El sistema penitenciario español, tras la Guerra Civil, se caracterizó por condiciones inhumanas, especialmente en las cárceles destinadas a mujeres. Estas prisiones, descritas por Josefa Amalia Villa como "almacenes de reclusas", reflejaban la brutalidad y la represión del régimen franquista.

Mujeres republicanas en la cárcel de Ventas.
Hacinamiento y Condiciones Insalubres
En las cárceles se vivían hacinamientos difícilmente pensables. No se crearon centros penitenciarios específicos para mujeres, sino que se adaptaron edificios existentes. Prisiones como la de Ventas en Madrid, Les Corts en Barcelona y Saturrarán en Guipúzcoa, entre otras, se convirtieron en símbolos de la miseria carcelaria. En 1939, cada celda albergaba a once o doce mujeres.
Las condiciones higiénicas eran lamentables. La falta de agua era una constante, y las reclusas tenían que hacer sus necesidades en cubos ante la ausencia de duchas, lavabos o váteres. La humedad penetraba en los huesos, especialmente en cárceles como la de Predicadores en Zaragoza, ubicada cerca del río Ebro. La comida era escasa y de pésima calidad, con una alimentación de 1,40 pesetas por reclusa, lo que provocaba hambre endémica y la muerte de muchas prisioneras.
La dieta alimentaria era deleznable. Angustias Martínez recordaba: "Hemos sacado del rancho, trozos de alpargatas". Las enfermedades infecciosas como la tuberculosis, el tifus, la varicela, la sarna y el sarampión se propagaban rápidamente debido a la falta de higiene y la desnutrición.
La Crueldad de las Autoridades y las Órdenes Religiosas
El trato que recibían las reclusas era de una tremenda brutalidad. Al ingresar en prisión, lo primero que hacían era propinarles una brutal paliza. Los carceleros daban golpes con fuerza en la espalda y donde podían.
Las órdenes religiosas, como las Hijas de la Caridad, las Oblatas, las Hijas del Buen Pastor y las Cruzadas, desempeñaron un papel crucial en la administración de las prisiones. Sin embargo, lejos de brindar consuelo, muchas de estas religiosas ejercieron una crueldad extrema. Se encargaban de la instrucción religiosa de las presas, pero también participaban en castigos y humillaciones. Un ejemplo de ello es el interrogatorio humillante: “¿Y tú por qué no rezas? Yo le dije ¿Porqué no soy católica? cristiana, pero no soy católica”. La respuesta era la humillación que venía a decir «si no quieres caldo, toma dos tazas».
En la prisión de Saturrarán, las monjas negaban la leche a los niños, y Carmen Riera recordaba: "en diez días murieron treinta y tantos niños, entre ellos mi hija". Las religiosas se encargaban de hacer una mantelería de 24 cubiertos en punto de cruz.
Carlos Rey Stolle: Un Ejemplo de Sadismo
El doctor Carlos Rey Stolle, director de la prisión de Torrero en Zaragoza, es un claro ejemplo de la crueldad que podía ejercerse en las cárceles. Autoritario e inhumano, implantó un severo régimen disciplinario y fue responsable de la propagación de una grave epidemia de viruela. Se dice que incluso daba el tiro de gracia a los fusilados.
La actuación de Rey Stolle en uno de los fusilamientos: el tiro de gracia le fue dado por un militar que obedecía órdenes del médico.

Tarjeta postal de la cárcel de mujeres de Les Corts.
Trabajos Forzados y Redención de Penas
Se ofrecía la posibilidad de reducir la condena a través del trabajo, lo que llevó a la creación de talleres de costura dirigidos por religiosas. Sin embargo, esta redención de pena estaba condicionada a la profesión de fe católica. Se producían hechos realmente kafkianos.
Resistencia y Solidaridad
A pesar de las terribles condiciones, las presas demostraron una notable capacidad de resistencia. En cárceles como la de Lérida, las reclusas se rebelaron a pesar de los castigos. En Les Corts, las presas se declararon en huelga de hambre. La solidaridad entre las reclusas y con el exterior fue fundamental para sobrevivir. En Saturrarán, los habitantes de la localidad proporcionaban comida para que pudieran tener una mínima alimentación.
La resistencia llegó en algunos casos hasta el último momento de sus vidas, luchando por sus ideales.
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Ejemplos de Prisiones de Mujeres
- Ventas (Madrid): Construida por orden de Victoria Kent antes de la guerra, albergó a más de 14.000 mujeres durante el franquismo.
- Predicadores (Zaragoza): Un tenebroso caserón bautizado como "La Seisdedos" y "La Pelos", conocido por su humedad y falta de higiene.
- Saturrarán (Guipúzcoa): Regentada por religiosas de la orden Hermanas de San José, fue inaugurada en agosto de 1939 y estuvo en funcionamiento hasta 1947.
- Les Corts (Barcelona): Utilizada como cárcel y posteriormente transformada en Prisión Provincial de Mujeres.
- Orue (Bilbao): Un chalet privado habilitado como prisión de mujeres.
En la siguiente tabla se resumen algunos datos relevantes de las prisiones mencionadas:
| Prisión | Ubicación | Período de Funcionamiento | Características |
|---|---|---|---|
| Ventas | Madrid | 1939-1969 | Hacinamiento extremo, alta mortalidad |
| Predicadores | Zaragoza | 1939-1945 | Humedad, falta de higiene, crueldad |
| Saturrarán | Guipúzcoa | 1939-1947 | Crueldad de las monjas, alta mortalidad infantil |
| Les Corts | Barcelona | 1939-1955 | Huelgas de hambre, asesinatos |
| Orue | Bilbao | 1937-1941 | Espacio limitado, condiciones precarias |