Los instrumentos utilizados en odontología son múltiples y han surgido de la propia práctica odontológica. En general, o en alguna de sus especialidades, han sufrido las adaptaciones pertinentes.
El instrumental que se utiliza en cirugía dental es muy variado y está especialmente diseñado para ejecutar diversos procedimientos quirúrgicos odontológicos siendo éste una prolongación de los dedos del cirujano en el cual concentra toda su destreza.
Algunos instrumentos son propios de la cirugía bucal y otros tantos proceden de la cirugía general o de sus especialidades y de la propia odontología.
Palabras clave: Instrumentos simples en odontología.
Los instrumentos en odontología se presentan desde la óptica de los principios generales, muy técnica o abigarrada para que pueda ser fácilmente comprensible. Se contemplan, sobre todo, principios generales.
Los instrumentos utilizados en odontología son múltiples y han surgido de la propia práctica odontológica. En general, o en alguna de sus especialidades, y han sufrido las adaptaciones pertinentes.
Los instrumentos utilizados en odontología son múltiples y han surgido de la propia práctica odontológica. En general, o en alguna de sus especialidades, y han sufrido las adaptaciones pertinentes.
Componentes de un Instrumento Odontológico
Un instrumento consta de:
- Una parte pasiva que suele ser un mango o una empuñadura que es desde donde se coge el instrumento.
- La parte intermedia, también llamada cuello o tallo, es la que une la parte activa con el mango y tiene distintas formas proporcionales al uso del instrumento y a las zonas a las cuales debe facilitar el acceso.
- La parte activa depende de la función del instrumento y es en definitiva la que le da su nombre.
Algunos instrumentos, sin embargo, son de doble extremo y comparten el mango en su parte media. Existen otros instrumentos quirúrgicos simples que son de dos componentes: parte activa y parte pasiva unidos por un tornillo o eje de giro, algunos ejemplos son tijeras, fórceps, pinzas, etc.
Muchos instrumentos aplican los conceptos básicos o leyes de la palanca. Por biomecánica se entiende “la mecánica de los seres vivos”.
Todos los instrumentos aplican los conceptos básicos o leyes de la palanca. raíces dentarias, el funcionamiento de unas tijeras, de unas pinzas, etc. El caso de la tijera servirá de ejemplo para evitar explicaciones más tediosas.
Instrumentos Destinados a Desgaste, Abrasión y Pulido
Tradicionalmente, para desbastar, pulir, etc. han sido los instrumentos rotatorios. Limitadamente, también se utilizan para estos fines. Se hará alguna alusión a los últimamente citados.
El profesional necesita desgastar, cortar, pulir, etc. superficie, también, más o menos lisa. blando será más o menos lento, pero estará en función del tiempo. choque repetido.
DESBASTAR: “Quitar las partes más bastas a una cosa que se haya de labrar”.
PULIR: “Alisar o dar tersura y lustre a una cosa”. superficie, cuando así conviene. Significa hacerla tersa, lisa y especular. material que entre y permanezca en la cavidad bucal debe de ser pulido concienzudamente.
BRUÑIR: Generalmente, se interpreta como sinónimo de pulir. La importancia de este hecho es preciso recalcarla. dentario vital que no vital o sobre ciertos materiales.
Hay muchos y muy diferentes modelos de equipamiento en el mercado. compañías repartidas por diferentes países. este campo, al igual que ocurre con otros muchos temas. y piezas de mano. en su interior, así como en su diámetro. refrigeración, otros para iluminación, etc. sean adaptables entre sí.
Son los elementos donde se origina el movimiento circular o rotatorio. referiremos preferentemente al instrumental rotatorio propio de la clínica dental.
El elemento motriz es el aire comprimido. movimiento circular o rotatorio. En definitiva, es el principio físico de la turbina. presión y lo hacen girar. para baja velocidad como para alta velocidad. comprimido es posible disponer de bajas y de altas velocidades.
En definitiva motores eléctricos, aunque más voluminosos.
La instrumentación quirúrgica es un conjunto de acciones y no como una sola. Esto se debe a que conseguir ser una instrumentista competente va más allá de saberse a la perfección el nombre del instrumental quirúrgico, error muchas veces cometido.
A finales del siglo XIX se producen grandes descubrimientos, el más significativo fue sin duda “El Autoclave”. Su descubridor fue Charles Chamberland, bacteriólogo francés que colaboro durante años con Louis Pasteur en el desarrollo de su trabajo “La teoría de los gérmenes y sus aplicaciones en la medicina y cirugía”.

Autoclave
El acero inoxidable es un material muy resistente a la corrosión y fácil de manipular, pudiendo con el fabricar instrumentos de punta fina. El tungsteno o wolframio da un característico color azul grisáceo al instrumental, aporta maleabilidad a los instrumentos gracias a que es el metal conocido con mayor soporte a la tracción en su estado puro además de conferir a dichos instrumentos de gran dureza.
El titanio es un excelente material para la fabricación de instrumentos de microcirugía. Es un material no magnético y muy ligero.
Es muy importante conocer la composición del instrumento con el que se trabaja, no solo por tener conocimiento de sus propiedades y así elegir las más adecuadas en función de la intervención qué se vaya a realizar, o para su mantenimiento y conservación, sino porque debido al ambiente electrolítico que aporta el cuerpo humano, instrumentos de diferente composición no pueden estar en contacto por su diferencia de potencial ya que causarían corrosión y daño en sus estructuras.
Pinza articulada: son aquellas que mediante una caja de traba unen dos partes y generan movimiento, y generalmente poseen una cremallera para fijar dicho movimiento y mantener la pinza estática. La caja de traba suele estar más cerca de la punta de la pinza y la cremallera de sujeción en la parte más cercana a las anillas.
La clasificación del instrumental quirúrgico tiene numerosas formas de realizarse, en nuestro caso lo haremos según la función del instrumento, ya que de esa forma el estudio es más liviano e intuitivo y sin duda alguna es la mejor manera de aprenderlo para posteriormente ponerlo en práctica.
Dentro de este grupo entran todos los instrumentos que tengan como función la sección de tejidos. Hay dos tipos de diéresis, roma y aguda.
El montaje y desmontaje de la hoja de bisturí debe hacerse con la ayuda de un portaagujas o kocher recto para evitar cortarse, tal y como se muestra en la imagen inferior.
Las tijeras son un instrumento que debe cuidarse y mantenerse escrupulosamente, puesto que no hay nada más frustrante que unas tijeras que no corten. Por ello cada modelo se debe usar para la función por la que fue diseñado, sino se desafilaran mellaran o desalinearan.
CONOCIENDO instrumental BÁSICO
Las pinzas gubia tienen como función cortar y extraer porciones de hueso o tejidos. Su punta está compuesta por dos mordazas ovaladas y muy afiladas enfrentadas entre sí.
Las cizallas son instrumentos robustos, fuertes y de punta afilada cuya función es la de cortar hueso. Los hay con solo uno de los lados de la punta afilados o con los dos.
Escoplos y osteotomos: ambos son instrumentos de corte de un solo mango que acaban en un extremo en forma de hoja afilada. La principal diferencia entre ellos es que el escoplo solo tendrá biselado uno de los lados de la hoja (corte en muesca o escotadura) y el osteotomo tendrá biselados los dos lados. Para usar cualquiera de ellos se precisa de un martillo que golpee el extremo no cortante.

Escoplos y osteotomos
Cabe destacar la sierra de Gigli por lo diferente que es al resto. No presenta un mango, sino dos, a los cuales se engancha un alambre estriado y muy afilado. Se utiliza para serrar huesos largos en las amputaciones. Es necesario retirar los tejidos antes de su utilización con un retractor de tejidos blandos.
Periostotomos o elevadores: instrumento quirúrgico cuya función es la de despegar el periostio del hueso, tal y como su propio nombre indica.
Escofinas y raspas: tienen como función modelar el hueso. Las hay más o menos vastas y de diferentes tamaños, formas y superficies. Las más finas y delicadas se usan en cirugía de nariz, senos paranasales u oído, y las más robustas para cirugía de huesos largos con el objeto de prepararlos para la colocación de implantes.
Tambien llamadas pinzas de referencia, de disección o elásticas. Según la longitud de sus ramas las podemos clasificar en cortas, medianas o largas. Tambien se pueden clasificar por la tenencia o no de dientes, por ser rectas o anguladas, o por su función, etc.
Pinzas de disección con y sin dientes: también llamadas pinzas de mano izquierda porque su función principal es la de “ayudar” al cirujano a exponer o sujetar los tejidos con la mano no dominante, para con la mano derecha o dominante pueda realizar la acción deseada (cortar, suturar…). Evidentemente, si el cirujano es zurdo este tipo de pinzas se cogerán con la mano derecha.
Las de disección sin dientes poseen en sus puntas unas estrías paralelas no traumáticas que facilitan el agarre, haciéndolas idóneas para la sujeción de vísceras y tejidos delicados. Las de disección con dientes no poseen dichas estrías y en su lugar tienen un diente en la punta de cada rama que al juntarlas encajan a la perfección.
Pinzas de Adson o Bunny: pinzas de ramas ovaladas y anchas acabadas en puntas muy finas con o sin dientes.
Adson-Brown: difiere de la Adson en su punta, en la cual no tiene un par de dientes, sino varios paralelos, de ahí que también se la conozca como la pinza cocodrilo.
Pinzas rusas: usadas principalmente en cirugía de bocio, cuello y riñón. Son características por su punta circular no fenestrada y estriada en forma de flor.
Pinzas de bayoneta: son especialmente utilizadas en neurocirugía y en procedimientos nasales. Su característica principal es la angulación de sus ramas.
Este tipo de pinzas tienen como característica principal su cierre mediante cremallera, no siendo necesaria la fuerza manual constante para mantener el agarre y presión sobe los tejidos, de ahí su nombre de pinzas de presión continua.
En el caso de cortar las uñas lo usual es que sean muy robustos y resistentes, debido a que hay uñas muy gruesas y, el más usado de todos ellos es el de triple articulación porque está diseñado para aplicar la máxima potencia en el punto de corte, con el mínimo esfuerzo a aplicar en la mano.
Junto con las Hojas de Bisturí y los alicates son los instrumentos más utilizados en podología. Están disponibles en varios números, en función del tamaño, y los hay que son de Acero Inox., rehusables mediante limpieza y esterilización y también los hay de uso desechable, monouso, ya estériles.
Estos instrumentos están disponibles en dos grandes tipos. De una parte, las de pequeño tamaño, para uso podiátrico, en bordes de las uñas, exóstosis, etc. Las pinzas también pueden ser usadas por muchas especialidades médicas.
Los hay de muchos tipos, como el Weitlaner, el Volkmann, el Ribbon, y muchos más. Hay tijeras de muchos tipos: rectas y curvas. Romas y puntiagudas.
La osteodilatación consiste en expandir las crestas óseas atróficas con el fin de conseguir un ancho de hueso aceptable para colocar los implantes.
Una de las limitaciones anatómicas más frecuentes en implantología oral, es la atrofia ósea del maxilar superior. Las crestas alveolares estrechas, dificultan la confección de los lechos de los implantes, facilitando la aparición de fenestraciones o dehiscencias de las corticales óseas.
También se han utilizado cinceles y escoplos para separar las corticales maxilares y ensanchar la cresta ósea, la cual se rellenaba con materiales de injerto y se colocaban los implantes un año más tarde.
Esto permite introducirlos en el hueso maxilar y comprimirlo, consiguiendo una mayor densidad ósea para labrar lechos con igual diámetro que el implante requerido.
En la actualidad existen diversos modelos de osteodilatadores basados en los que Summers describió, pero que incorporan algunas variaciones como el diseño del extremo apical o diferentes calibres, que se adaptan a los sistemas de implantes.
En casos con poca altura ósea, debido a la presencia del seno maxilar, se puede utilizar la técnica de angulación parasinusal.
En ocasiones, cuando aparece una cierta resistencia podemos ayudarnos con el martillo quirúrgico.
Sin embargo, con los osteodilatadores no se elimina hueso en el fresado, sino que se comprime lateralmente aumentando la densidad ósea y la retención primaria del implante.
En las elevaciones del suelo del seno, cuando se realiza un abordaje directo, se despega y se eleva la mucosa, se rellena con un material de injerto autólogo o heterólogo y se colocan los implantes en una segunda intervención quirúrgica o en la misma, en función del hueso remanente que exista para conseguir una adecuada fijación primaria.
Aunque, en la actualidad se utilizan en muchos casos, la existencia de un hueso maxilar muy denso o la pérdida de la cortical vestibular o palatina, obliga a recurrir a otras técnicas.
Si se trata de un paciente que ha padecido algún episodio de vértigo posicional paroxístico benigno (vppb), también se desaconseja su utilización.
La causa de este cuadro vertiginoso está en el desplazamiento de los otolitos del canal semicircular posterior, favorecido por la posición de hiperextensión de la cabeza y del golpeteo del martillo quirúrgico.
Los osteodilatadores facilitan la elevación indirecta del seno maxilar y fosa nasal, evitando en muchos casos la utilización de técnicas de regeneración ósea más complejas. El calentamiento del hueso periimplantario es menor y no existe pérdida ósea durante la expansión.
Sin embargo, el golpeteo de los osteodilatadores con el martillo quirúrgico es el mayor inconveniente que tiene esta técnica y en algunos casos puede llegar a provocar cuadros de vppb en pacientes que no habían tenido ningún episodio con anterioridad.
La técnica básica consiste en realizar el lecho implantológico utilizando de forma progresiva los osteodilatadores hasta conseguir la expansión deseada.
En primer lugar se perfora la cortical alveolar con una fresa de bola para introducir el instrumento más fino y a partir de aquí, pasar los siguientes aumentando el diámetro.
Los osteodilatadores se introducen manualmente, presionando y rotando al mismo tiempo, hasta alcanzar la altura deseada o notar resistencia. En ese caso, se puede percutir suavemente con un martillo quirúrgico, recurrir a instrumentos rotatorios pasando la fresa piloto de 2 mm de diámetro o incluso simultaneando fresas y osteodilatadores de menor a mayor tamaño.
Tras realizar el lecho insertamos el implante inmediatamente para evitar que el alveolo se colapse y sólo se pasará el macho de terraja en aquellos casos en los que la densidad ósea sea elevada.
La colocación de la fijación deberá ser especialmente cuidadosa para evitar dehiscencias o fracturas de la tabla vestibular, que en ocasiones puede encontrarse muy adelgazada.
Con los osteodilatadores de menor diámetro se percute hasta perforarla, evitando lesionar la membrana sinusal, y se introduce en el alveolo el material de injerto.
Además se pueden introducir injertos de sustitutos óseos a través del lecho, que aumentan la altura ósea y permiten colocar implantes de mayor longitud.
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