Cuando hablamos de la gastronomía catalana, inmediatamente nos viene a la mente la palabra «autenticidad». Esta región, ubicada al noreste de España, es conocida por su rica tradición culinaria que combina ingredientes frescos, sencillos y llenos de sabor. Entre las recetas más emblemáticas, la escalivada ocupa un lugar especial en el corazón de los amantes de la cocina mediterránea. En este artículo, exploraremos cómo preparar una auténtica escalivada catalana y un pan de coca casero.
La escalivada, plato tradicional de la cocina catalana, es una oda al sabor de las verduras asadas. Con raíces que se hunden en la tierra y la cultura del Mediterráneo, esta receta simple pero rica en matices captura la esencia de cada ingrediente llevándolo al siguiente nivel. Este plato, cuyo nombre proviene del verbo catalán «escalivar», que significa asar a la brasa, ha trascendido fronteras y se ha convertido en una delicia gastronómica apreciada internacionalmente.
El significado de escalivar es asar directamente al fuego o a las brasas, de ahí el nombre de esta receta. Escalivar quiere decir asar, por lo que es un plato de verduras asadas, perfecto como guarnición de carnes y pescados. De hecho, los orígenes de este plato nos remiten precisamente a eso: escalivar quiere decir cocer al vapor, a la brasa o a la ascua de un fuego, algo que hacían las comunidades rurales de antaño para aprovechar al máximo las verduras de la huerta.
La escalivada al horno es un plato tradicional de la gastronomía catalana ideal para tomar en verano. Se trata de una receta ligera, muy baja en calorías y saludable a más no poder. Además de ser una receta deliciosa, la escalivada es versátil y saludable. Puede servirse como aperitivo, acompañamiento o incluso ser el ingrediente estrella de bocadillos y ensaladas.
Menos es más y, si no, que se lo digan a la escalivada, un suculento plato compuesto por verduras asadas común en la Comunidad Valenciana, Cataluña y Aragón. Con la berenjena, el pimiento rojo, la cebolla y el tomate como protagonistas indiscutibles, la escalivada de verduras es una receta tradicional de la cocina mediterránea muy sencilla y tremendamente resultona que puede servirse como aperitivo, así como de guarnición para carnes y pescados.
La clave de una escalivada perfecta radica en la paciencia y la calidad de los productos. Seleccionar verduras frescas y de temporada es el primer paso para garantizar un resultado final lleno de sabor y color. Esta recta es un ejemplo de que en cocina, menos es, muchas veces, más.
ESCALIVADA. ¡Una auténtica locura! TRUCOS para hacerla en casa
Ingredientes de la Escalivada
Para hacer nuestro delicioso plato de escalivada, necesitaremos estos ingredientes. Apunta:
- 1 berenjena
- 1 pimiento rojo
- 2 cebollas
- 1 cabeza de ajos
- 2 tomates
- Aceite
- Sal
En esta receta no pueden faltar las berenjenas y los pimientos rojos, que las más de las veces vienen acompañados de cebolla y tomate.
El pan de coca es un pan plano que, al igual que la escalivada, tiene sus orígenes en Cataluña. Su simplicidad radica en una masa similar a la de la pizza, hecha a base de harina, agua, sal, aceite de oliva y levadura. En el caso de la coca para la escalivada, la masa se suele mantener sencilla para que el protagonismo recaiga en las verduras asadas.
Preparación de la Escalivada: Paso a Paso
Vamos ahora con el paso a paso para preparar la auténtica receta de escalivada.
- Precalienta el horno a 200ºC. Mientras se calienta, lava bien las verduras para eliminar cualquier suciedad.
- Para hacer la escalivada al horno, lo precalentamos entre 170 y 200 ºC (dependiendo de la potencia que tengamos), e introducimos en una bandeja todas las verduras menos los tomates, que necesitan menos cocción.
- Coloca las berenjenas, los pimientos y las cebollas en una bandeja para hornear. Rocía generosamente con aceite de oliva y añade una pizca de sal gruesa.
- Colocamos todas las verduras en una bandeja para horno, excepto los tomates, y las regamos con un poco de aceite de oliva virgen extra.
- Hornea las verduras durante aproximadamente 45-60 minutos, dándoles la vuelta a mitad del tiempo para que se asen uniformemente. Las berenjenas y pimientos deben quedar bien asados, con la piel algo quemada.
- Introducimos la bandeja en el horno precalentado a 120º C durante una hora.
- Ponemos las verduras, menos los tomates, en una bandeja de horno y las horneamos a 200 ºC durante 20 minutos. Pasados estos 40 minutos de cocción, añadimos los tomates.
- Ponemos un chorrito de aceite de oliva virgen extra por encima y las dejamos una hora en el horno; después, damos la vuelta a las verduras, añadimos los tomates y lo asamos todo durante 30 minutos más. En función del tamaño de las verduras, deberemos ajustar los tiempos.
- Las berenjenas y pimientos deben quedar bien asados, con la piel algo quemada.
- Una vez que las verduras estén asadas, sácalas del horno y déjalas enfriar lo suficiente para poder manipularlas.
- Una vez fuera del horno, cubrimos la bandeja con film resistente y dejamos que se vayan enfriando así.
- Cuando las verduras ya estén hechas y tiernas, retiramos la bandeja del horno y dejamos enfriar para proceder, después, a quitar la piel y las pepitas de la berenjena y el pimiento, respectivamente.
- Pela los pimientos, berenjenas y tomates.
- Pelamos los pimientos y los abrimos a la mitad para retirarles las semillas interiores, aprovechando antes el agua que tendrán en su interior.
- Pelamos los tomates y aprovechando el jugo que irán soltando lo troceamos para un nuevo plato eliminando alguna parte dura que podamos encontrarnos.
- Eliminamos las pepitas del pimiento y los tomates.
- Ahora es también el momento de quitar las capas exteriores de la cebolla y sacar los dientes de ajo (presionando sobre la cabeza asada) y trocearlo todo.
- Quitamos las capas exteriores de las cebollas y las troceamos. También sacamos, presionando ligeramente, los dientes de ajo de la cabeza asada.
- Cortamos a tiras los pimientos y las berenjenas, y a trozos los tomates y las cebollas, y dejamos todo en un recipiente.
- Cortar y aderezar: Corta las verduras en tiras largas y finas, colócalas en una fuente y rocíalas con abundante aceite de oliva virgen extra.
- Cortamos la berenjena y el pimiento en tiras. Los tomates los dejamos cortados en mitades. De la cebolla, podemos retirar las primeras capas y presentarlas a cuartos.
- Añadimos una pizca de sal y regamos las verduras con los jugos que han dejado.
- Vamos disponiendo todos los ingredientes en un plato, al que añadiremos una pizca de sal gruesa marina y los jugos del asado.
- Os recomiendo, por un lado aprovechar todos los jugos que irán soltando las verduras y por otro aliñarlo con un buen aceite de oliva virgen extra y una pizca de ajito bien troceado.

Presentación de la Escalivada Catalana
Cómo Servir la Escalivada
Podemos servir la escalivada tal cual como entrante de una comida, como guarnición de carnes y pescados o sobre unas tostas de pan de pueblo para un picoteo informal. Si nos apetece enriquecerla, unas lascas de bacalao o unas anchoas en salazón son una gran opción.
Las lascas de bacalao, las anchoas en salazón y el atún y huevo cocido son unos compañeros de rechupete para la escalivada, que guarda, así, ciertas similitudes con platos como el esgarraet.
Una de las mejores maneras de disfrutar la receta de escalivada es simplemente colocar ésta misma sobre el pan de coca. La combinación de texturas, entre la suavidad de las verduras y el crujido del pan, es insuperable. Otra opción es utilizar la escalivada como parte de un tapeo.
El Pan de Coca: Un Acompañamiento Perfecto
El siguiente paso es preparar el pan de coca.
- Preparar la masa: En un bol grande, mezcla la harina con la sal. Disuelve la levadura en el agua tibia y añádela a la mezcla de harina.
- Amasado: Añade el aceite de oliva a la masa y sigue amasando durante unos 10 minutos, hasta obtener una masa suave y elástica.
- Formar las cocas: Una vez que la masa haya reposado, divídela en porciones (pueden ser individuales o una sola grande) y extiéndela sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal.
La escalivada catalana y el pan de coca son ejemplos perfectos de cómo la cocina mediterránea puede ser al mismo tiempo sencilla y extraordinariamente sabrosa. Estos platos nos recuerdan que los mejores resultados se obtienen cuando trabajamos con ingredientes frescos y de calidad, respetando su esencia natural. ¡Anímate a preparar esta receta en casa y cuéntanos qué tal!
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