Te miras al espejo, notas una inflamación en la encía y ves una bolita blanquecina, como una especie de grano, que al presionarla suelta pus. Cuando hay pus, hay infección. El pus es una mezcla de células muertas, bacterias y fluidos corporales que se forma como respuesta del organismo a una infección. La presencia de pus no debe pasarse por alto, ya que puede tener consecuencias serias si no se trata a tiempo.
😨 Que hacer si tengo ENCIAS INFLAMADAS Y SANGRANTES - Causas y Tratamientos (Que SI FUNCIONAN ✅)
Por eso, es fundamental acudir al dentista ante cualquier signo de pus. Ante la aparición de pus, el tratamiento dependerá de la causa concreta que lo haya originado. Por eso, lo primero será realizar una exploración clínica y radiográfica para ver el estado interno del diente y del hueso.

Absceso dental en la encía superior.
¿Qué es la periodontitis?
A través de los expertos de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración (SEPA), abordamos el tema de la periodontitis, para explicar sus síntomas, causas y cómo tratarlo. La periodontitis es una enfermedad inflamatoria que afecta a los tejidos que hay alrededor del diente (y que reciben el nombre de periodonto). Si no se diagnostica y se trata a tiempo, puede provocar la pérdida dental y, en determinados casos, repercutir en la salud general de quien la padece.
La enfermedad periodontal grave, que afecta los tejidos que rodean y sostienen el diente, afecta a casi el 10% de la población mundial, según datos de la OMS.
Tipos de periodontitis
Según la afectación sea más superficial o más profunda, hablamos de gingivitis o de periodontitis.
- Gingivitis: Es una inflamación superficial de la encía. El sangrado es su principal señal de alerta y si no se trata adecuadamente, puede progresar a periodontitis.
- Periodontitis: Es una infección más profunda de la encía, que se despega del diente, formando así las bolsas periodontales. Debido a esta infección, se pierde el hueso que sujeta al diente.
Estas enfermedades de las encías evolucionan normalmente sin dolor, silenciosamente, y no llegan a ser realmente evidentes hasta alcanzar fases muy avanzadas, por lo que un diagnóstico lo más precoz posible es esencial.
Causas de la Infección en la Encía Superior
Existen varias causas por las que puede aparecer una fístula o absceso en la encía. Las enfermedades de las encías o enfermedades periodontales se producen por la acción de las bacterias, más de 700 tipos, que habitualmente viven en la boca.
Estas se depositan en los dientes, las encías e incluso sobre las restauraciones (reconstrucciones de porciones de dientes). En muchas ocasiones, sucede que la higiene oral es incorrecta, incompleta o insuficiente, lo que hace que las bacterias crezcan, se agrupen y se lleguen a acumular en forma de biofilm o placa bacteriana en zonas escondidas, principalmente en los espacios entre dientes.
También los surcos de las encías y las fisuras dentales en la superficie masticatoria de los molares son espacios protegidos donde las bacterias se refugian de la acción de la lengua, la saliva y los filamentos del cepillo dental.

Representación gráfica de la enfermedad periodontal.
Además, hay otros muchos factores vinculados a esta enfermedad como:
- Tabaco
- Estrés
- Enfermedades sistémicas, como la diabetes
- Defensas bajas
- Cambios hormonales, como los que suceden durante el embarazo o la menopausia
Por ello, la progresión de las enfermedades periodontales y la gravedad de la destrucción de los tejidos orales se verá condicionada además de por factores de riesgo genéticos, por la presencia de uno o varios de estos factores ambientales.
Síntomas de la Periodontitis
El principal y primer signo que alerta de que algo está pasando es: El sangrado de encías, espontáneo o durante el cepillado, y el enrojecimiento. Que la encía sangre no es normal.
Además, puede haber:
- Mal aliento
- Hipersensibilidad al frío
- Pérdida de encía o percepción de dientes más largos
- Movilidad o separación de los dientes
- Aparición de abscesos o flemones en la encía si la enfermedad sigue avanzando, pues estos últimos son ya una manifestación de una periodontitis en una fase avanzada
Sin embargo, en personas fumadoras, la enfermedad suele diagnosticarse más tarde, pues el tabaco reduce el flujo sanguíneo, por lo que, en ocasiones, el sangrado de encías no se manifiesta hasta fases más avanzadas de la enfermedad. Por ello, es conveniente que los fumadores presten una especial atención a la salud de sus encías, además de intentar dejar de fumar, pues las personas que fuman tienen hasta tres veces más riesgo de padecer periodontitis.
Si percibes la aparición de alguno de estos síntomas, te recomendamos que consultes a tu odontólogo dentista, periodoncista o higienista dental. Todos ellos profesionales de la salud bucodental te ayudarán a identificar el problema, solucionar cualquier duda que tengas y te aconsejarán el tratamiento más adecuado.
Complicaciones de la Periodontitis
La periodontitis también afectar al estado de salud general, pues existe evidencia científica sobre la relación de esta enfermedad con el aumento del riesgo vascular, la descompensación de la diabetes, infecciones respiratorias o incluso el parto prematuro.
Diabetes
La diabetes y la periodontitis tienen una relación bidireccional importante y si no se controlan de manera conjunta, pueden llegar a ser contraproducentes para una buena salud y una mejor vida.
Como cualquier otra patología infecciosa, la periodontitis altera el estado metabólico-endocrino de las personas. Así pues, el paciente diabético tiene más riesgo de sufrir periodontitis y la periodontitis puede iniciar o aumentar la resistencia a la insulina, como así lo demuestran múltiples estudios científicos, complicando o dificultando el control de la glucemia.
Además, la periodontitis destruye el tejido que soporta los dientes, provocando reabsorción ósea y produciendo cambios sobre células inmunocompetentes y sobre otras que participan en la prevención de las inflamaciones. Las personas diabéticas también padecen una reducción en el flujo salival, lo que conlleva la aparición de un mayor acúmulo de placa dental y, por ello, más caries, infecciones y enfermedades periodontales. Además, son más susceptibles a las infecciones en general y a la periodontitis en particular, debido a la resistencia de los tejidos a la acción de la insulina y los cambios vasculares. Un control en los niveles de glucosa hará que se controlen mejor dichas infecciones.
Enfermedad Cardiovascular
La periodontitis es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedad cardiovascular arterioesclerótica. La arterioesclerosis es una enfermedad fundamentalmente inflamatoria y está comprobado que focos infecciosos o inflamatorios no controlados, como los causados por la periodontitis, la hacen progresar, pudiendo llegar a desencadenar procesos más agudos, como síndromes coronarios graves.
Se han encontrado algunos de los gérmenes causantes de la enfermedad periodontal presentes en las placas de ateroma de los vasos sanguíneos. Esto se explica porque, cuando hay una periodontitis no tratada, puede darse una liberación al torrente sanguíneo de bacterias, toxinas y otros elementos inflamatorios que pueden provocar problemas en otras partes del cuerpo. La presencia de estos elementos en las arterias coronarias desencadena un proceso de obstrucción, aumentando el riesgo de infarto.
Así mismo, ambas enfermedades comparten factores de riesgo modificables (tabaquismo u obesidad, entre otros) y que están asociados al estilo de vida. Por tanto, en el contexto de una terapia periodontal integral sería muy positivo integrar programas para ayudar a los pacientes a dejar de fumar y un asesoramiento sobre posibles modificaciones del estilo de vida: dieta y ejercicio, que mejorarían tanto la salud general como la de las encías.
Tratamiento de los Problemas de Encías
El dentista es el profesional que posee la capacitación para diagnosticar y tratar los problemas de encías, así como para aconsejar sobre las medidas preventivas que ayuden a mantenerla en óptimas condiciones de salud, pudiendo ocuparse también de la reconstrucción de los tejidos perdidos a consecuencia de la enfermedad.
En ocasiones, el dentista o el mismo paciente pueden solicitar la colaboración de un periodoncista para tratar aquellos casos más complejos y avanzados.
Su tratamiento se fundamenta en tres pilares:
- La fase básica del tratamiento de las encías incluye el raspado y el alisado radicular (limpieza manual por debajo de las encías) junto a la enseñanza de instrucciones en higiene específicas y su cumplimiento.
- En determinados casos, se hace necesario pasar a una segunda fase de tratamiento en la que son necesarias pequeñas cirugías de las encías para corregir los defectos que pueda haber dejado la enfermedad.
- Por último, es imprescindible seguir un programa de mantenimiento o seguimiento para prevenir o controlar la posible aparición de recaídas, aún más si persiste la presencia de factores de riesgo antes mencionados.
En los últimos años, ha quedado patente que la periodoncia no trabaja aislada para tratar los problemas bucales y que, cada vez más, se relaciona con otras áreas de la medicina, así como con la labor farmacéutica, pues está demostrada la relación de la salud bucodental con la salud en general.
Opciones de Tratamiento Profesional
- Cirugía periodontal: Se puede practicar en casos de periodontitis avanzada, cuando el tratamiento periodontal no permite retirar todo el sarro y las bacterias acumulados.
- Endodoncia: Si el origen está en una caries profunda o un traumatismo severo, se puede requerir una endodoncia.
Diez Consejos para Prevenir la Aparición de Periodontitis
La salud de nuestros dientes y encías puede condicionar nuestra vida, casi sin darnos casi cuenta. Desde bien pequeños deberíamos saber de su importancia y cuidar de ellos diariamente para que nos duren el mayor tiempo posible en óptimas condiciones, porque esto se traduce en una mejor calidad de vida.
- Lávate los dientes todos los días: Debes adquirir el hábito de cepillarte los dientes cada día; hazlo durante dos minutos y al menos dos veces al día, prestando especial dedicación al cepillado de la noche, que nunca debes olvidar. Y procura que tus hijos adopten también este hábito.
- Más allá del cepillo: Además del cepillado diario, es recomendable el uso del hilo dental o algún otro método de limpieza interdental, pues solo con el cepillado no se puede llegar a todos los rincones de tu boca. Cepilla también tu lengua cada día, pues en su superficie se retienen bacterias.
- Refuerza la limpieza con el enjuague: Complementa la limpieza con un enjuague bucal en caso de que sea necesario y siempre siguiendo las recomendaciones de tu dentista.
- Evita ciertos alimentos…: Los alimentos ricos en azúcar, incluidas las bebidas refrescantes con gas, no ayudan a la salud bucodental. Las bacterias que habitan en la boca transforman los azúcares en ácidos y estos, a su vez, atacan el esmalte dental y provocan la aparición de la caries y otras enfermedades bucales.
- …Y apuesta por otros: La alimentación también puede ayudar a mejorar tu salud bucodental. Podríamos decir que algunos de los alimentos más sanos para tu boca son algunas frutas (arándanos, kiwi, uvas) y todos aquellos alimentos ricos en grasas insaturadas Omega 3, como el pescado azul (salmón, caballa) y los frutos secos (nueces). También, bebidas como el té verde, por sus propiedades antioxidantes.
- No picotees entre horas: No picotear entre comidas es sano para tu salud, en general, y también para tu salud bucodental y más aún si después de comer algo no puedes cepillarte los dientes. En concreto, evita sobre todo los dulces, bollería, zumos industriales y snacks, por su potencial cariogénico. En todo caso, puedes tomar fruta natural, como la manzana, o un lácteo.
- Cuídate si estás embarazada: Si te encuentras embarazada o planeas estarlo, pide cita con tu dentista, porque durante estos meses los cambios que experimentará tu cuerpo también pueden repercutir en tu boca y acarrearte ciertos problemas.
- Máxima precaución ante ciertas enfermedades: Vigila especialmente tu salud oral o si eres una persona diabética o sufres alguna enfermedad cardiovascular. Estudios científicos han demostrado la relación directa entre estas dos patologías y los problemas periodontales.
- Presta más atención si tienes predisposición genética: En algunos casos, los problemas dentales tienen un componente hereditario. Si es tu caso, debes prestar una especial atención a tu dentadura para prevenir desde edades tempranas cualquier atisbo de problema y actuar de forma adecuada y rápida.
- Destierra el miedo a ir al dentista: La prevención es la medida más efectiva ante la periodontitis.
¿Cómo saber si mis encías están inflamadas?
- Tienes las encías rojas: Uno de los síntomas más notorios cuando tus encías están inflamadas es su color rojo brillante o morado, cuando lo saludable es que sea de un tono rosa pálido.
- Sangrado de las encías al cepillarse o usar hilo dental: El síntoma más notorio es el sangrado, ya sea al morder alimentos duros que pasen rozando las encías o, más común, al usar el hilo dental o cepillar los dientes.
- Tienes las encías sensibles e incluso dolorosas al tacto: Las encías deben de ser firmes.
- Mal aliento o halitosis: Este es otro de los síntomas más habituales que van de la mano con las encías inflamadas.
- Recesión de las encías: Cuando las encías han estado inflamadas durante mucho tiempo sin ser tratadas es probable que poco a poco vayan retrocediendo dejando ver la raíz del diente, esto entre otras molestias, puede provocar sensibilidad dental.
Tratamiento Casero y Cuándo Buscar Ayuda Profesional
Ante un absceso o fístula en la encía, el manejo incluye aliviar los síntomas en casa temporalmente y, sobre todo, tratamiento profesional por el odontólogo.
- Enjuague con agua tibia y sal: Es el remedio casero por excelencia. Mezcla media cucharadita de sal en un vaso de agua tibia y enjuaga suavemente la boca, haciendo énfasis en la zona afectada, durante 30 segundos. Repite esto unas 2-3 veces al día. La solución salina ayuda a “tirar” de la infección, promueve el drenaje del pus y reduce la inflamación.
- Infusión de manzanilla o tomillo: Preparar una infusión (té) de manzanilla y usarla fría o tibia como colutorio también puede calmar la encía. Estas hierbas tienen propiedades ligeramente antiinflamatorias y antisépticas suaves.
- No pinches ni exprimas la fístula: Aunque ver ese punto de pus puede ser tentador para “reventarlo”, no te recomiendo andar pinchando la encía por tu cuenta. Si el absceso ya drena solo, déjalo drenar con los enjuagues. Si no drena, será tu dentista quien lo haga de forma segura.
- Analgésicos de venta libre: Si tienes dolor, puedes tomar un analgésico como ibuprofeno o paracetamol siguiendo las dosis indicadas. Estos medicamentos ayudan a controlar el dolor y bajan algo la inflamación, haciéndote más llevadero el tiempo hasta el tratamiento definitivo.
- Higiene suave: Continúa cepillándote los dientes, pero con mucha suavidad en el área dolorida. Es importante que la placa bacteriana no siga acumulándose.
Estas medidas no eliminan la infección, solo ayudan a controlarla momentáneamente. Por eso, incluso si sientes algo de mejoría, no canceles tu visita al dentista.
Tratamiento Profesional
- Examen y radiografía: Primero identificaremos cuál es el diente o área infectada. Muchas veces la fístula nos indica el punto, pero con una radiografía confirmamos el origen del absceso (por ejemplo, se ve un ápice dental oscuro indicando infección en la raíz).
- Drenaje del absceso: La prioridad será drenar el pus acumulado. Si la fístula ya está abierta y supurando, muchas veces basta con aplicar presión suave o ampliar un poquito el conducto para que salga todo el pus. Si el absceso no ha drenado espontáneamente, el dentista realizará una pequeña incisión en la encía bajo anestesia local para abrirlo. Esto alivia rápidamente el dolor al liberar la presión.
- Limpieza de la zona infectada: Además del drenaje, hay que limpiar bien el foco. Si el origen es periodontal (encía), se hará una limpieza profunda de la bolsa periodontal afectada: se retira sarro y tejido infectado bajo la encía (curetaje o raspado).
- Tratamiento del diente causante: Cuando el problema viene de un diente con el nervio infectado, la solución suele ser una terapia de conducto radicular (endodoncia). Consiste en abrir un acceso en el diente, limpiar y eliminar la pulpa infectada, desinfectar bien los conductos y luego sellarlos. Esto elimina la fuente de infección dentro del diente y evita que se vuelva a formar pus. Tras la endodoncia, el diente normalmente se reconstruye con un empaste o corona. Si el diente estuviera destruido sin posibilidad de salvarse, habría que extraerlo.
- Antibióticos prescritos: Dependiendo de la gravedad de la infección, el dentista probablemente recetará un antibiótico. Por ejemplo, amoxicilina con ácido clavulánico, o clindamicina en alérgicos, son antibióticos comunes para abscesos dentales. ¡Ojo! Debes tomar el antibiótico exactamente como indique tu dentista y completar el tratamiento todos los días pautados, aunque a los dos días te sientas bien. Esto es vital para asegurarse de eliminar por completo las bacterias y evitar recaídas o resistencias.
- Tratamiento de soporte: Si tenías mucho dolor o inflamación, pueden indicarte además algún antiinflamatorio de farmacia durante unos días. En casos más avanzados (fiebre alta, afectación general) incluso se puede requerir administrar antibióticos vía intramuscular o endovenosa, pero eso solo en situaciones de emergencia hospitalaria.
Después del Tratamiento Profesional
El tratamiento profesional busca eliminar la infección de raíz: limpiando la zona, drenando el pus y corrigiendo la causa (ya sea con una endodoncia, limpieza periodontal u otro procedimiento). Una vez hecho esto, el agujero en la encía irá cerrando solo en los días o semanas siguientes, al desaparecer la infección que lo mantenía abierto.
- Mantén una excelente higiene oral: cepilla suavemente el área tratada según las recomendaciones de tu dentista. Puede que te indiquen usar un colutorio antiséptico (por ejemplo, con clorhexidina al 0,12%) durante una o dos semanas para mantener la zona desinfectada mientras cicatriza.
- Alimentación adecuada: los primeros días, opta por alimentos blandos y fáciles de masticar del lado contrario si aún está sensible. Evita comidas muy calientes, muy frías, picantes o duras que puedan lastimar la encía en proceso de curación.
- No fumar ni beber alcohol: el tabaco y el alcohol dificultan la cicatrización de los tejidos y pueden empeorar la inflamación. Lo ideal es que te abstengas al menos mientras dure la curación activa (y ojalá más, ¡tu salud bucal te lo agradecerá!).
- Tomar los medicamentos completos: reitero la importancia de seguir tomando el antibiótico todos los días indicados, aunque ya no tengas síntomas, hasta terminarlo.
- Acudir a revisión: tu dentista seguramente programará una visita de control. Ahí verificaremos que la infección ha desaparecido, la fístula esté cerrando y que el diente causante esté evolucionando bien (en caso de endodoncia, por ejemplo, se puede tomar otra radiografía de control más adelante).
Si notaras en días posteriores que vuelve el dolor fuerte, la hinchazón o que el pus no cesa, contacta de inmediato con tu odontólogo.
Prevención a Largo Plazo
Una vez superado el susto, querrás evitar que esto te vuelva a pasar.
- Higiene oral rigurosa: cepíllate los dientes al menos dos veces al día con un cepillo de cerdas suaves y pasta dentífrica con flúor. Usa hilo dental o cepillos interdentales diariamente para limpiar bien entre los dientes y la línea de la encía, donde se acumula la placa. Un buen cepillado elimina las bacterias antes de que causen caries o infecciones.
- Visitas periódicas al dentista: acude a tus revisiones odontológicas, idealmente cada 6 meses. En ellas podemos detectar a tiempo una caries incipiente (antes de que llegue a absceso) o una gingivitis antes de que sea periodontitis. Además, te realizaremos limpiezas profesionales para eliminar el sarro que no sale con el cepillado normal. Estas limpiezas previenen las enfermedades de encías.
- Tratar a tiempo las caries y problemas gingivales: si notas un pequeño picor o molestia en un diente, o sangrado de encías frecuente, no lo dejes estar. Las caries pequeñas se arreglan con empastes simples; si esperas a que duela mucho, quizás ya esté infectado el nervio. Igual con las encías: si tienes gingivitis, un tratamiento a tiempo evita que evolucione a periodontitis.
- Alimentación y hábitos saludables: reduce el consumo de azúcares y harinas refinadas, sobre todo entre comidas, ya que alimentan a las bacterias que causan caries. Llevar una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, proteínas y calcio, fortalece dientes y encías. Mantente bien hidratado. No fumes (el tabaco es enemigo número uno de las encías sanas) y limita el alcohol.
- Protección contra traumatismos: si practicas deportes de contacto, utiliza protector bucal para evitar golpes que puedan lesionar dientes y encías.
Siguiendo estos consejos, disminuyes muchísimo las probabilidades de volver a experimentar un absceso dental.

Consejos para prevenir la gingivitis y mantener una buena salud bucal.
Si bien quizá no sea una emergencia de salir corriendo al hospital (salvo que tengas fiebre alta o mucha inflamación en cara/cuello), sí requiere atención rápida por parte del dentista. Debes pedir cita lo antes posible, idealmente dentro de las primeras 24-48 horas de notar el problema. No esperes semanas. La infección puede expandirse o empeorar en poco tiempo. Ante síntomas como dolor intenso, presencia de pus, fiebre o inflamación notable, es recomendable ser visto de inmediato.
No te automediques: Evita tomar antibióticos por tu cuenta. Recuerda que estos consejos solo son un apoyo para aliviar temporalmente los síntomas y que no sustituyen el tratamiento profesional.