Faringitis y Petequias en el Paladar: Causas, Diagnóstico y Tratamiento

El conocimiento de las enfermedades más frecuentes en los niños por parte no solo de los pediatras, sino también del resto de los profesionales de la salud, como puede ser el caso del farmacéutico, es de suma importancia. En ocasiones, la familia puede consultar por un problema de salud que requiere diagnóstico médico, pero que además cursa con algún síntoma para el que existe alguna especialidad farmacéutica publicitaria que puede ayudar al bienestar del paciente.

¿Qué es la faringitis?

La faringitis es la inflamación, generalmente debida a infección, de las membranas mucosas de la garganta. Es un diagnóstico sobreutilizado en AP, al catalogar así, en muchas ocasiones, un resfriado común, simplemente por la visualización de una faringe congestiva. Si bien hay faringitis en cualquier infección de vías altas y en muchas de vías inferiores, nos referiremos en este apartado a la “faringitis” en sentido estricto, como la infección viral o bacteriana circunscrita a la faringe, y no a la hiperemia faríngea que se produce en el transcurso de un cuadro catarral vírico de vías altas (rinofaringitis aguda o resfriado común, gripe, laringitis) o bajas (bronquiolitis).

A efectos prácticos, es muy útil diferenciar las faringitis que se producen en cuadros con participación nasal, generalmente de etiología vírica, de las faringitis en las que no hay sintomatología nasal, y en las que la etiología puede ser bacteriana. Es recomendable unificar la terminología y catalogar simplemente como faringitis una patología que recibe nombres distintos (amigdalitis, faringoamigdalitis, tonsilitis…).

La mayor parte de las faringitis son víricas, pese a lo cual se sigue tratando indiscriminadamente esta enfermedad con antibióticos. La mayor parte de las faringitis son víricas (65-80%) y tienen un predominio estacional (otoño-invierno).

Causas de la faringitis

La faringitis puede ser causada por diversos factores, entre ellos:

  • Infecciones virales: Son la causa más común de faringitis.
  • Infecciones bacterianas: El estreptococo beta hemolítico del grupo A (EBHGA, Streptococcus pyogenes) es el agente bacteriano predominante.
  • Factores ambientales: Tabaco, polución, alérgenos, cáusticos, alimentos o líquidos muy calientes.
  • Cuadros inflamatorios: Síndrome PFAPA, enfermedad de Kawasaki, enfermedad inflamatoria intestinal, síndrome de Stevens Johnson y lupus eritematoso diseminado.

Faringitis estreptocócica

La faringitis estreptocócica es la causa más frecuente de faringitis bacteriana, pero no causa más de un 15% de todos los casos de fiebre y dolor de garganta. La proteína M es el principal factor de virulencia y facilita la resistencia a la fagocitosis. Después de la infección se desarrolla inmunidad específica de serotipo M, pero no inmunidad cruzada con otros serotipos M.

El EBHGA (Streptococcus pyogenes) tiene amplia expresividad clínica. Los cuadros más frecuentes son: faringitis, impétigo (cepas potencialmente nefritógenas, pero no reumatógenas), escarlatina, celulitis y celulitis perianal. Menos frecuentes son: vulvovaginitis, neumonía, artritis séptica, osteomielitis, meningitis y fascitis necrotizante, de la que parece haber un aumento reciente de casos como complicación de la varicela tratada con ibuprofeno (una asociación no determinada aún como causal). No hay que olvidar las secuelas no supurativas (fiebre reumática y glomerulonefritis).

El EBHGA puede estar presente asintomáticamente en faringe (estado de portador), recto y vagina en 10-15% de niños en edad escolar, pero en periodos epidémicos hasta un 50% de niños pueden estar colonizados. Estos niños no desarrollan respuesta inmunitaria ni tienen riesgo de presentar fiebre reumática o glomerulonefritis.

La faringitis por EBHGA tiene un periodo de incubación de 2-5 días y un inicio brusco, con fiebre alta, frecuentemente superior a 39°. La faringodinia es intensa y puede preceder a la aparición de la fiebre y de los signos inflamatorios faríngeos, lo que dificulta enormemente el diagnóstico, pero tiene un alto valor predictivo en niños con faringitis estreptocócica recurrente. Las adenopatías tonsilares pueden ser de gran tamaño. El niño puede estar prostrado, con cefalea, vómitos y, en ocasiones, meningismo.

No es excepcional la presencia de un dolor abdominal intenso, por adenitis mesentérica, que plantee dudas diagnósticas con el abdomen agudo e incluso provoque apendicectomías blancas. La faringe suele presentar marcada hiperemia, con afectación variable de las amígdalas que, frecuentemente, presentan un exudado blanquecino, que no es patognomónico de infección bacteriana (Fig. 2). Es frecuente que la úvula participe de la inflamación. Sin embargo, la presencia de una uvulitis circunscrita, con gran tumefacción, fiebre alta y mal estado general, en niños de menos de 3 años no correctamente inmunizados, debe hacernos sospechar la posibilidad de infección por Haemophillus influenzae invasivo (Hib), y derivar al niño al hospital para descartar meningitis. En la actualidad en nuestro medio, con coberturas vacunales frente a Hib casi universales, una uvulitis es muy sugestiva de infección estreptocócica. La presencia de petequias en paladar blando y/o úvula es también muy sugestiva pero no patognomónica de infección estreptocócica. Debe valorarse toda la clínica en su contexto, puesto que es sorprendente la gran disociación que puede haber entre el aspecto de la faringe y la etiología de la enfermedad. La presencia de sintomatología catarral acompañante (rinitis, tos, ronquera, conjuntivitis no purulenta), de mialgias y diarrea, siempre se ha considerado como sugestiva de infección vírica, pero en estudios de detección antigénica no ha mostrado correlación suficiente con un resultado negativo.

Figura 2.

Dolor de Garganta en Niños: ¿Cómo aliviarlo y descubrir su causa?

Petequias en el paladar

Al explorar la faringe, se observa que está muy enrojecida, a veces con petequias en el paladar blando (pequeños hematomas puntiformes) y amígdalas hipertróficas con exudados purulentos (placas blanquecinas). La presencia de petequias en paladar blando y/o úvula es también muy sugestiva pero no patognomónica de infección estreptocócica.

¿Te han salido puntos rojos o manchas en el paladar? Hay muchos tipos, y según el tipo de patología la sintomatología será diferente:

  • Quemaduras: Al haber comido algo muy caliente es posible que te aparezcan puntos rojos en el paladar.
  • Aftas: Las aftas son heridas que pueden variar en tamaño y que se manifiestan con una mancha que tiene el centro blanco y el resto es rojo. Pueden aparecer en la boca, lengua, mejillas, labios, encía, garganta o paladar. No son contagiosas y suelen durar unas 2 semanas, y aparecen cuando bajan las defensas del organismo o también por traumatismos.
  • Herpes: Este virus, una vez que el paciente ha sido contagiado, no desaparece del organismo. Por eso, las personas que lo padecen suelen sufrirlo varias veces al año.
  • Cándida: Es un hongo que produce puntos rojos o blancos dentro de la boca. Suelen tenerlo personas con diabetes, personas con prótesis y también niños pequeños.
  • Lesiones malignas: Cuando se tienen puntos rojos en el paladar es muy importante acudir a citas periódicas con el dentista para detectar el origen, así como para descartar enfermedades peores.

Diagnóstico

El diagnóstico definitivo se hace mediante el cultivo de exudado faríngeo y un test de detección rápida del estreptococo, lo que permitirá orientar la causa de la infección. Aun así, no siempre será preciso recurrir estas pruebas, pues la edad del niño y los síntomas asociados pueden orientar suficientemente el diagnóstico hacia la causa viral o bacteriana.

Idealmente debería basarse en técnicas de detección rápida de antígeno estreptocócico o en cultivo del frotis faríngeo. La diferenciación entre faringitis bacteriana y faringitis vírica es compleja. La valoración conjunta y cuidadosa de toda la sintomatología y semiología descrita anteriormente, hecha por un pediatra experimentado, tiene una correlación muy pobre con la confirmación microbiológica.

La faringitis estreptocócica se ha considerado clásicamente rara antes de los 3 años y excepcional antes del año. Sin embargo, hay que recordar que, en niños que asisten a guardería, puede presentarse a partir de los 18 meses, especialmente en brotes epidémicos. En la actualidad, parece desplazarse hacia edades más precoces.

Tratamiento

El tratamiento de la faringitis vírica es meramente sintomático. El dolor de garganta puede tratarse con paracetamol o ibuprofeno. En caso de faringodinias muy intensas que no cedan a la analgesia habitual, es muy útil una tanda corta de corticoides orales. Algunos niños mayores experimentan mejoría chupando pastillas “antisépticas”, de las que hay una amplia gama en el mercado OTC y que suelen tener en su composición algún antiinflamatorio local (bencidamida). El líquido moderadamente frío es un excelente coadyuvante al tratamiento del dolor y no compromete los mecanismos inmunitarios locales, aunque su recomendación genera cierta sorpresa en los padres.

El tratamiento del paladar inflamado dependerá de la causa identificada. No es lo mismo tratar una quemadura leve que un absceso o una alergia.

Remedios caseros para aliviar el dolor y la inflamación:

  • Enjuagues con agua salada: Es el truco de la abuela y realmente funciona. Disuelve media cucharadita de sal en un vaso de agua tibia y haz buches suaves, manteniéndolo en el paladar unos 30 segundos, luego escupe. Repite esto 3 veces al día.
  • Aplicar frío local: El frío es un antiinflamatorio natural. Puedes chupar un cubito de hielo envuelto en un paño o comer un pedacito de helado (¡excusa perfecta!) y dirigirlo hacia el techo de la boca. El frío ayudará a adormecer el área y bajar la inflamación. Hazlo en intervalos cortos (hasta que sientas alivio).
  • Alimentos blandos y frescos: Mientras tengas el paladar sensible, adapta tu dieta. Toma comidas frías o a temperatura ambiente, de textura blanda (yogures, purés, batidos, gelatinas). Evita comidas muy calientes, picantes, ácidas o crujientes que puedan irritar más.
  • Buena higiene bucal sin agresión: Mantén tu boca limpia pero con cuidado extra. Cepíllate los dientes suavemente con un cepillo de cerdas suaves, para no raspar el paladar irritado. Sigue tu rutina de higiene bucodental (cepillado e hilo dental) porque una boca limpia sana más rápido y previene infecciones. Pero evita enjuagues con alcohol que arden; si tienes uno sin alcohol, úsalo diluido.
  • No fumar ni beber alcohol: Ya mencionamos que el tabaco y las bebidas alcohólicas irritan la mucosa y resecan la boca. Durante la recuperación, suspende el cigarrillo y el alcohol completamente. Esto dará un descanso a tu paladar y además favorece la cicatrización.
  • Analgésicos de venta libre: Para controlar el dolor y la inflamación puedes tomar un antiinflamatorio común como ibuprofeno, o paracetamol para el dolor, siguiendo las dosis recomendadas. Estos medicamentos ayudan a que las molestias sean llevaderas mientras la causa subyacente va resolviéndose.

tags: #faringitis #petequias #paladar