Uno de cada ocho adultos sufre de molestias dentales relacionadas con su sensibilidad. Si la idea de tomar un café calentito o un polo de limón te da repeluco, no estás ni solo ni sola. A continuación, exploraremos las causas de la sensibilidad dental y las mejores prácticas para mantener una higiene bucal adecuada.

¿Qué es la Sensibilidad Dental?
La sensibilidad es una respuesta dolorosa ante cierta situación del diente. Lo más común es que se dé ante la pérdida de parte del esmalte o ante el retroceso y retracción de la encía. Es decir, cuanto más expuesto esté el diente, más probabilidades tendrás de sufrir sensibilidad dental. Esta se puede dar al tomar bebidas frías o calientes, por ejemplo, como pinchazos agudos de dolor. En ocasiones, aparecen justo después de una limpieza dental.
Tal vez nos hayamos preguntado si es frecuente sentir sensibilidad dental tras una limpieza. Y es que, efectivamente, este efecto secundario es bastante común en estos casos.
Causas Comunes de la Sensibilidad Dental
- Pérdida de esmalte dental.
- Retracción de las encías.
- Caries.
- Bruxismo (rechinamiento de dientes).
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¿Se Puede Tener las Encías Inflamadas Tras una Limpieza Bucal?
Antes que nada, cabe recordar una vez más la idea de que la limpieza dental es un recurso de higiene esencial. De hecho, lo recomendable es visitar a nuestro odontólgo cada seis meses, aproximadamente, para que nos realice una limpieza bucal. De esta manera, nos aseguramos de que no se forme placa bacteriana entre nuestros dientes. Si no la eliminamos, podría dar lugar a un principio de gingivitis o evolucionar hacia una periodontitis.
No obstante, que sea una práctica necesaria y beneficiosa no significa que no tenga problemas asociados. Por ejemplo, tener las encías inflamadas tras una limpieza bucal puede ser algo relativamente normal. Generalmente, la limpieza dental tiene el objetivo de eliminar toda la placa bacteriana acumulada que haya en los dientes. Esto implica quitar todos los restos de alimentos o bacterias que haya para conseguir una limpieza total y una boca cuidada. Aunque puede ser molesta, es necesaria para mantener una correcta higiene. Y no desgastará ni tus dientes ni su esmalte.
El motivo es muy sencillo: con la limpieza queda expuesta parte del diente que antes estaba oculta a causa del sarro. Esta parte puede tener una capa mucho más fina de esmalte, lo que termina por producir un espacio menos protegido en el que se sienta mucho más la sensibilidad dental.
De hecho, este no es el único efecto típico, ya que se pueden tener las encías inflamadas tras una limpieza bucal. Por lo general, esto se debe a una existencia previa de una inflamación de las mismas o porque el contacto de los aparatos del dentista haya ocasionado alguna pequeña herida. En cualquier caso, tanto la sensibilidad como el sangrado son perfectamente normales. Por lo tanto, no tenemos por qué preocuparnos en ambos casos ni tiene que ser un motivo para evitar este tipo de tratamientos de higiene bucal.

Recomendaciones Después de una Limpieza Dental
Seguro que muchos nos hemos preguntado si después de una limpieza dental puedo comer lo que quiera o si tengo que tener algún tipo de precaución específica con los dientes. Por ello, queremos resolver este tipo de dudas ofreciendo algunos consejos básicos que nos servirán tras una limpieza dental:
- Cepillarse con suavidad: Esta es otra manera de proteger toda la zona cercana al diente. Para ello, incidiremos menos en la parte inflamada para que pueda recuperarse mucho antes.
- No comer nada que aumente la sensibilidad dental: Esto podemos atribuirlo tanto a alimentos sólidos como a líquidos, ya sea un vaso de agua fría o refrescos azucarados. Otras cosas que tendremos que evitar por un par de días son los dulces y azúcares, así como todo aquello que, en general, pudiese activar esa sensibilidad. A mucha gente las limpiezas no le producen ninguna molestia y pueden seguir con su dieta normal inmediatamente después.
- Evitar el café o el té: Después de una limpieza, debemos evitar el consumo de este tipo de bebidas, al menos, durante las primeras 24 horas.
- Utilizar una pasta de dientes específica: Existen pastas y geles para encías inflamadas que nos ayudarán a aliviar la hinchazón y las molestias que se produzcan. En este caso, nuestro dentista será la persona indicada que nos recomiende un producto concreto para aliviar el dolor.
¿Qué Hacer Si la Sensibilidad Dental No Cede?
¿Hasta qué punto el dolor es algo normal? Esta pregunta es algo que nos preocupa a todos después de una limpieza dental y dependerá de varios factores, como por ejemplo, el estado de nuestra dentadura. Un claro ejemplo son aquellas limpiezas que han requerido un mayor trabajo y que han eliminado mayor cantidad de sarro, donde el dolor se puede prolongar bastante más. Las bocas menos cuidadas, al final, acaban desarrollando nuevos problemas. Y cuanto más exhaustiva sea la limpieza, más probable es que el dolor dure más tiempo.
Por otro lado, el estado general de las encías también será crucial. Si ya existía una infección previa, es habitual que el sangrado no se corte del todo de golpe, aunque es cierto que una limpieza bien efectuada termina con dicha infección. En esta situación, podemos necesitar dos sesiones o más para recuperar la normalidad en los dientes.
Generalmente, se estima que, a partir del cuarto día, empieza a ser raro cualquier tipo de dolor o molestia. Si después de dos semanas vemos que tenemos sensibilidad o sangrado frecuente, lo mejor que podemos hacer es volver a ponernos en contacto con nuestra clínica dental para que nos ofrezca una solución.
La Importancia de Mantener el Cuidado
Finalmente, tenemos que hablar de otro aspecto importante. No hay que obviar que el estado de nuestros dientes después de una limpieza es el que tenemos que tratar de preservar en todo momento. Y esto solo podemos hacerlo a través de un cepillado correcto y diario, así como del uso de hilo dental y del colutorio. Aun así, una buena higiene diaria no será condición suficiente para nuestros dientes, ya que vamos a necesitar también de una higiene bucal como un mecanismo extra para mantener nuestra boca en perfecto estado.
Técnicas para Cepillarse Bien los Dientes
El objetivo de lavarse los dientes es eliminar la placa bacteriana que pueda formarse en las piezas dentales o entre las mismas. Removerla es fundamental para prevenir la aparición de distintas enfermedades bucodentales. Cuando la técnica de cepillado no es la correcta, corremos el riesgo de que no se cumple este objetivo. Aunque cabe señalar que la elección de una y otra dependerá del paciente y su caso personal.
- Técnica de Bass modificada. Esta técnica es la más recomendada para la mayoría de los pacientes. Además, está especialmente indicada en pacientes con enfermedades periodontales como gingivitis o periodontitis. Consiste en colocar el cepillo con una angulación de 45 grados, y realizar movimientos de vibración durante varios segundos por cada grupo de dientes.
- Técnica de fregado u horizontal. Esta técnica consiste en realizar movimientos horizontales y es la más recomendable para los niños. Resulta sencilla para comenzar a usar el cepillo de dientes.
- Técnica circular o de Fones. También recomendada para los más pequeños. Se trata de realizar movimientos circulares amplios con la boca del niño cerrada, desplazando el cepillo desde el borde de la encía del diente superior al inferior. De esta forma se elimina la placa y se masajean las encías.
No existe un consenso sobre el tiempo necesario para lavarse los dientes. Como siempre apuntamos, dependerá del paciente y las necesidades que tenga. Evidentemente un paciente por ejemplo con encías inflamadas, necesitará una higiene bucal extra. Sin embargo, como normal general, y hablando de un paciente con la boca sana, los especialistas recomendamos cepillar los dientes dos veces al día, como mínimo, una de ellas justo antes de ir a dormir.
Errores Comunes al Lavarse los Dientes
Hay malas prácticas de las que no somos conscientes por desconocimiento o por pura inercia. Por todos estos motivos es tan necesario hacer un repaso de los errores más frecuentes al lavarte los dientes.
- No hidratarse adecuadamente: Beber agua de manera constante contribuye a eliminar los residuos de comida y las bacterias de tus dientes.
- Cepillado demasiado rápido: Los dentistas españoles, al igual que muchos profesionales de la salud dental en todo el mundo, recomiendan que el cepillado dental tenga una duración de al menos 2 minutos.
- Cepillarte los dientes solo una vez al día: Cepillarte los dientes por la mañana después del desayuno y antes de acostarte son rutinas básicas.
- Usar un cepillo dental con cerdas duras: Un cepillo duro podría causar más daño que beneficio.
- No enjuagar el cepillo dental: Al enjuagar el cepillo estás eliminando los restos de pasta dental y los fragmentos de alimentos que puedan haber quedado atrapados.
- Utilizar demasiada pasta de dientes: Algunas pastas pueden desgastar el esmalte.
- Cepillarse los dientes justo después de comer alimentos ácidos: Si acabas de consumir un alimento o una bebida con un alto contenido ácido, podrías estar haciendo más daño que bien a tu salud dental.
- Pasar por alto las áreas posteriores de tu boca: Es crucial que no te olvides de tus muelas y de las áreas de difícil acceso al llevar a cabo tu rutina de higiene oral.
- No cepillar la lengua: No cepillar la lengua permite la acumulación de bacterias, que contribuyen a la halitosis y al desarrollo de placa.
- No limpiar las encías: Más que cepillar, la expresión apropiada es masajear las encías, con movimientos suaves y circulares utilizando el cepillo.
- No enjuagar la boca con un enjuague bucal adecuado: Opta por enjuagues sin alcohol, ya que el alcohol puede causar resequedad y molestias en la boca en algunas personas.
Recomendaciones Adicionales para el Cuidado Dental
- Usar hilo dental: Al pasar por alto el uso del hilo dental, estás permitiendo que se acumule placa y bacterias en áreas difíciles de alcanzar en tu boca.
- Utilizar cepillos interdentales: Estos cepillos, diseñados para limpiar los espacios entre tus dientes, juegan un papel decisivo en la eliminación de restos de comida y placa que el cepillado tradicional no puede alcanzar.
- Reemplazar los cepillos de dientes regularmente: Los cepillos de dientes no duran para siempre. Con el paso del tiempo, las cerdas se desgastan, se abren y pierden su eficacia.
- Visitar al dentista regularmente: Muchos problemas dentales, como la caries y la enfermedad de las encías, pueden no presentar síntomas hasta que son bastante avanzados.
Tratamientos Profesionales para la Sensibilidad Dental
Existen varios tratamientos que pueden ayudar a reducir la sensibilidad dental:
- Incorpora productos específicos para dientes sensibles: Actualmente hay una amplia gama de productos de limpieza oral pensados para las necesidades de cada persona.
- Las microcarillas de porcelana: se enmarcan dentro de los tratamientos de Estética Dental, pero lo cierto es que también tienen una función protectora.
- La férula de descarga: es un dispositivo que siempre recomiendo a mis pacientes con bruxismo nocturno.
- Injerto de encías: Cuando realizo la valoración de un caso y advierto fuertes retracciones en las encías, suelo aconsejar la realización de un injerto.
- El uso de geles o pastas desensibilizantes: funcionan muy bien a la hora de disminuir la hipersensibilidad dental y su uso está muy extendido.
Remedios Caseros para la Sensibilidad Dental
Afortunadamente existen tratamientos recomendados por los odontólogos. Pero disponemos también de remedios caseros para sobrellevar la sensibilidad dental sin provocar daño ninguno. Son adecuados al menos hasta que podamos acudir a nuestra clínica dental.
- Agua salada: Ayuda a mantener el equilibrio del pH de la boca, creando un ambiente más alcalino en el que las bacterias nocivas no pueden sobrevivir por mucho tiempo.
- Hojas de guayaba: Contiene flavonoides con propiedades antiinflamatorias que ayudan a aliviar la sensibilidad dental y el dolor de muelas.
- Ajo: Es un agente antibacteriano y un anestésico natural que puede aliviar el dolor de la sensibilidad dental y otros problemas.
- Aceite de clavo: Tiene propiedades antiinflamatorias y analgésicas.
- Aceite de coco: Haga buches con aceite de coco en la boca durante 20 segundos y luego escúpalo.
- Cebolla: Tiene flavonoides como la quercetina, que tiene propiedades antiinflamatorias que pueden aliviar el dolor.
Lavar los Dientes en Personas con Demencia Avanzada
Lavar los dientes de una persona con demencia cuando la enfermedad está en una fase avanzada no es una tarea fácil. El primer desafío es lograr que abra la boca y que deje que el cuidador limpie una zona tan íntima. Este tipo de reacciones es muy habitual en personas cuya demencia está en una fase avanzada.
Para empezar, hay que tener en cuenta que algunos de los medicamentos que toman nuestros seres queridos pueden provocar sequedad en la boca. Puede ocurrir que nuestro ser querido, debido a que la enfermedad ha avanzado, no comprenda lo que el cuidador quiere hacer cuando le pide que abra la boca para limpiarle los dientes.
Lo que tenemos que tener presente es que nuestro ser querido no pretende ponernos las cosas difíciles, simplemente, está siguiendo su instinto: protegerse. En ese comportamiento, también puede influir que no le guste le sensación que le proporciona el cepillo y el sabor del enjuague bucal.
Dado la dificultad que entraña esta tarea, es preciso que el cuidador busque momentos en los que no tenga prisa y pueda dedicarle al paciente el suficiente tiempo. Para lograr que el paciente abra la boca podemos darle unos golpecitos suaves en la zona de la barbilla y de la mandíbula.
Aunque es conveniente que sea nuestro propio ser querido quien se limpie los dientes. A veces, basta con poner la mano sobre su mano para poder guiarlo. También podemos intentar que nos siga mediante la imitación. Podemos situarnos frente a un espejo junto a nuestro familiar y lavarnos los dientes.
En primer lugar, nos debemos situar en el lado dominante de nuestro familiar. En segundo lugar, debemos coger la mano de nuestro ser querido y guiarle para que sea él mismo, con nuestra ayuda, quien sostenga el cepillo de dientes. En tercer lugar, debemos poner nuestra mano en el hombro de su lado dominante (si es diestro, en el derecho) y apretar suavemente hacia abajo mientras estamos cepillándole los dientes.
La gasa la podemos enrollar en un dedo o en una torunda con un depresor lingual. El proceso debe hacerse con mucha delicadeza, explicándole, previamente, con una voz serena y una sonrisa que le vamos a lavar los dientes. Es recomendable usar agua tibia para enjuagar su boca.
Lo que no se puede hacer es hablarle como si fuera un niño. Una persona con demencia puede olvidar el nombre de su marido o de su esposa y el de sus hijos, pero nunca olvida que es un adulto.
Nunca intente abrir su boca a la fuerza. No hay que mostrarse rígido con los hábitos de higiene. Aunque lo más indicado es lavarse los dientes por la mañana y, por última vez, antes de acostarse, se puede intentar en los momentos en los que se encuentre más tranquilo.