La halitosis, conocida comúnmente como mal aliento, es un problema frecuente que afecta a una gran parte de la población en algún momento de su vida. El mal aliento, o halitosis, es un problema que afecta a muchas personas y que va mucho más allá de una simple molestia. Aunque muchas veces está relacionada con problemas de higiene oral, también puede ser un síntoma de otras dolencias que van más allá de la cavidad bucal.
Sarro dental - Cálculos dentales! Cómo se quita? General mal aliento 🥴
La halitosis es un signo clínico caracterizado por un olor desagradable procedente de la boca. Este problema puede deberse a diversas causas, aunque en la mayoría de los casos está relacionado con la presencia de bacterias en la cavidad oral.
Causas del Mal Aliento (Halitosis)
El mal aliento puede deberse a varios factores:
- La acumulación de placa bacteriana en los dientes, las encías y la lengua es una de las principales causas de la halitosis. La placa contiene bacterias que generan compuestos de olor desagradable.
- La saliva juega un papel clave en la limpieza natural de la boca, eliminando partículas de alimentos y bacterias.
- Una de las causas más frecuentes del mal aliento es la presencia de placa bacteriana o sarro. Este material endurecido en la base de los dientes es un caldo de cultivo ideal para las bacterias que generan gases malolientes.
- Otro origen común es la enfermedad periodontal, que afecta a las encías y puede provocar sangrado, inflamación y, en casos más avanzados, incluso pérdida de dientes.
- En otros casos, el problema está en la lengua, que actúa como una esponja para las bacterias si no se limpia con regularidad.
- Algunas personas también desarrollan sequedad bucal por causas tan diversas como el estrés, el tabaco o el uso de ciertos medicamentos.
- Aunque menos común, también existen causas no bucales, como el reflujo gastroesofágico, las infecciones respiratorias o incluso ciertas enfermedades hepáticas o renales.
Causas y Factores de Riesgo del Sarro Dental

El sarro dental es uno de los problemas bucodentales más comunes que afecta a millones de personas. El sarro, también conocido como cálculo dental o tártaro, puede producir uno de los problemas bucodentales más frecuentes, a pesar de que muchas personas no le dan demasiada importancia. A diferencia de la placa bacteriana, el sarro no se puede eliminar con el cepillado doméstico y requiere atención profesional.
El sarro, también llamado cálculo o tártaro dental, es consecuencia del endurecimiento de la placa bacteriana. El sarro se forma cuando la placa bacteriana se mezcla con saliva y restos de comida y se endurece. Como hemos comentado, el sarro se forma cuando la placa bacteriana se mezcla con saliva y restos de comida y se endurece. Esto puede ser el resultado de una mala higiene bucodental, pero no siempre es el caso. Otro factor que influye es el pH de la saliva, que varía según la persona. Por ejemplo, los pH que tienen un nivel de acidez alto debilitan más el esmalte dental, lo que nos hace más vulnerables a las caries. Los hábitos alimentarios también influyen en la aparición de sarro.
Como acabamos de ver, la ausencia o deficiencia de higiene dental es la principal causa de formación del sarro: si no se retira periódicamente, la placa dental se acumula, endurece y mineraliza, lo que da lugar a la formación del sarro.
Factores de Riesgo Adicionales:
- El consumo excesivo de alimentos o bebidas ricos en azúcar.
- El tabaquismo.
- El consumo excesivo de café, té o vino.
- El uso incorrecto o prolongado de algunos colutorios.
- La malposición o mala alineación de los dientes. Ello aumenta la dificultad de llevar a cabo una higiene adecuada y, por tanto, de retirar correctamente la placa dental.
- Factores genéticos que afectan a la saliva como el grado de acidez (pH).
- Producir una cantidad insuficiente de saliva debido al uso de medicamentos u otras condiciones médicas.
- Tener edad avanzada. Con el paso de los años, las encías pueden retraerse, lo que expone una mayor superficie dental a la acumulación de placa y a la formación de sarro.
Tipos de Sarro:
En función de su localización, el sarro puede ser:
- Supragingival: Se acumula en la superficie visible de los dientes y encías.
- Subgingival: Se localiza por debajo de la línea de la encía, por lo que es más difícil de percibir.
¿Qué problemas puede provocar en la boca?
Si no se elimina correctamente la placa bacteriana y se forma sarro, pueden producirse, en función del tipo de bacterias predominantes, los siguientes problemas en la boca:
- Gingivitis: La placa y el sarro irritan e inflaman las encías, que se hinchan y sangran. Se pueden formar “bolsillos” en los que pueden proliferar bacterias.
- Periodontitis: Es una forma más severa de la enfermedad de las encías, en la que los ligamentos y el hueso que soportan el diente se destruyen. Con frecuencia, desencadena la pérdida de la pieza dental.
- Caries dentales: Son agujeros o cavidades que dañan la estructura del diente. Se producen cuando las bacterias presentes en la placa metabolizan los azúcares y producen ácidos capaces de disolver el esmalte con el paso del tiempo.
- Mal aliento (halitosis): Debido a menudo a una mala higiene oral, las bacterias presentes en la boca segregan compuestos de azufre que producen un olor desagradable. Puede ocurrir que el sarro no sea visible, pero que sí se perciba el mal aliento. Los “bolsillos” que se crean por la gingivitis y periodontitis acumulan bacterias y pueden incrementar la halitosis
- Aumento de la sensibilidad en los dientes: sobre todo al frío y/o al calor.
Además, los trastornos dentales pueden llegar a provocar una gran variedad de problemas de salud sistémicos como trastornos digestivos o enfermedades cardiovasculares, entre otros.
Tratamiento para el Mal Aliento y el Sarro

El tratamiento de la halitosis dependerá de su origen. La clave para acabar con el mal aliento está en identificar la causa y tratarla de raíz, no simplemente enmascarar el olor. Si el mal aliento tiene su origen fuera de la cavidad oral, es fundamental acudir al médico para realizar un diagnóstico adecuado y tratar la causa subyacente.
El primer paso es acudir al dentista para realizar una revisión completa de la boca. En muchas ocasiones, una limpieza dental profesional es suficiente para eliminar el sarro acumulado y mejorar la situación en pocos días. Si se detecta enfermedad periodontal, se pueden aplicar tratamientos como curetajes o raspados para desinfectar las bolsas que se forman entre la encía y el diente. Por otro lado, si existen caries, es imprescindible tratarlas cuanto antes. Un diente con una caries profunda puede convertirse en una cavidad infectada que desprende mal olor constantemente.
Si el sarro ya se ha endurecido, es necesario que acudamos al dentista para que lo elimine mediante una limpieza bucal. Si el sarro ha profundizado ocasionando la pérdida de encía la limpieza será más profunda, con necesidad de anestesia local.
Una vez se ha formado, solamente el odontólogo puede retirarlo mediante una tratectomía, una limpieza dental que permite extraerlo mediante el uso de instrumentos especiales. Asimismo, el sarro puede extraerse con un aparato que emite ultrasonidos que lo desintegran. En el caso de que el sarro se haya acumulado bajo las encías, es necesario realizar un curetaje o raspado dental. Este implica una limpieza más profunda, que sí suele requerir la aplicación de anestesia local.
Medidas de Prevención
Prevenir el mal aliento implica mantener una buena higiene bucodental y adoptar hábitos saludables. Mantener una rutina de higiene constante y acudir al dentista cada seis meses reduce drásticamente el riesgo de sufrir halitosis. También es recomendable evitar el tabaco, controlar el consumo de café y alcohol, y llevar una dieta equilibrada. Comer frutas y verduras crujientes como manzana o zanahoria ayuda a limpiar de forma natural los dientes entre comidas.
Para reducir al mínimo la placa y evitar que se forme el sarro es necesario mantener una buena higiene bucal. Para reducir al mínimo la placa bacteriana y evitar así que se forme el sarro, es necesario limpiar todos días los dientes, la lengua, las encías, el paladar y el interior de las mejillas. En concreto, una higiene oral completa debe incluir los siguientes cuidados personales:
- Lavarnos los dientes cada vez que comamos, y como mínimo tres veces al día, tras cada comida pero, sobre todo, es fundamental realizar un cepillado profundo antes de irse a dormir, cuando baja la producción de saliva y los movimientos de la lengua, ya que estos contribuyen a remover la placa bacteriana. Puede utilizarse un cepillo manual o eléctrico, aunque estos últimos han demostrado retirar la placa con mayor eficacia si cuentan con tecnología oscilatoria-rotatoria. En todo caso, se recomienda que el cepillo tenga cerdas suaves o medias y que el cabezal no sea demasiado grande para que llegue a todos los rincones de la boca.
- Cepillarse las encías. Tras los dientes, debe cepillarse con suavidad la dentadura a lo largo de la línea de las encías.
- Usar hilo dental o cepillos interdentales para eliminar restos entre los dientes, donde no llega el cepillo. Si existe espacio suficiente, debe emplearse un cepillo interproximal o, si no, hilo o seda dental. Ambos deben usarse al menos una vez al día, preferiblemente por la noche, con el fin de asegurar la limpieza de las caras laterales de los dientes y que no queden restos de comida entre ellos. También se puede emplear un irrigador de agua para eliminar los desechos que se encuentren entre los dientes y debajo de las encías. Es especialmente importante la limpieza con cepillo interproximal, seda o irrigador, en personas que lleven implantes o puentes, ya que los espacios entre los dientes y la retracción de las encías pueden favorecer la acumulación de placa en espacios difícilmente accesibles.
- Utilizar dentífricos y colutorios con flúor, ya que ayuda a evitar que la placa dental se endurezca y se transforme en sarro. El dentífrico que usemos para el cepillado debe incluir flúor en su fórmula, porque ayuda a prevenir las caries. También existe la opción de realizar enjuagues bucales fluorados tras el cepillado dental. En niños deben emplearse dentífricos adaptados a su edad en contenido de flúor.
- Limpiarse la lengua. Debe frotarse suavemente hacia adelante usando el cepillo de dientes o un limpiador lingual, ya que en ella se acumulan un gran número de bacterias.
- Intentar no picar cosas dulces o beber zumos y refrescos entre horas.
Además del tratamiento clínico, es muy importante establecer una rutina de higiene eficaz en casa. Cepillarse los dientes tras cada comida y usar hilo dental al menos una vez al día es indispensable. Pero también lo es limpiar la lengua, que muchas veces queda olvidada. Otro aspecto importante es la hidratación. Beber suficiente agua ayuda a mantener una producción de saliva adecuada, y con ello, a limpiar de forma natural la boca. En cuanto a los colutorios, conviene evitar aquellos que contienen alcohol, ya que resecan aún más la boca.