene impacto físico real: puede disminuir la respuesta inmunitaria y aumentar la inflamación sistémica. Se ha observado que personas con altos niveles de estrés o ansiedad son más propensas a sufrir periodontitis.
- Historia familiar (genética): La genética juega un papel en la predisposición a la enfermedad periodontal. Si padres o hermanos han tenido encías muy problemáticas o pérdida temprana de dientes por periodontitis, es posible que tengas mayor tendencia natural a reaccionar con inflamación frente a menos placa de la que le causaría problema a otra persona. La periodontitis agresiva de aparición en gente joven suele tener un componente genético importante.
- Mala posición dental o apiñamiento: Los dientes muy apiñados o mal alineados crean áreas de difícil acceso al cepillar, donde la placa se acumula con facilidad. Esos rincones se vuelven focos de gingivitis recurrente. Además, ciertas maloclusiones (mordidas incorrectas) pueden generar traumas en encías específicas.
- Uso de aparatos dentales: Como se explicó, llevar brackets fijos demanda extrema rigurosidad en la higiene, pues alrededor de los brackets y bandas tiende a quedarse placa que inflama las encías cercanas (gingivitis del aparatito). Del mismo modo, apoyos de prótesis parciales removibles metálicos que calzan sobre algunos dientes pueden irritar las encías de soporte.
- Dieta rica en azúcares/refrescos: Además de la desnutrición por falta de vitaminas, el otro extremo - comer abundantes azúcares refinados, carbohidratos y bebidas azucaradas - también es un factor de riesgo. Esos alimentos promueven el crecimiento bacteriano (causando más placa y ácido) y favorecen tanto caries como inflamación gingival.
Nota: Tener uno o varios factores de riesgo no implica que indefectiblemente sufrirás encías inflamadas, pero sí significa que debes poner mayor atención a la salud de tus encías. Por ejemplo, una persona fumadora y diabética debe ser especialmente cuidadosa con su higiene bucal y acudir a revisiones dentales con más frecuencia, pues tiene varios factores actuando en contra.
¿Cuándo Consultar al Dentista?
Siempre que notes tus encías inflamadas de forma persistente, lo recomendable es consultar al dentista para un diagnóstico preciso. En la consulta, el odontólogo o periodoncista examinará tus encías con detalle: observará su color, forma, si sangran al sondearlas suavemente y medirá las bolsas periodontales (espacios entre diente y encía). También revisará tu historia clínica (en busca de factores como cambios hormonales, enfermedades sistémicas, medicamentos actuales) y puede realizar radiografías dentales para ver el estado del hueso alrededor de tus dientes.
Debes acudir de inmediato si:
- Notas pus, bultos o abscesos en la encía (situación de infección aguda).
Recuerda que el dentista es el profesional capacitado para distinguir la causa exacta de la inflamación. A veces, lo que parece una simple gingivitis puede tener algún componente adicional (por ejemplo, un fragmento de comida clavado bajo la encía causando un absceso localizado).
¿Qué Puede Hacer el Dentista en la Consulta?
Además de diagnosticar, el odontólogo podrá realizar un tratamiento inmediato según el caso: por ejemplo, una limpieza dental profesional para eliminar la placa y el sarro acumulado (aliviando la causa de la inflamación), drenar un absceso si lo hubiera, o recetar un enjuague especial o antibiótico si hay infección.
En resumen, no esperes a que el problema empeore. Si tus encías “se quejan” a través de inflamación o sangrado, sobre todo de forma continua, toma eso como una señal de ¡acude al dentista! antes de que pueda progresar a daños mayores. El tratamiento de las encías inflamadas dependerá de la causa y la gravedad del problema.
En términos generales, existen dos ámbitos de actuación: los tratamientos profesionales que se realizan en la clínica dental y los cuidados o remedios caseros que puedes hacer en casa para mejorar la condición de tus encías. Lo ideal es combinar ambos: primero resolver la causa principal en el consultorio y, paralelamente, mantener buenos cuidados diarios.
Ganglios Inflamados por Infección de Muela: ¿Qué Tomar?
Los ganglios inflamados por infección de muela pueden ser dolorosos y preocupantes. Cuando tienes una infección dental (por ejemplo, un absceso en una muela), es común que los ganglios linfáticos cercanos se inflamen. Los ganglios linfáticos son pequeñas glándulas que forman parte de tu sistema inmunitario y actúan como filtros para atrapar y destruir microbios. Si una muela está infectada, las bacterias pueden propagarse hacia los tejidos circundantes y los ganglios del cuello (submandibulares) reaccionan aumentando de tamaño. Es normal entonces experimentar ganglios inflamados en el cuello cuando hay una infección de muela.
Además del bulto o hinchazón en la zona ganglionar, puedes notar otros síntomas asociados: dolor intenso en el diente afectado, encía inflamada, incluso fiebre o malestar general si la infección está avanzando. Los ganglios inflamados por una muela son un signo de alarma: indican que la infección dental es significativa y que tu organismo está respondiendo.
¿Qué Puedes Tomar para Aliviar los Ganglios Inflamados y el Dolor de Muela?
Aquí te detallo las medidas y medicamentos más habituales que recomiendo como dentista en estos casos:
- Antibióticos: Si hay una infección bacteriana activa en tu muela, lo más probable es que necesites un antibiótico para eliminarla. Los antibióticos son medicamentos que combaten las bacterias y ayudan a resolver la infección desde la raíz. En el caso de abscesos dentales u otras infecciones de muela, el antibiótico de primera línea suele ser la amoxicilina (un tipo de penicilina) porque es eficaz contra muchas bacterias bucales.
- Analgésicos y Antiinflamatorios: Además de eliminar la causa con antibióticos, es fundamental manejar el dolor y la inflamación para que te sientas mejor. El ibuprofeno es un antiinflamatorio no esteroideo (AINE) muy eficaz para los casos de dolor dental con inflamación de ganglios. Ayuda a bajar la hinchazón y también alivia el dolor.
- Remedios Caseros: Además de los medicamentos, existen remedios caseros seguros que puedes usar en casa para complementar el alivio de los síntomas. Compresas tibias en el cuello y enjuagues de agua tibia con sal son muy útiles para las infecciones bucales.
| Medicamento/Remedio | Dosis/Instrucciones | Beneficios |
|---|---|---|
| Amoxicilina | 500 mg cada 8 horas (bajo prescripción médica) | Combate la infección bacteriana |
| Ibuprofeno | 200-400 mg cada 6-8 horas (según necesidad) | Reduce la inflamación y alivia el dolor |
| Compresas Tibias | Aplicar en el cuello por 10-15 minutos, varias veces al día | Mejora la circulación y alivia la molestia |
| Enjuagues de Agua Tibia con Sal | Enjuagar suavemente varias veces al día | Reduce la inflamación y ayuda a drenar el absceso |
😣 ¿Cómo saber si tienes una INFECCIÓN en la MUELA? ¡Descubre sus SÍNTOMAS!
Muchas personas esperan a ver si el dolor se pasa solo o si los ganglios se desinflaman con el tiempo. Si bien entiendo que a veces intentemos aguantar para evitar ir al dentista, debo ser muy clara en esto: una infección de muela no desaparece por arte de magia y requiere tratamiento profesional. Acude al dentista lo antes posible ante una infección dental con ganglios inflamados. El profesional podrá realizar las intervenciones necesarias: drenar el absceso si lo hay, limpiar la muela (por ejemplo mediante una endodoncia si el nervio está afectado) o extraer el diente si está muy dañado. También te recetará el antibiótico adecuado y te indicará cómo tomarlo.

Aftas y Ganglios Inflamados
Las aftas bucales suelen ubicarse en el interior de las mejillas o los labios. Estas pequeñas heridas tienen la apariencia de una mancha de color blanco o rojo y pueden surgir de manera individual o en grupos. Se caracterizan por estar un poco hundidas y tienen unos bordes rojizos y elevados. Las aftas orales son más frecuentes en mujeres que en hombres, y suelen aparecer por primera vez en la adolescencia o en la juventud.
Tipos de Aftas
- Aftas menores: son las más comunes y se caracterizan por un tamaño pequeño, de menos de un centímetro. Son dolorosas, pero no presentan gravedad.
- Aftas mayores: tienen una anchura de más de un centímetro. Se ubican en la parte posterior de la boca y ocasionan mucho dolor y dificultad al comer, beber y hablar.
- Estomatitis aftosa recurrente: múltiples lesiones, pequeñas o grandes, en diferentes zonas de la boca.
No se conoce la causa de las aftas orales. En algunos casos, las aftas bucales pueden ser síntoma de alguna enfermedad, aunque no es común. Aunque no es una situación frecuente, las heridas bucales pueden infectarse por causa de las bacterias presentes en la cavidad oral. Algunos síntomas como la fiebre leve o moderada, los ganglios linfáticos inflamados o la sensación de malestar general pueden dar pistas de esta complicación.
En general, las aftas se curan de manera espontánea sin necesidad de tratamiento. Sin embargo, hay personas que las sufren con frecuencia o que pueden padecer bastante dolor por su ubicación o tamaño. En todo caso, es recomendable acudir al odontólogo en estas situaciones, o bien cuando aparecen otras molestias orales como, por ejemplo, mal aliento o ganglios linfáticos inflamados. El odontólogo puede recomendarte un enjuague bucal o colutorio para aliviar el dolor y acelerar la curación de las ulceraciones bucales, sobre todo si las sufres con frecuencia.
¿Cómo Prevenir las Aftas Bucales?
Ahora que ya conoces los factores que influyen en la aparición de las aftas bucales, la mejor manera de prevenirlas consiste en combatir estos condicionantes. Si sufres estrés, acude a un profesional que te ayude a equilibrar el sistema nervioso mediante técnicas de respiración, ejercicio, terapias, etc. Además, ten en cuenta tu alimentación para que sea lo más equilibrada posible. Si sufres deficiencias nutricionales, es recomendable que acudas al médico y te realices los análisis pertinentes.
Por último, mantener una higiene oral correcta es siempre indispensable para prevenir cualquier problema bucodental. Cepíllate los dientes después de cada comida, incluso la lengua; pásate el hilo dental una vez al día y no dudes en usar un colutorio si crees que lo necesitas.
¿Cuándo Preocuparse?
¿Te preocupa que puedas tener aftas y ganglios inflamados? ¿Tienes una herida en la boca que dura más de diez días? ¿Tienes otras molestias inesperadas?
Medidas Preventivas
No ignores una muela que duele: Un dolor de muela nunca es normal; es señal de que algo anda mal (caries, infección, etc.). Si tomas analgésicos constantemente para ocultar el dolor, podrías estar dejando que la infección avance en silencio.
- Mantén una buena higiene oral diaria: La mayoría de infecciones dentales se originan por caries o enfermedad de las encías que no se trataron a tiempo. Cepíllate los dientes al menos dos veces al día usando una técnica adecuada, usa hilo dental diariamente y enjuague bucal antiséptico (si tu dentista lo recomienda).
- Visita al dentista regularmente: Aun si te sientes bien, es ideal hacerte una revisión y limpieza profesional cada 6 meses (o al menos una vez al año).
- No fumes y cuida tu alimentación: El tabaquismo y una dieta alta en azúcares predisponen a infecciones en la boca y retrasan la curación. Si fumas, intenta reducir o dejarlo, especialmente mientras estás lidiando con una infección.
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