Irrigador Dental de Grifo: Ventajas y Desventajas

El irrigador dental es un dispositivo electrónico que actúa a través de un chorro a presión. De esta manera, elimina la suciedad en zonas inaccesibles para el cepillo de dientes y el hilo dental. Descubre si el irrigador dental de grifo es adecuado para ti.

¿Qué es un Irrigador Dental?

Un irrigador bucal o dental es un dispositivo eléctrico para la higiene bucal que cuenta con una corriente de agua pulsante a presión, cuya tarea es limpiar debajo del límite de las encías y entre los dientes. Los irrigadores son una alternativa al hilo dental, desarrollada por primera vez en 1962.

Aunque existen muchos tipos de irrigadores bucales, todos cuentan con un depósito de agua, un motor eléctrico para accionar la bomba y una boquilla especial. El motor y la bomba generan un chorro de agua a presión que fluye desde el depósito hasta la boquilla y que puedes aplicar a los espacios interdentales para retirar las partículas de comida, placa y bacterias.

HIDRODENT - ¿Cómo usar un Irrigador Bucal?

Tipos de Irrigadores Dentales

Existen varios tipos de irrigadores dentales, cada uno con sus propias características y beneficios:

  • Con cable: Es el más pesado y el más aparatoso. Se coloca en la encimera del baño y se enchufa a una toma eléctrica. También cuenta con un depósito de agua que debes rellenar cada vez que se queda vacío. Son los modelos más habituales y funcionan con electricidad. Son los que ofrecen mejores resultados gracias a un motor más grande y mayor potencia, pero también ocupan más espacio al ser más grandes.
  • Inalámbrico o a pilas: Habitualmente son pequeños, finos y portátiles. Este tipo de dispositivos son los más versátiles, y son ideales para las personas que viajan mucho. Sin embargo, es posible que no tengan tanta potencia como los irrigadores con cable. Son irrigadores que funcionan con una batería recargable, haciéndolos útiles para los viajes por ser más pequeños.
  • De ducha: Se conecta a la alcachofa de ducha para que puedas usarlo antes o después de ducharte. No necesita electricidad ni pilas y no hay que rellenarlo, pero son más difíciles de manejar.
  • Para el grifo: Son los más comunes, parecidos a los de ducha pero con un cable que se conecta a la toma de agua en lugar de a la alcachofa de ducha. Tal y como pasa con los de ducha, su punto débil es la comodidad a la hora de manipularlos. Estos irrigadores funcionan conectados directamente al grifo, no llevan motor y funcionan con la presión de la llave.

Irrigadores Dentales de Grifo: Una Opción Efectiva

Los irrigadores dentales de grifo sin motor son modelos menos conocidos. No obstante, también resultan una opción muy efectiva. Van conectados al grifo y puedes ponerlos y sacarlos fácilmente todas las veces que quieras. Sin embargo, hay quienes consideran un poco tedioso tener que colocarlos y desmontarlos en cada uso. Cabe mencionar que estos aparatos podrían acumular más gérmenes y bacterias que los otros modelos.

Ventajas de Usar un Irrigador Dental

El irrigador dental puede tener numerosas ventajas para el estado de tus dientes y encías. Y es que nuestra boca está llena de recovecos a los que resulta difícil acceder con el cepillo dental. Y es aquí cuando podemos hablar del segundo beneficio que tiene el empleo del irrigador bucal.

Sin embargo, no sólo las previene, sino que mejora el estado de los pacientes que padecen periodontitis. La acción del waterpik contribuye a eliminar los cúmulos de sarro que se alojan por debajo de la línea de la encía, en las conocidas como bolsas periodontales. Además, evita el riesgo de padecer halitosis y reduce la posibilidad de inflamación y sangrado de encías.

Los irrigadores bucales de alta gama, como los de Oral-B, ofrecen diversos modos de funcionamiento, incluso uno para encías sensibles, algo ideal si padeces ese problema. También son una forma delicada y eficaz de limpiar coronas dentales, ortodoncias, puentes e implantes dentales.

Otro problema relacionado con el uso del hilo dental es que a muchas personas les cuesta utilizarlo adecuadamente. Es frecuente limitarse a introducir la hebra entre los dientes, en lugar de hacer la forma de C recomendada para garantizar que entra en contacto con toda la superficie del diente. Además, un uso indebido del hilo dental puede llegar a causar daños en el tejido gingival. La eficacia de los irrigadores dentales depende menos de la técnica de uso que el hilo dental y no es necesario meter las manos en la boca ni tocar la hebra ya utilizada. Al causar menos dolor y requerir menos destreza, muchas personas prefieren utilizar este tipo de dispositivos.

Desventajas y Consideraciones

Es verdad que la compra de un irrigador dental implica un importante desembolso de dinero dependiendo del modelo y la marca, aunque hay algunos económicos. Sin embargo, es importante que elijas el modelo correcto para ti. De lo contrario, podrías terminar decepcionado con tu adquisición.

La seda dental sí puede provocar algunas repercusiones en el estado de tus encías en caso de no emplearla debidamente, como, por ejemplo, contribuir al sangrado de las mismas. En principio, únicamente debes tener cuidado con su uso en caso de que tengas una herida o una llaga en la boca.

Criterios de Compra Importantes

Para que esto no suceda, hemos preparado una lista con los cinco criterios de compra que consideramos más importantes.

  • Fuente de Energía: La mayoría de los irrigadores dentales funcionan con energía eléctrica, por lo que deben estar enchufados a la corriente para poder funcionar. No obstante, también hay modelos que llevan pilas o batería. Si deseas priorizar la portabilidad, los segundos serán tu mejor opción. Sin embargo, debes tener en cuenta la vida útil de las pilas o baterías, ya que deberás cambiarlas con cierta regularidad (lo que también supondrá un gasto económico).
  • Modos de Limpieza: Los modos de limpieza están determinados por las particularidades del chorro de agua a presión.
    • Chorro simple de agua: Es el modo más común y utilizado.
    • Chorro de aire y agua: Este sistema está compuesto por una mezcla de microburbujas de aire (previamente filtrado) y agua.
    • Modos especiales.
  • Presión Regulable: A más presión, mayor potencia y, por ende, mejor limpieza. Sin embargo, es importante que el irrigador dental que elijas tenga presión regulable. Esto es debido a que cada situación bucal requiere una intensidad específica. Por ejemplo, si tienes implantes dentales o encías sensibles, un chorro muy potente resultará contraproducente.
  • Accesorios Adicionales: La mayoría de los irrigadores dentales incluyen accesorios adicionales. No elijas el que traiga más cantidad, sino el que incorpore utensilios que vayas a usar. Además, ten en cuenta que a más accesorios, mayor precio. Por otra parte, verifica que dichos accesorios se puedan sustituir fácilmente. Hay variantes que son muy difíciles de encontrar. Aparte, necesitarás reemplazarlas con cierta regularidad.
  • Sistema de Seguridad: Muchos irrigadores dentales cuentan con sistema de un seguridad contra el sobrecalentamiento. No obstante, es importante que compruebes que el modelo que elijas tenga esta función, ya que podrías olvidarte el aparato encendido y causar un accidente totalmente evitable.

Cómo Usar un Irrigador Dental Correctamente

El uso de un irrigador dental es bastante sencillo. Sin embargo, resulta importante que sigas ciertos pasos para asegurar una mejor limpieza de tus dientes, así como para cuidar y alargar la vida útil de este aparato.

  1. Para empezar, cepíllate los dientes.
  2. Luego, rellena el depósito del irrigador dental. Usa agua templada si padeces sensibilidad dental.
  3. A continuación, coloca la boquilla en el irrigador y ponla en tu boca.
  4. Después, enciende el aparato y orienta el chorro hacia la zona que quieres limpiar. Si es la primera vez que lo usas, opta por una presión más leve.
  5. Cuando hayas finalizado, lava y seca el depósito. Haz lo mismo con la boquilla.

Lo ideal es que utilices el irrigador dental después de cada cepillado de dientes, es decir, cuatro veces al día. Sin embargo, puedes usarlo más veces si quieres.

¿Debería Utilizar un Irrigador Bucal?

Aunque es una gran adición a tu rutina de higiene, un irrigador bucal nunca debe sustituir el cepillado ni el uso del hilo dental. Existen casos en los que un irrigador bucal puede ser una buena solución:

  • Sangrado de encías: La enfermedad gingival o periodontitis es una infección bacteriana de las encías. Si no se trata, puede provocar la pérdida de piezas dentales. Usar el hilo dental con demasiada brusquedad también puede causar el sangrado de las encías. Los irrigadores bucales pueden ser una buena opción para limpiar zonas problemáticas sin el daño que causa el hilo. Incluso tienes la opción de utilizar tu irrigador bucal Oral-B en modo sensible antes de utilizar el hilo dental para eliminar tantos restos de comida como sea posible.
  • Ortodoncia fija: La comida tiende a quedarse atrapada entre los brackets y debajo de los alambres. Los irrigadores bucales son una opción ideal para alcanzar las zonas difíciles en las que se quedan atrapadas las partículas de comida. Si no se trata, la acumulación de placa alrededor de los brackets puede causar diversos problemas dentales como, por ejemplo, la periodontitis.
  • Sequedad bucal: La saliva limpia de forma natural la boca y evita la acumulación de placa. Sin embargo, algunos medicamentos o ciertos rasgos genéticos pueden provocar que no se produzca la suficiente. Esto puede provocar periodontitis y caries. Un irrigador bucal humedece de forma fácil la boca y elimina la placa dental de alta adherencia.
  • Acumulación de comida entre los dientes: Algunas personas sufren más este problema que otras. Puede deberse a la forma de los dientes, o a un problema de alineación. La comida también puede quedarse atrapada en las prótesis dentales o los implantes.

Conclusión

Los irrigadores dentales son una muy buena opción para quienes tienen empastes o implantes dentales. Sin embargo, es importante tomar ciertas precauciones. Por ejemplo, usar un chorro de agua moderado. Hay cabezales especialmente diseñados para los empastes y las prótesis dentales.

Recuerda: Un irrigador dental es complemento, no sustituto del cepillado.

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