Infección del Alveolo Dental: Causas, Síntomas y Tratamiento

Son muchos los pacientes que en las clínicas dentales no acuden por miedo al tener que extraer o quitar uno o varios dientes. Este proceso origina mucho dolor y malestar después de la extracción de un diente o muela. ¿Alguna vez has sentido un dolor intenso después de una extracción dental? Podría ser alveolitis, una complicación que puede ser muy dolorosa si no se trata adecuadamente.

¿Qué es la Alveolitis Dental?

La alveolitis dental es una inflamación del alveolo dental, el hueco en el hueso donde se encontraba el diente extraído. La osteítis alveolar o alveolitis es una complicación dental que puede producirse después de la extracción de un diente. Se trata de una enfermedad bastante dolorosa para el paciente.

Tras la extracción de un diente se forma un coágulo de sangre en el alveolo que actúa como protección para el hueso y los nervios subyacentes mientras cicatriza la herida. Cuando este coágulo no se forma del todo, o se se rompe o cae antes de que la herida haya cicatrizado, es cuando se puede producir la alveolitis, ya que los tejidos internos que soportaban el diente extraído quedan expuestos a bacterias orales y otros patógenos que pueden infectarlos.

Esta afección es la complicación más común de las extracciones dentales. La alveolitis sólo se presenta en un 4% de las extracciones que se realizan, ascendiendo hasta un 25% en el caso de molares terceros.

Alveolitis Dental: Síntomas, Causas y Tratamiento

Tipos de Alveolitis

Existen dos tipos principales de alveolitis:

  • Alveolitis seca: Se caracteriza por la ausencia de coágulos formados, de forma que la cavidad queda abierta y vacía. A veces la cavidad alveolar está hueca y seca, de ahí el nombre de alveolitis seca, con el hueso claramente visible. La denominada alveolitis seca, que es aquella en la que no ha llegado a formarse el coágulo de sangre, por lo que el hueso es visible en el alveolo, es decir, el hueso está en contacto directo con el aire.
  • Alveolitis húmeda: En este caso, la cavidad no está vacía sino que contiene algún tejido que la irrita. La alveolitis húmeda, por el contrario, presenta cuerpos extraños en la cavidad alveolar, que se manifiestan en tejido sangrante.

Causas de la Alveolitis

Las causas exactas de la alveolitis dental aún se desconocen. Las causas que originan la alveolitis se desconocen en gran medida. Sin embargo, existen factores que incrementan el riesgo de sufrirla:

  • Tabaquismo: Existe una fuerte correlación entre el tabaquismo y la alveolitis dental. Al aspirar el humo del cigarrillo creas succión, lo que puede desprender el tejido de cicatrización. Además, la presión arterial aumenta y el sangrado ocurre con más facilidad. También se ha señalado una relación dependiente de la dosis entre el tabaquismo y la aparición de la enfermedad.
  • Higiene bucal insuficiente: Numerosos estudios apoyan esta hipótesis, basada en el hecho de que estos pacientes suelen tener infecciones bacterianas preexistentes, como pericoronitis o enfermedad periodontal avanzada.
  • Edad del paciente: La literatura especializada afirma que cuanto mayor es el paciente, mayor es el riesgo de desarrollar alveolitis. Afecta más a adultos que a jóvenes, porque existe un menor espacio para el ligamento periodontal.
  • Uso de anticonceptivos orales: Por otra parte, se ha encontrado una relación entre el uso de anticonceptivos orales y la alveolitis seca. Es necesario que informes al odontólogo si los tomas, para decidir qué es lo más conveniente.
  • Consumo de alcohol: El consumo de bebidas con alcohol o el empleo de enjuagues bucales que contengan esta sustancia alteran la integridad del coágulo.
  • Enfermedades con inmunodeficiencia: Las enfermedades que cursan con inmunodeficiencia, es decir que causan disminución o ausencia de la respuesta inmunitaria del cuerpo son otro factor.

Síntomas de la Alveolitis

Los síntomas de la alveolitis pueden variar en intensidad y manifestarse de diferentes maneras. Puedes sospechar que tienes alveolitis dental si experimentas un dolor intenso que comienza unos días después de una extracción dental, especialmente si el coágulo sanguíneo en el alveolo parece haber desaparecido. Estos son los más comunes:

  • Dolor insoportable que empieza entre el segundo y tercer día después de la extracción. No es un dolor leve, sino un malestar constante que puede extenderse hacia el oído, el ojo o la sien.
  • Cuando miras el agujero (alveolo), notas que está vacío o seco. No ves el coágulo de sangre que debería estar allí.
  • Puedes ver parte del hueso alveolar expuesto.
  • Mal aliento persistente y un sabor desagradable en la boca. La halitosis (mal aliento) y el mal sabor de boca son síntomas de este tipo de alveolitis.
  • Inflamación y enrojecimiento en la zona de la extracción, afectando también la mucosa alveolar que recubre el interior de la boca.
  • Incluso puede aparecer un trismus, que es la falta de apertura normal de la boca.

Tratamiento de la Alveolitis

A pesar de no ser grave y desaparecer a los pocos días de tratarla adecuadamente, es importante puntualizar que no remite por sí sola, si no que requiere de un tratamiento odontológico. Si aún tomando todas las precauciones se desarrollara una alveolitis, habrá que limpiar de nuevo la cavidad y recetar antibiótico y medicamentos antiinflamatorios específicos para erradicar la infección, la inflamación y el dolor.

Una vez valorado en consulta, el dentista deberá de evaluar la zona, y ver si existe coágulo o no en la zona de la extracción, posteriormente limpiará la zona con suero y clorhexidina al 0,2%. Un dentista experimentado realizará una limpieza de la cavidad o un legrado.

El tratamiento habitual incluye estos pasos:

  1. Limpieza del alveolo: El dentista limpiará el agujero para eliminar restos de alimentos y bacterias. El lavado con suero fisiológico permite el saneamiento de los residuos alimenticios y de los cuerpos extraños.
  2. Medicación: Te aplicarán productos calmantes directamente en el alveolo dental infectado para reducir el dolor. Aplicación, en la cavidad alveolar, de medicamentos en forma de gel y pasta para aliviar el dolor. En ocasiones se utilizarán acompañados de vendas. Además, es probable que te receten analgésicos y antiinflamatorios. El tratamiento con fármacos de uso oral incluye antiinflamatorios, antibióticos y analgésicos. Debes evitar la automedicación, ya que estas decisiones son competencia exclusiva del odontólogo.
  3. Protección del hueso: Muchas veces se coloca una gasa especial con medicamentos dentro del alveolo, para cubrir el hueso alveolar expuesto y ayudar a la cicatrización. Este tratamiento preventivo consiste en limpiar los huecos (alveolos), aplicando una gasa médica y un medicamento tópico específico.
  4. Enjuagues antisépticos: Tu dentista te recomendará enjuagues para mantener limpia la zona y evitar que se infecte. En los días previos a la cirugía, es de gran importancia mantener una correcta higiene bucal, mediante enjuagues con colutorios o geles de clorhexidina. Se debe realizar enjuagues de agua y sal o clorhexidina en la zona, pero no de manera muy fuerte, ya que puede hacer que el coágulo se salga y se genere la alveolitis.
  5. Higiene bucal: Tras la retirada de los medicamentos aplicados, la realización de enjuagues ayudará a eliminar los residuos y favorecer la cicatrización.

El alivio del dolor suele notarse después del primer tratamiento, pero puede que necesites varias visitas hasta que la herida sane por completo. El potencial de cicatrización de cada paciente, determinará la duración de este proceso. Así como la higiene tanto de la boca, como de la zona tratada en la extracción.

Prevención de la Alveolitis

Se deben de cumplir a rajatabla las órdenes de nuestro dentista para conservar ese coágulo sanguíneo en su sitio, según las indicaciones postoperatorias tras una extracción dental. Al día siguiente, debe realizarse enjuagues con agua con sal 2 veces al día durante una semana. Estos enjuagues no deben ser efusivos, sino simplemente dejar actuar sobre la zona de la herida.

Es necesario que respetes las recomendaciones y prescripciones del odontólogo a lo largo de todo el periodo de curación. El cepillado dental no debe realizarse en la zona de la extracción el primer día. Lo harás de la manera habitual en el resto de los dientes.

Lo ideal es tomar alimentos blandos y evitar la masticación en ese lado de la boca.Hay que enjuagarse de forma suave. Los colutorios que contienen clorhexidina al 0,12 % son eficaces para disminuir la incidencia.

Las actividades que conllevan succión, como beber con pajitas, deben evitarse.Lo mismo sucede con los alimentos de consistencia dura o crujiente, que podrían quedar alojados en la cavidad alveolar. Los líquidos muy fríos o calientes y las gaseosas también afectan al coágulo.

Suspende la actividad física durante uno o dos días, para permitir que el coágulo se consolide. El empleo de tetraciclina tópica tiene una gran utilidad en la prevención.

Para que la herida se cure más rápido, debe seguir estrictamente el protocolo del tratamiento prescrito y adherirse a las recomendaciones del dentista con respecto al cepillado de los dientes, la dieta y el estilo de vida.

Complicaciones de la Alveolitis

Es importante que tengas claras las posibles complicaciones de una alveolitis seca mal tratada, porque son severas. Así mismo, puede presentarse sinusitis, inflamación de la mucosa que recubre los senos paranasales, por la infección de estos.

La alveolitis es una enfermedad peligrosa que, si se trata de forma incorrecta o inoportuna, puede tener graves consecuencias:

  • Sinusitis odontogénica (infección del seno maxilar en caso de inflamación del orificio después de retirar los molares de la mandíbula superior).
  • Flemón: una lesión infecciosa de los tejidos blandos, en la que se produce la destrucción del tejido purulento, es agresiva, se propaga rápidamente a través del sistema circulatorio, afecta a los vasos de la faringe, el cuello, el esófago, el mediastino, puede tener graves consecuencias para la salud e incluso conducir a la muerte.
  • Periostitis - inflamación purulenta del periostio.
  • Osteomielitis odontogénica: el desarrollo de un proceso necrótico purulento en el tejido óseo.
  • Sepsis: intoxicación sanguínea.

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