Como muchas verduras, las espinacas, por lo general, producen relaciones de amor o de odio. O te encantan, o las detestas. Si perteneces al primer grupo, ya sabemos que vas a disfrutar mucho de este plato. Si eres del segundo, queremos conquistarte. Al mezclarse con la bechamel, las espinacas adquieren un sabor mucho más suave y agradable, por no decir que la textura queda muy cremosa y se convierten en una delicia a cada bocado. Así que dales una oportunidad. La receta no tiene ninguna sorpresa y es bastante directa en su elaboración. Por un lado se preparan las espinacas y por el otro, la bechamel. Por cierto, si usas espinacas frescas, que no te asuste pues abultan un montón, pero al contener una buena cantidad de agua su volumen disminuye al cocinarse y prácticamente se queda en nada. Anécdotas aparte, ya solo nos queda decir que en el último paso se juntan ambas preparaciones y se le da un golpe de gratinado con queso que le queda la mar de rico. ¿No te han dado ganas ya de probarlas?

Es un plato que funciona, dependiendo de la compañía, como primer plato o como principal, e incluso como plato único, pero con una ensalada, un buen aperitivo o algún postre fácil y rápido tendremos el menú resuelto en menos de lo que nos damos cuenta.
Cómo hacer BECHAMEL, FÁCIL y RÁPIDA 😍Bechamel para LASAÑA | Como hacer bechamel - chefdemicasa
Ingredientes para 4 personas
- 1 kg de espinacas frescas o 500 g de espinacas congeladas.
- 2 dientes de ajo.
- Aceite de oliva y sal.
- 100 g de queso rallado tipo emmental o mozzarella.
Para la bechamel:
- 500 ml de leche (el equivalente a un poco más de dos vasos).
- 45 g de mantequilla sin sal (unas 3 cucharadas soperas).
- 30 g de harina de trigo (unas 2 cucharadas soperas).
- Sal y especias al gusto. Yo utilizo nuez moscada y pimienta negra recién molida.
Preparación de las Espinacas con Bechamel
Preparación de las espinacas
Cuando vayáis a preparar espinacas es importante lavarlas muy bien de manera que no les quede ningún resto de tierra. Empezamos preparando las espinacas: Si son frescas deberás cortarles la parte de las raíces y lavarlas muy bien en un bol con agua fría para eliminar cualquier resto de tierra.
Pon abundante agua en una pequeña olla grande a fuego medio-alto con un poco de sal y cuando empiece a hervir echa las espinacas. Espera a que el agua vuelve a hervir y cuece las espinacas durante apenas 3 minutos. Retíralas con una espumadera a un escurridor y presiónalas un poco para que suelten el agua. Déjalas ahí escurriendo mientras sigues con el resto de la receta y córtalas un poco (yo suelo utilizar unas tijeras y lo hago en el propio escurridor).
Si son congeladas simplemente échalas en una olla con abundante agua hirviendo y un poco de sal y cocínalas el tiempo que indique el paquete, que suele rondar los 5 minutos. Después escurre las espinacas y córtalas si no venían ya cortadas.
Pela los dientes de ajo y córtalos en rodajas finas. En una sartén amplia echa un poco de aceite de oliva y ponla a fuego medio. Cuando esté caliente incorpora los ajos y cocínalos hasta que estén dorados por todas sus caras pero sin llegar a quemarse. Retíralos a un plato aparte. Yo no los suelo utilizar ya que el sabor lo han dejado en el aceite pero si te gusta encontrártelos puedes echarlos después a la mezcla de espinacas y bechamel.
En ese mismo aceite cocina las espinacas. Para que no te salte mucho al principio retira la sartén del fuego y en cuanto se haya enfriado un poco echa las espinacas y vuelve a poner la sartén en el fuego a temperatura media. Échales un poco de sal y saltéalas durante unos 5 minutos o hasta que estén a tu gusto. La idea es que suelten bastante agua y les quede ese saborcito del aceite con los ajos que tan bien les sienta.
Preparación de la bechamel
Comenzaremos haciendo la salsa bechamel para nuestro plato. Para ello, ponemos en una sartén a fuego medio los 50 g de mantequilla y dejamos que se derrita del todo. Acto seguido, incorporamos los 50 g de harina y removemos bien la mezcla hasta conseguir que se integre todo en una pasta. Cuando estén bien mezcladas la mantequilla y la harina, vamos añadiendo poco a poco y en pequeñas cantidades la leche previamente calentada. Removeremos en este paso con unas varillas y de forma continuada, para evitar que se vayan formando los grumos. Y una vez consiga consistencia y tengamos nuestra salsa bechamel ya lista, reservamos.
Ahora vamos a preparar la salsa bechamel. Pon un cazo a fuego suave, echa en él los 45 g mantequilla y cuando se haya derretido añade los 30 g harina y mezcla bien con unas varillas para que no se formen grumos y el aspecto sea homogéneo. Cocina durante 2-3 minutos sin parar de remover con las varillas para que la harina pierda su sabor crudo y aporte el mejor sabor posible a la bechamel. A continuación añade un poco de leche (algo menos de la mitad) a la vez que sigues mezclando con las varillas sin parar. Cuando empiece a espesarse añade otra tanda de leche y cuando vuelva a espesarse incorpora el resto. Recuerda tener en todo momento el fuego suave y no dejar de remover con las varillas.
Dependiendo de la temperatura del fuego puede tardar unos 10 minutos en espesarse, a veces más y a veces menos. Si quieres asegurarte de que no se formen grumos lo ideal es que estés todo el tiempo removiendo con las varillas de forma suave aunque si el fuego está muy bajito puedes ir removiendo de vez en cuando. Añade sal al gusto y también las especias, que en mi caso suelen ser nuez moscada y pimienta negra recién molida. Cuando esté cremosa y al pasar las varillas se hagan surcos ya la tienes lista, no la cocines más porque puede quedar demasiado densa. Eso si, si te ha quedado más espesa de lo que querías siempre puedes añadir un poco de leche, remover y seguir añadiendo hasta dar con la textura que buscas. Finalmente pruébala por si hay que rectificarla de sal.
Unión y gratinado
En la sartén en la que habías cocinado las espinacas añade la bechamel y mézclalas bien. Pasa la mezcla a una fuente apta para horno y cubre con el queso rallado. Ya podemos gratinar las espinacas. Enciende el horno a 200ºC con calor arriba y abajo. Introduce la fuente en el horno a altura media y hornea las espinacas con bechamel unos 10-15 minutos o hasta que el queso se gratine por encima y esté a tu gusto.

Servir
Nada más sacarlas del horno se mantendrán un rato bien calientes así que te recomiendo servirlas en los platos y esperar unos minutos para no quemarlos. Están riquísimas recién hechas y calientes pero también se pueden tomar templadas e incluso frías. Si te sobran no hay problema, consérvalas 3-4 días en un recipiente en la nevera y también puedes congelarlas.
Puedes servirlas como aperitivo pero también como plato principal o ser una fantástica cena. Disfruta de la exquisita textura de este plato en el que se unen la ternura de las espinacas con la cremosidad de la bechamel. Además el toque del ajo, las especias y el queso terminan de redondear el sabor de este plato de auténtico… ¡escándalo!
Tabla nutricional (por porción aproximada)
| Nutriente | Cantidad |
|---|---|
| Calorías | Aproximadamente 250-350 kcal |
| Grasas | 15-25 g |
| Proteínas | 10-15 g |
| Carbohidratos | 15-20 g |