El presente artículo de revisión se propone hacer una valoración de los métodos de los que se dispone actualmente para diagnosticar el riesgo de caries. Se aborda además el debate existente en este momento en torno a la determinación de la actividad de caries en la consulta dental.
SIN CARIES ✌️😉 -¿Cómo protegerse contra La Caries ? Sellantes Dentales Niños y Adultos | Oralnet
Bases epidemiológicas de la caries y la problemática clínica
A principios de la década de los ochenta los medios especializados se hicieron eco por primera vez de una remisión espectacular de la caries en la población infantil y juvenil de los países industrializados occidentales, la cual perdura en la actualidad. Los datos demuestran que esta tendencia se ha mantenido también en Alemania en los últimos diez años. Según los informes, la afectación por caries disminuyó con algunas diferencias regionales a menos de 1,5 CAOD en la población de niños de 12 años de edad en estos momentos.
A pesar de esta evolución positiva se constata un aumento progresivo de la incidencia y de la gravedad de la afectación por caries en la población general a medida que avanza la edad. El IV Estudio Alemán de Salud Bucal (DMS IV) reveló una presencia de caries de prácticamente el 100% en la población de 35-44 años de edad además de 14,5 dientes afectados por caries u obturados.
No hay que olvidar tampoco a la población de la tercera edad que por motivos muy dispares experimentan un aumento de la caries, sobre todo en las superficies radiculares expuestas. Estos grupos poblacionales de edad avanzada no pudieron beneficiarse de las medidas profilácticas colectivas e individuales implantadas no hace tanto tiempo para las generaciones más jóvenes, aunque se constata también un aumento de la caries entre niños y jóvenes que han tenido un acceso prácticamente ilimitado a estas medidas preventivas.
Los expertos ven el origen del aumento de la caries en las circunstancias siguientes:
- Factores socioeconómicos como pertenecer a un estrato social bajo unido a un bajo nivel de formación o ser de familia o padres inmigrantes.
- Alimentación desequilibrada con una ingesta frecuente de alimentos o bebidas cariogénicos o erosivos.
- Higiene bucal en el hogar inexistente o deficiente sin uso diario de una pasta dentífrica fluorada.
- Uso inadecuado o falta de uso de la oferta de medidas preventivas o de tratamientos odontológicos.
- Enfermedades y/o discapacidades crónicas.
Los factores mencionados se reflejan en el patrón etiológico actual de la caries y favorecen el riesgo de padecer caries (fig. 1). Por el contrario, un nivel socioeconómico alto, una higiene bucal correcta adecuada a la edad que incorpora el uso de una pasta dentífrica fluorada y una alimentación no agresiva con los dientes tienen un efecto protector frente a la caries.

Figura 1. Modelo etiológico multifactorial de la caries (modificado según Fejerskov y Kidd6).
Además de las tendencias epidemiológicas citadas, se observó también que la afectación por caries se concentraba en relativamente pocos individuos. Esto significa que una minoría (aproximadamente el 20-30%) de niños, jóvenes o adultos concentra la mayoría de los casos de caries (aproximadamente un 70-80%). En muchos casos esta minoría está condicionada por factores socioeconómicos y recibe el calificativo de grupo de riesgo.
En estas condiciones de un aumento constante de la caries en relación con la edad y de su concentración en grupos de riesgo, es lógico que el odontólogo aspire a identificar de forma fiable a las personas afectadas en el marco de las citas de revisión periódicas. La finalidad del diagnóstico del riesgo de caries es incluir a los pacientes de riesgo en programas de prevención eficaces para evitar la aparición y la progresión de lesiones de caries y prevenir la necesidad de implantar medidas terapéuticas muy costosas.
Bases del diagnóstico del riesgo de caries
Basados en la definición de «riesgo de caries» que describe la probabilidad de que un paciente o un grupo poblacional desarrollen en el futuro lesiones de caries nuevas y que requieran un tratamiento, los procedimientos diagnósticos que se utilicen deben ser capaces de pronosticar una posible futura afectación por caries. Como los demás métodos diagnósticos, los procedimientos para diagnosticar el riesgo de caries deben ser de alta calidad diagnóstica. La calidad se caracteriza esencialmente por la validez y la reproducibilidad del procedimiento.
La validez describe el grado de acierto del pronóstico y queda demostrada cuantitativamente por los parámetros de sensibilidad, especificidad y/o por las curvas ROC. Los métodos para diagnosticar el riesgo de caries requieren siempre un control evolutivo para verificar la aparición del acontecimiento pronosticado. La reproducibilidad refleja la concordancia entre los resultados de prueba diagnósticos para un mismo examinador (intraindividual) y para distintos examinadores (interindividual). Además, los métodos diagnósticos odontológicos deben caracterizarse por una elevada practicabilidad (posibilidad de aplicarlos directamente en la consulta dental) y una relación coste-beneficios justificable ante el paciente o la entidad aseguradora.
En condiciones óptimas, el resultado del riesgo pronosticado podrá comunicarse al odontólogo o al paciente en forma afirmativa o negativa. Actualmente existe una unanimidad casi total en el sentido de comunicar los resultados en base a las categorías «riesgo alto», «riesgo medio» y «riesgo bajo» por faltar muchas veces la precisión y la discriminación clara entre los métodos para diagnosticar el riesgo de caries. El aumento preocupante de la caries en la población infantil y juvenil da idea de la importancia del diagnóstico del riesgo de caries en estos grupos de edad. Sin embargo, también se beneficiarán de una estimación del riesgo válida los pacientes adultos y los pacientes de edad avanzada.
Métodos de base poblacional para el diagnóstico del riesgo de caries
Los métodos para el diagnóstico del riesgo de caries se pueden clasificar en función de distintos criterios. Para la identificación de los grupos de riesgo de caries está indicado el diagnóstico de riesgo de base poblacional. Este diagnóstico utiliza como referencia un valor límite previamente definido que es válido para todos los individuos. La determinación de este límite tiene en cuenta aproximadamente al 20-30% del colectivo a tratar y se orienta más por los recursos personales y económicos disponibles que por el objetivo de identificar y tratar en función del riesgo a todos los individuos que han mostrado una probabilidad alta de padecer caries.

Los altos costes del cribaje del riesgo de caries en el marco de exploraciones colectivas han reducido la importancia del diagnóstico individual del riesgo de caries en los programas de salud pública a un nivel insignificante. Es infinitamente más factible identificar centros escolares a los que acuden niños y jóvenes con una afectación por caries por encima de la media regional como en parvularios y colegios de regiones socialmente deprimidas para implantar allí programas de prevención intensiva.
Al mismo tiempo, los métodos desarrollados inicialmente para el cribaje del riesgo de caries han cobrado importancia para la identificación individual en la consulta dental de niños y jóvenes con un riesgo alto de caries. En este aspecto se ha de remitir sobre todo a los criterios del Grupo de Trabajo Alemán para la Higiene Dental de los Jóvenes (DAJ) (tabla 1), los cuales se pueden aplicar en niños de hasta 12 años tomando como referencia la afectación por caries anterior y especialmente en los niños de 6 años para justificar la indicación y el coste de las medidas de fluoruración semestrales (IP 4).
Otro método que se debe mencionar es el método Dentoprog desarrollado en Suiza a partir de datos epidemiológicos longitudinales. El grupo de trabajo encabezado por Marthaler definió algunos predictores clínicos representativos y fáciles de explorar de un posible incremento futuro de la caries. Estos predictores incluyen el número de molares temporales sanos, la presencia de fisuras de color marrón y manchas cretáceas en las superficies lisas linguales y vestibulares de los primeros molares permanentes. Los predictores identificados se ponderan por edades y se cuantifican matemáticamente. Esto permite establecer valores límite variables y ajustables a los recursos disponibles. Una herramienta útil para el dentista, derivada del método Dentoprog, es la regleta que permite determinar el riesgo de caries.
Sin perder de vista los predictores mencionados del método Dentoprog, no hay que olvidar que la detección y el diagnóstico de lesiones de caries constituyen el método clínico más fiable para diagnosticar un riesgo alto de caries. Las lesiones de caries no cavitadas (figs. 2a a 2f) constituyen, junto con la afectación por caries anterior y la necesidad de tratamiento tanto en la dentición primaria como en la dentición permanente, factores de predicción potentes para el desarrollo futuro de caries. Además, estos predictores se identifican fácilmente durante los controles odontológicos de rutina sin necesidad de llevar a cabo pruebas complementarias. Distintos estudios coincidieron en confirmar la existencia de una relación positiva entre la afectación por caries anterior y el aumento de la caries en el futuro. Con ello se demuestra la importancia de llevar a cabo una exploración diagnóstica minuciosa cuya finalidad es detectar no sólo las lesiones que necesitan ser reparadas, sino también las lesiones no cavitadas. Este es el único enfoque que permite adoptar, si procede, medidas preventivas precoces y evitar los riesgos pronosticados.

Figuras 2a a 2f. Distintos ejemplos de lesiones de caries no cavitadas en superficies oclusales y superficies lisas.
En los últimos años se ha impuesto el concepto de «lesión de caries no cavitada» en sustitución de términos como «caries inicial», «fases previas de caries» o «caries incipiente».
Diagnóstico personalizado de riesgo de caries = diagnóstico de caries
Los estudios clínico-epidemiológicos revelaron la existencia de patrones de afectación por caries característicos relacionados con la edad que proporcionan al odontólogo información importante sobre dientes o superficies dentarias potencialmente amenazadas. Con independencia del patrón característico de la afectación cariosa en la primera infancia (figs. 3a a 3c), las caras proximales de los molares temporales son las superficies dentarias más frecuentemente afectadas por lesiones de caries en la dentición temporal, por lo que presentan también a la larga un riesgo alto de caries. La afectación cariosa se concentra en la dentición permanente hasta aproximadamente los 12 años de edad en las superficies oclusales de los primeros molares. A partir de entonces se observa un aumento de las lesiones del esmalte y de las lesiones dentinarias proximales.
En los pacientes con alto riesgo de desarrollar caries, las superficies oclusales y proximales especialmente amenazadas pueden presentar lesiones al cabo de pocos años de la erupción dentaria completa. Además, los pacientes con un riesgo alto de caries suelen mostrar múltiples lesiones de superficies lisas, cuya presencia es reveladora de una higiene bucal insuficiente y de un uso defectuoso de fluoruros. La exploración diagnóstica de caries es esencial en la infancia y durante la juventud, dado que la incidencia de caries (la tasa de enfermedad nueva) es máxima en este tramo de edad. Del mismo modo, el odontólogo no debería dejar de realizar una exploración diagnóstica encaminada a buscar lesiones de caries en las superficies oclusales y proximales en los adultos (jóvenes) para no pasar por alto posibles lesiones de caries y acabar haciendo una estimación errónea del riesgo de caries.

Figuras 3a a 3c. Caries de primera infancia (tipo II) en una paciente de 3 años.
Los dientes cariados muestran todos los signos característicos de una gran actividad de caries: cobertura con placa y dentina reblandecida, húmeda y ligeramente teñida.
Dado que el riesgo de caries de un paciente también está sujeto a cambios es imprescindible reevaluar regularmente la situación en el marco de las citas de revisión periódicas. Estas exploraciones deberían incluir la valoración de factores que influyen en el riesgo de caries individual como una higiene bucal y una disponibilidad de fluoruro insuficientes, hábitos alimentarios perjudiciales para la dentición, cambios en el nivel socioeconómico, enfermedades crónicas, hiposalivación secundaria a otras enfermedades o tratamientos medicamentosos y la situación emocional del paciente. En este contexto, se da mucho valor a la predicción subjetiva del odontólogo que pronostica un riesgo alto de caries en un paciente determinado, dado que ésta refleja y agrupa todos los posibles factores de riesgo.
Se haría bien en aprovechar esta capacidad especialmente para identificar hábitos de riesgo en niños (pequeños) y jóvenes en los que no se detectan signos de un proceso carioso, teniendo presentes todos los factores etiológicamente significativos (fig. 1). Conviene centrar la atención sobre todo en los hábitos alimentarios potencialmente perjudiciales para los dientes, los hábitos de higiene bucal insuficientes y un acceso irregular al fluoruro. Las pruebas directas en la consulta dental (chairside) pueden complementar el diagnóstico del riesgo de caries.
Prevalencia de Caries Dental en Escolares de León, Nicaragua
La importancia clínica y el coste social de la caries dental en niños en edad escolar son enormes; esta enfermedad es considerada un problema de salud pública debido a su alta prevalencia e incidencia. En países industrializados se ha observado una disminución de la prevalencia de caries en décadas pasadas. Algunos datos epidemiológicos recientes sobre caries dental muestran una importante mejoría en la salud bucal de niños de Latinoamérica y del Caribe, aunque todavía hay considerables necesidades preventivas y de tratamiento rehabilitador que no han sido satisfechas.
Al ser Nicaragua un país en vías de desarrollo, en un período de posguerra y que aún se está recuperando de los desastres naturales que ha padecido, hay una escasez relativa de información respecto de indicadores epidemiológicos. Mediante la mejora de esta información en el área de la salud será posible desarrollar estrategias para abordar los problemas de salud bucal de la población. Dadas las restricciones financieras actuales, es necesario priorizar los recursos destinados a programas de salud bucal para asegurar su orientación hacia las medidas que logren un impacto con la mejor relación coste-beneficio.
El objetivo de un estudio fue determinar la prevalencia de caries dental, el índice de caries significativa (SiC, por sus siglas en inglés), y los índices ceod y CPOD (dientes cariados, perdidos/extraídos, obturados) en una muestra representativa de escolares de 6-12 años de edad.
Los datos dentales de una muestra representativa de 1.400 niños escolares fueron recogidos y analizados en un estudio transversal (año 2002). Todos los sujetos fueron examinados visual y clínicamente por uno de 2 examinadores capacitados y estandarizados.
El 28,6% de los niños estaba libre de caries en ambas denticiones. La prevalencia de caries en la dentición temporal a los 6 años de edad fue del 72,6% y la de la dentición permanente a los 12 años fue del 45,0%. El SiC fue 4,12 en los niños de 12 años de edad. La media de los índices de caries (ceod y CPOD) para la muestra fue 2,98 ± 2,93 (n = 1.125) y 0,65 ± 1,43 (n = 1.379). Los niños con antecedentes de caries en la dentición temporal tuvieron mayor probabilidad de presentar caries en la dentición permanente (odds ratio = 2,48; intervalo de confianza del 95%, 1,66-3,79).
En la siguiente tabla, se presenta un resumen de la prevalencia de caries dental por grupo de edad:
| Grupo de Edad | Prevalencia de Caries Dental (Dentición Temporal) | Prevalencia de Caries Dental (Dentición Permanente) |
|---|---|---|
| 6 años | 72,6% | N/A |
| 12 años | N/A | 45,0% |
tags: #indice #significativo #de #caries