¿Es malo no ponerse los retenedores después de mucho tiempo? Consecuencias y soluciones

Uno de los motivos más frecuentes de visita al dentista tiene que ver con la mala retención de los dientes. Si estás a punto de terminar tu ortodoncia y quieres saber más sobre los retenedores dentales fijos y removibles, sigue leyendo.

¿Qué son los retenedores dentales?

Los retenedores dentales tienen como función principal mantener a los dientes en la posición que hemos conseguido después de llevar ortodoncia. Además de una posible retención fija, tu ortodoncista te recomendará utilizar retenedores dentales removibles durante el día y la noche hasta que se estabilicen.

Para la fase de retención dental pueden utilizarse dos tipos de retenedor: fijo o removible.

Tipos de retenedores dentales

  • Retenedor dental fijo: Consiste en un arco metálico que se adhiere de colmillo a colmillo a la zona lingual de los dientes (cara interna del diente). Lo bueno de la retención dental fija es que permanece en la boca durante 24 horas, de manera que es una gran opción para las personas más despistadas a la hora de utilizar férulas dentales.
  • Retenedor dental removible: Consiste en una férula transparente que se puede quitar y poner en los dientes. Su material es transparente, haciéndolos bastante estéticos.

TIPOS DE RETENEDORES | Conoce las Ventajas, Desventajas y Diferencias de los MÁS RECOMENDADOS

Importancia de usar retenedores dentales

Es muy importante prestar atención a este punto, ya que la función de los retenedores es muy necesaria para mantener la alineación de los dientes conseguida con el aparato dental. La realidad es que los retenedores son esenciales para el éxito del tratamiento de ortodoncia.

Cuando se finaliza el tratamiento de ortodoncia, las piezas dentales tienden a retornar a su posición original. De este modo, se pierde el correcto alineamiento y posición conseguido con el tratamiento.

Los retenedores, como su nombre indica, cumplen la función de mantener los dientes en la posición conseguida por la ortodoncia, reduciendo el movimiento de las piezas. Deben ser colocados en cuanto finaliza el tratamiento para mantener los resultados de por vida. En otras palabras, no tiene sentido afrontar una ortodoncia sin el uso posterior de los retenedores.

Si no pusiéramos retenedores dentales tras el tratamiento ortodóncico, volveríamos hacia atrás. Evitan que la estética se vea afectada. Además de los logros en salud, una sonrisa alineada da mejor armonía al rostro. Permiten que los niños y adolescentes conserven su sonrisa saludable toda la vida.

Muchas personas llevan ortodoncia durante su infancia, lo cual es muy importante para evitar una maloclusión grave, pero un mal uso de la retención hace que se necesite una segunda ortodoncia.

Los dientes necesitan tiempo para adaptarse a su posición final, especialmente los tejidos gingivales que lo rodean.

Consecuencias de no utilizar retenedores dentales

Tal como mencionamos antes, la principal consecuencia de no llevar los retenedores al terminar el proceso de ortodoncia es el movimiento de los dientes. La principal consecuencia de no usar los retenedores dentales después de la ortodoncia es que las piezas dentales vuelvan a su posición inicial, provocando la pérdida de los resultados conseguidos y la consecuente pérdida de la inversión económica y el tiempo dedicados.

Una vez los dientes pierden la alineación conseguida, será necesario someterse a un nuevo tratamiento de ortodoncia correctora. Otra de las consecuencias de no usar los retenedores es que, al volver los dientes a su posición inicial, los tejidos gingivales y periodontales se podrían ver afectados.

Los períodos más críticos en el tratamiento de ortodoncia son los primeros meses y el año siguiente a la finalización del tratamiento. Muchas veces como pacientes se nos escapa que la retención es una fase esencial en el tratamiento de ortodoncia, por lo que es necesario seguir las pautas indicadas por el ortodoncista para garantizar los mejores resultados posibles.

¿Cuánto tiempo se deben usar los retenedores?

Por lo general, el ortodoncista recomienda usar los retenedores dentales removibles y fijos de manera permanente para evitar los movimientos indeseados en las piezas dentales. En todo caso, el uso de los retenedores dentales no afectará a los hábitos de comer, beber o hablar, ya que son elementos más cómodos que los usados durante la ortodoncia.

Los retenedores fijos consisten en una barra metálica muy fina que apenas el paciente nota, no incomoda la lengua y no afecta el hablar. Los retenedores removibles se utilizan exclusivamente durante la noche, aunque tienden a dejar de usarse a medida que pasan los meses. Una vez más es necesario ser muy consciente de las consecuencias.

Después de finalizar un tratamiento de ortodoncia (ya sea con brackets tradicionales o alineadores invisibles), entramos en la fase de retención. Los retenedores dentales son aparatos diseñados a medida para mantener tus dientes en la posición correcta una vez que se han alineado.

Durante el tratamiento ortodóntico, tus dientes se movieron gradualmente a una nueva posición; pero los dientes tienen “memoria” y una tendencia natural a querer moverse de nuevo a su posición original con el tiempo. Factores naturales como la masticación, la presión de la lengua, la edad, e incluso hábitos como apretar o rechinar los dientes al dormir (bruxismo) influyen en que tus dientes intenten desplazarse de nuevo.

Aquí es donde entran en juego los retenedores: su función es evitar que los dientes se desplacen y conservar la alineación lograda.

Existen dos tipos principales de retenedores dentales: los retenedores fijos y los retenedores removibles.

  • Un retenedor fijo es un fino alambre metálico que el ortodoncista cementa en la cara interna de tus dientes (generalmente de colmillo a colmillo en la arcada inferior). Queda permanente en la boca por años, sin que tengas que acordarte de ponértelo, y mantiene continuamente la posición dental. Su principal inconveniente es que puede dificultar un poco la higiene (debes limpiar cuidadosamente alrededor del alambre).
  • Por otro lado, un retenedor removible es una férula de plástico transparente (tipo Essix) o una placa de acrílico con alambres (tipo Hawley) que puedes quitar y poner tú mismo. Los retenedores removibles suelen indicarse, tras la fase inicial, para usarlos sobre todo al dormir, ya que durante el día puedes tenerlos fuera para comer y cepillarte.

En muchos casos, combinamos ambos tipos: por ejemplo, es común colocar un retenedor fijo en los dientes inferiores y un retenedor removible transparente para la parte superior.

Los retenedores dentales son esenciales tras la ortodoncia porque evitan la recidiva (que tus dientes se vuelvan a torcer).

En la mayoría de los casos, tendrás que usar los retenedores por la noche durante muchísimo tiempo, potencialmente de por vida. Justo al terminar tu ortodoncia, el retenedor no es solo para dormir: se usa prácticamente todo el día al inicio.

La fase de retención comienza inmediatamente después de retirarte los brackets o de finalizar tus alineadores. Durante los primeros meses, tu ortodoncista te indicará que uses el retenedor removible a tiempo completo, es decir, día y noche (unas 22 horas diarias), retirándolo solo para comer, beber algo distinto al agua y para la higiene bucal.

Esta recomendación típica suele abarcar aproximadamente entre 4 y 6 meses iniciales, dependiendo de cada caso. Por ejemplo, algunos especialistas aconsejan usar el retenedor todo el día durante los primeros 4 meses tras el tratamiento y luego continuar solo por las noches. Otros pueden extender este período intensivo a 6 meses o más de uso 22 horas al día antes de pasar a la siguiente fase.

¿Por qué tanto tiempo? Porque los primeros meses tras retirar los aparatos tus dientes son muy susceptibles a moverse de nuevo, ya que el hueso y el ligamento periodontal necesitan tiempo para consolidarse en la nueva posición.

Tras esa fase inicial intensiva, el uso del retenedor normalmente se reduce a solo por las noches. Una vez que tu ortodoncista comprueba que los dientes se mantienen estables, podrás usar el retenedor únicamente al dormir cada noche. Esto suele ocurrir alrededor de los 3-6 meses posteriores a la ortodoncia (nuevamente, varía según el caso y las indicaciones profesionales).

Muchos ortodoncistas sugieren, tras los primeros 1-2 años de uso constante por las noches, seguir usando el retenedor algunas noches por semana de por vida (por ejemplo, 3-4 noches a la semana). Otros esquemas, según la estabilidad de tu caso, podrían recomendar usar el retenedor solo una noche por semana después de cierto tiempo.

Si deseas mantener tu sonrisa perfectamente alineada, deberás tener el retenedor como compañero nocturno por muchos años, idealmente de por vida. En palabras simples, “el retenedor es para siempre”.

Usar el retenedor por la noche realmente no es tan molesto una vez que te acostumbras: los modelos transparentes son cómodos e invisibles, no interfieren con tu descanso, y el hábito se vuelve parte de tu rutina como lavarte los dientes. Piensa que es un pequeño precio a pagar por conservar para siempre la sonrisa espectacular que lograste.

A continuación, se presenta un esquema de las fases de retención:

Fase Duración Uso del retenedor
Retención inicial 0-3/6 meses post-ortodoncia Tiempo completo, día y noche (22 horas al día)
Retención nocturna intensiva Hasta ~1 año post-ortodoncia Solo por las noches, todas las noches
Retención de mantenimiento a largo plazo De 1-2 años en adelante Uso nocturno permanente, pero con menor frecuencia según el caso

Quizá pienses: “¿Tan grave es si me salto algunas noches?”. Investigaciones clínicas han demostrado que, al dejar de usar el retenedor, los dientes pueden empezar a desviarse en cuestión de días. De hecho, se ha observado movimiento dental tan pronto como a los 2-3 días de no llevarlo.

Si omites su uso de forma recurrente, especialmente en los primeros meses, los dientes empezarán a desplazarse poco a poco hacia su antigua posición. Al principio tal vez ni lo notes, pero con el tiempo podrías ver separación entre algunos dientes o leves giros. Y si continúas sin retenedor, la recidiva puede empeorar.

Por eso insistimos tanto los ortodoncistas en la fase de retención: sabemos que una mala adherencia al retenedor tira por la borda el esfuerzo, tiempo y dinero invertido en tu sonrisa.

Si notas que tu retenedor removible ya no encaja bien o aprieta demasiado después de un periodo sin usarlo, ¡no lo fuerces! Esto es señal de que hubo movimiento dental.

Usar mal o no usar tus retenedores conlleva el riesgo de que tus dientes se desalineen de nuevo, en mayor o menor medida. Mientras más tiempo estés sin retenedor, más difícil será corregir la recidiva y posiblemente necesites re-tratamiento.

¿Cómo cuidar los retenedores dentales?

Como los retenedores dentales removibles y fijos tienen un uso prolongado y frecuente, deben cuidarse de la forma correcta para una mayor vida útil de los mismos con el efecto deseado.

Dependiendo del tipo de retenedor dental, si son transparentes, fijos o removibles, se aplican unos cuidados u otros. Como los removibles son los más susceptibles de ser manipulados, es sobre los que más vamos a centrar los consejos.

  • Para empezar, un consejo muy básico: es mejor ponerlos y quitarlos cada vez por un lado. Así se equilibra lo que se puedan ir desgastando cada vez que tiras para sacarlos.
  • Aunque parece un consejo obvio, cuando manejes los retenedores para ponerlos o quitarlos, debes hacerlo de manera delicada.
  • Y en línea con esto, los retenedores se entregan en una cajita o funda. Como decíamos, no pierdas ni tires la caja de los retenedores y úsala para guardarlos siempre que no los lleves puestos, como cuando vas a comer, por ejemplo. Ya que nunca debes comer llevando el retenedor removible puesto. Porque si no se rompen, lo que sí es seguro es que van a quedarse restos de comida y a darse una proliferación de bacterias.
  • Si vas a guardarlos por un periodo más o menos largo de tiempo por el motivo que sea, asegúrate de guardar la caja en un lugar seguro donde no vaya a sufrir golpes o se les vaya a poner peso encima. Y no, no se envuelven los retenedores en una servilleta, una servilleta o papel no les protege nada y se pueden romper fácilmente.
  • Y ya no solo morder, tampoco tires cuando comas - algo que solemos hacer cuando algo duro se nos resiste: mordemos con fuerza y tiramos para delante o hacia los lados para ayudarnos.

Los retenedores fijos los limpias al tiempo que te cepillas los dientes. Tanto los removibles como los transparentes se deben lavar con jabón neutro, y nunca con pasta de dientes. Puedes incluso usar alguna pastilla como las que se utilizan para limpiar prótesis dentales.

Los retenedores dentales fijos se limpian de forma sencilla, pasando el cepillo por la barra para eliminar, así, la acumulación de restos de comida en la zona. Se recomienda usar un cepillo de dientes eléctrico para facilitar la limpieza.

Cada mañana al despertarte, retira tu retenedor removible y límpialo suavemente. Lo ideal es cepillarlo con un cepillo de dientes suave y solo con agua fría y jabón neutro. No uses pasta dental abrasiva, ya que podrías rayar el plástico transparente y hacer que pierda su brillo y se opaque. Enjuaga bien el retenedor antes de volver a guardarlo.

Nunca expongas tus retenedores a altas temperaturas. Eso significa que no debes limpiarlos con agua caliente ni dejarlos cerca de fuentes de calor (como radiadores, la consola del coche al sol, etc.), ya que el plástico podría deformarse. Siempre agua fría o tibia.

Además del cepillado diario con agua y jabón, puedes usar pastillas limpiadoras efervescentes específicas para prótesis o retenedores una o dos veces por semana.

Cuando te quites el retenedor removible (por ejemplo, para comer), guárdalo siempre en su estuche rígido. Nada de envolverlo en servilletas ni dejarlo suelto en el bolsillo o cartera, ya que es la receta para que acabe roto o perdido por accidente.

Si llevas retenedor fijo, estate atento a cualquier sensación extraña. Si notas que el alambre fijo se despega siquiera parcialmente de un diente, acude al ortodoncista cuanto antes. Un retenedor fijo despegado no cumple su función y puede permitir movimientos indeseados; además podría molestarte la lengua.

No “abandones” a tu ortodoncista después de la ortodoncia. Es fundamental acudir a las citas de retención o control que te programen. Suelen ser con menor frecuencia (por ejemplo, a los 3 meses, luego a los 6 meses, después anuales). En esas revisiones comprobaremos que todo marcha bien: que los retenedores siguen en buen estado, limpios y ajustando correctamente, y que tus dientes permanecen alineados.

Con el paso de los años, los retenedores removibles se desgastan y pierden rigidez, especialmente las férulas transparentes. Un signo de esto es que ya te quedan más flojas de lo habitual. Cuando el retenedor ya no ajuste bien por desgaste, hay que reemplazarlo por uno nuevo. Tu ortodoncista evaluará esto en las revisiones.

Tener un retenedor fijo significa que debes ser muy cuidadoso con la limpieza para evitar acumulación de placa en esa zona. Y tener uno removible significa que además de tus dientes, debes limpiar el aparato. Así que mantén tus hábitos de cepillado (idealmente después de cada comida) y utiliza enjuague o hilo según te hayan indicado.

¿Qué hacer si el retenedor no encaja?

Si tus retenedores se rompen, sean de la clase que sean, tienes que cambiarlos. Incluso si crees que la rotura no afecta a su función y que van a seguir reteniendo bien tus dientes, no es así.

Si por el contrario, no te entran los retenedores dentales, lo mejor es acudir al dentista. Solo debes quitártelo cuando sea estrictamente necesario. Si lo dejas quitado durante mucho tiempo, los dientes tienden a volver a su posición original - por eso es que el retenedor es para toda la vida, para evitar esto. Y si los dientes se mueven, el retenedor ya no entrará bien.

Pregunta a tu ortodoncista las mejores pautas de uso del retenedor. Es probable que después de pasado un tiempo, puedas empezar a quitártelo con más frecuencia, pero es importante que esta decisión no la tomes tú porque sí.

Sí, la respuesta a tu pregunta no es la más alentadora, ya que en realidad no puedes hacer nada para solucionarlo. Tal como se ha mencionado en el punto anterior, si no te entran los retenedores dentales, lo mejor es acudir al dentista.

Si crees que tus dientes se mueven incluso utilizando retenedores fijos, ponte en contacto con tu ortodoncista y pide cita.

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