A Caballo Regalado No Se Le Miran Los Dientes: Significado, Origen y Uso

El refrán "A caballo regalado no se le miran los dientes" es una expresión muy utilizada en la lengua española. Este dicho popular encierra una valiosa lección sobre la apreciación, la conformidad y la educación al recibir un obsequio.

Significado del Refrán

Este refrán recomienda aceptar los regalos de buen grado y sin poner reparo alguno. Se considera descortés analizar exhaustivamente la calidad del obsequio, así como resaltar sus defectos o fallos. En esencia, nos invita a la gratitud y a no ser demasiado exigentes con aquello que recibimos gratuitamente.

De hecho, muchas veces se utiliza solo la primera parte («a caballo regalado»… ) dejando el resto a la interpretación del oyente.

Origen e Historia

La expresión tiene su raíz en la práctica de evaluar a los caballos examinando sus dientes. Los expertos podían determinar la edad, la salud, la procedencia y el tipo de dieta que el animal había tenido, simplemente observando su dentadura.

En las etapas en las que existía de forma generalizada la esclavitud humana, una de las cosas que se tenían en cuenta a la hora de comprar un esclavo era la dentadura. Este hecho nos hace conscientes de la importancia que tienen las piezas dentales para los que pueden interpretarlas: pueden tener información muy importante sobre nuestra salud y estado general.

El viejo refrán «a caballo regalado, no hay que mirarle el diente» es sentencia que nos recomienda no ser muy exigentes con las cosas que obtenemos gratuitamente. Su origen está relacionado con el método que los expertos emplean para calcular con bastante aproximación la edad de los caballos: mirándoles la dentadura. Al nacer, el caballo tiene dos incisivos temporales. Al mes, cuatro incisivos y tres molares temporales a cada lado. Al año, son cuatro los molares de cada lado. Paulatinamente, los dientes temporales van siendo sustituidos por permanentes; a los cuatro años y medio, cuenta con seis molares, cuatro caninos y seis incisivos permanentes.

Uso Actual

El refrán es de uso actual y se emplea con frecuencia. Se utiliza para recordar que debemos ser agradecidos y no buscar defectos en los regalos que recibimos. La intención es disuasoria, buscando evitar comportamientos que puedan considerarse descorteses.

Ejemplos en Contexto

Para ilustrar su uso, veamos algunos ejemplos:

  • «Sin que yo, por mi parte, la haya solicitado, ni poder explicarme por dónde me ha venido, me he encontrado con la vida; y como suele decirse que a caballo regalado no hay que mirarle el diente, sin discutirla, sin analizarla, me limito a sacar de ella el mejor partido posible» (Gustavo Adolfo Bécquer, Memorias de un pavo [Narraciones]).
  • «- Madre -le dijo Manuel viéndola pasar a su lado-, muy alegre es el color de ese vestido para una viuda. - Cállate, mala lengua -respondió su madre-. Todo debe ser alegre en un día como hoy. Además que, a caballo regalado, no se le mira el diente. Hermano Gabriel, vaya esta copa de mistela y esta torta. Eche usted un brindis a la salud de los novios antes de volver al convento» (Fernán Caballero, Cecilia Böhl de Faber, La gaviota).
  • «¿Qué me pareció? Me pareció como si me hubieran noqueado. Había pensado que a caballo regalado no había que mirarle el dentado, pero de lo que se trataba era de no mirarles ni el dentado no cualquier otra cosa a dos caballos regalados. ¿Qué me pareció? De hombre a hombre, me pareció como si me tocara dos veces la lotería. Por una parte, no me gustaba demasiado lo de estar vendado; pero, por otra, de hombre a hombre, le veía cierta gracia» (Julián Barnes, Al otro lado del canal).

Variantes

Existen algunas variantes de este refrán, como "A caballo regalado no se le mira el colmillo", que se utiliza en California, Colombia, Costa Rica, Chile, Ecuador, México, Nicaragua y Panamá.

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