Un hábito puede ser definido como la costumbre o práctica adquirida de reiterar un mismo acto, el cual, con cada repetición se vuelve menos consciente y cuando persiste es relegado completamente al inconsciente. Se denomina hábito al acto que, adquirido mediante un proceso de aprendizaje, llega a efectuarse de manera inconsciente.
En lo referente a los hábitos orales hablamos, por ejemplo, de la masticación y fonoarticulación, considerados fisiológicos o funcionales. Pero existen también aquellos no funcionales, llamados malos hábitos o parafuncionales. De hecho, pueden llegar a alterar el normal desarrollo orofacial, produciendo deglución atípica, deformaciones dentomaxilares (oclusión dental, mordida abierta y balance muscular). Y solo afectan a la boca, pueden convertirse en problemas psicológicos, emocionales, de aprendizaje y de otros sistemas (respiratorio, digestivo).
Las alteraciones funcionales pueden residir en diferentes lugares o etapas del complejo neuro-psico-motor. Dentro de los primeros tipos, los problemas orgánicos y/o funcionales se encuentran en la lengua, la respiración bucal y la deglución atípica. En el segundo tipo, las respuestas compensatorias, puede haber una interposición labial o un ceceo. Finalmente, el tercer tipo son los hábitos.
Es importante que los dentistas y odontopediatras que tienen contacto con los niños a edades tempranas sean capaces de identificar y diagnosticar la existencia de malos hábitos orales, ya que la instauración de un tratamiento temprano y oportuno disminuye los daños causados por estos. Lo más importante en la eliminación de estos hábitos es la motivación de los niños, sus padres y los profesionales (odontólogos y pediatras).
En caso de identificarse un mal hábito, se aconseja iniciar el tratamiento con la eliminación de este motivando al niño y buscando su colaboración en el abandono de ese mal hábito.
Malos hábitos orales
Tipos de Hábitos Parafuncionales
Respiración Bucal
La respiración bucal se considera un mal hábito cuando persiste sin obstrucción nasal y una vez se han descartado otras causas como desviación del tabique nasal, congestión nasal, rinitis alérgicas, adenoides hiperplásicos y la falta de aseo nasal. Suele haber un compromiso de las vías aéreas superiores que impide la respiración normal como por ejemplo, hipertrofia amigdalar y/o hipertrofia adenoidea pudiendo provocar maloclusiones del tipo clase II de Angle, división primera, clase II molar y clase II canina. En general, estos niños suelen presentar el labio superior corto y el inferior evertido con incompetencia labial.
Las deformaciones que puede producir son alteraciones del cierre labial, dentarias y maxilares, predisposición a enfermedades respiratorias y alteraciones corporales. Además, puede causar problemas en otros sistemas del organismo, considerándose un síndrome, por esto se le considera el más dañino de los malos hábitos bucales. La respiración bucal puede incluso producir problemas de aprendizaje por la deficiente oxigenación.

Succión Digital
La succión, desde el nacimiento hasta los 2 años puede considerarse normal, o por lo menos aceptable. Con la aparición de las piezas dentarias temporales y el tránsito alimenticio a sólidos es reemplazada gradualmente por la masticación. La succión digital es el hábito más arraigado, persistente y de mayor dificultad de corrección. Es un estereotipo ante un estímulo oral que se considera normal hasta los dos años de vida y en un 10-20% lo continúan haciendo hasta los 5-6 años.
Entre las teorías que lo explican la más aceptada es la teoría del reaprendizaje neuromuscular según la cual el hábito se debería a una respuesta aprendida para satisfacer el hambre o conseguir otro tipo de bienestar general. De tal manera que queda fijado como conducta y puede iniciar el hábito si se convierte en algo repetido.
Al erupcionar los dientes temporales, hay un cambio en el patrón deglutorio y a partir de los 4 años los hábitos nocivos influyen más negativamente desarrollando la maloclusión. La persistencia cuando comienzan a erupcionar los incisivos permanentes puede causar las siguientes alteraciones, protrusión maxilar y de incisivos superiores; mordida cruzada posterior y en el plano frontal, mordida abierta anterior, además de retroinclinación de incisivos inferiores, aumento del resalte y paladar ojival.
Interposición Lingual
La interposición lingual consiste en la ubicación de la lengua entre las piezas dentarias, ya sea en la zona anterior (a nivel de incisivos) o entre los sectores laterales (a nivel de molares) observada en reposo y/o durante las funciones de deglución y fonoarticulación. En condiciones normales la porción dorsal de la lengua toca ligeramente el paladar mientras que la punta descansa a nivel de alvéolos superiores o del cuello de los incisivos superiores.
Cuando hay interposición lingual, la lengua se posiciona hacia delante presionando contra las superficies linguales de los dientes que se vestibulizarán. Entre las causas de interposición lingual que se mencionan en la literatura se encuentran la succión digital, la caída prematura en dentición temporal anterior, la interposición labial inferior, la hipertrofia amigdalar, la intrusión secundaria en dentición temporal (anquilosis), prematuridades dentarias , disfunción de articulación témporomandibular, macroglosia y uso de biberón prolongado en el tiempo.
Aproximadamente la mitad de los niños que tienen interposición lingual también presentan succión digital, al parecer por desarrollarse como mecanismo de adaptación a la mordida abierta anterior que causa la succión digital y así lograr el sellado labial de manera que la interposición lingual perpetuará la maloclusión de forma secundaria, al igual que lo provoca el chupete mantenido en el tiempo así como el uso prolongado del biberón.
Bruxismo
Dentro de las parafunciones, el bruxismo forma parte de ellas. Se trata de una acción que se hace de forma involuntaria que consiste en apretar los dientes y rechinarlos. El bruxismo se produce al contactar entre si los dientes con fuerza. Se trata de un comportamiento subconsciente y suele producirse durante las horas de sueño, aunque también puede padecerse durante el día.
El bruxismo nocturno se considera un tipo de parasomnia donde las personas tienden a rechinar los dientes antes que apretarlos provocando la afectación muscular y articular (masetero, temporal y pterigoideos interno y externo). Al diurno se le considera de esfuerzo, de presión o apretamiento. Puede ser voluntario o involuntario y se considera una hiperactividad muscular masticatoria sin significado funcional.
Entre sus manifestaciones clínicas destacan el desgaste dentario, la hipermovilidad, las fracturas cuspídeas, la hipertrofia maseterina y el dolor facial, la hipersensibilidad pulpar, la disfunción de la articulación témporo-mandibular, así como dolores faciales, de cabeza, cuello y espalda. Estos síntomas dependerán de la frecuencia, duración e intensidad del hábito así como de la calidad de los tejidos expuestos.

Estrés y su Impacto en la Salud Bucal
Pasar por situaciones de estrés puede desencadenar problemas de salud como por ejemplo baja inmunidad, hipertensión, gastritis o migraña. El estrés puede tener consecuencias verdaderamente negativas para nuestra salud. El bruxismo es un trastorno consistente en rechinar, crujir o apretar de forma involuntaria los dientes. Este desgaste descubre las capas internas de los dientes haciéndolos más sensibles y, por tanto, provocando dolor de dientes.
Otro de los trastornos más frecuentes relacionados con el estrés y los nervios es la aparición de enfermedades periodontales. Como bien hemos señalado al inicio del artículo, el estrés puede afectar a la inmunidad y también a los microorganismos que habitan en nuestra boca. Asimismo, el estrés también puede ser el responsable de la aparición de mucoceles labiales, una especie de pequeñas ampollas que se forman en el labio, la lengua o las mejillas. Suelen estar relacionadas con el acto de mordisquear constantemente los labios cuando estamos nerviosos.
Maloclusiones Dentales
En condiciones normales, los arcos dentales están en una relación tan perfecta y equilibrada que permiten una masticación y deglución adecuadas. En estas condiciones, la maloclusión dental puede causar problemas en otras partes del cuerpo. Los síntomas dependen de la gravedad de la afección.
- Clase I: se refiere a la oclusión normal entre los dientes superiores e inferiores. Los incisivos superiores sobresalen ligeramente del arco dental inferior.
- Clase II (retrognatia mandibular): la arcada superior se superpone en gran medida a la inferior. Esto puede ser debido a un crecimiento insuficiente de la mandíbula o un maxilar superior desarrollado en exceso.
- Clase III (prognatismo mandibular): se produce cuando los dientes del arco mandibular están adelantados respecto al arco del maxilar superior y, por tanto, no hay alineación de los dientes. Esta condición de maloclusión puede dar lugar a importantes trastornos estéticos y funcionales.

La prevención de la maloclusión comienza con la intervención temprana y corrección de los diferentes hábitos parafuncionales, por parte del pediatra y el odontólogo, como pueden ser: chuparse el dedo o el uso de chupete, la deglución atípica, la onicofagia (morderse las uñas), la succión de los labios, etc.
Movilidad Dental
Existen diversos motivos por los cuales los pacientes presentan movilidad dental en alguna o varias piezas que componen su dentadura. Las causas son diversas, pero derivan de la enfermedad periodontal. La movilidad dental hace referencia a la movilidad dentaria ya sea de manera horizontal y/o vertical.
Por un lado, hay que tener en cuenta que todos los dientes se encuentran unidos al hueso mediante ligamentos periodontales, por lo que hay una movilidad fisiológica y natural de las piezas dentales de hasta 0,25 mm. Sin embargo, también existen los movimientos dentales patológicos, los cuales se destacan por superar el límite de movimiento normal. Un movimiento excesivo es un signo de la presencia de enfermedades periodontales, por ejemplo, un trauma oclusal o la periodontitis.
La principal causa es la falta de higiene bucal, la cual puede producir una acumulación de placa bacteriana o cálculo sobre los dientes. El sarro acumula bacterias, por lo que puede perjudicar la encía adherida a los dientes provocando rojez e hinchazón.
Tratamiento
El tratamiento por excelencia del bruxismo es la férula de descarga. Es un tipo de aparatología que sirve para amortiguar y evitar el rozamiento entre los dientes.
El tratamiento de las parafunciones exigiría un equipo multidisciplinar formado por todos los especialistas implicados es decir, psicólogos, logopedas, pediatras, educadores, otorrinolaringólogos, odontopediatras y ortodoncistas.
Es necesario el raspado, pulido, legrado profundo y alisado radicular. El éxito de la movilidad de grado 2 depende de una meticulosa higiene bucal. Con una higiene adecuada, se puede prevenir la pérdida de dientes. El grado de movilidad de los dientes define en gran medida el éxito del procedimiento. En este caso, la ferulización de los dientes con movilidad a los dientes adyacentes sanos y normales puede ser eficaz.
Estudio sobre Hábitos Parafuncionales en Pacientes con Necesidades Especiales
El objetivo de este estudio es determinar estos hábitos en una población de 206 pacientes con necesidades especiales. Se revisaron las historias clínicas de los pacientes tratados en quirófano obteniendo una muestra de 206 pacientes. Los datos fueron procesados y almacenados en una base de datos de Microsoft Excel y explotados estadísticamente mediante el paquete SPSS para Windows 12,0. Los estadísticos descriptivos más usados fueron las medias para las variables continuas y las frecuencias y porcentajes para las variables categóricas.
La muestra total fue de 206 pacientes con edades comprendidas entre 5 y 18 años. Respecto al sexo, el 58,3% fueron niños y el 41,7% niñas.
Se encontraron dos o más hábitos en 72 niños lo que supuso un 35% de la muestra. También se observaron dos o más hábitos en el 100% del retraso psicomotor o madurativo, en el 73,1% del síndrome de Down, en el 51,35% de la epilepsia y el síndrome de West y en el 43,5% del autismo.
Se encuentra que la respiración bucal fue el más frecuente (60,9%), apareció bruxismo en un 51,5% y onicofagia en un 24,9%.
Tabla 1. Prevalencia de Hábitos Parafuncionales en Pacientes con Necesidades Especiales
| Hábito Parafuncional | Porcentaje |
|---|---|
| Respiración Bucal | 60.9% |
| Bruxismo | 51.5% |
| Onicofagia | 24.9% |
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