Los implantes cigomáticos son un tipo de implante dental que se indican para aquellos pacientes con pérdida ósea o insuficiencia del hueso maxilar. A diferencia de los implantes tradicionales estos implantes se anclan en el hueso cigomático, es decir, en el pómulo. Los implantes dentales cigomáticos son una alternativa de reemplazo de una pérdida dental ante deficiencias del hueso maxilar.
Cuando un paciente padece una pérdida o reabsorción del hueso maxilar por distintas causas, el implante cigomático permite usar una alternativa de anclaje distinta. Este tipo de implante tiene un diseño y una longitud diferente a la de un implante dental de anclaje maxilar. Siendo más largo y con un diseño especial, el implante permite al especialista anclar su estructura en el hueso cigomático o del pómulo.

Antes de los implantes cigomáticos, las posibilidades de hacer un implante dental con pérdidas o deficiencias óseas del maxilar eran reducidas. Estos pacientes debían conformarse con prótesis removibles o someterse a procedimientos invasivos de mayor envergadura. El injerto de hueso maxilar es uno de los procedimientos alternativos de sustitución ósea con una mayor complejidad quirúrgica.
El hueso cigomático es un tejido más denso y con mayor resistencia, con una mayor área cortical que el hueso maxilar, mayormente esponjoso. El procedimiento tiende a ser un poco más complejo que los implantes maxilares, pues requiere de una mayor profundización. Adicionalmente, la realiza un cirujano maxilofacial especializado. Usualmente, se hace bajo anestesia general o con una combinación de anestesia local y sedación. Los especialistas en cirugía maxilofacial de beOne realizan una serie de análisis radiológicos y de imágenes de la zona. Con ello, estudian las condiciones físicas del hueso y de toda la zona a intervenir.
Diferencias con los Implantes Dentales Tradicionales
La principal diferencia entre un implante cigomático y otros tipos de implantes es el lugar donde se fija. La pérdida de densidad del hueso maxilar es muy frecuente en algunos tipos de pacientes. Esta pérdida de densidad puede unirse a la reabsorción del tejido por distintas causas e impide la colocación de implantes dentales maxilares. Con la edad, se produce una descalcificación del tejido óseo maxilar, con una pérdida de volumen y densidad que hacen inviable el implante.

La pérdida de estabilidad del hueso maxilar es uno de los factores que aumenta el riesgo de fracaso de este tipo de procedimientos. Por otro lado, el avance de enfermedades bucodentales no tratadas a tiempo puede afectar las estructuras esponjosas y corticales del maxilar. La infección bacteriana de caries profundas, gingivitis y periodontitis, puede comprometer la fortaleza del hueso.
Adicionalmente, existe un determinado número de pacientes que han sufrido traumatismos que han creado pérdidas óseas del maxilar. En consecuencia, no existe un área suficiente para pensar en el implante maxilar como alternativa terapéutica. Estos son solo algunos de los casos más frecuentes por los que un especialista puede decidirse por un implante cigomático.
Evaluación Preoperatoria y Planificación
Antes de iniciar el proceso para la colocación de un implante cigomático es necesario que el dentista realice una evaluación física para conocer la salud bucal del paciente. Para complementar el diagnóstico y planificar el tratamiento adecuado, el especialista solicitará imágenes, como radiografías o tomografías, para verificar la cantidad y calidad del hueso.
Rehabilitación completa superior con implantes cigomáticos
Técnica Quirúrgica Paso a Paso
El procedimiento inicia con la colocación de la anestesia que, dependiendo de la condición del paciente, puede ser local. En casos más complejos se requierá sedación o anestesia general. Luego, el dentista realiza una incisión en el hueso del pómulo, a través de la cuál tendrá acceso al hueso cigomático. Una vez hecho esto, procede a crear una osteotomía o perforación del hueso, donde se inserta el implante para fijarlo. Por último, se cierra la incisión.

Una vez culminada esta etapa del tratamiento, se puede colocar una prótesis provisional. Y se deben esperar de dos a seis meses para que ocurra el proceso de osteointegración entre el implante y el hueso cigomático. Al ocurrir la osteointegración, se procede a colocar la prótesis definitiva.
Posoperatorio y Cuidados Necesarios
Seguir las indicaciones del odontólogo luego de la colocación de los implantes cigomáticos es esencial para una adecuada recuperación y para obtener resultados óptimos. Para los pacientes con deficiencias y pérdidas óseas del hueso maxilar, los implantes cigomáticos son una alternativa eficaz. La sustitución funcional y estética de piezas dentales perdidas es posible con un procedimiento sencillo, indoloro y de rápida recuperación.
Estos implantes son un sustituto eficaz ante alternativas quirúrgicas más agresivas como el injerto de hueso. El injerto es un procedimiento más invasivo y que requiere de una recuperación más prolongada. Por supuesto, un mayor período de recuperación retrasa la implantación dental, pues debe hacerse luego que el injerto óseo se haya integrado.
Del mismo modo, el hueso cigomático es una estructura de mayor densidad, fortaleza y estabilidad que el hueso maxilar. La anatomía de este hueso tiene una mayor proporción cortical; es decir, de estructura rígida. Por ende, es un hueso con una mayor capacidad de soporte del implante dental.
La osteointegración de los implantes cigomáticos suele ser rápida y con una muy alta tasa de éxito. Es un procedimiento de baja complejidad quirúrgica, con abordaje intraoral y 100 % indoloro. Como en cualquier procedimiento quirúrgico, antes de realizar un implante cigomático se requieren de una serie de estudios previos. Estos estudios no sólo analizan la viabilidad de la estructura ósea sino que analizan el estado de salud general del paciente. Las analíticas y estudios radiológicos le permiten al equipo quirúrgico analizar la pertinencia y condiciones particulares del procedimiento de forma personalizada.
Pacientes con diferentes patologías, enfermedades respiratorias, trastornos de coagulación y otras enfermedades crónicas deben ser estudiados con mayor detalle. En estos casos, el equipo multidisciplinar de médicos, odontólogos y cirujanos maxilofaciales crean el plan quirúrgico individual. En algunos pacientes, la cirugía está contraindicada por distintas razones muy personalizadas y particulares.
Desventajas y Contraindicaciones
El implante cigomático tiene pocas desventajas, pues es un procedimiento con una tasa de éxito muy alta y una recuperación positiva. Aún así, algunas de sus desventajas más destacables pueden ser:
- Mayor complejidad quirúrgica: En comparación a un implante maxilar convencional, los implantes cigomáticos suelen ser de mayor duración y complejidad. Es una intervención que puede ser más larga e invasiva con un aumento del riesgo operatorio asociado a cualquier procedimiento quirúrgico y/o anestésico.
- Requiere mayor especialización: Siendo un procedimiento muy especializado, se requiere de un cirujano con mayor experiencia y técnica quirúrgica como los cirujanos maxilofaciales de beOne. Este tipo de implantes no suelen hacerse en todas las clínicas dada su complejidad técnica.
- Recuperación más larga: Aunque la recuperación es relativamente corta con mínimas restricciones, en comparación a un implante maxilar tradicional, la recuperación es un poco más prolongada.
Aunque existen diferentes desventajas y contraindicaciones, los implantes cigomáticos son uno de los procedimientos con mejores resultados en la cirugía maxilofacial. Además, los resultados son a largo plazo con una mejora progresiva en la calidad de vida de los pacientes.
¿Quién es el Candidato Ideal para este Tipo de Implantes?
Un implante cigomático es una de las opciones menos comunes, ya que se trata de colocar el implante en el hueso del pómulo, en lugar de la mandíbula. Por lo que un candidato para este procedimiento sería aquel paciente no tiene suficiente hueso maxilar superior como para soportar alguna de las otras opciones de implantes disponibles. Para pacientes con enfermedades que afectan la densidad ósea, los implantes cigomáticos son una buena alternativa.
Duración del Tratamiento Completo
Un implante cigomático puede ser colocado en el consultorio odontológico en dos o tres horas, dependiendo de la complejidad del caso.

Ventajas de los Implantes Cigomáticos
Los implantes cigomáticos son un tratamiento innovador que permite ofrecer un gran número de ventajas a los pacientes con poco hueso con atrofia óseas del maxilar superior, puesto que ofrece resultados predecibles con unos resultados óptimos en cuanto a funciona y estética a la vez. La técnica en sí consiste en la colocación de los implantes en el hueso a nivel del pómulo. Este tipo de implantes son más largos de los implantes convencionales, miden entre 35 y 55 mm de largo. El hueso cigomático (pómulo) presenta unas condiciones óseas muy favorables, consiguiendo una buena estabilidad primaria del implante en todos los casos. Colocando los implantes en el hueso cigomático eliminamos la necesidad de realizar injertos óseos. Los implantes zigomáticos son un tratamiento quirúrgico que aportan seguridad, confort y estética. Así pues, devuelve a los pacientes una calidad de vida de modo inmediato. El proceso se inicia con un estudio detallado, gracias a la última tecnología en 3D.
La rehabilitación de los maxilares de los pacientes con poco hueso generalmente se realiza mediante la colocación de dos o cuatro implantes cigomáticos y de dos a cuatro implantes convencionales en la región anterior. Buen post-operatorio. Mayor tasa de éxito. Prótesis inmediata.
Efectos Secundarios de los Implantes Dentales
Los implantes dentales pueden traer algunos efectos secundarios para los pacientes. Por esto, es necesario que estés al tanto antes de someterte a cirugía. Tal y como ocurre con cualquier otro procedimiento quirúrgico, los implantes dentales pueden conllevar algunas consecuencias. Si bien la tasa de éxito de este tipo de cirugías es sumamente alta, existen ciertos riesgos de padecer efectos secundarios.
Los implantes dentales representan una solución innovadora y efectiva para la pérdida de dientes, proporcionando tanto beneficios estéticos como funcionales. Estos dispositivos, hechos de materiales biocompatibles como el titanio, se insertan quirúrgicamente en el hueso maxilar o mandibular, sirviendo como raíces artificiales para sostener dientes protésicos.
Aunque los implantes dentales ofrecen una alternativa duradera y robusta en comparación con las prótesis removibles o los puentes, es fundamental comprender los posibles efectos secundarios y complicaciones que pueden surgir de este procedimiento.
El proceso de colocación de un implante dental, aunque generalmente seguro, puede presentar una serie de efectos secundarios. Entre los más comunes se encuentran el dolor e inflamación postoperatoria, infecciones en el sitio del implante y daño a estructuras adyacentes como los nervios.
En algunos casos, puede ocurrir el rechazo del implante si el hueso no se integra adecuadamente con el dispositivo, y existen riesgos específicos asociados con la colocación en el maxilar superior, como es el problema sinusal. A largo plazo, la pérdida ósea alrededor del implante y la periimplantitis son preocupaciones adicionales.
La comprensión y gestión de estos riesgos es esencial para asegurar el éxito de los implantes dentales. Siguiendo las indicaciones del dentista, manteniendo una buena higiene bucal y asistiendo a las revisiones periódicas, se puede maximizar la probabilidad de un resultado positivo y duradero.
Efectos Secundarios Comunes
Los implantes dentales son generalmente una opción segura y efectiva para reemplazar dientes perdidos, pero como cualquier procedimiento quirúrgico, pueden presentar ciertos efectos secundarios y complicaciones.
- Dolor e inflamación: Es normal experimentar dolor, hinchazón y hematomas en el área tratada y en las encías circundantes durante los primeros días después de la cirugía. Estos síntomas suelen ser manejables con analgésicos y antiinflamatorios recetados por el dentista.
- Infección: Existe el riesgo de infección en el sitio del implante, que puede ocurrir si no se siguen adecuadamente las instrucciones postoperatorias de higiene bucal. Los signos de infección incluyen dolor persistente, hinchazón, enrojecimiento y secreción purulenta.
- Daño a nervios y estructuras adyacentes: La colocación de implantes puede dañar los nervios, lo que puede causar dolor, entumecimiento o sensación de hormigueo en los labios, las encías o la lengua. Este daño puede ser temporal o, en raros casos, permanente.
- Rechazo del implante: Aunque es raro, el cuerpo puede rechazar el implante dental, lo que significa que el hueso no se fusiona adecuadamente con el implante. Esto puede requerir la extracción del implante y repetir el procedimiento después de un período de cicatrización.
- Problemas de seno maxilar: En el caso de implantes en el maxilar superior, existe el riesgo de que el implante invada el seno maxilar, lo que puede causar problemas sinusales y requerir tratamiento adicional.
- Pérdida ósea: A largo plazo, si el implante no está adecuadamente integrado o si se produce una periimplantitis (infección alrededor del implante), puede haber pérdida de hueso alrededor del implante, comprometiendo su estabilidad.
- Reacciones alérgicas: Aunque raro, algunos pacientes pueden tener una reacción alérgica al titanio u otros materiales del implante.
Alternativas a los Implantes Cigomáticos
Existen diversas opciones para quienes no pueden optar por implantes cigomáticos. Los injertos óseos son uno de los métodos más comunes para tratar la falta de volumen en la zona maxilar. Se utilizan para aumentar la cantidad de hueso presente, permitiendo así la colocación de implantes tradicionales.
- Injerto óseo autólogo: Este método utiliza tejido óseo del propio paciente.
- Injerto óseo alogénico: Consiste en el uso de hueso de donantes, lo que evita la necesidad de una segunda intervención.
- Injertos sintéticos: Materiales como cerámicas o biocompatibles que se insertan para estimular el crecimiento óseo.
Cuando la cantidad de hueso es insuficiente para colocar implantes, se puede optar por prótesis removibles o fijas.
- Prótesis removibles: Estas se pueden quitar y poner a voluntad.
- Prótesis fijas: Generalmente ancladas a los dientes naturales o a estructuras como los implantes.
Casos Clínicos y Tasas de Éxito
La implementación de los implantes cigomáticos ha demostrado ser efectiva en múltiples casos clínicos. Varios estudios de casos han mostrado resultados positivos en pacientes que sufrieron pérdida ósea severa.
- Paciente A: Mujer de 58 años con atrofia maxilar severa, logró restaurar su función masticatoria en un solo procedimiento.
- Paciente B: Hombre de 65 años que había utilizado prótesis removibles durante más de 10 años. La intervención permitió la colocación de dientes fijos.
- Paciente C: Persona con enfermedades sistémicas que no podían someterse a injertos.
Las tasas de éxito de los implantes cigomáticos han sido un punto de interés en la investigación dental. Estudios recientes indicaron que la tasa de éxito se sitúa por encima del 90% en un seguimiento a largo plazo. Diversos factores, como la experiencia del cirujano y los cuidados postoperatorios, influyen en estos resultados positivos.
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