Hoy en día, es raro encontrar a alguien en España que no haya probado o al menos oído hablar del falafel, un plato que siempre lleva el apellido "de garbanzos". Sin embargo, poca gente sabe que se trata de una de las recetas más antiguas de la humanidad, y que en su origen (el Antiguo Egipto) se elaboraba con la legumbre más típica del país: habas.
El falafel es un entrante que no falta en los restaurantes de cocina árabe. Se puede disfrutar de un falafel muy rico en lugares como Barganzo, Fayer o La Falafería. Aunque es un plato tremendamente sencillo y rápido de hacer, muchas veces sufre de resultar seco y pastoso.
Si estás buscando ideas para cocinar los garbanzos y disfrutar así de todos los beneficios de esta gran legumbre, estás en el lugar adecuado. Los garbanzos se encuentran entre las legumbres más consumidas de nuestra gastronomía.
Para integrar los garbanzos en nuestras recetas, podemos recurrir a la legumbre seca que podemos encontrar en el mercado envasada o a granel, la cual requiere de un remojo previo y tiempos de cocción más prolongados o bien, recurrir a los conocidos como garbanzos de bote que ya vienen cocidos y listos para usar.
El falafel es una mezcla triturada de garbanzos hidratados en agua con cebolla, ajo y diferentes hierbas y especias. Esta masa se bolea, se fríe en abundante aceite y se sirve, generalmente, con pan de pita y salsa de yogur.

Ingredientes y Preparación
En su elaboración es necesario usar garbanzos secos hidratados, no vale utilizar garbanzos cocidos. Es importante acordarse de ponerlos en remojo 24 horas antes y escurrirlos y secarlos bien en el momento de preparar la receta. Esta es la única ciencia que tiene hacer falafel casero, el resto es cosa de coser, cantar y, por supuesto, disfrutar.
Perfecta para aprovechar los garbanzos que tenemos en la despensa o para hacer un picoteo de aires mediterráneos con hummus, tahini y tabulé, el falafel además podemos cocinarlo al horno para que sea más ligero.
El secreto reside claramente en el equilibrio de los ingredientes. Se preparan exactamente igual que si fueran garbanzos y, además, pueden acompañarse de una buena salsa de yogur o ese pan de pita que hicimos en apenas 10 minutos.
Como los garbanzos son el ingrediente principal vamos a poner especial interés en prepararlos. Seguro que os surge la duda de si podéis utilizar garbanzos de bote o que nos hayan sobrado de otra elaboración. No los utilicéis ya que esta receta se hace exclusivamente con garbanzos previamente hidratados, y nunca deben de estar cocidos con anterioridad.
Una vez hidratados escurrimos los garbanzos y los dejamos sobre un papel absorbente durante unos minutos para que suelten el agua que pueda quedarles. Queremos que nos queden bien picados, pero sin llegar a convertirse en harina de garbanzos. Incluso puede quedar algún que otro tropezón pequeño.
Echamos en el vaso de la picadora todos estos ingredientes. Trituramos todo y añadimos la mezcla a la masa de garbanzos. Con la ayuda de una espátula vamos removiendo con movimientos circulares, hasta que nos quede todo bien incorporado y resulte una mezcla homogénea.
Dejamos que repose al menos 1 hora en un lugar fresco o en su defecto la metemos en el frigorífico en la parte de arriba, donde menos enfría. Pasado ese tiempo, prepararemos las bolas de faláfel. Para ello debemos mojarnos las manos para que no se nos pegue la masa.
Hacemos bolas del tamaño aproximado de una nuez, apretándola para que suelte el agua que pueda aún quedar. Si os resultase demasiado húmeda la masa y no podéis darle bien forma. Una vez hecha la bola, la aplastamos ligeramente para darle la forma definitiva.
Repetimos esta acción hasta que se nos acabe la masa para elaborar el resto. Con estas cantidades nos saldrán unos 20 - 25 faláfel. Si no los queréis comer todos, esta masa se puede congelar perfectamente para cocinarlos en otra ocasión. Al igual que cuando hacemos croquetas, los freiremos directamente sacados del congelador.
En un cazo ponemos abundante aceite de oliva suave (que no le dé mucho sabor al falafel), de modo que al freírlos queden sumergidos. Cuando esté caliente (no demasiado, que no llegue a echar humo), los freímos “vuelta y vuelta”. Una vez hechos los apartamos en una fuente con papel absorbente, para que escurran bien el aceite.
Pasos Detallados:
- Ponemos los garbanzos en remojo 24 horas antes de realizar la receta.
- Transcurrido este tiempo los escurrimos y secamos bien para que no queden restos de agua.
- Introducimos los garbanzos hidratados en el vaso de un robot de cocina o una batidora potente junto con el diente de ajo, la cebolla, las hojas de cilantro y de perejil y el comino molido.
- A continuación añadimos la harina de garbanzos, reservando un par de cucharadas para cubrir la base de una fuente, la levadura química y salpimentamos al gusto.
- Trituramos de nuevo hasta obtener una mezcla homogénea.
- Formamos pequeñas bolitas del tamaño de una nuez y las colocamos en la fuente con la harina de garbanzos al tiempo que rebozamos ligeramente.
- Calentamos abundante aceite en una sartén y freímos, a fuego medio-alto, volteando para que se doren por igual por ambos lados.

Acompañamientos y Variantes
Al falafel casero le va de maravilla una salsa de yogur, tipo tzatziki, y una ensalada de hojas verdes. En muchos países de Oriente Medio se sirve dentro de pan de pita con estos acompañamientos y se come a modo de bocadillo. Es delicioso y muy refrescante, perfecto para acompañar de una cerveza bien fría.
Como acompañamiento, el falafel se suele servir con un poco de salsa de yogur estilo tzatziki, también con salsa tarator, con una salsa tahina de sésamo o una salsa de tomate picante.
Para presentar nuestros faláfel lo mejor es acompañarlos con una salsa de yogurt. En un bol, vertemos el yogur natural, y sobre él un diente de ajo muy bien picadito, el zumo de medio limón, el aceite de oliva virgen extra, sal y pimienta al gusto. Removemos bien con la ayuda de un tenedor o cuchara y en tan sólo 1 minuto, ya tenemos lista la salsa para acompañar los faláfel.
Los servimos calientes en la mesa. Este plato es muy saludable, y además es 100% libre de gluten. Su ingrediente principal, los garbanzos son una buena fuente de proteínas vegetales. Proporcionan también un alto contenido en fibra, minerales como el hierro, potasio, calcio y magnesio, “lecitina” (un tipo de grasa excelente para el control del colesterol). Además de ácidos grasos esenciales como el “linoleico”, más conocido como Omega 6.
Si hay algo que me gusta de esta receta es que, además de estar buenísima, sea tan saludable y tan sencilla de preparar. Creo que todos, y en especial los niños, debemos comer falafel.
Hay una tendencia a decir que no nos gusta algún alimento solo porque los hemos tomado de algún modo que no nos ha gustado. Por ejemplo, que no nos guste un guiso de garbanzos, no significa que no nos vayan a gustar en una ensalada o en otro plato. Quizás, lo que no nos agradó es algo que llevaba ese guiso y a partir de ahí, nunca más quisimos comer garbanzos.
El origen del falafel es un poco polémico y se ha debatido mucho sobre él. Normal que algo tan rico se lo quiera atribuir más de uno. Siempre digo que si aprendemos a cocinar los alimentos de diferente modo, no nos cansaremos de comerlos. Una buena manera de hacerlo es acercándonos a otras culturas para dejarnos sorprender con sus recetas.
Me gusta especialmente la cocina libanesa, marroquí… donde las especias tienen una gran importancia. En realidad, la cocina andaluza tiene mucho en común con estas otras gastronomías: Sabor, color y alimentos saludables son su base.
Así se prepara el FALAFEL original – nadie lo hace igual”
Otras Recetas con Garbanzos
Además del falafel, existen numerosas recetas deliciosas que puedes preparar con garbanzos. Aquí te presentamos algunas opciones:
- Ensalada de garbanzos
- Hummus
- Garbanzos con marisco
- Hamburguesas de garbanzos
- Callos con garbanzos
- Garbanzos a la carbonara
- Garbanzos salteados
- Garbanzos al estilo turco
- Garbanzos con calamares
- Garbanzos con arroz
Estas son solo algunas ideas para incorporar los garbanzos en tu dieta de manera variada y sabrosa. ¡Anímate a probarlas todas!