Cary Grant: Biografía del Inmortal Galán de Hollywood

“La mejor biografía del inmortal Cary Grant.” - The New York Times. “Todo el mundo quiere ser Cary Grant. Incluso yo quiero ser Cary Grant.” Con estas palabras resumía el propio actor la fascinación que su personaje público despertó en todo el mundo a lo largo de varias décadas.

Considerado uno de los grandes mitos de la era dorada de Hollywood, pocos conocen, sin embargo, su vida privada, sus orígenes humildes en Inglaterra, donde nació y recibió el nombre de Archibald Alexander Leach, y los avatares que le llevaron a convertirse en uno de los actores más cotizados de su época.

Marc Eliot ofrece en este libro, sin duda la biografía definitiva de este gigante del cine, una amena y a la vez rigurosa narración de su vida, centrándose tanto en su intimidad como en su faceta profesional, con especial énfasis en su relación con sus directores favoritos: Howard Hawks, George Cukor y Alfred Hitchcock.

Este último fue el cineasta que mejor supo esculpir el irrepetible talento de Cary Grant, cuya enigmática mirada vuelve a hipnotizarnos en las páginas de este libro imprescindible.

Cary Grant en una foto promocional para "Suspicion" (1941)

Reseñas

  • «Un retrato fascinante y empático de un consumado actor que escondió sus demonios internos y usó el cine para distanciarse de la realidad.» - Publishers Weekly
  • «Una biografía deslumbrante y completa. Eliot consigue traspasar el embrujo de la pantalla.» - Esquire
  • «Un retrato que revela las sombras tras la fachada reluciente, al tiempo que muestra la astucia de Grant para mantener esa personalidad ficticia.» - The Washington Post
  • «Un Cary Grant que no conocíamos.» - Vogue
  • «Extremadamente amena.» - Vogue

Archibald Alexander Leach: Un Chico de Bristol

Parece sacado de un cuento de Dickens. Archibald Alexander Leach nació el 18 de enero de 1904 en la gélida y gris Bristol, en Inglaterra.

Su padre, Elias, era un prensador de sastre alcohólico que iba siempre hecho un pincel. Su madre, Elsie, era una mujer hermosa, controladora y de nervios delicados que tenía completamente asfixiado a su hijo.

“Jamás viví un solo momento feliz junto a ellos mientras vivimos bajo el mismo techo. Eso es un hecho. Es la verdad", recordaba Grant, según Eyman.

En 1915, Elias internó a Elsie en el lúgubre manicomio estatal de Fishponds por su supuesta inestabilidad mental. Elias no le contó nunca qué le había sucedido a su madre a su hijo de 11 años, dando pie a que el pequeño Archie diera por hecho que, o bien había muerto o le había abandonado.

Tal y como era de esperar, la desaparición de Elsie marcó profundamente al pequeño Archie. “Me lavaba constantemente, un hábito que arrastré hasta bien entrada la edad adulta con la creencia subconsciente de que, si me frotaba lo suficiente por fuera, tal vez podría limpiarme por dentro”, recordaba el actor.

Archie, tremendamente necesitado de cariño, no tardó en encontrar la calidez que buscaba en un teatro de su localidad, en el que se convirtió en el chico de los recados y donde halló una alegre familia adoptiva a la que aferrarse.

En 1918, el joven se hizo aprendiz de la compañía Bob Pender Troupe y poco después dejó atrás Bristol, recorriendo el circuito del vodevil en calidad de saltimbanqui.

Bristol, la ciudad natal de Archibald Alexander Leach (Cary Grant)

Pero su pasado sórdido le dio alcance en 1936, cuando su padre moribundo se puso en contacto con la joven estrella hollywoodiense en alza, ya conocida como Cary Grant, para que volviese a Bristol. Una vez allí, no solo le dijo que su madre estaba viva, sino que seguía languideciendo en un hospital psiquiátrico. Ese mismo año le dieron al fin el alta.

Grant, siempre desesperado por la aprobación de su distante madre, la mantuvo hasta su muerte, en 1973. “¿Cree que le quiere?", le preguntó Cannon en una ocasión. Grant respondió: “Creo que quiso a Archie”.

El Hombre Ideal: Ascenso a la Fama

Si bien en ocasiones peca excesivamente de verborrea psicológica, algo a lo que era muy aficionado el propio Grant, Brilliant Disguise de Scott Eyman es una excelente narración imparcial de la vida de Grant, y en particular de sus primeros años de penurias como acróbata, titiritero y cómico en los últimos días de gloria del vodevil.

En 1920, Leach se marchó a Nueva York para hacer una gira con Bob Pender y sus saltimbanquis. Eyman pinta el retrato de un joven observador y curioso que supo empaparse de las enseñanzas de colegas tan brillantes como el diseñador Orry Kelly, George Burns, Gracie Allen, Jack Benny, y Faye Wray.

“Cuando empecé era muy consciente de mi falta de formación. No quería que se notase, así que me inventé un acento… el resto se lo robé a Noel Coward".

A finales de la década de 1920, el increíble atractivo de Leach y su elegante encanto le valieron sus primeros papeles en varios espectáculos de Broadway. En 1931 llegó a Hollywood y cambió su nombre por el de Cary Grant. "Nunca antes había visto un actor más nervioso e inquieto", recordaba Jimmy Stewart, su coprotagonista en Historias de Filadelfia, citado por Eyman.

Cuando no estaba trabajando, el económicamente parco Grant se pasaba el tiempo probando las últimas tendencias de bienestar, leyendo libros de autoayuda y entreteniendo a sus amigos con sus consejos y preocupaciones interminables.

Sus relaciones con sus primeras tres esposas (entre ellas, la heredera marcada por la tragedia Barbara Hutton) y aventuras con Ginger Rogers y Sophia Loren a menudo se complicaban por sus problemas de abandono y obsesión por el control y la perfección.

Cary Grant y Ginger Rogers en "Once Upon a Honeymoon"

Dyan Cannon: Un Matrimonio Tortuoso

Cuando Dyan Cannon, una efervescente starlet de espíritu libre, le conoció a finales de 1961, él ya era una superestrella bronceada con una larga carrera a sus espaldas -además de sacarle tres años a su padre-.

“Ni había ni he visto a nadie que irradie tal belleza masculina, propia de una deidad. Dio un paso adelante, tendiéndome la mano. Apenas pude respirar", contaba la propia Cannon.

Si Brilliant Disguise es una biografía analítica y directa, entonces Dear Cary no son sino unas memorias emotivas, íntimas y llenas de espontaneidad, una suerte de novela de crecimiento escrita por la espiritual y excéntrica Cannon, estrella de filmes como El cielo puede esperar, Bob, Carol, Ted y Alice y El fin de Shelia.

Los dos congeniaron rápidamente gracias a su sentido del humor y curiosidad por lo espiritual, y ella fue objeto de una auténtica ofensiva por parte de Grant, que desplegó con ella todos sus encantos.

Pero a medida que Cannon fue presionando a un reticente Grant para que se casara con ella, su temperamento nervioso fue manifestándose cada vez más. La noche en que finalmente le propuso matrimonio, un aterrorizado Grant estrelló su Rolls Royce contra una columna, antes de huir del apartamento de ella y volver para llevarla a tomarse un helado de regaliz. De camino a casa, al fin le propuso matrimonio:

No obstante, para Cannon, su alocado romance con una marcada diferencia de edad pronto se convirtió en tragedia. Tras su matrimonio en 1965 (ella tenía 28 años, él 61) y el nacimiento de su hija, Jennifer, un año después, Grant se retiró para ejercer de padre de familia.

El aumento de su presencia se convirtió en una pesadilla para ella: su marido criticaba constantemente su aspecto, su manera de criar a su hija e incluso la manera en que "trataba" a los pomos de las puertas. Comenzó a temer los recortes de autoayuda de revistas y periódicos que él le iba dejando constantemente en su mesilla de noche, consciente de que más tarde la interrogaría al respecto.

Aunque en última instancia su testimonio fuese generoso e indulgente, Cannon no tuvo problemas en revelar el brutal "lado oscuro" de Grant al que se refería Niven. Frío, manipulador y distante, todo lo que Grant había amado de la extravagante Cannon, a la que se refería como una "niña boba", ahora parecía repugnarle.

Su obsesión por los beneficios para la salud del LSD, de la que Cannon participaba a regañadientes, empeoró aún más sus desavenencias. También empezó a purgarse las comidas, desarrollando un trastorno de conducta alimentaria en su intento por controlar algo en su vida.

Finalmente, Cannon dejó a Grant y su tormentoso divorcio se formalizó en 1968. Cannon, traumatizada, ahogó sus penas en pastillas y alcohol y pasó un tiempo internada en un hospital psiquiátrico.

Jennifer Grant: Una Relación Incondicional

“Desde el principio, papá estuvo a mi lado, tan fiable como el amanecer. Demostró todo su amor y no se guardó nada. Mi padre siempre estuvo ahí, tanto en los detalles cotidianos como en los momentos más memorables en mi vida. Eso no significaba que estuviese siempre contento conmigo, pero estuviese feliz o no, nunca se alejó si podía evitarlo”, cuenta su hija Jennifer en sus memorias.

Resulta interesante que se publicasen en el mismo año las memorias de Cannon y las de su hija Jennifer, considerando las facetas tan radicalmente distintas que muestran de Grant (si bien Cannon admite de buen grado que Grant era un padre muy cariñoso).

Good Stuff: A Reminiscence of My Father, Cary Grant ("De lo bueno lo mejor: Un recuerdo de mi padre, Cary Grant") es un libro tierno y hermoso que nos presenta a un padre cariñoso con un "estilo de vida feliz", que adoraba a su Jennifer casi hasta rozar la obsesión.

Como señala Eyman, Grant tenía debilidad por los niños desde siempre, y ya en su jubilación pudo volcarse por completo en su única hija. Se llevaba a Jennifer a todas partes: a los partidos de sus queridos Dodgers, al Magic Castle, a las carreras de caballos de Hollywood Park (de cuya junta era un miembro entusiasta) y al festival anual de circo de Mónaco, presidido por su coprotagonista predilecta, la princesa Grace. Allí, "su rostro de adolescente septuagenario se iluminaba viendo a los hombres volar por los aires".

Grant, que atesoró cada momento que pasó con ella (él y una cada vez más exitosa Cannon compartieron la custodia manteniendo una relación corcial), fue un padre juguetón e implicado al que le encantaba salir de compras con Jennifer en Gap y darse un buen atracón en la cama mientras veía a Benny Hill y Carol Burnett.

Tenía una cámara acorazada en su casa de Beverly Hills donde guardaba todos los recuerdos de su vida. Jennifer muestra en el libro muchas de las fotografías, cartas y transcripciones de cintas que su padre guardaba, y que muestran a un hombre por fin verdaderamente relajado, consciente de que alguien le quería de manera incondicional sin importar cuál fuera su nombre.

El rompecabezas se completó en 1976, cuando Grant conoció a la elegante, encantadora y sofisticada Barbara Harris, una británica 47 años menor que él. Se casaron en 1981 y juntos formaron una familia unida junto a Jennifer a la que calificaron cariñosamente como “los Grunt” (algo así como “los curritos”, pero escrito y pronunciado de manera similar a su apellido real).

En su vejez, Grant -cuya reprimenda más dura hacia su hija solía ser “qué poco amable”- pareció estar al fin en paz consigo mismo y se convirtió en mentor de eminencias como Peter Bogdanovich. Se relajó, cambiando en ocasiones sus prendas masculinas de corte impecable por los caftanes amplios que Barbara le confeccionaba, y pareció dar por fin un respiro a todos los que le rodeaban, incluido él mismo.

Cary Grant murió a consecuencia de un derrame cerebral el 29 de noviembre de 1986. Tenía 82 años. A ojos de su única hija, dejó tras de sí el legado de un hombre cariñoso y completamente realizado.

Cary Grant en España: 'Orgullo y Pasión' y un Romance Rumorado

Uno de los episodios felices de la vida de Cary Grant tuvo que ver precisamente con España, país al que llegó para rodar la mastodóntica 'Orgullo y pasión' a mediados de los 50. El rodaje de la superproducción sobre la Guerra de la Independencia tuvo lugar entre Ávila y Segovia y, entre toma y toma, se vivió una montaña rusa emocional.

Afiche de la película "Orgullo y Pasión"

Dos años antes, la protagonista femenina, una voluptuosa Sophia Loren, se había enamorado de Carlo Ponti. El productor echó un cable a la actriz para que formase parte del reparto, pero casi se arrepiente unos meses después. Ponti no contaba con que Cary Grant coquetease con la chica de sus sueños. El protagonista de 'Con la muerte en los talones' quiso proponerle matrimonio a la Loren y cuentan las malas lenguas que incluso llegó a ridiculizar a Ponti. Ella no solo rechazó las insinuaciones del galán, sino que defendió a su amado con la furia que la caracterizaba en aquellos años.

Hubo, por supuesto, otras versiones. Algún miembro del rodaje dijo que, entre paseo y paseo, los dos actores vivieron un apasionado idilio. Pero la primera versión es la que ha prevalecido con el paso de los años.

Los que conocieron a Grant durante el rodaje también recuerdan su pasión por uno de los burros que formaban parte del rodaje. Es un hecho que lo primero que Grant quiso hacer al poner un pie en España fue conocer a 'Tesoro', nombre del asno.

El resto del anecdotario del galán mientras estaba en un país que durante la posguerra confundía su nombre (muchos lo llamaban Gary en lugar de Cary) es igualmente memorable.

Cary Grant se alojaba en el Hotel Palace y encargaba sus camisas a la Camisería Burgos, cuyos empleados siempre elogiaron la humildad con la que comentaba cualquier anécdota con ellos. Entre toma y toma, la estrella también se paseó por el Madrid de 1956 comprobando cómo mujeres, niños y hombres lo reconocían al pasar por lugares tan emblemáticos como la Plaza de Colón.

El rodaje de 'Orgullo y Pasión' también se desplazó hasta Santiago de Compostela. Allí se pudo ver al actor vestido de época, rodeado de carruajes y toda la parafernalia de época de la cinta.

Legado de un Ícono

Tras el rodaje en España, a Cary Grant lo siguieron llamando de las productoras, lo cual tenía mucho mérito en un sistema de Estudios que vivía sus últimos días de gloria. Ya alcanzada la madurez y mientras otros de sus coetáneos caían en el olvido, él protagonizaba películas inmortales como 'Tú y yo' (1957), 'Con la muerte en los talones' (1959) o 'Charada' (1963).

A mediados de los 50, Grant estaba casado con Betsy Drake y aún acumularía dos mujeres más, Dyan Cannon y Barbara Harris, con la que estuvo casado los últimos cinco años de su vida.

Su pelo blanco y una imagen más avejentada no disimulaban que, durante unos años, había llegado a estar tan obsesionado con su físico que se sometió a varias operaciones de estética. Su acérrima defensa de la experimentación con el LSD, cuando aún se desconocían los efectos nocivos de la droga, también acabó haciendo mella en su cuidada imagen, aunque nunca perdió la elegancia ni el porte de su más de 1'80 de altura.

Su retiro a mediados de los 60 solo provocó un aumento de su leyenda. El Oscar honorífico que le concedieron en 1970 por toda su carrera, durante la que le habían considerado un mero 'enterteiner', parecía una justa compensación por no tomárselo nunca en serio.

Aquella noche de premios, el gentleman por excelencia dejó caer alguna lágrima por sus mejillas y, como ya había aparcado su labor profesional, ni siquiera se molestó en disimular su pelo blanco o esos años que ya empezaban a pesarle.

El 29 de noviembre de 1986, cuando preparaba una de sus charlas en el Teatro Adler de Davenport, sufrió un derrame cerebral. Pocas horas después, fallecía en un remoto hospital de Iowa.

Reconocido en vida, pese a lo elusivo de su Oscar, Cary Grant pudo comprobar que no solo él quería ser Cary Grant. Todos, absolutamente todos, quisimos serlo en algún momento de nuestras vidas.

Documental: Cary Grant biografía (Cary Grant biography)

tags: #erase #una #vez #cary #grant