Extinción del Tigre Dientes de Sable: Causas y Factores Clave

Es posible que si nos hablan de los famosos “dientes de sable” nos imaginemos al simpático Diego, el tigre dientes de sable de “Ice Age, la edad de hielo”. Si bien es cierto que este término se utiliza para hacer referencia a varias especies de félidos del Cenozoico, el más conocido es el Smilodon.

“Dientes de sable”, como hemos comentado, es un término que se utiliza de manera genérica para denominar a varias especies de mamíferos caracterizados por la presencia de caninos de gran tamaño que sobresalen a ambos lados de la boca y que vivieron en épocas distintas durante el Cenozoico. A pesar de su nombre, no se encuentran emparentados con los tigres que hoy en día conocemos, pero se comparaban a ellos debido a su gran tamaño (algo menor al de los leones).

Los dientes de sable pertenecen a la subfamilia Machairodontinae, mientras que los actuales tigres y leones pertenecen a la subfamilia Felinae, ambos de la familia Felidae. Los macairodontinos y los felinos tienen un origen común en el Oligoceno superior (hace 23 millones de años) periodo en el cual vivió el primer félido que se conoce: Proailurus. Esta subfamilia engloba a varios géneros extintos, y entre ellos destaca el popular Smilodon.

Deben su nombre “dientes de sable” a la forma curva y alargada, similar a la de los sables, de sus colmillos; homólogos a los que poseen el resto de los félidos. Smilodon se caracterizaba por ser el género con los mayores caninos, llegando hasta los 20-26 centímetros, tanto en machos como en hembras, en el caso de la especie Smilodon populator. Otras especies famosas son S. fatalis o S. gracilis. Gracias al registro fósil se pudo determinar que los dientes de sable habitaron por todo el continente americano.

El género Smilodon silenció su rugido a finales del Pleistoceno, la última era glacial del Cuaternario, es decir, los dientes de sable se extinguieron hace 12.000-10.000 años.

HISTORIA DEL TIGRE DIENTES DE SABLE // animales extintos

Características y Adaptaciones del Smilodon

Un ejemplar adulto pesaba entre 55 y 300 kilogramos, según la especie a la que perteneciera. Tenía un cuello muscular y largos colmillos. Su metatarso y cola relativamente corto, indican que era menos rápido que los grandes felinos actuales. En cambio, sus extremidades eran muy potentes; las anteriores estaban dotadas de potentes músculos flexores y extensores y las posteriores estaban dotadas de poderosos músculos aductores que podrían haber contribuido a mantener la estabilidad mientras luchaba con las grandes presas que cazaba. La gran fuerza de las extremidades anteriores le resultaba especialmente útil si se tiene en cuenta la dificultad que le representaría sostener a sus grandes presas a ras de suelo mientras las sometía. Como en la mayoría de felinos, sus garras eran retráctiles.

Muchas de estas características hacen que Smilodon se asemejara más al lince rojo que a los grandes félidos como el león y el tigre. La presencia de dientes de sable en la totalidad de los ejemplares de Smilodon descubiertos indica que los colmillos no formaban parte de ningún tipo de dimorfismo sexual, sino que ambos sexos los poseían. Del mismo modo, las dimensiones corporales entre ambos sexos no variaban mucho, por lo que si en verdad este felino vivió en grupos, su manada bien pudo tener comportamientos similares a la de los actuales cánidos o hienas.

El cerebro de Tigre Dientes de Sable tenía en proporción a su peso un tamaño menor comparado con los grandes felinos actuales; pero a diferencia de estos, tenía un bulbo olfatorio más desarrollado. Esto permite intuir que este macairodóntido tenía un buen sentido del olfato.

Especialización en la Caza

Resulta raro pensar que a pesar del gran tamaño de dichas estructuras, éstas hicieran que la mordida de los dientes de sable fuese menos potente. Sorprendentemente, la eficacia radicaba en el ángulo que podían alcanzar al abrir la mandíbula, llegando hasta los 120º de apertura (el león actual alcanza los 65º). A diferencia de los felinos, los macairodontinos no buscaban matar a sus presas mediante la asfixia (lo cual supondría un gran gasto energético ante la necesidad de inmovilizar a la presa y mantener el mordisco hasta que ésta muriese asfixiada).

La teoría más extendida sobre la utilidad de estos grandes colmillos en los dientes de sable era la caza de grandes presas desde abajo para atrapar la garganta y seccionarla. Los colmillos curvos y muy afilados penetraban en la víctima neutralizándola de manera mucho más rápida que por asfixia. Algunos ejemplares presentaban incluso los bordes de los colmillos aserrados para que el corte produjese una incisión más rápida y limpia, reduciendo el coste energético que se producía durante la caza y los posibles riesgos que supusieran las presas (coces, cornadas). Resalta así el cometido de los caninos, la de desgarrar, función que se ve incrementada cuando la presa se encuentra sujeta e inmovilizada sobre el suelo.

Por otro lado, se cree que además de bloquear su flujo respiratorio estos caninos cortaban también los principales vasos sanguíneos que conducen la sangre al cerebro, haciendo que la presa perdiese incluso la consciencia antes de morir, dejando de suponer una amenaza. En el caso de que la presa se escapase antes de quedar inmovilizada ésta se desangraría rápidamente a causa de la mordida.

Se alimentaba de una gran variedad de presas, en las que se encontraban bisontes, alces, ciervos, camellos americanos, perezosos gigantes, crías de mamuts y mastodontes.

Adaptaciones Físicas

En comparación a los felinos actuales los dientes de sable presentaban otras características tales como:

  • No eran grandes corredores a causa de su constitución corpulenta y la longitud de su cola, de tan solo 35 centímetros de largo, la cual en los felinos existentes es larga y sirve para mantener el equilibrio durante la carrera.
  • Tenían un olfato mucho más desarrollado.
  • Tenían un cerebro pequeño.
  • Sus extremidades eran muy musculosas y potentes.
  • Zarpas retráctiles, cualidad que comparten con los gatos, pero no con tigres y leones.
  • Vivían en manadas.

Causas de la Extinción del Tigre Dientes de Sable

Se produjeron drásticos cambios ambientales y climáticos que pudieron generar una cascada de consecuencias en la cadena alimenticia de los dientes de sable. Una de estas consecuencias fue que la distribución de presas de gran tamaño se volviera mucho más errante (en 5.000 años se produjo un aumento de la temperatura de más de 6º, lo cual pudo influir negativamente en dicha distribución), dificultando su caza a los dientes de sable.

Estos cambios climáticos provocaron la retirada de los glaciares, así como el cambio de las estaciones y el aumento de las lluvias, lo cual influyó y alteró los ecosistemas locales. Sin embargo, Smilodon había sobrevivido a otros periodos glaciares antes, por lo que debió de haber un factor añadido que lo diferenciase de los eventos climáticos anteriores, como los cambios en la temperatura y la vegetación. Esta última cambió de forma que hacía más difícil que los félidos acecharan a sus presas y coexistieran con otros depredadores. Así, la competencia entre diversas especies de carnívoros fue muy violenta.

A todo ello se le unió la llegada de los primeros homínidos al continente americano, donde se distribuían los dientes de sable. El ser humano pudo contribuir en su extinción al cazar mamíferos de gran tamaño (como mamuts, mastodontes, alces o bisontes) que eran presas comunes de los dientes de sable.

Finalmente, durante los cambios climáticos más bruscos al final del Cuaternario, los ecosistemas no eran capaces de albergar y mantener toda la diversidad de grandes depredadores de manera que las especies menos especializadas y flexibles aumentaron sus posibilidades de supervivencia. En base al apartado anterior, podemos decir que la extinción de los dientes de sable pudo producirse, a grandes rasgos, por la escasez de presas a causa de los cambios climáticos y la competencia con otros depredadores.

Investigaciones Recientes

Científicos de la Universidad de Vanderbilt han desarrollado una investigación que puede contribuir a esclarecer este hecho. El estudio en cuestión analiza restos fosilizados a través de una técnica denominada “análisis del microdesgaste de la textura dental” (desarrollada por el coautor del estudio Peter Ungar, de la Universidad de Arkansas). La directora del estudio, Larisa DeSantis, comparte que en situaciones en las que la comida escasea, los felinos actuales consumen una mayor parte del cadáver de la presa, incluyendo sus huesos. Cuando esto sucede, los dientes presentan surcos grandes y profundos, en contraposición a aquellos que han masticado solo carne, que muestran pequeñas marcas de forma paralela.

El análisis reveló que los dientes de sable presentaban patrones de desgaste similares a los del león africano actual, que mastica algunos huesos cuando come.

El Pleistoceno y su Impacto

En la época de transición entre el Plioceno y el Pleistoceno, los continentes se encontraban prácticamente en la misma posición que tienen actualmente. Las placas tectónicas sobre las que reposan probablemente no se han movido más de 100 km en relación las unas a las otras desde principios del Pleistoceno.

El clima del Pleistoceno se caracterizaba por ciclos glaciales repetidos en que los glaciares continentales llegaban hasta el paralelo 40 en algunos puntos. Se calcula que, durante el máximo glacial, el 30% de la superficie de la Tierra estaba cubierta de hielo. Además, una zona de permafrost se extendía hacia el sur desde el límite de la capa de hielo, unos pocos cientos de kilómetros en Norteamérica y más lejos aún en Eurasia. La temperatura anual media en el límite del hielo era de -6 ° C; el límite del permafrost, de 0 ° C.

Al sur de las capas glaciales se acumularon grandes lagos debido a que las vías de drenaje estaban bloqueadas y el aire más frío reducía la evaporación. El centro norte de Norteamérica estaba completamente cubierto por el lago Agassiz. Más de cien cuencas, actualmente secas o casi secas, rebosaban de agua en el oeste americano. El lago Bonneville, por ejemplo, se encontraba donde actualmente se halla el Gran Lago Salado. En Eurasia se desarrollaron grandes lagos como resultado del deshielo de los glaciares. Los ríos tenían un caudal más alto y se entrecruzaban. Los lagos africanos tenían niveles más altos, debido posiblemente a una menor evaporación.

A causa del clima, más frío y más seco que hoy en día, los desiertos eran más secos y extensos. Las precipitaciones eran menores debido a la reducción de la evaporación oceánica y continental, por lo que los bosques eran raros. El ecosistema terrestre predominante eran las grandes planicies de hierba, los prado y las sabanas de sauces. Las estepas cubrían gran parte de la zona subglacial en Eurasia.

Las condiciones climáticas permitían una diversidad vegetal que soportaba muchas especies diferentes de animales, que normalmente habitarían en zonas diferentes. Especies que actualmente viven en regiones septentrionales del hemisferio norte, como los lemmings, convivían con especies que actualmente viven más al sur, como las mofetas. R. Dale Guthrie argumenta que la larga temporada de crecimiento de las plantas del Pleistoceno, favorecía más la diversidad que la homogeneidad. Esto, debido a que estos ecosistemas eran mejores para los animales menos especializados que necesitaban alimentarse de diferentes tipos de animales para hacerlo adecuadamente.

Tigre Dientes de Sable vivía en las grandes planicies que existían tanto en Norteamérica como en Sudamérica. La abundancia y la calidad de los alimentos vegetales permitía que prosperaran especies de mamíferos grandes; la flora del Pleistoceno era especialmente nutritiva debido a que el clima severo obligaba a las plantas a acumular fibras y carbohidratos para poder sobrevivir. Tigre Dientes de Sable dependía de estos grandes mamíferos para alimentarse, pues su fisiología y su método de caza estaban especializados para atrapar presas de gran tamaño.

Teorías sobre la Extinción de la Megafauna

Smilodon se extinguió hace aproximadamente doce mil años, como parte de la megafauna que desapareció a finales del Pleistoceno. Otras víctimas de esta extinción fueron los mamuts, los ciervos gigantes y los forusrácidos. Parece que independientemente de las causas de la extinción, estas no afectaron directamente a Tigre Dientes de Sable, siendo en lugar de ello una consecuencia de la desaparición de las grandes presas que cazaba. Posteriormente, a ser incapaz de adaptarse para atrapar presas más pequeñas y rápidas, a causa de su constitución pesada, se extinguió por falta de alimento.

Como en el caso de la mayoría de animales de la megafauna del Pleistoceno, existen tres teorías principales para explicar la extinción de los grandes mamíferos y, por consiguiente, de Tigre Dientes de Sable.

Cambio Climático

Hace unos 13 mil años, la temperatura y la humedad empezaron a aumentar a nivel global, permitiendo la migración de vegetales comestibles hacia el norte. Durante un tiempo, los grandes mamíferos de la región septentrional del hemisferio norte pudieron aprovechar este incremento del alimento disponible, pero finalmente el cambio climático terminó perjudicándolos. Las nuevas condiciones climáticas daban ventaja a los árboles que prosperaron a expensas de los arbustos, de las que se alimentaban los mamuts y otros mamíferos grandes. Algunos de los animales, como los bisontes y los alces, se adaptaron a las nuevas condiciones, pero otros, como los mamuts, se fueron diezmando y terminaron por extinguirse.

Además del cambio en la vegetación y en los ecosistemas, el incremento de la temperatura (6 °C entre 13 000 y 8000 años aC) habría añadido mucha presión a los mamíferos adaptados al frío, causando finalmente su extinción. En el caso de Smilodon, el mayor problema causado por este cambio climático habría sido la apertura de los bosques. El fin de la era glacial debió haber perturbado el equilibrio de la flora, alterando la cadena alimentaria de los mamíferos desde la base.

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