La figura de Napoleón Bonaparte, uno de los mayores estadistas de la Edad Contemporánea, sigue generando pasiones y controversias. Sus estrategias militares son estudiadas en las más prestigiosas academias, y su influencia en la Europa de finales del siglo XVIII y principios del XIX es innegable. Sin embargo, un aspecto menos conocido de su vida es su meticuloso cuidado personal, incluyendo su higiene dental.

Josefina Bonaparte, retratada por François Gérard.
Napoleón y su Obsesión por la Higiene Bucodental
Napoleón era escrupuloso con su higiene personal, y su higiene dental no era menos. El emperador era un gran amante de la higiene bucodental. Compró su primer juego de cepillo dental e instrumentos para la limpieza de dientes en 1798, y lo llevaba consigo a todos lados, incluso a las campañas militares. Además, al Emperador le gustaban las dentaduras blancas y bonitas.
El Contexto de la Salud Dental en el Siglo XVIII
Hay que tener en cuenta que a finales del siglo XVIII y principios del XIX, la gran parte de la población padecía problemas dentales e incluso los nobles y burgueses perdían dientes, o tenían una deficiente salud bucodental.
No se sabe muy bien si se trata de un mito o una leyenda, pero se cuenta que en una de las reuniones que tuvo Napoleón con la familia real española, la reina María Luísa de Parma, que tenía graves problemas dentales, le enseñó la dentadura artificial que se había hecho fabricar. En toda su vida María Luisa de Parma padeció 24 embarazos y 14 hijos, de los cuales ocho murieron antes de 1800. María Luisa de Parma , esposa de Carlos IV, es recordada por su agitada vida privada y sus infidelidades al Rey. No obstante, a sus contemporáneos lo que más les llamaba la atención de su figura, siendo la comidilla de los personajes que visitaban ... la Corte, era su perfecta y brillante dentadura. Lo que no es moco de pavo dado que la Reina había perdido prácticamente todos sus dientes a consecuencia de los numerosos embarazos que sufrió.
El Dentista Personal de Napoleón
Según Frédéric Masson, en su libro Biografía de Napoleón y sus mujeres, su dentista particular entre los años 1806 y 1813, el doctor Jean-Joseph Dubois-Foucou, cuidó de manera excepcional los dientes del emperador. Su resultado fue tal que “todos sus dientes eran hermosos, fuertes y bien colocados”.
Asimismo, Napoleón «limpiaba cuidadosamente sus dientes con un palillo de dientes hecho de boj, luego los cepillaba durante mucho tiempo con un cepillo empapado en pasta dental, también usaba hilo dental con coral delgado y se enjuagaba la boca con una mezcla de brandy y agua dulce.

Napoleón Bonaparte, un hombre de poder y cuidado personal.
Dolores de Muelas y la Extracción de una Muela del Juicio
Se sabe que Napoleón sufrió intensos dolores de muelas en el año 1816. Todo apunta que sufrió abscesos dentales provocados por una muela del juicio superior derecha que tenía extremada movilidad. Sobre el otoño de 1816 tuvo un fuerte episodio de dolor e inflamación, que le duró varios días. Apenas podía tragar o comer.
“Se quejó de un dolor en la mejilla derecha que provenía de su diente enfermo.
Irremediablemente, Napoleón ha de acceder a la extracción de la muela del juicio que le provocaba esos terribles dolores. «Él [el general Bonaparte] perdió recientemente un diente (muela del juicio). Fue su primera operación quirúrgica, y en tales circunstancias su comportamiento estuvo lejos de ser valiente. Para poder extraer el diente malo, el Doctor O’Meara se vio obligado a que el Emperador se sentara en el suelo. A partir de entonces, se quejó mucho, así que se quedó en su habitación, donde exigió que se encendiese un fuego a pesar de la temporada de calor.
Según explicaba la casa de subastas, el médico O’Meara habría entregado el diente al general Maceroni, ayuda de campo del rey de Nápoles.
La Muerte de Napoleón y las Teorías sobre su Salud
Durante la madrugada del 5 de mayo de 1821, Napoleón Bonaparte murió. Los doctores Derobert y Hadengue describieron con mayor detalle los síntomas dentales de Napoleón durante su exilio en la isla de Santa Elena. Oficialmente, la autopsia realizada al general Napoleón revela que murió por un tumor en el estómago. Recientes investigaciones realizadas a unas muestras de su cabello han puesto al descubierto unos niveles extremadamente elevados de arsénico. Pero la teoría del envenenamiento no quedaba del todo clara. En los años 80 del siglo XX, varios estudios realizados abogan que el pequeño corso pudo morir a causa del arsénico que fue depositándose en su organismo a lo largo de los años.
A pesar de que Napoleón quería ser enterrado a orillas del Sena, el gobernador de la Isla de Santa Elena lo enterró donde habían pasado sus últimos años.
Mitos y Realidades sobre la Dentadura de Napoleón
Cuenta la leyenda que Bonaparte vino al mundo con dientes de leche. Los dientes que aparecen en recién nacidos son los llamados dientes natales. Existen diferentes mitos según las culturas sobre los bebés que nacen con dientes. En Europa, los niños que nacen con dientes están llamados a ser personajes importantes.
Josefina y sus Problemas de Higiene Bucal
Aunque hay pequeños detalles que no se muestra, como los problemas de higiene bucal que sufría, por qué evitaba sonreír en público por sus dientes rotos y negros que tenía ante su afición de comer caña de azúcar.