Consecuencias de una Endodoncia Mal Realizada: Síntomas y Soluciones

La endodoncia es uno de los tratamientos dentales más habituales, destinado a salvar un diente dañado o infectado. Este procedimiento consiste en extraer el tejido nervioso y la pulpa infectada del interior del diente, limpiar y desinfectar los conductos radiculares, y luego sellarlos para prevenir futuras infecciones. Aunque las endodoncias son invasivas, lo son menos que extraer y sustituir la pieza dental por una prótesis.

Sin embargo, como en toda intervención, existe la posibilidad de que surjan complicaciones. Es crucial estar atento a los síntomas de una endodoncia mal hecha para contactar con un profesional si es necesario. Aunque cada vez se realizan mejores endodoncias y técnicamente están bien hechas, se calcula que el fracaso de una endodoncia oscila entre el 2 y el 16%.

¿Qué es una endodoncia?

Una endodoncia, también conocida como tratamiento de conductos, es una técnica de odontología conservadora con la que se logra evitar la pérdida del diente y devolver su funcionalidad. El tratamiento consta de varios pasos diseñados para eliminar la pulpa dañada o infectada. Primero, se accede al interior del diente para limpiar y desinfectar los conductos radiculares, eliminando todas las bacterias o tejido muerto. Una vez limpios, se rellena todo el interior con un material biocompatible para sellar los conductos y evitar futuras infecciones.

Cuando la pulpa dental está afectada y dañada de forma irreversible por caries profundas, traumatismos o lesiones endoperiodontales, se produce inflamación y posiblemente dolor, constante e intermitente, así como sensibilidad al frío y/o al calor y a acciones cotidianas como masticar. En algunos casos, puede aparecer un flemón, infección e incluso abscesos o fístulas. En las situaciones más graves, la necrosis de la pulpa dental con su consecuente infección. El objetivo final de una endodoncia es extraer los nervios y la pulpa dental muerta para limpiar el sistema de conductos radiculares que forman la pulpa dental eliminando bacterias y tejido necrosado y dejando el conducto lo más aséptico posible.

¿Cómo saber si necesitas una endodoncia?

Estos son algunos de los síntomas que pueden indicar la necesidad de una endodoncia:

  • Dolor: El síntoma principal es el dolor de muelas que no cede ante analgésicos y se intensifica por la noche.
  • Hipersensibilidad: Sensibilidad prolongada al contacto con alimentos fríos, calientes o dulces.
  • Diente oscurecido.
  • Aparición de puntos de pus (fístula) en la encía.

Ante cualquier sospecha, se debe acudir al odontólogo para un diagnóstico adecuado mediante radiografías y pruebas de vitalidad.

Síntomas de una Endodoncia Mal Hecha

Una endodoncia mal hecha o una endodoncia bien hecha que fracasa, puede presentar varios síntomas que se manifiesten justo después del tratamiento, o incluso semanas y meses después.

Es normal sentir algo de dolor después de la endodoncia, sobre todo al masticar, pero es leve y en cuestión de días suele desaparecer. Con una endodoncia fracasada puedes llegar a experimentar un dolor persistente que no disminuye con el tiempo. Puede presentarse de manera espontánea o como una molestia punzante al morder.

  • Dolor Persistente: El dolor en la pieza dental tratada, ya sea intermitente o continuo, es un claro indicador de que la endodoncia podría no haberse realizado correctamente.
  • Sensibilidad al Masticar: La sensibilidad y el dolor al masticar son síntomas frecuentes después de una endodoncia mal hecha.
  • Inflamación de la Encía: La inflamación en la encía cercana al diente tratado es un signo evidente de que algo no está bien.
  • Dolor al Tocar la Zona Tratada: Si experimentas dolor al rozar o tocar la zona donde se ha realizado la endodoncia, es probable que haya una complicación.
  • Cambio de color del diente: Tras una endodoncia, el diente puede que cambie de color y se vuelva más oscuro, adoptando un tono grisáceo o amarillento.
  • Movilidad dental: Si un diente se mueve tras una endodoncia también es síntoma de fracaso del tratamiento.

Causas de una Endodoncia Mal Realizada

Existen varias razones por las cuales una endodoncia puede no realizarse correctamente:

  1. Conductos radiculares no localizados: No localizar todos los conductos radiculares impide su obturación adecuada, dejando la pieza dental sensible y propensa a infecciones. Anatómicamente hablando, el molar tiene tres conductos, sin embargo, existen casos en los que desarrolla hasta cuatro o cinco. Si no se llega a localizar el conducto afectado a tiempo, puede desencadenar en la acumulación de las bacterias presentes y no lograr su erradicación correspondiente.
  2. Falta de radiografías adecuadas: No realizar radiografías para planificar la intervención puede resultar en un tratamiento incorrecto. Normalmente, se deben hacer entre cuatro a cinco radiografías en el transcurso de un tratamiento endodóntico.
  3. Perforaciones accidentales: Durante la limpieza del conducto, pueden producirse perforaciones que impiden eliminar completamente la infección.
  4. Cálculo incorrecto de la longitud del conducto: Tanto una longitud demasiado corta como demasiado larga en los conductos puede llevar a una endodoncia fallida. Al calcular la longitud de cada producto afectado se debe medir con mucho cuidado y exactitud. Para ello, se utiliza un dispositivo llamado localizador de ápices.
  5. Fisuras o fracturas verticales: Las fisuras o fracturas en la pieza dental, que son difíciles de diagnosticar, también pueden ser causa de una endodoncia mal hecha. Sin importar que la endodoncia se encuentre en perfecto estado, la existencia de fisuras y/o fracturas verticales, en ciertas ocasiones puede complicar un diagnóstico adecuado.
  6. Obturación incompleta del conducto: Una de las causas más comunes de una endodoncia fracasada es un sellado incompleto del conducto radicular. Si el sellado en el extremo del conducto no es adecuado, permite la entrada de bacterias desde el hueso o la encía hacia el interior del diente. Esta situación puede ocurrir tanto por un sellado insuficiente como por el uso de materiales inadecuados.
  7. No desinfectar correctamente los conductos: En este caso se usa el hipoclorito de sodio.
  8. No obturar correctamente los conductos radiculares: Una vez eliminada toda la pulpa de los conductos, se procede a obturar con una gutapercha. Es muy importante que la gutapercha esté bien condensada y rellene los conductos perfectamente de manera tridimensional.

Una de las herramientas más seguras y fiables para detectar una endodoncia fracasada es la radiografía dental:

  • Sobreobturación: cuando el material de obturación se extiende más allá de la raíz, puede irritar los tejidos periapicales.
  • Lesiones periapicales: se identifican como áreas más oscuras o radiotransparentes alrededor del ápice del diente.
  • Conductos no tratados: puede que existan conductos adicionales sin tratar, los cuales aparecen como áreas radiotransparentes, ya que no han sido limpiados ni rellenados.
  • Fracturas radiculares: aunque a veces son difíciles de detectar, pueden verse como líneas finas y oscuras a lo largo de la raíz.

¿Qué hacer ante una endodoncia fracasada?

Ante una endodoncia fracasada, lo más importante es actuar con rapidez para evitar complicaciones mayores como infecciones periapicales o sinusitis maxilares.

  1. Evaluación profesional: El primer paso es pedir cita con un dentista con experiencia en endodoncia o en cirugía bucal para evaluar la situación. Diagnosticar una endodoncia fracasada requiere una evaluación detallada por parte de un profesional. El dentista evalúa los síntomas que presenta el paciente y realiza una radiografía y una tomografía para observar el diente y los tejidos de alrededor.
  2. Tratamiento de reendodoncia: En algunos casos, se puede intentar hacer un retratamiento del conducto radicular para corregir cualquier problema del tratamiento inicial e intentar salvar el diente. Es un procedimiento más complejo que la endodoncia inicial, ya que pueden quedar restos de material, haber conductos obstruidos o lesiones periapicales. Lo habitual es realizar una reendodoncia que, básicamente, es volver a realizar el proceso: se quita el material con el que se ha sellado uno o varios conductos y se vuelven a limpiar y obturar.
  3. Cirugía periapical: Si no es posible realizar el retratamiento o no funciona, la cirugía periapical es la única alternativa para evitar extraer el diente. Suele ser la solución más eficaz cuando hay una lesión localizada, el diente tiene una restauración que no se puede retirar sin dañarlo o cuando el canal está bloqueado.
  4. Extracción e implante dental: En los casos donde resulta imposible salvar el diente, porque no es posible hacer reendodoncia o una cirugía periapical, la solución será extraerlo y colocar un implante dental en su lugar. Un implante es una solución segura y duradera que permite recuperar tanto la función estética como masticatoria del diente perdido.

Si presentas alguno de estos síntomas, es recomendable buscar atención dental inmediata. Es esencial que un profesional evalúe tu situación y determine el mejor curso de acción. Para aliviar el dolor y la inflamación, se pueden recomendar medicamentos analgésicos y antiinflamatorios. Sigue las indicaciones de tu dentista al pie de la letra.

Mantén una buena higiene oral para prevenir infecciones adicionales. Lava tus dientes y utiliza hilo dental de forma regular. Si experimentas dolor intenso, fiebre o hinchazón severa, contacta a tu dentista de inmediato, ya que estos pueden ser signos de una infección grave.

Cómo prevenir las endodoncias

La mayoría de las veces, la necesidad de las endodoncias viene causada por:

  • Existencia de caries profunda que llega a la pulpa dentaria.
  • Erosión o desgaste severo del diente que afecta al nervio.
  • Traumatismo o golpe que provoca la necrosis del diente (pérdida de vitalidad de la pulpa).

Si prevenimos y tratamos cualquiera de las tres causas anteriores, podemos evitar la realización de una endodoncia. La mejor manera de prevenir la caries es mantener una higiene dental correcta, utilizar pasta con flúor y seguir una dieta equilibrada y baja en azúcares.

El desgaste o la erosión dental también pueden evitarse o paliarse en algunos casos, por ejemplo, con férulas de descarga en pacientes bruxistas o limitando el consumo de bebidas ácidas y carbonatadas.

Para evitar traumatismos, sobre todo en los dientes anteriores, son de gran utilidad los protectores bucales realizados a medida, muy utilizados en deportes de contacto.

La importancia de las revisiones dentales

Diagnosticar a tiempo una caries o un desgaste dentario es fundamental para poder atajar el problema antes de que el nervio se vea comprometido (lo que obligaría a llevar a cabo un procedimiento de endodoncia). Normalmente estas lesiones son apreciables a simple vista o por sondaje de surcos y fisuras dentales.

Además, el dentista, mediante la realización de pruebas complementarias, principalmente radiológicas, puede encontrar caries entre diente y diente (interproximales), e infecciones asintomáticas. Estos focos de infección asintomática pasan desapercibidos para el paciente, ya que no provocan dolor ni le generan molestias en su vida diaria, Sin embargo, si no se diagnostican y no se lleva a cabo una endodoncia, pueden derivar en patologías importantes, como una infección aguda o en un quiste.

Por tanto, la visitas periódicas al dentista son la mejor manera de prevenir la aparición de problemas y de detenerlos antes de que desemboquen en tratamientos dentales más agresivos y más costosos. En las revisiones dentales, tu odontólogo te examinará, te informará y te recomendará, según sean tus necesidades particulares, qué cuidados y tratamientos debes seguir para mantener tu salud dental.

Cuando una ENDODONCIA sale MAL y FRACASA - ¿Te han hecho una endodoncia y ha salido mal?

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