Fiebre en Bebés de 11 Meses: Causas, Dentición y Tratamiento

La fiebre es uno de los síntomas más comunes en bebés y niños pequeños, y aunque es una respuesta natural del cuerpo ante infecciones, muchas veces causa preocupación. Entender qué es la fiebre en niños, cuándo es preocupante y cómo manejarla es fundamental para cuidar la salud de los más pequeños.

¿Qué es la Fiebre?

La fiebre es una elevación temporal de la temperatura corporal. Normalmente, es señal de que el cuerpo está luchando contra una infección, ya sea viral o bacteriana. En otras palabras, el cuerpo aumenta su temperatura como una respuesta para activar el sistema inmunitario y crear un ambiente difícil para que los patógenos puedan proliferar. Sin duda, la fiebre puede ser incómoda, sobre todo cuando se juntan otros síntomas como dolor de cabeza, debilidad, etc.

Temperatura Corporal Normal en Bebés

La temperatura corporal normal puede variar ligeramente dependiendo de la persona, la hora del día y la actividad realizada. En general, la temperatura promedio en los niños es de 36.5 a 37.5 grados Celsius cuando se mide por vía rectal, que es la más precisa en bebés y niños pequeños. En general, se considera que un niño tiene fiebre cuando su temperatura supera los 38 grados Celsius. Esta cifra puede variar dependiendo de la fuente, pero en términos generales, cualquier aumento por encima de 37.5°C-38°C indica fiebre.

Es crucial recordar que los bebés pueden tener variaciones en su temperatura corporal debido a factores como la ropa que llevan puesta o el ambiente, por lo que es esencial tener en cuenta el contexto y otros síntomas antes de tomar cualquier medida.

No, 36.5 grados Celsius no se considera fiebre en bebés. De hecho, esa temperatura es bastante normal. Como hemos visto, en general la fiebre se define como una temperatura superior a 38 °C.

La Dentición y la Fiebre: ¿Existe Relación?

Muchos padres se preguntan si la fiebre en los bebés es consecuencia de la salida de los dientes. Aunque es cierto que la dentición puede causar incomodidad, irritabilidad y, en algunos casos, un ligero aumento de la temperatura, no debería causar fiebre alta. Si un bebé tiene fiebre por encima de los 38 °C durante el proceso de dentición, es más probable que la fiebre sea consecuencia de una infección o enfermedad subyacente, y no de la dentición en sí.

Los dientes de leche al salir pueden producir inflamación de las encías y febrícula, pero nunca fiebre alta. La erupción dental es un proceso fisiológico y natural que comporta la apertura de un ojal en la encía, facilitando la aparición del diente. Habitualmente, la erupción dentaria puede producir un ligero dolor en los bebés perfectamente soportable. Con frecuencia, estas molestias inquietan al niño, y en mayor medida, la posible relación entre los dientes de leche y fiebre, a la familia.

Cuando se produce la salida de los dientes, la encía se encuentra inflamada, algo más roja y caliente. Debes vigilar que la temperatura no llegue a más de 37,5ªC axilar o más de 38ºC si la toma de temperatura es rectal, siendo entonces fiebre.

¿Cómo es la Dentición en Bebés?

¿Sabías que el desarrollo de los dientes de leche se inicia a partir de sexta semana de vida intrauterina? La erupción de los primeros dientes temporales comienza entre el cuarto y el séptimo mes de vida del bebé y termina entre los 30-36 meses, aunque los tiempos pueden variar de un bebé a otro. Los primeros dientes que verás erupcionar en boca de tu pequeño son los incisivos centrales inferiores. A continuación tienes un gráfico de referencia para saber qué esperar de la dentición en los bebés:

Aunque es poco frecuente, algunos bebés pueden presentar dientes al nacer, o bien, estos pueden llegar a erupcionar durante el primer mes de vida. Estos dientes pueden formar parte tanto de la dentición normal, como ser supernumerarios, es decir, que aparecen de forma adicional. En estos casos es importante determinar la movilidad del diente por riesgo de aspiración, lesiones traumáticas que puedan ocasionar en la boca, dificultad de lactancia… Así que el odontólogo será quien decida si es preferible la extracción del diente o bien su conservación.

Para la mayoría, en la clínica dental observamos que la erupción de la dentadura primaria sigue un patrón ordenado. Por lo tanto, el orden típico de salida de los dientes temporales es el siguiente:

  1. Incisivos centrales inferiores
  2. Incisivos centrales superiores
  3. Incisivos laterales superiores
  4. Incisivos laterales inferiores
  5. Primeros molares
  6. Caninos
  7. Segundos molares

Este orden de erupción es consistente en la mayoría de los bebés, pero es importante recordar que puede haber algunas variaciones. Algunos bebés pueden experimentar cambios en el orden o en los tiempos de erupción, lo que también es normal.

Síntomas de la Dentición

Son muchos los síntomas locales y sistémicos que se han atribuido a la erupción dental a lo largo de los años y que causan las molestias e incomodidades comunes en los infantes. Los síntomas más frecuentes asociados a la salida de los dientes son:

  • Enrojecimiento e inflamación de las encías
  • Disminución del sueño y del apetito
  • Aumento de la salivación
  • Irritabilidad y dolor

Estos síntomas son variables y no se dan en todos los casos, habiendo bebés que pasan por este proceso sin ningún tipo de inconveniente. De hecho, existe controversia en cuanto a si la erupción dental produce fiebre. En los últimos estudios realizados se ha observado que puede haber un aumento leve de la temperatura corporal no superior a 37’8 °C, considerado febrícula y no fiebre.

En general, la erupción de los dientes temporales comienza en un periodo en el que también están ocurriendo otros cambios en el sistema inmune, el crecimiento y el desarrollo. Esto predispone a un bebé a una variedad de infecciones: infecciones del tracto respiratorio, del tracto urinario, del oído medio… que pueden atribuirse por error a la erupción dental. Pero generalmente, los variables síntomas producidos por la erupción dental en bebés son temporales y nunca graves.

De hecho, no hay ningún síntoma específico o conjunto de síntomas que pueda predecir con fiabilidad la salida de un diente. Además, los síntomas que podrían atribuirse a la dentición no son graves, y la presencia de fiebre (38,5 °C) u otros síntomas clínicamente importantes es muy poco probable que sea causada por la dentición. En estos casos, se recomienda acudir al médico para descartar otras posibles causas.

¿Cómo Aliviar los Síntomas de la Dentición?

Para poder aliviar los síntomas derivados de la erupción dental se recomienda el uso de mordedores homologados que pueden enfriarse en la nevera y ayudarán a calmar el dolor y la inflamación, masticar alimentos un poco duros, frotar las encías con una gasa…

Algunos de los instrumentos que calman los síntomas del “síndrome eruptivo” o “teething” son el uso de accesorios fríos. Estos accesorios sirven para que el niño los muerda, actuando así el frío como aliviador del dolor y anestésico de las encías. Podemos utilizar anillos helados, mordedores, toallitas húmedas, etc.

A nivel farmacológico el uso conservador de paracetamol e ibuprofeno puede ayudar a aliviar las molestias causadas por la dentición gracias a sus propiedades analgésicas y antiinflamatorias.

Adicionalmente, hemos de tener en cuenta que los geles anestésicos, de libre venta en farmacia, pueden ser contraproducentes. Además, nunca deben usarse en niños menores de dos años.

Está totalmente desaconsejado poner pulseras o collares que popularmente se venden para mejorar la dentición y quitar el dolor. Tanto las pulseras como los collares presentan un gran riesgo de asfixia o estrangulamiento (a pesar de que las cuentas estén anudadas individualmente).

¿Cómo Medir la Temperatura a un Bebé?

Si sospechas que tu peque tiene fiebre, especialmente tras observar algunos de los síntomas anteriores, es mejor usar un termómetro electrónico digital para tomarle la temperatura. Los termómetros de chupete digitales, las tiras para la fiebre, los besos en la frente o el dorso de la mano sobre la frente no son formas precisas de medir la temperatura.

Sigue las instrucciones que se incluyen con el termómetro, ya que cada producto puede funcionar de manera diferente, o pídele al médico que te enseñe cómo tomar la temperatura de tu bebé. Asegúrate de no dejarle desatendido mientras tanto y utilice termómetros independientes para las lecturas rectales y orales.

El mejor lugar para tomar la temperatura de un niño depende de su edad. A continuación, te mostramos qué método se recomienda usar:

  • 0 a 3 meses. Toma una lectura en el recto, ya que se considera la más precisa. También puedes usar un termómetro de arteria temporal, que es un escáner infrarrojo que pasa sobre la frente del bebé.
  • 3 a 6 meses. Toma una lectura en el recto o la axila. También puedes usar un termómetro de arteria temporal.
  • 6 meses o más. A esta edad puedes comenzar a tomar la temperatura del bebé con un termómetro digital para el oído. No obstante, puedes seguir tomando la temperatura en el recto con un termómetro digital o usar un termómetro de arteria temporal. Espera hasta que tu hijo tenga cuatro años para para tomarle la temperatura por vía oral.

¿Qué Hacer Si Mi Bebé Tiene Fiebre?

Si tu bebé tiene fiebre, el primer pensamiento que tengas puede ser abrigarlo, especialmente si también tiene escalofríos. Sin embargo, esto puede empeorar la situación. No le pongas más ropa ni lo cubras con una manta; debes intentar que escape el calor y que la fiebre baje, no que suba.

A continuación, te mostramos algunas formas de bajar la fiebre de un niño:

  • Refresca el ambiente. Asegúrate de que la habitación del bebé sea fresca y cómoda. Considera poner un ventilador para hacer circular el aire fresco por toda la estancia.
  • Usa ropa más ligera. Viste a tu peque con ropa ligera. Debes intentar que escape el calor corporal para que la temperatura baje.
  • Dale muchos líquidos. Asegúrate de que el bebé reciba suficientes líquidos para evitar la deshidratación. Sigue dándole el pecho o leche de fórmula si tiene menos de 6 meses. Si es mayor, puedes darle agua o una solución de rehidratación oral adicionalmente.
  • Fomenta el descanso. Aprovecha cada oportunidad para que tu hijo descanse hasta que la fiebre haya pasado.
  • Dale medicamentos. El pediatra puede recomendarte un medicamento para reducir la fiebre. Hablamos sobre esto más detalladamente en la siguiente sección.

Si la fiebre es el resultado de una enfermedad contagiosa como la gripe o la varicela, es mejor mantener al bebé alejado de otros niños, personas mayores y cualquier persona con un sistema inmunitario más débil.

La fiebre no requiere medicamentos a menos que tu hijo se sienta incómodo. Pregunta al pediatra si hace falta un medicamento para reducir la fiebre y sigue las instrucciones de dosificación. Consulta siempre a un médico antes de administrar cualquier medicamento a un bebé menor de 2 meses.

No se recomienda dar aspirina a los niños, ya que puede provocar una afección grave llamada síndrome de Reye. Prueba a darle paracetamol o ibuprofeno si el médico te ha dado luz verde. Tal vez te receten acetaminofeno si tu bebé tiene 3 meses o más, o bien ibuprofeno si tiene 6 meses o más.

En cuanto a la dosificación, sigue las instrucciones que aparecen en la etiqueta del producto. La dosis suele basarse en el peso y la edad del bebé. Utiliza siempre el dispositivo de medición que viene con el producto, no una cucharilla que tengas por casa.

¿Cuándo Debo Llamar al Médico?

Aunque el pediatra te dirá concretamente cuándo debes llamarle, normalmente tendrás que hacerlo si tu bebé tiene:

  • 0 a 2 meses y una temperatura de 38 °C (llama inmediatamente).
  • 3 a 6 meses y una temperatura de 38,3 °C o más.
  • Más de 6 meses y una temperatura de 39,4 °C o más.

Asegúrate de informar al médico de la lectura exacta y el método que usaste para tomar la temperatura del bebé (rectal, en la frente, en la axila o en el oído).

Llámale de inmediato o acude a urgencias si la fiebre dura más de 24 horas o si tiene alguno de estos síntomas además de fiebre:

  • Vómitos
  • Diarrea
  • Llanto incontrolable
  • Irritabilidad
  • Lentitud
  • Labios, lengua o uñas azules
  • Punto abultado o hundido en cualquier parte de la cabeza
  • Rigidez en el cuello
  • Flacidez
  • Dificultad para respirar
  • Babeo
  • Convulsiones

Convulsiones Febriles

En raras ocasiones, la fiebre puede desencadenar en lo que se conoce como convulsiones febriles, sobre todo si tu peque tiene entre 6 meses y 5 años. Aunque ver a tu hijo con una convulsión febril puede ser aterrador, casi siempre es inofensivo.

Si tu bebé tiene una convulsión febril, siga estos pasos:

  • Acuéstalo en la cama o el suelo, lejos de cualquier objeto que pueda lastimarle.
  • Colócalo de lado para evitar que se ahogue.
  • Afloja la ropa alrededor del cuello y la cabeza.
  • Presta atención a las dificultades respiratorias (por ejemplo, si su cara se pone azul). Llama al 112 inmediatamente si tiene problemas respiratorios.

A continuación, te mostramos algunas pautas que debes seguir si tu peque tiene una convulsión febril:

  • No le pongas nada en la boca.
  • No le cojas ni le sujetes.
  • No le des medicamentos para bajar la fiebre.
  • No le des un baño frío o tibio.

Si tu bebé ha tenido una convulsión febril, informa al pediatra tan pronto como sea posible para que pueda programar un control.

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Otras Consideraciones sobre la Dentición

Algunas cosas que debéis saber las familias en relación a la dentición del bebé y las alteraciones más frecuentes.

  • Más frecuente es la erupción de dientes más tarde de lo habitual. A veces no sale ningún diente hasta los 12-13 meses, y ello no es signo de “falta de calcio” o de vitaminas, ni de ningún problema. Se considera retraso de la dentición si no ha salido ningún diente hacia los 15-16 meses.
  • Color grisáceo, que suele aparecer tras un traumatismo previo. Si el diente está estable, no hay que tratarlo.
  • Color pardo-negruzco, pueden deberse a la existencia de bacterias cromógenas (producen pigmentos) en la boca, o a que esté tomando hierro. No suele requerir tratamiento.
  • Color blanco tiza, o amarillo-marrón, suele ser un defecto del esmalte dental (hipoplasia del esmalte dental). Serán dientes más vulnerables a la caries que habrá que cuidar aún más con una buena higiene dental.
  • Sarro: forma placas blanco amarillentas en la línea diente-encía. Debe tratarse.
  • Salida asimétrica: salen un lado y no en el otro, o tarda más de 6 meses en salir el diente del lado contrario.
  • Dientes de más (diente supernumerario), o de menos (anodoncia). No les suele causar ningún problema, pero mejor que lo valore el pediatra.
  • Caries. Muchas veces se debe al uso excesivo del chupete, que recordemos no debería usarse más allá de los 18-24 meses. También puede suceder con la succión frecuente del pulgar.
  • Hematoma de erupción: pequeño abultamiento morado que se forma en la encía al ir a salir el diente. Es frecuente sobre todo con la salida de los molares. No requiere ningún tratamiento.
  • Opérculo: trozo de la encía que cubre parte del diente en erupción. Puede molestar al masticar, pero no requiere ninguna actuación en particular.

En conclusión, el síndrome eruptivo, que es un proceso natural y necesario, puede generar una serie de molestias. Sin duda, con paciencia y buenos consejos por parte del equipo de la clínica dental infantil podrán solventarse fácilmente las molestias.

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